martes, 31 de julio de 2007

Horas ciegas_André Cruchaga

Pintura:Georges Braque, The Port of La Ciotat, 1907, National Gallery of Art, Washington, Collection of Mr. and Mrs. John Hay Whitney 1998.74.6




Horas ciegas



Cuartos oscuros, cárceles
De corazones estrechos
¿qué sabéis de libertad de pensamiento?
Federico Nietzsche.


Un río de sombras levanta la noche,
Donde el pulso, pájaro de cuerdas,
Recrea la campana del pecho como antorcha.

Por siglos la soledad me habita,
Parece la brizna del silencio en las playas;
Entre los aleros del aire y los balcones,
La montaña del tiempo se eleva en capiteles,
Ejercitando la misteriosa música de las parábolas.

En la oscuridad uno aprende a ver el corazón deshabitado;
Los relámpagos de la tormenta en el alma,
Las fieras urgidas, salidas de las sombras,
Los erráticos fantasmas de las estatuas…
Desde el sepia de la memoria amortajada,
Viene la noche cubriendo entre ramas, cara y espalda;
Desde que nos paramos en los relojes,
Y tenemos noción de semilla, ala y puertos,
La noche como nosotros caduca en el cuerpo.

Se eleva a ratos, sí, pero se desvanece en los tejados,
En la luz que las constelaciones nos revelan.

Reconozco cuando me hablan al oído:
Puertas y travesías, tramos de horas ciegas,
Ecos, sin duda, temblando de miedo,
Cruzando el delgado hilo del día y la materia.

Reconozco cuando los cuartos y cárceles dan nombres
En la noche: el grito sustituye al lenguaje;
Y después, Daphne, sólo somos cuando la noche es:
Piedras en el resuello de la arcilla que fuimos…
Barataria, 20 de agosto de 2005.
Del libro: Pie en tierra. Editorial Ricaldone, El Salvador, 2007.
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viernes, 27 de julio de 2007

Arte de morir_André Cruchaga

Pintura: Juan gris.Le livre_1913_Foto de Ch. Depelaire





Arte de morir



Ya en romanos se nos dice: la aspiración de la carne
Es la muerte. Desde el ojo uno acaricia y se desnuda,
Se mira, se aprende la lección oscura de la muerte.
Ancha es la vida y sin embargo los azares pasan la factura;
Uno se llena de pasiones, nociones y ficciones para luego
Caer en la dulce antípoda del cielo: esa fosa
Donde yace la rosa y la roca y lo inevitable.
No hay nada más sereno que una guitarra desvencijada
Con su propio dolor; pero distinto a los efectos del sueño.
Sin embargo, sueño del aliento es la respiración cortada;
Esa otra palidez del límite. Hora vasta y agolpada.
A menudo nadie se da cuenta de su armadura,
Pese a que avanza hacia la tarde, mermando los vientos.
Cuando las hojas de la respiración callan y desvanecen
Y las palabras se tornan fragmentos extraños,
Es que en el sendero están los azacuanes anunciando
El cambio de estación.
Cuando uno se apaga, al fin, la trementina encarna la voz,
Las interrogaciones obtusas, los callejones de la lluvia,
La claridad, tal vez, que siempre se buscó.
Cuando morimos los lirios se encargan de la fiesta;
Mientras el relevo se consagra en otro nido con esa
Fantasía propia del tiempo.
Cuando morimos, la ansiedad del nicho nos espera
Para trasegar la luz al soplo del pálpito memorioso.
Cuando morimos, la experiencia es tal,
Que pareciera el oficio de un vigía resguardando amuletos.
Cuando morimos, en fin, el lecho se convierte en parábola
Y como todo clímax, hay un poema en el respiro…
Barataria, 2005
Del libro: Pie en tierra. Editorial Ricaldone, El Salvador, 2007.
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martes, 24 de julio de 2007

