lunes, 10 de diciembre de 2007

Vitral ardido_André Cruchaga

Pintura: Joan Miró





Vitral ardido





“Todo se quema, salvo la conciencia”. La herida
Es un latido de las venas. La ráfaga, aire
Consumado: —el fuego dibuja ficciones, allí,
Donde quema el aliento y confunde el respiro.
En este tiempo de tantas mentiras y euforias,
Donde imperan las máscaras con intensidad
De estrella,
Donde tus manos invocan armonía y un mundo
Sin rancios odios,
Donde el poder atroz hurga en las venas,
Y la buena lid es extraño tabanco,
El único vuelo posible es abrir la cerradura
Y salir a buscar los zapatos del horizonte.

Los decadentes antagonismos y autoritarismos
Son débiles pústulas.
El mundo cada día fabrica armas ultramodernas,
Y es, en el ámbito global, un atormentado
Libro de miedos
Que no obstante, trasiegan el vértigo
De armas químicas y biológicas,
A una tortura de pálpitos quemados.

La conciencia, no la oscuridad abisal, se salva
De este umbral con cámaras letales y vítores.
La conciencia despierta es Dios, mar, vitral ardido.
Y “los dioses son dioses siempre”,
Pese a los merodeadores del hálito y el aire,
Pese a las catacumbas de la justicia
Y la dialéctica, hoy sórdida, supurando sarro.

Todos los que vivimos esta putrefacción de la tierra,
Anticipamos los caballos galopando sobre el humo.

Mientras, la inocencia se vuelve paisaje oscuro
Y la respiración demonios de hojalata.
Todos, hasta los que pasean en peces solares
Y hacen brotan mariposas ciegas y derraman el oro,
Al estilo hollywoodense del entertainment,
Verán el planeta en galletas virtuales
Y a Dios en vajillas impúdicas.

Todo se quema lentamente. Todo frente a los ojos.
Todos, ciudadanos en vitrinas, animados
Por ventiscas de uranio.
Barataria, 09.12. 2007.
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domingo, 2 de diciembre de 2007

Palabras justas_André Cruchaga

Pintura: Joan Miró






Palabras justas




No sé qué palabras recorren mis venas,
Ni cuáles son las justas, ahora,
Para nombrar la existencia de lo que ya no es.
“Es extraño. Solamente he aprendido
A desconocer y olvidar”: olvidar los pájaros,
La niebla rondando en la cabeza,
El temblor del extravío, sin luz posible
En los brazos de las catacumbas.

Ahora es extraño. Antes, no. Ahora.
Es extraño cuando se dejan las certezas
Y uno recorre las calles con los labios pálidos.
O las certezas son tales que se tornan lámparas
Y uno prefiere caminar sobre los alfileres del desamor,
Antes que lamer rendido, las losas frías
De la indiferencia.

No sé qué palabras deben salir de mi boca,
Cuando el asedio retuerce las sienes
Y la existencia se nos muestra sin ventanas
O nos arrastra hacia limosnas de esperanza.
Es extraño beber calendarios en el extravío,
Vivir y sudar espectros, leer rostros
En la oscuridad,
Tratar de olvidar colgado de tantos recuerdos.

Siempre la noche iluminó el camino.

Ciego caminante que “habita el olvido”,
Cuerpo no mas en el laberinto de sí mismo,
Suspendido en el armario de falsos entrepaños
Y álbumes rotos por las lágrimas
—Que en su hoguera de sal—,
Quema cuanto ardió y fue belleza.

Pero nada es extraño, después de todo.

Besé su carne: su infinita forma. Su vientre.
Y ahora nada queda. Todo es
Como las pupilas del viento.
Bajo la piel el rastro de la lluvia
Deshace la mirada. Cruel animal
Riendo sin mandíbulas.
¿Quién soy, después de todo, caminando descalzo
Entre espejos disecados, muerta mi estrella,
Conciencia cuya ramazón la habita
“Una corona de espinas”
O un crucifijo de olvidos?

Ahora hurgo en mi sepulcro por voluntad propia.
Hoy simplemente la historia es otra
Y moriré sin nadie en el olvido.
Barataria, 02. 12. 2007.
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domingo, 18 de noviembre de 2007

Blues IV_André Cruchaga

Intérpetre de Blues






Blues IV





Fue cruz el cuerpo y el respiro
―destino secular del odio, ardiente cielo,
Oscuro sudario de la tierra,
Hierros frescos en la piel
Como un largo ritmo de silencios.
El dolor canta en la música.
Cada nota o huella muerde:
―Ciénaga lamiendo las manos:
Muerte gimiendo en la vida,
Luna en la zarza, noche fundida en roca.

El color no es sujeto de misericordia.
Fue hecho de muros y fantasmas.
―Sorda y oscura el ala, oscuro el miedo
Y la verdad en los labios.
¿Qué hace la noche sobre tanta noche?
¿Qué hace el dolor en la sangre?
¿Qué hacen los candiles contra la muerte?
―Nada. Martin Luther King sigue muriendo:
Suya es la lámpara del eco: la voz alta
Abriendo las puertas: la vida es el mar
De las evidencias. Esa vida salpicada
De huesos donde la buena suerte espera
Un delantal de esperanza.

Ha quedado la lágrima en celestes dulzainas.

Las calles marcadas por el grito del látigo,
La gramática de la voz con ritmo subterráneo,
Sacude los sueños desde las vigas
Hasta las raíces.
No hay luz en las paredes, sino fósforos
De encapuchados martirios.
No hay luciérnagas en las hojas de tabaco,
Sino irritantes sábanas de ceniza
Sobre las pupilas negras del aire:
Marcas adscritas a la sangre, chimeneas
De angosta mirada y transeúntes sin imprenta
Pateando un planeta de luto y congoja.

El blues tiene barcos de solitaria sed:
Carbón de tempestades, trenes de sueño,
Ventanas de reveladores nidos
Donde la noche es hostia herida
Y el pecho un pájaro con agujas.
En la sangre de los espejos
Hay barcos a vapor
Y sueños en pijamas. Hay rostros de piedra:
Millones de heridas masticando dientes,
Libros humanos convertidos en martirio,
Y hornos y horcas para hacer de la resistencia,
Un silabario de ilustre sabiduría…
Barataria, 18.11.2007.




domingo, 11 de noviembre de 2007

Blues II_André Cruchaga

Pintura: Pablo Picasso





Blues II





Tarde entre monótonos hierros. Zanjas
/de ciudades,
Hollín y tela de arañas en los tejados,
Zapatos hundidos en el trajín de las cejas,
Sábanas de ceniza en calles
Calcinadas de bruma:
Guitarras mojadas como un fúnebre cortejo,
Allí donde el sol se llena de sombras
Y el pelo rizado serpentea de combates.

Sólo la noche y los recuerdos:
El sigilo en la hoguera de los grillos,
La libertad como una selva hambrienta,
El enigma salado de la ropa
Con tatuajes de sangre quemada.

Las ramas de la noche vuelan
Por encima de las brasas de una armónica;
Las luciérnagas resplandecen en las sienes,
Las plantaciones cantan aleluyas,
El aliento susurra:
—Camino vegetal del incienso.

Hobo blues, Boom boom, I’m in the mood.
Boom boom, Hobo blues…

Medianoche de encajes apilados,
Jerigonzas de alfarería,
Barrios en las alas de corpiños
Con sabor a whisky
Añejado en sembradíos de sudor
Y patíbulos hechos con cadenas…

En la noche los persiguen enmascarados,
Horrible fuego de antorchas
A punto de morder las palabras
Y abrir tumbas anónimas.
Pero el aire en vez de hacerse ceniza y cruz,
Se convierte en palpitante sangre;
Pero la noche en vez de crear más noches,
Se torna en pentagrama de pájaros,
Ríos donde brotan
Vitrales de rimas
Y convincentes acordes de azúcar.

Allí donde el café se confunde con la piel,
Y el dolor parece reluciente carretera de asfalto,
El aliento silba, sin pantunflas,
En las sienes del aire.
Barataria, 11.11.2007.
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miércoles, 7 de noviembre de 2007

Ríos imprevistos_André Cruchaga

Pintura: Joan Miró





Ríos imprevistos




Entre espejos, las ramas del sueño,
—Ríos imprevistos de ceniza,
Violines inmóviles carcomidos por el lenguaje,
Párpados en su extensa vigilia
Como pesadas vestiduras de granito,
Esta Patria donde sólo suceden
Ciegos cuchillos y agónicas luciérnagas.
Nada ha sido fácil aquí: uno se encuentra
A cada paso, con el golpe de la noche
Y sus tapiales
Mordiendo el olfato y el vidrio de las aflicciones.

El grito es todavía un alfiler desbocado;
La zozobra una pálida brújula,
Abriendo ríos a oscuras y persianas sin zapatos.
Por más que hablemos del aire
Y su rama de aurora,
En las venas hay aterradoras cicatrices
Y febriles brasas de agonía.
Por más que se construya la historia
O, se pretenda enarbolar banderas en
/ oscuros cónclaves,
La mesa está vacía y hay esqueléticos transeúntes
Merodeando calles y comiendo del odio
Como un roedor en húmedos túneles.

En cada pueblo sólo hay pedazos de agonía.

En cada reloj la niebla cava hondonadas.

En cada hombre y mujer un tren rompe las raíces.

En cada cárcel el tiempo hace un río
De súbitas cortinas.

Sangran las estrellas en la cabeza
De cada habitante.
Algunas veces la angustia es trinchera;
En otras, una cruz donde danzan epitafios:
Intestinos de sorda saliva,
Crímenes con furia,
Manchas de un alfabeto polvoriento…

Pero así se vice. Es decir, se desvive.
Nadie esconde la sangre, ni sepulta los huesos.
Y es terrible esta ducha de espejos,
Tú y yo cuerpo a cuerpo
Entre fantasmas, entre ese fondo
Donde los pies, hundiéndose en el fango,
Caen al vacío.
Ningún lugar está abierto a las alas:
Si respiramos, hay golpes de cirios en el pecho,
Si abrimos las ventanas,
Los cementerios entran masticando
Fragmentos de respiración
Y moscas sonrosadas…
Barataria, 06. 11. 2007.
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lunes, 29 de octubre de 2007

¿Paraíso imperfecto?_André Cruchaga

Pintura: Pablo Picasso





¿Paraíso imperfecto?



―Es cierto ―dijo melancólicamente el hombre,
sin quitar la vista de las llamas que ardían en la chimenea aquella noche
de invierno―; en el Paraíso hay amigos, música, algunos libros;
lo único malo de irse al cielo es que allí el cielo no se ve.
Augusto Monterroso: El Paraíso imperfecto.