Humedad del olvido_André Cruchaga

Pintura: Marc Chagall





Humedad del olvido




El tiempo que se va
Entre paredes muertas
Extraños rostros que regresan
Ecos en la oscuridad de un túnel
Sueños como huesos
En el cuerpo
Que se hunden sigilosos
La humedad del olvido
Me envuelve
Ciegas astillas punzan
Como el mortal regazo de las llamas
Cae el agua al cuerpo
Cae el silencio en los relojes
Caen panes sin bocas
Brota esa fosa sin ojos
Donde ya el respiro ni el cuerpo cuentan
En el azogue de medianoche
Lázaro despierta
Y empieza a caminar descalzo
Sobre un cuaderno de líneas pantanosas.
Del libro: Estornudos (inédito)
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lunes, 23 de julio de 2007

No más palabras_André Cruchaga

Pintura: Marc Chagall





NO MAS PALABRAS




No más palabras
Ni una sílaba
Ni una vocal
Que hiera o reclame
La sangre es triste
Cuando suena en el aliento
De las calles
Ni una palabra
Que borre la palabra
De los sueños
El Olvido
La hoja de los vientos
Ni una palabra
Que abra sepulturas
Sí una palabra que abra lejanías
Pero sí que humedezca el horizonte
Y haga que la memoria se estremezca
En la edad de las criaturas
No más palabras
Que no sean
Manos transparentes
Diáfanamente transparentes
Como un faro
Agitando con su pañuelo
Las aguas de un río
No más palabras
Que las palabras de siempre
Luz mar cielo libertad…
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viernes, 20 de julio de 2007

Circunstancias_André Cruchaga

Pintura: Marcel Duchamp_Los jugadores de ajedrez





Circunstancias



Me acosa un humo fúnebre, me puebla
Los ojos un crepúsculo de ausentes,…
Rafael Alberti


La noche cae donde cuelga el oleaje
Murmurante y espeso de los relojes.

Arde la arena gris del amor.

La noche
En los aeropuertos es patética:
La vida se traduce en magma
Y también en un fluir donde nadie es nadie.

Diversos rostros habitan la memoria:

Miedos, deseos, palabras y miradas,
Devoran este raro silencio mío
Entre un bosque de efímeros neones.

Da vaho esta vida feroz hacia dentro,
Los mordiscos hostiles de los ventanales,
La llama orgásmica de este universo sin tregua,
A menudo los más inútiles sueños;
Quizá para imprimirle un halo menos dramático
A su propio presente de fuga.

Pero la noche está ahí, demasiado material,
Demasiado corpórea para mis iniciales de musgo,
Para esa cópula cayendo sobre el granito.

En los muelles también pasa lo mismo:

Uno se vuelve vulnerable frente a los poderes
Del partir pródigo, sin la raíz de uno,
Sin ser el árbol firme, endurecido.

De repente uno recuerda,
Entre sueños confusos,
Lo que se queda: la vida, las ventanas.
La tierra de uno girando incesante en las sienes.
Hay un silencio, entonces, en la estupidez de pensar,
Porque quien parte, ha dado vuelta a su página,
Aunque naufrague en su propio abismo.

Extraño es este vaivén del anonimato:

Partir dejando a otros, espectros de sí mismo.

Partir, y en su interior: abismo y hoguera,
O simplemente vacío sostenido
Por el humo turgente de la muerte.
Barataria, 19 de diciembre de 2005.
Del libro: Pie en tierra, Editorial Ricaldone, El Salvador, 2007.
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jueves, 19 de julio de 2007

Lucha de contrarios_André Cruchaga

Pintura: Juan Gris_Man in the cafe






Lucha de contrarios



Aquellos cuyo negocio es la guerra,
No quieren la paz;
Aunque tal vez, en algún momento la deseen,
Y dejen que se expanda por todos los caminos.

Entre sonriente
Y se siente a la mesa
Íntegra resucitada del pobre.

Los que viven de la guerra,
Resucitados sean;

Los que no han podido amar la vida,
Resucitados sean, convertidos sean,
No serviles
A la cruz
Ni a la trinchera
Ni a la tumba.

Es triste vivir entre guitarras de aguardiente,
Entre alambiques de pólvora
Donde caen dientes y ventanas.

Es triste ver disolverse la vida en llanto,
Y la pólvora caiga en el jazmín verde
De la frente.

Hay, a la par de cada vida, grietas profundas,
Dientes quebrados y un huracán de escarlata.