No sé realmente si en el Paraíso hay amigos;
Si existen, son tan etéreos que no se ven.
Tampoco sé si al cielo se va muerto o vivo.
Esa sabiduría profunda y misteriosa
Escapa a mi perenne quebranto terrenal.
El cielo es un vacío de glorias confusas, supongo,
Para el que se hizo polvo y no luz eterna.
¿Qué sueños atraviesan la mente, mientras el seno
De la muerte, turgente, poseso, llama
Al destino donde la noche, crujiente, se alza?
Son sueños: gaviotas confiadas al vuelo,
Los anhelos de tejer los hilos de la muerte…
¿Qué brazos se extienden por ese fondo traspasado
De espesa argamasa y forma de mar?
No lo sé. Pero, si preguntamos a Quevedo,
Nos diría que uno espera para morir al paso de la edad:
Se muere entre ceja y ceja: la noche lo cubre a uno
Con el asedio de un beso seco y espinas…
Paraíso imperfecto, frío y aspirado. Nadie lo ve
Porque es el que transpiramos todos los días
Y nos ahoga como desayuno en la intemperie.
Paraíso imperfecto este que nos hiere las manos
Cuando queremos asir un trozo de instante
Sobre insomnes aguas de tempestuosa espuma.
© André Cruchaga
Barataria, 10.11.2004
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jueves, 25 de octubre de 2007

Los que cruzan la vida_André Cruchaga

Pintura: Juan Gris





Los que cruzan la vida




Este sueño sin párpados es un rumor herido
Miguel Antonio Jiménez





Los que cruzan la vida dejan su piel
En sutiles redes de bruma, pulsan la sangre
Y tienden su imagen en la sombra cerrada
De su sino. Vuela la brisa sobre ventanales…
Al que parte lo devoran las entrañas;
Dibuja peces de lenguas impasibles,
Las calles les parecen un suplicio devastador,
La ciudad un promontorio de periódicos sucios.
Los que parten envejecen en la travesía
Y ya no ven más lunas, ni tripulantes
En los muelles, ni cierzo en el alba.
Ellos llevan el azogue de las defunciones,
Acantilado en vilo de la pena,
El luto de la noche, ciega carne del suspiro.

La lejanía de los ojos la pinta el olvido.
La noche cubre de noche todos los sentidos,
Mientras el tiempo consume de rodillas las ventanas,
El futuro y la paz incierta de la razón.
Candelabros cuelgan de los zopilotes,
Ríos ciegos de sueños en las manos de los muertos,
Helado purgatorio del pecho,
Hacen del afán espejos grises, trenes de niebla.
La campana de la lluvia cierra los tapiales,
El pulso del reloj se vuelve música lenta,
Las ventanas bajo la lluvia, vena rota del arco iris.

Los que cruzan el luto evocan araucarias,
Guardan sus monedas en los chupamieles,
Visten mortajas de crepúsculo,
Rompen el calendario de las nubes,
Desnudan sin más, su propia historia.

La soledad los abraza: severa, cruel.
“La soledad destella en el mundo sin amor.
La vida es una vívida corteza,
Una rugosa piel inmóvil
Donde el hombre no puede encontrar su descanso,
Por más que aplique su sueño”…
Bajo la lágrima gotean caracoles;
En lo oscuro, inefables lunas de la nada,
Ahogados retratos donde se pierden los adioses.
Los que parten hacia la frontera de la bruma,
Encierran pájaros en sus zapatos;
Mientras, sacuden sus alas
Con féretros de niebla y encarnados paraguas.
Ellos comen crepúsculos con cierta ternura
Y sueñan, sin duda, pintar cipreses
En esta afilada tierra de post-guerra.

Los que cruzan la vida, buscan el eco de su voz.

En toda partida hay una herida presente,
Que no sana ni termina al noveno día,
Sino hasta que el invierno lava las hojas
Y el horizonte no es espejo de ataúdes…
Barataria, 07. 10. 2007.
Del libro inédito: Noche de los sentidos, El Salvador, 2007.
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sábado, 20 de octubre de 2007

Como el día, la noche_André Cruchaga

Pintura: Juan Gris






Como el día, la noche





…porque la tierra
Es un dado roído…
César Vallejo



¿Cómo es una huída? Una huída
De día o de noche. Una huída,
Cuando no hay surcos que detengan lo fugaz,
Ni una noche diferente al abismo
Cerrado de las sombras, cielo lamiendo
Tuétanos de ceniza. —Lazarillo de lenguas
Comiéndose el anhelo sobre brisas de granito.

Como el día, noche de sombras pululantes.
Como la noche, el día: —revuelo doliente de espinas.
Ojos encerrados en el llanto, sin una luz de armonía.
El desamor lo es todo: al menos es el ascua
Que mece los imaginarios cotidianos,
—oscuro trajinar de la flor, puntos cardinales
De espesa soledad donde silban los muros
Su pétrea rugosidad…

Como el día, la noche: Mundo dolido.
Saltan las tejas con sus brasas de barro;
Los nidos se hacen voraces ventanas;
El cielo, una torre donde no cabe el arco iris.
Témpanos de latidos se roban el júbilo,
Candelabros de brazos siegan los sueños;
Sólo trepa la cara de la noche a los cerros,
A la ciudad, al barrio, a la colonia:
Deletrean el alfabeto como arañas aturdidas;
Duele cuando los pies patean el alba
Y el sobresalto procrea temperaturas asfixiantes.

La mirada se pierde aunque se tengan
Los ojos abiertos.
Estoy y estás dentro de un túnel
De centinelas fríos al borde de la pólvora:
Nunca fue tan inverso este mundo. Nunca.
Los asesinos trepan en los husos horarios
Y desde ahí, lanzan brasas de plomo y uranio,
O proyectiles cuyas bocas mastican mariposas.
Ahora los murciélagos se comen las mañanas;
La sonrisa tiene calendarios negros.
Toda la tranquilidad se la tragó la noche,
Igual que los espejos cuando copian cielos profundos.