Honda es la sed, ahora; ya no se aguanta el arrebato.
Durante la noche truena la hojarasca;
Uno ya no cree que haya futuro
Si la zarza del fragor arde,
Y las hormigas corroen la corteza humana.

Para aquellos que hacen estallar begonias sangrientas,
Un rayo de luz haga
Gotear pájaros de sus sienes…

Sólo la armadura de la paz,
Puede sosegar los caballos de la guerra.
Sólo la memoria puede decirnos, de repente,
El camino del viento y su espesura.
Barataria, 24 de noviembre de 2005.
Del libro: Pie en tierra, editorial Ricaldone, El Salvador, 2007.
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martes, 17 de julio de 2007

Sin respuestas después de todo_Poema de André Cruchaga

Pintura: G. Braque, Bodegón con cartas, 1913, óleo guache y carboncillo sobre lienzo, Musée National d´Art Moderne





Sin respuestas después de todo




¿Qué fue del ímpetu? ¿Qué de la comunión?
¿Qué de la finitud del camino?
Nada permanece después de todo,
Salvo la ceniza del reloj asumida
En alguna parte
Donde el alba no se anuncie
O sea una ficción clara de la vida.

Después de todo la vida es la mejor
Comedia humana,
Donde el calvario es al mismo tiempo
Esperanza;
Y ésta una iglesia silenciosa
Donde arden vitrales palpitantes.

Las palabras desgastaron los mejores días
De nuestras vidas;
Fue como caminar sobre los puentes
Movedizos del adjetivo.

Partir fue siempre llenarse de ausencias:
Empezar otros mil años,
Encender nuevas hogueras
Y calmar la sed con la brizna de relojes
Irredentos.
Algo pasó y convirtió el ojo en sal,
El instante en fantasmas, el cuerpo en ceniza,
El vuelo en gozo inerme,
Reducido a prehistórica locomoción.

No hay respuestas, salvo la hojarasca
Y el hollín como prueba
Del fugaz inconsciente,
Que borra como el viento las huellas de las frondas
Y el eco de las astillas encerradas
En el cuerpo.

No hay respuestas. Nadie me las ha dado;
Pero el peso del agua se siente
Como un rompeolas
Aquí donde la razón muere
Para dar paso a otras existencias más sutiles:
El agua fluyendo entre las piedras,
A la luz prendida en el invierno
Y a la desnudez que tanto reprimen los teólogos.

Lo demás, borrado sea por la memoria;
O se lo lleve el polen de los trenes
Con ese adiós del espejismo.
Barataria, 19 de diciembre de 2005.
Del libro: Pie en tierra, Editorial Ricaldone, El Salvador, 2007.
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sábado, 14 de julio de 2007

La lluvia_Poema de André Cruchaga

Pintura: Pablo Picasso_L'Accordéoniste_1911





La lluvia



La angustia existe.
Roque Dalton



La lluvia abraza la piel con su pesada brisa.
A oscuras el espejismo del agua es atroz:
Alucinaciones y húmedos focos
Despidiendo humo como árboles calcinándose
En nuestras agotadas pupilas insulares.

Hoy es propicio para beber chaparro
Y colgar las canciones en el grito de las olas;
Ladrar vocales sobre el asfalto
Y desmontar las viejas cicatrices del alma.

Arden las nubes grises en la memoria,
Cuando los guijarros murmuran su pétreo vientre;
Arde la grava de la lluvia cuando incesante,
Pierde su simetría y se torna navaja.

No sirve el lenguaje cuando es machete;
Tampoco sirve en el barro, ni encerrado en cántaro,
Si le falta el ala llena de vida,
Si no hay velas que ondeen bajo el aliento
Del musgo o sobre estos extraños surcos de la tierra.

Aquí uno aprende a ver horizontes oxidados
Frente al rompeolas del grito o la erguida silueta
Del búho.

Sí. A ratos uno se queda sin rostro. Sin corteza.

Se queda uno, en el mejor de los casos, siendo alarido
Salpicado por cabellos de ceniza leyendo viejos papeles,
Sobre techos cubiertos por nubes de moho
Y un crucifijo sobre las dunas de las penas.

La lluvia, Daphne, tiene su propia caligrafía descuajada:
Una almohada donde no caben las mejillas,
Un coro, quizá, entre tumbo de espejos
Porque todo lo aproxima a la oscuridad y al abandono,
A la noche de siempre de los cuerpos,
Al camino de siempre agitando sus locas hormigas,
Al camino de siempre, regadío de las penas…
Barataria, 22 de septiembre de 2005.
Del libro: Pie en tierrra, Editorial Ricaldone, El Salvador, 2007
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jueves, 12 de julio de 2007

Materia de sueños_Poema de André Cruchaga

Pintura: Pablo Picasso_Violín colgado de la pared_1913






Materia de sueños




Éramos jóvenes entonces.
Jóvenes como la República,
Como la primavera;
Pero el tiempo calcinó las sílabas,
Y en vez de luz, el día fue sombra,
Corteza de terror
Hueco
Tatuaje de arcilla.

Éramos jóvenes entonces. Soñábamos sin muros.

Y sin embargo, la oquedad le cantó al País
Tres veces
Y se abrió la noche
Y se cumplió la profecía: Alguien cerró las puertas
Para que reinara el musgo;
Alguien cortó los jardines para erigir
Retablos de piedra y tapiales de lamentos.

Entre espuma y granito,
La devastación asedió la luz
Y creció el bisturí dentro del azogue de la herrumbre.

Entonces dejamos de ser jóvenes…

Nuestra fue la noche, el confín espeso
Del susurro,
La sal descendiendo a la sangre,
El zarpazo tóxico anulando las hojas del aire,
La astilla asediándonos en medio de la tormenta.

Éramos jóvenes. Y sin embargo,
Ya se urdían en nuestra piel otros sudarios
Con gusanos:
Esqueletos hormigueantes cayendo al precipicio,
Hondo e Interminable de la Patria.

Ahora el País es una feroz hoguera:
Hornilla donde brota fuego,
Inminencia de la herida, chasquido
De una tensa tregua,
Tierra donde no se extingue el fragor de la ceniza,
Sed humana disfrazada de arco iris.

Éramos jóvenes… y, a esa edad,
Aprendimos la caricia del que va al fondo
De la tierra.

Aprendimos a bracear entre el oleaje de la agonía.

Ahora, ya pasados cientos de años,
Siempre estamos desembarcando en la misma historia:
En un País donde la noche perpetúa su azufre,
Donde éste es un reflejo pétreo,
Y la materia de los sueños,
Montaña de áridas cavernas.
Barataria, 15 de diciembre de 2005.
Del libro: Pie en tierra, Editorial Ricaldone, 2007.
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martes, 10 de julio de 2007

Autorretrato_Poema de André Cruchaga

Pintura:Pablo Picasso_Le peintre et son modèle_1927






Autorretrato



Le sonrío a la muchacha
Que va al otro lado
Del abismo
Casi a ciegas
La tarde
Riega la ceniza
Sobre las ventanas
Las toallas de las sombras
Tienen siglos de habitarse
No sé si un día desaparecerán
En la noche
Serán papel
O simplemente feroces cortinas

Desde las calles que transito
Todavía espero
A los trenes
Cenar con los insectos
Sobrevivir en este oficio
Orinar
A la vigilia
Sollozar honrosamente
Frente a un pájaro
Morderme las uñas
Hasta vaciar la copa
Derruida de la sangre

Todavía espero
Entre guitarras desvencijadas
Juguetes
Bailarinas
Maquillajes
Sentarme en los atriles
Amanecer limpio
Sin máscaras
Anticipando al gallo de la parábola
Y brindando
Junto al cierzo
Que en cascada
Cae de los árboles

Todavía me gusta
[Debo confesarlo]
El reloj del invierno
El reloj del verano
Viajar entre luces
Tenues
Detenerme
Para escribir cartas a los peces
Jugar con el ocote de las luciérnagas
Ver al sol
Brincar sobre los pinos

Siempre quise escapar de casa
Dormir en los tejados
Y contar la luz
De las estrellas
Las paredes
Siempre me provocaron
Furias
Los ascensores miedo
El tiempo zozobra
Y los candelabros
Insomnio asfixiante

Siempre me ha gustado
El arrugado celofán
De la hojarasca
Y la hoguera ardiente de los relojes
A la que sobrevivo.
El Salvador, Septiembre 14 de 2003.
Del libro: Intensa sed, El Salvador, 2003.
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domingo, 8 de julio de 2007

Crezco de amor bajo este sol tendido_Poema de André Cruchaga

Pintura: Amadeo Modigliani: La Belle Romaine







“Crezco de amor bajo este sol tendido”




Crezco de amor bajo este sol tendido en las montañas.