¿Qué límites tienen los caballos frente al horizonte?
¿Qué brazos se convierten en habitación?
¿Qué corazón es una ávida campana?
¿Qué silencio no duele y aturde las sienes?
Como el día oscuro, la noche densa,
Habitaciones de ocupada herrumbre,
Cementerios donde los rieles de las cruces
Adornan los brazos de la sed… Se ve. Se ven:
Ansia de carne y hueso, corpórea materia,
Abrazada fuga, donde gira el puerto de la Nada,
Acaso, el vértigo mismo, el mismo gemido:
Presagio de cadáveres, clamor cuya herida,
Zumba en la infinita herida del Universo.
Barataria, 20. 10. 2007.
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martes, 16 de octubre de 2007

Esbozo de la noche_André Cruchaga

Pintura: Juan Gris






Esbozo de la noche



Uno palpa razones inexplicables, barajando palabras
José Hierro



De pronto me encuentro con seres
Durmiendo en la intemperie. Seres vacíos
Tocan la ceniza errática de la noche.
Seres como hojas secas rotos en sus sentidos,
Sin códigos más que los amarillos del sueño.
Es la noche oblicua de las güijas,
Es la tumba infinita de los combates.
Callo mis vocales frente a su neblina encumbrada.
Callo. Al callar nadie existe. Nadie sin hoguera:
Zumo de los herrados como bestias.
En las calles el viento ofrenda banderas;
Pero también bares con camándula y cruces,
Lúgubres genitales sin dueño,
Demencias sin un patrimonio fijo:
Ocio, intestinos secos, pezones macilentos.
Durante la noche sólo se ven escombros:
Hace calor. Hace frío. Se hace el hambre.
No hay puntos cardinales ni bosques:
Sólo aves sin corbata en la espuma caliza
De los carceleros, de los gramos victoriosos
Dejados en las retinas de angustioso cautiverio.
A menudo la noche tiene falda o pantalón
Donde cuelgan la barbarie y los escombros.
Nada más. Es un viaje entre contorciones
Y pocilgas de opulenta metafísica. Nada más.
Su mobiliario fue labrado para un anfiteatro,
Sediento de jinetes y nomenclaturas.
Necesita un torniquete, quizá un destierro,
Para elucubrar sobre la teoría de los estambres
O la memoria de un humanista
Para que el alambique de la antípoda
No sea un paisaje tan austero.
La noche, ciertamente, subió a la categoría de ceniza:
En los nidos de las pájaros,
Cabe la Patria, esos pequeños criminales
Hurtando manufacturas, reflejos, latas de coca cola
Dólares migratorios que nos niegan para siempre.
La doctrina de la noche es esa:
Pero también, perdernos en la fisura caótica
Del vacío, en el vértigo oscuro de la espina,
En la orgía del columpio, en la lengua oscura
De los espejos, en la huella de los martillos,
En la liturgia febril del chantaje...
La noche es esto: Una plegaria con espadas,
Ventisca de rezos drogados, campanario sin alma,
Bulto cuyas mandíbulas trituran el rito,
Hasta que el pillaje asalta los púlpitos,
Y la orgía se convierte en suculento monopolio.
La noche no levanta campanarios, sólo musgos;
La noche no erige paraísos: Borra todo horizonte.

En su claustro el hombre agoniza.
Barataria, 10 de mayo de 2004
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viernes, 12 de octubre de 2007

Acontecer diario_André Cruchaga

Pintura: Juan Gris





Acontecer diario.



Al poeta Jorge Etcheverry


Entre chatarras, la compulsiva pulsación
De los armarios,
El humo del destino gobernando chupamieles,
Los inocentes viviendo en una sombra
De tijeras como finos bisturíes,
El cascabel del pánico como feroz remolino,
El agua oxidada en tuberías rotas,
El riesgo de las paredes demasiado frágiles
En el aserrín donde arde la penumbra
Y el rayo destiñe el almanaque verde de la luna.
Como una película de old wive’s tale
O del far west, la bala hace visible
La hojarasca chirriante de la ira alevosa
Y el fácil albedrío del pulso para museos.
No es fácil la verdad ante declaraciones
Plenipotenciarias;
Pero ella sobrevive, sustancia profética,
Al peligro oscuro de este mundo
Donde la libertad dicen poseerla los piromaniacos.
Así aparece la tiniebla de crujientes relojes
En la cavilación del cieno con dardos de cadáveres.

De la opresión al exterminio sólo hay un paso;
Pero cómo hacer circulatoria la libertad,
Sin que la desarmen las doctrinas con su aparejo
A cuestas en lomo de jumento,
Sin que el miedo la convierta en obsesión clandestina
Y tengamos ciegos sótanos por sábanas.
¿Cómo hacer volver el rocío de las palabras
y que cese el subdesarrollo y las criptas?