Crezco hasta la primitiva seda de tu cintura.

Crezco en tu diminuto mundo de tu ombligo;
Gotas de sueños sobresaltan los poros
Cuando los dedos delgados de los pinos pulsan el camino
Del cuerpo deseado, tierra sobre la ventana, interminable.

Ya cruzan sobre nuestras sienes las campanas
Del río inefable que nos lleva
Hacia la fortaleza del seno, pupila de la aurora,
Buscando los puentes del labio
Y el agua adelgazada de las sombras.

Te miro, Daphne, entre las ramas de mis antiguos ojos;
Te persigo entre las hojas verdes de los pájaros.

Vengo de andar, sin dejarte, en la eternidad:
Tu cuerpo me gana y madura en mis ojos:
Doliente y gozosa cárcel donde hundo mi cordaje.

Entre tú y yo no puede haber espadas;
Aunque no haya descanso y pasemos por oscuros ríos,
Y vengamos de otros tiempos al trasluz de leyendas,
El cuerpo y el idioma que hablamos sólo dura un instante.

Tú que estás hecha de sangre, mar y alas,
Hazme poco a poco música en tu vasto lecho;
Porque sin ser en mí, estás regazo de grano,
Humedecida cintura de montaña,
Pidiendo a los dioses la apetecida atalaya de la resonancia.
Barataria, 5 de agosto de 2005.
Del libro: Pie en tierra, Editorial Ricaldone, El Salvador, 2007.
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viernes, 6 de julio de 2007

Metamorfosis del enigma_Poema de André Cruchaga

Pintura©Diego Velázquez Espejo de Las Meninas






Metamorfosis del enigma




Este es otro mundo y tú no eres el mismo sino el otro:
Aquel que en una esquina trata de someter la
Inteligencia a los orígenes del desamparo.
Alfonso Quijadurías



El enigma de la noche escapa por las ventanas de la aurora;
El enigma del bien, de repente, no sirve para nada;
El enigma del mal odia la luz y las páginas en blanco.
El enigma del mar es el del beso: profundo, desfalleciente,
Como el vértigo de las campanas en el sueño.
Pero no todo es enigma por más que las campanas vean sombras
Y el silencio se arroje como un proyectil a los pájaros.
Un enigma, por ejemplo, no tiene color como los atardeceres,
Ni espejos donde el hombre vea su rostro.
Pero sin duda ha estado ahí gastándose junto al viento,
Junto a la propia lluvia de los años,
Junto a la piel de los relojes que nos roba lo íntimo.
Si me atengo al diccionario, debo remontarme a la esfinge
Y a desnudar las sombras de la propia palabra.
Pero no. Prefiero insistir en las duras certezas
Y en la inminencia de la lluvia con su inocencia.
Me acerco a la ventana y veo un disfraz equivocado:
Hay una sensación desconcertante. Desconcertante nada más.
El enigma es cada uno de nosotros con su sueño,
Con su infancia, con su tiempo, con su cadáver y féretro.
Lo demás es el paisaje de uno mismo
Que se nos presenta como vitral del vuelo,
Providente bruma o simple complicidad de los suspiros.
Lo demás es la respiración de los pájaros
Para advertirnos del altar mayor de la aurora
Con su promontorio de canastas de cierzo.
Lo demás es el calendario con su puerta abierta
Ordenando póstumamente las hojas de la vigilia…
Barataria, 2005
Del libro: Pie en tierra, Editorial Ricaldone, El Salvador, 2007.
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martes, 3 de julio de 2007

Cuadro al desnudo o el arte de amar la intimidad_André Cruchaga

Pintura: Amedeo Modigliani




Cuadro al denudo o el arte de amar la intimidad





“Patria, mi patria, vuelvo hacia ti la sangre”.
Lo que te escribo obedece a tanto amor
Acumulado, a las infamias, a tu moral irreparable,
A las tragedias que todos llevamos en el alma.

He recorrido la luz de tus linderos
Y caminado por los siete caracoles de tu arco iris.

¿De qué lino o tul se cubren tus caderas?
¿De qué argamasa tu cuerpo tirado en la arena?

El sudor de cada batalla te ha hecho amar;
El fuego de tu enemigo atiza las aspas del grito,
Muerde la ternura, convoca a la noche.
Pero tú sigues allí, abierta y transparente,
Floreciendo en el maíz, definiendo tu destino
Al margen de la miel obscena del discurso.

Ninguna palabra cabe en tu ternura;
Pero estás cubierta de abrojos y memoria huidiza:
Carne maltratada por la miseria,
Sombra moldeada para sucumbir ante el puño,
Cruz donde caen los muertos cortados de cabeza.

Te amo aunque hagas pedazos mis sueños
Y vea que te acarician con manos sucias.

Nada sé de ti después de tanto horror.

Hay heridas sangrando como guitarras rotas,
Gritos, relojes colgando de la paciencia,
Sonidos decadentes en la garganta,
Materia en la escena esperando un charco de futuro.

Así te amo: confusa y agitada, maloliente,
Devanada en los pasillos de las grandes corporaciones,
Aterida sobre la fría losa, reprimida y sin mesa.

Así te amo: con tus extremidades al mar,
Con tu pasmo de alfileres, con tu lamido de bostezos,
Con tu ansia de sed para deshacer la vieja historia
Que hoy nos niega.

“Patria, mi patria”, hay entre tus muros insomnes,
Un testamento de luciérnagas
Capaz de convertir el horizonte en espejos.
Barataria, 7 de diciembre de 2005

Del libro: Pie en tierra, Editorial Ricaldone, El Salvador, 2007.

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lunes, 2 de julio de 2007

Fondo del País_Poema de André Cruchaga

Fotografía: André Cruchaga









Fondo del país




Donde el rostro del verdugo está siempre bien escondido;
Donde el hambre es atroz, donde se olvidan las almas;…
Bob Dylan





Hay un barco en tus ojos; Y en las sienes,
Mares inefables;
Relámpagos asediando la memoria,
Espinas movedizas en el beso,
Pájaros moribundos en el subconsciente…

¡Cuánta noche traspasando el rostro!

Miro y callo; callamos. Despacio, el viento a ciegas
Respira muertos, rocas en el sueño:
Aliento, acaso, sumido en la ciénaga
De otros sueños ajenos, de otro cuerpo
Mordiendo las barcas de musgo y amargas bestias.

Hay estigmas abriéndose en el cuerpo:

Abiertas heridas del vejamen
Diseminadas en las losas de la tierra.

Ella, como todo lo vivo va muriendo en la noche.

Esta Patria, desgarrada en sus escapularios,
Sólo es posible para el grito
Y las heladas transacciones del Banco Mundial.

El Salvador es un país herido por lentas muertes
Que ladran en los neumáticos de la luna.

Llaga y supuran sus llagas. Hay lóbrega pus palpitando
Mientras se duerme sobre cajas de corn flakes,
Fétidas como los cuartos oscuros de las meretrices
O el excremento punzante de las calles tomadas
Y olvidas
Por las pezuñas de la negligencia y el olvido.
Sigues enlutada a pesar de los discursos en United Nations;
Sigues miserable a pesar de las remesas
Y las ventanas fosforescentes del ALCA;
Sigues alentando el amor a Dios
Desde todos los púlpitos, hasta en aquellos
Que no creen en tu palabra;
Sigues y Dios no oye,
Porque los médanos de hambre están allí,
Igual que el flash back o el flash forward
De este viento amargo en los hombros;
Sigues allí, en la historia de los museos,
En el cielo oscuro de los ciegos,
Sin que Dios nos saque de esta gruta tormentosa
Para clamar las plumas verdes de los sueños.

Sigues allí, imagen del vértigo…
Mientras los bueyes halan la carreta
Y comen hojas de zaite y madrecacao…
Barataria, 02 de diciembre de 2005.

Del libro: Pie en tierra, Editorial Ricaldone, El Salvador, 2007.

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