Esta es la gran pregunta.
Ustedes tienen la palabra
Pese a estar rodeados de sutiles guillotinas…
Barataria, 03.08 de 2006.
Del libro inédito: Caminos cerrados, El Salvador, 2006.
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domingo, 7 de octubre de 2007

Entrar en uno y no encontrarse_André Cruchaga

Pintura: Pablo Picasso






“Entrar en uno y no encontrarse”…



Entrar en uno y no encontrarse con nadie durante horas y horas…
José María Rilke



Nadie puede vivir por ti, ni abrir los ojos por ti.
Nadie sonríe por ti, ni sueña por ti.
En las grandes oscuridades del alma, sólo uno, denso,
Inmóvil, petrificado por la ramazón de la memoria,
Enfrenta el tropel inefable de no encontrarse con nadie.
Nadie sangra por ti en las llagas del insomnio,
Por más que ahoguen los recuerdos y uno parezca suicida.
Yo camino entre las calles silenciosas de los barrotes:
Oigo el aleteo de los cuervos; rumbo a la garganta,
El aliento se corta; el tiempo, finalmente es sombra,
Inmensidad doliente, vastedad quebrando la vida.
He aquí gota a gota los cipreses del recuerdo,
La piel amarga de la intemperie como al principio…
A decir verdad, toda siembra da su fruto:
Buena o mala, sobre roca o tierra su fruto da.
Ahora conozco los túneles del alma y su ficción:
Nadie perdura, flor del corazón, estación de lluvia.
Nada es sin que sea verdad segura la ceguera
De desnudar sombras, delicados sueños, despertar del vértigo.
Ciego el espejo mismo mordiendo la noche
Cuando no te encuentras con nadie y ese nadie fue
Tu cielo, tu espesor y ahora un cúmulo de tumbas.
La ceniza arde. Se instaló en los vitrales.
Sobrevivir es mi batalla ganada al silencio: la agonía,
Los monólogos, la nostalgia, son tan sólo estampillas
De un rostro confuso y una desnudez callada…
Barataria, 19 de junio de 2005.
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sábado, 6 de octubre de 2007

El convento_André Cruchaga

Pintura:Pablo Picasso





El convento




He andado por sus alrededores cada vez que salgo de clases.
Sus vitrales incrustados están intactos,
Pese al gris permanente y al frío lento, abrasador de este lugar.
Este convento, hondo y amoroso, alberga a la Universidad de
Marylhurst.
Aquí la victoria de la luz es patente en medio de las frondas.
Cada ardilla en los maples dibuja sus peripecias;
Cada cuervo quiere romper las nueces del frío,
Cada transeúnte camina entre un viento de coníferas.
Cada monja dilata sus pupilas en los salmos, en el Libro de Job
O los Proverbios.
Yo, en cambio, tentado por sutiles aires de misterio,
Rasgo la seda de la nieve con mis dedos tiritantes y endebles.
Siento el cielo, abajo, en mis pies, desgarrado. Miro
El confín. Mi espejo respirando en el bosque: el hombre concreto
Andando entre símbolos, aleteando hacia la luz,
Hacia el espacio donde el labio se abre
Y la carne es tal sin atuendos y sin límites.
¡Qué misterioso caminar sobre el musgo de este lugar!
Cielo y tierra y la claridad en medio, invencible.
Silencio y pensamiento hecho de palabras,
Olvido y memoria en las manos del sueño.
Todo se junta aquí porque es el mismo espejo del sueño:
La misma cerradura donde cuelgan las llaves de las palabras.
Barataria, 2005
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viernes, 5 de octubre de 2007

Paradojas_André Cruchaga

Pintura: Pablo Picasso






Paradojas




Un ciego tantea el atardecer
Roberto Juárroz



Nada es como ayer.

El mundo es otro o nosotros hemos cambiado.
No reconocemos la aurora en el dintel,
Ni en los jarros del patio el cierzo.

La geografía es otra; otra la manera de ver
Los círculos polares y la eternidad pensada.
Todos nos deshacemos al atardecer: La frontera
De la noche anula, lo baldío es un negro punzante:
Algo sin sábanas, sin cama y sin amor.
Nuestros mayores nos dejaron poco tiempo para pensar.

Nos llaga la memoria porque es el fin;
El delirio de las catástrofes supura en la imaginación.

Nuestros latidos lentamente caen en el vacío de las horas;
Hambrientamente la prisa ata de pies y manos.

El trompo de la vida tiene otros lenguajes más sutiles.

¿Qué signos tienen las sombras?
¿Qué ojos íntegros se obstinan a la claridad
donde el mar hechiza lo humano?
Tal vez los barriletes en las manos de los niños
Nos den la sonrisa justa y el conocimiento cierto.

Ellos corren, gritan, juegan al cadejo y a la mano peluda,
Marchan sobre el aire, lo respiran y lo olvidan.

Nosotros, en cambio, resistimos al trueno y al relámpago,
Y somos capaces de envejecer sin merecerlo,
De desvelarnos frente al horizonte y caer
En la metafísica del insomnio, visiblemente
Patéticos sin comprender la progresión del tiempo.

Sólo un ciego es capaz de ver el atardecer
Y explicar el justo silencio del ruido.
Ves como el mar repta materia sobre materia;
Hiende a la piedra y la olvida. Vive lo que dura.

Cae ciegamente entera sobre sí misma
Y sin embargo, dudamos de que así sea:

Lágrima vertida la luna en nuestros ojos.
Toda la vida es ceniza. Toda ceniza memoria clarísima
Del sueño movedizo: La vida.
Barataria, 2005
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jueves, 4 de octubre de 2007

Ma folie_André Cruchaga

Pintura: Marcel Duchamp





Ma folie




Mejor una jungla en la cabeza
Que hormigón sin raíces.
Mejor sentirse perplejo
Ante la tortuosa calle de las luciérnagas.
Derek Walcott



Entre l'air qui déchausse
Les oiseaux
La vie et la mort
Choses fondamentales
Le fond de Dieu qui devine
La toile des abîmes
Sans y penser
Homme dans le noir
Oiseau migratoire qui glisse
Vers le bas
Vers le haut
Tout comme l'horizon
Sans personne dans les empreintes
De ses mains

Clarté au milieu des absences
Espaces des spectres que l'oeil ne perçoit pas

La vie dans son étui
La nuit dans son suaire
Toutes deux oubliées
Par la brume

Tout cela forme l'intime rêverie
Fixée aux poches
Dans les ficelles
Des sourcils
Ou dans le chemin que parcourent les souvenirs
Quand l'étonnement
S'arc-boute
Fatigué de vivre

Cette bruine de savon dans les airs
Qui soudain disperse
Des bulles dans le visage
Et tombe ensuite dans le trou de la nuit
Là où il n'y a que des tables sans chaises

Quais sans navires
Jours inexistants

Parfois on veut se palper

Les frissons sursautent

On est un dépôt extrinsèque
Reflet de quelque chose
De pénombres errantes
D'îles
De retours
De corps qui jouent à être eux-mêmes
Je ne sais pas si de Dieu

On est l'autre
L'autre version de l'absent
Tulle d'eau qui s'infiltre
Comme s'il était vivant
Parmi les branches dégarnies
Aériennes
Nous nous lançons parfois
Au jeu soudain de l'oubli
Et nous nous tatouons la peau
Avec des pinceaux éthérés

Le temps nous fait mal
Les spasmes d'éléphant de ses pas
Les pierres qui nous excèdent
Le solliloque avec Dieu
Nous pensons à cheminer
Le sentier se trouve toujours
Au bord du vide
Dessiné par la pensée

Le chemin est ce feu
Calciné
Qui rêve d'oubli.
Traducción de Danièlle Trottier.
Del libro: Le feu derrière la fenêtre.
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lunes, 1 de octubre de 2007

Los amantes_André Cruchaga

Pintura: Joan Miró





Los amantes




“¡Qué diario infinito sobre el lecho”!...
Las sombras entre más resuellan, más luz se hacen.
El aire entre más se respira más embriaga.
Así en los amantes, es espeso el oleaje.
Danza el vértigo de sus espejos, mar de espejos,
—Mar la sed ensimismada, agua de ser,
Desatada de su torrente enamorado.

Nada los detiene mientras no los vacía el tiempo.
—la espesura del subsuelo es espesa
Cuando la sangre anega el mediodía.
—Van enlazados con la misma luz de las banderas
De sus propios párpados: ecos cuando las manos
Tocan el musgo hendido de la entraña.

Es vértigo el espejismo. Es desvivirse la intimidad
Inefable. Es viento total el que muerde, arrastra,
El ávido azogue de los espectros en el barco
De ese sigiloso delirio. —El tiempo quema lo vivido,
Aunque el suspiro, siempre hace vivir, en prolongadas
Señas, el acto de compartir la embriaguez del sueño.

La tierra los cobija. Tierra alada son…
—Todo es asombro. El murmullo del lecho,
Sin sosiego, hace del tránsito,
Un cómplice acento de victoria. —¿De victoria? Sí,
Porque en su latir vívido, hay crecidos pájaros
Que derraman firmamentos…
Barataria, 24.09.2007.
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domingo, 23 de septiembre de 2007

Los amantes_André Cruchaga

Pintura: Fernand Lèger





Los amantes




Viven en la unidad de la materia,
En la real agonía de la aventura,
Buscándose en la propia órbita del aire.
―Nada los detiene. Contemplan el rapto
Del ardor. Sus manos simultáneas
Se igualan, el volumen de sus bocas
Invade la tersura plena de la desnudez.
En el filo de su energía, ―¡Los amantes!
Sombrean el mimbre de sus poros:
―Un instante es júbilo. Un instante
Es creación: fundirse en la avidez de la sangre,
¡Dos cuerpos en el prodigio de la luz!

Una mirada es alegría. El respiro enorme
Se impone: ―El ser es fuego, vaho,
Espesa ternura de hervores.
Los amantes se alzan a la fuerza del minuto;
Pero ahí están, en la mesa del calendario,
Respiran el aire del designio
A través del cristal de la saliva.

El paisaje es la carne íntima: expresión
Reveladora, a caso, de dos cuerpos
Ahogados en el horizonte de su gozo misterioso.
―Ellos van de la mañana al mediodía:
Dibujan peces en el musgo secreto de las almohadas,
Dibujan su historia entre un tumulto de deseos.
Dibujan la ternura en el rocío que los anida
Hasta afrontar la suerte de los días…
Barataria, 23.09. 2007.
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sábado, 22 de septiembre de 2007

Los amantes_André Cruchaga

Pintura: La Danza de los amantes:Jacqueline Klein Texier






Los amantes





En la boca les nace el alba, no la noche.
como un inmenso almíbar es su carne;
nacen del anhelo y se tocan: los conos
de las caricias no tienen límites, ni tiempo.
los amantes vacían el agua en música,
crean sueños y se ven fijamente;
la sombra de su aura es su otra conciencia.
Ella espera, siente los destellos, lame la piel,
brillan sus ojos, ondea los cabellos
como ramas de relámpagos. La luna habla,
sedosa, ardiendo sobre los poros del cuerpo.
los amantes callan con un resollar
de sueño; respiran el cielo cuerpo a cuerpo,
sobre el aliento ardido de sus besos.
centelleante es su delirio. Campana su palpitar.
Mirándose se miran asombrados:
relámpago y trueno sus pupilas,
perfecto abecedario entre sus brazos,
suspendios en las ventanas verdes de sus ansias.
Barataria, 22.09.2007
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miércoles, 19 de septiembre de 2007

Los amantes_André Cruchaga



Los amantes
Sobre sus pechos,
un haz de mariposas,
lluvia, caminos, deseos...
Al abrigo de las estrellas,
la música habita,
al galope, dos cuerpos.
Ellos titilan, agitados, impacientes,
sonríen alrededor de la luz que los rodea:
cuerpo a cuerpo se aman;
entre labios urgentes,
el lecho se convierte en mágica guitarra.
La desnudez, toda, brilla
como la Gracia iluminada
de los panes en la mesa:
No tienen noche, ni día, ni palabras
sólo la fuerza de la lluvia
caminando en sus venas...
Barataria, 19. 09. 2007.
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martes, 18 de septiembre de 2007

Los amantes_André Cruchaga

Pintura: C. Carrá: La musa metafísica



Los amantes
Cuerpo a cuerpo fluyen:
la luz en los ojos
y el agua sobre el huerto,
río galopando
como mariposas.
ellos buscan lunas sin paraguas:
sobre sus pechos,
se transforma el paisaje...
Barataria, 17. 09. 2007.
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miércoles, 12 de septiembre de 2007

La nuit du jour_André Cruchaga

Pintura: Joan Miró






LA NUIT DU JOUR




« Le réel naît toujours d'une imprévisible lumière »
Ténébreuse danse des ombres
Les feuilles cessent de craquer quand la réalité
écrit sur les pupilles de sa sombre masse.
Les pénombres se transforment les accents fôlatrent
La suie des greniers devient palpable
La lune grossit dans les ruines du subconscient
Et descend durant le jour sur des rues impraticables
Même si les bras invoquent les oiseaux
Et les survolent dévorant les branches
Des corps qui épient leur nudité bancale
Dieux de boue sans paroles audibles
Dans la nuit profonde les corps se transpercent
Se réfugient se rongent se griffent
Deuils des rivières et une résine incandescente émerge
Un atelier de rêves ouvre le feu:
Pour les amants nocturnes c'est un sanctuaire
Pour lire le lierre liquide de l'eau
Démêler les épaules enlever le hoquet à la pluie
Et désarticuler les tempes avec le bout de la langue
Pour les autres qui n'affrontent pas la quiétude
La nuit est une constante qui se boit sur son versant
Étrange pharmacie de l'intempérie
Crème de la terreur avec un teint de malfaiteur
Asphalte de l'horreur où l'oubli est souvenir
Et la félicité un résidu de la mémoire
Pour les autres c'est peut-être un parapluie mystique
Une image pour esquiver les tachycardies du pouvoir
Retirer les mains et faire des gestes heureux
Pour les autres le jour ou la nuit importe peu
Mais entrer en elle c'est s'asseoir dans les armoires du temps
Tracer des spirales avec de l'encre chinoise
Ouvrir les fenêtres qui nous soutiennent
Déchirer la chenille des fantasmes
Voir les effets du paysage à contre-jour
Et la géométrie des rêves sur le granit
La nuit c'est voir la lumière d'une autre manière
Aussi ancienne comme la rouille
La lumière c'est la nuit entre les feuillages
Appuyée contre la crête de l'écume
Toutes deux résistent à l'habitude et à l'instant
Parce qu’elles incarnent de multiples destins et l'affliction
Parce qu'elles sont un long émerveillement de contrastes
Lorsqu'elles s'éteignent ou s'allument
Et n'existent que pour se perdre comme une braise dans l'eau
Ou un oiseau plongé dans la frondaison…
Barataria, 21-12-2003
Del libro: (Le feu derrière la fenêtre)
Traducción: Danièlle Trottier
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lunes, 10 de septiembre de 2007

Vértigo_André Cruchaga

Pintura: Pablo Picasso, España





Vértigo

A menudo me toca jugar
Con la soledad o el olvido
Da igual cerrar las puertas
Abrir las ventanas
Hacer puentes donde no hay ríos
Cobrar un sueldo y pagar los impuestos
Ir a misa
O escuchar un discurso presidencial

Salir a la calle
O pegarse un tiro en la cama

A menudo uno se encuentra
Con enjambres
Con ídolos que subastan sus propias cataratas
Y beben en su taberna
Arco iris de mostaza
Territorios prometidos sin peones

A menudo quisiera derrocar el alfabeto
Darle golpe de estado a las vocales

Botar las cáscaras de las consonantes
Darle amnistía a los adjetivos

Y beber la clorofila de los verbos
Desnudarlos
Habitarlos de principio a fin
Diseminarlos en felpas de aserrín
Vomitar el destino en el mar

Llevar el silencio a vitrinas póstumas
Deshacer el nudo de las encíclicas

Remover los sepelios y las sombras de las miradas
Habitar la memoria
Despedirse diariamente del mundo
Quemar los anticuarios
Disfrazar el óxido de la melancolía
Ignorar la piedra pómez de las ofertas electorales

Excavar en el agua
Hasta sorber en su totalidad

La ebriedad del planeta…
Barataria, 24.11.2003.
Del libro inédito: Transparencia esperada, El Salvador.
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sábado, 1 de septiembre de 2007

Registro memorioso_André Cruchaga

Pintura: Juan Gris






Registro memorioso




A la pintora y poeta Susana Giraudo,
Por las alas laboriosas de la vida.



Stevenson escribió “La isla del tesoro”
A fuerza de mirar un mapa que alguien
Había dibujado…
Jorge Luis Borges



Es río o mar, —llama es lo que veo
En cada leve pétalo:
—dibujo, caricia—
De tu sereno viento, cuerpo en trance
Sobre ventanas blancas.
Hay una niña que pinta de grises,
—jugando con el tiempo—,
El sol de la vida. —Su mano precisa anhelos:
Cuerpo dulce derramado en lienzos
De súbitas pupilas.
Ella cierra los ojos cuando pulsa
En humanidad llena,
El anaquel del viento, registro memorioso
Del húmedo estertor del tiempo.
—Lo mismo: en la noche o el día, mira,
¿Mira? Sí, transita sobre los navíos del paisaje:
Córdoba, presente —pájara, pájaro, sortija:
Velamen de su huerto infinito.

Allí vive. Vive en todas partes donde la memoria
Ofrece confines de muelles y barcos…
Allí, vive, bajo árboles: —pétalos intactos
Con el cielo de sus acuarelas. ¡Vive!
Ella trina sobre los trazos de la yedra,
Dueña de un viaje al fondo de la tierra.
Pinta velas —velas en alta mar.

—Ved la espuma, la espuma lenta sobre
Guitarras de sal…

Es río su risa, mar su sueño;
Es madre vívida, —juega con los niños,
¿Con los niños? Con los niños de su fantasía.
A veces calla en la ciudad del sueño;
Corre o cabalga en crines de luz:
—lamida piel de los jardines,
Barro soberano de lo humano
—Que intacta—
Viste al horizonte de sutiles auroras.

Así se yergue el corazón desnudo:
Sus manos como infinitos relámpagos,
Alzan su poderío —no sólo de sonidos,
Sino de alados cromatismos:
—Jardines diurnos
Heridos por el ojo que los ahonda
Y los pone sobre los peces de las olas.

Es río o mar el mundo de su acuarela;
Lo es también su palabra encendida:
—Ser bañado de luz,
—ala del vivir, seno luminoso, corporal horizonte,
Allí, en el césped completo del alfabeto.
Allí, donde todos los lenguajes se juntan
Para asistir a la luz viva del torrente:
—la armonía, acaso, en unidad de pupilas.
Barataria, 01. 09. 2007.
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lunes, 27 de agosto de 2007

Presentación de libros_André Cruchaga

Afiche: Invitación





Invitación

Presentación de libros:
Pie en tierra
Oscuridad sin fecha

Presentados por:
La poeta y escritora salvadoreña: Claudia Hérodier

Acompaña con su guitarra:
la poeta, escritora y cantora
Nora Méndez.

Día: 6 de septiembre de 2007,
Hora: 18:30 horas.

Lugar:
Centro Cultural de España,
Calle La Reforma #166,
Colonia San Benito, San Salvador,
El Salvador.



sábado, 25 de agosto de 2007

Mudanza reverdecida_André Cruchaga

Ilustración: Ábside de San Francisco, Igreslia de San Francisco de Asís, Vallecas, Madrid





Mudanza reverdecida


A la memoria del poeta Heriberto Montano



Nada más que una canción
Son estos versos bajo el sol nublado.
Vladimir Maiakovski




Fortificada está hoy la memoria:
Principio del país y no cárcel del abismo;
La luz se está haciendo benévola muralla;
El silencio, sólo encarnación de la noche.
—Luz la palabra: Acto mismo,
Estrofa de la altura donde cabe el vuelo
—La voz del pájaro,
Guitarra cruzando, sin desvanecerse, la libertad,
Colosal sinfonía —donde dolor y muerte—
Símbolo de la vida se concibe,
La flecha del verso y el aire abierto de la historia.
A cada rato se padece el mundo:
El País desnuda los deseos —anillos
En espiral desvela la Esperanza:
Artificio para niños, acaso destellos de un alba
Sin misterio.

Todo es tan fugaz como las corrientes
Invisibles del fuego en el poyetón de la cocina.
El grito en el cuerpo, el tiempo con su afán doloroso,
Los espejos —ríos hirientes como el alfabeto
Goteando su mar de incendio.
Se nace. ¡Todo nacimiento niega la luz!
¡Toda vida se niega a sí misma para morir!
¡Muerte y luz afirman el aserrín del arco iris!
Se nace —la cruz pende de las sienes:
El interior libra batallas, corazón abierto
Al gris del País.
Ahora será la memoria el paisaje.
Una sóla memoria —no sola— a la vista: transparencia
Del cuerpo, mar abierto a nuestros ojos
Arrojando al abismo las columnas de fuego
De la noche.
La cárcel ya no será presencia. Ni salir del País,
El futuro. La poesía tiene vuelo infinito;
La ceniza no es su claustro;
El vértice de cada palabra se vuelve
Inapresable.
Por eso, la mano de Heriberto es verde:
—¡Presencia es! Aquí está frente a la luz.
¿Eco? No. —Entraña desgarrada entre la neblina:
—Liberada alma en flor—,
Frente a la caverna del poder:
—Sombría raíz del suelo.
Aquí está Heriberto. ¿Está aquí?
¡Aquí está! Habitual y renacido.
Entre sus ojos, la luz. La luz misma de su estro.
No la sombra: —la luz naciendo entre ventanas.
No la oscuridad, el cuerpo de sus pupilas
Reunido
En el césped de las evocaciones: cristal humano,
Acaso, bandera abierta a la victoria…

—Sueño, sin duda, de rojas picaduras…

—árbol, sin duda, árbol de espesa musculatura.
Barataria, 25. 08. 2007.
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