lunes, 29 de octubre de 2007

¿Paraíso imperfecto?_André Cruchaga

Pintura: Pablo Picasso





¿Paraíso imperfecto?



―Es cierto ―dijo melancólicamente el hombre,
sin quitar la vista de las llamas que ardían en la chimenea aquella noche
de invierno―; en el Paraíso hay amigos, música, algunos libros;
lo único malo de irse al cielo es que allí el cielo no se ve.
Augusto Monterroso: El Paraíso imperfecto.



No sé realmente si en el Paraíso hay amigos;
Si existen, son tan etéreos que no se ven.
Tampoco sé si al cielo se va muerto o vivo.
Esa sabiduría profunda y misteriosa
Escapa a mi perenne quebranto terrenal.
El cielo es un vacío de glorias confusas, supongo,
Para el que se hizo polvo y no luz eterna.
¿Qué sueños atraviesan la mente, mientras el seno
De la muerte, turgente, poseso, llama
Al destino donde la noche, crujiente, se alza?
Son sueños: gaviotas confiadas al vuelo,
Los anhelos de tejer los hilos de la muerte…
¿Qué brazos se extienden por ese fondo traspasado
De espesa argamasa y forma de mar?
No lo sé. Pero, si preguntamos a Quevedo,
Nos diría que uno espera para morir al paso de la edad:
Se muere entre ceja y ceja: la noche lo cubre a uno
Con el asedio de un beso seco y espinas…
Paraíso imperfecto, frío y aspirado. Nadie lo ve
Porque es el que transpiramos todos los días
Y nos ahoga como desayuno en la intemperie.
Paraíso imperfecto este que nos hiere las manos
Cuando queremos asir un trozo de instante
Sobre insomnes aguas de tempestuosa espuma.
© André Cruchaga
Barataria, 10.11.2004
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jueves, 25 de octubre de 2007

Los que cruzan la vida_André Cruchaga

Pintura: Juan Gris





Los que cruzan la vida




Este sueño sin párpados es un rumor herido
Miguel Antonio Jiménez





Los que cruzan la vida dejan su piel
En sutiles redes de bruma, pulsan la sangre
Y tienden su imagen en la sombra cerrada
De su sino. Vuela la brisa sobre ventanales…
Al que parte lo devoran las entrañas;
Dibuja peces de lenguas impasibles,
Las calles les parecen un suplicio devastador,
La ciudad un promontorio de periódicos sucios.
Los que parten envejecen en la travesía
Y ya no ven más lunas, ni tripulantes
En los muelles, ni cierzo en el alba.
Ellos llevan el azogue de las defunciones,
Acantilado en vilo de la pena,
El luto de la noche, ciega carne del suspiro.

La lejanía de los ojos la pinta el olvido.
La noche cubre de noche todos los sentidos,
Mientras el tiempo consume de rodillas las ventanas,
El futuro y la paz incierta de la razón.
Candelabros cuelgan de los zopilotes,
Ríos ciegos de sueños en las manos de los muertos,
Helado purgatorio del pecho,
Hacen del afán espejos grises, trenes de niebla.
La campana de la lluvia cierra los tapiales,
El pulso del reloj se vuelve música lenta,
Las ventanas bajo la lluvia, vena rota del arco iris.

Los que cruzan el luto evocan araucarias,
Guardan sus monedas en los chupamieles,
Visten mortajas de crepúsculo,
Rompen el calendario de las nubes,
Desnudan sin más, su propia historia.

La soledad los abraza: severa, cruel.
“La soledad destella en el mundo sin amor.
La vida es una vívida corteza,
Una rugosa piel inmóvil
Donde el hombre no puede encontrar su descanso,
Por más que aplique su sueño”…
Bajo la lágrima gotean caracoles;
En lo oscuro, inefables lunas de la nada,
Ahogados retratos donde se pierden los adioses.
Los que parten hacia la frontera de la bruma,
Encierran pájaros en sus zapatos;
Mientras, sacuden sus alas
Con féretros de niebla y encarnados paraguas.
Ellos comen crepúsculos con cierta ternura
Y sueñan, sin duda, pintar cipreses
En esta afilada tierra de post-guerra.

Los que cruzan la vida, buscan el eco de su voz.

En toda partida hay una herida presente,
Que no sana ni termina al noveno día,
Sino hasta que el invierno lava las hojas
Y el horizonte no es espejo de ataúdes…
Barataria, 07. 10. 2007.
Del libro inédito: Noche de los sentidos, El Salvador, 2007.
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sábado, 20 de octubre de 2007

Como el día, la noche_André Cruchaga

Pintura: Juan Gris






Como el día, la noche





…porque la tierra
Es un dado roído…
César Vallejo



¿Cómo es una huída? Una huída
De día o de noche. Una huída,
Cuando no hay surcos que detengan lo fugaz,
Ni una noche diferente al abismo
Cerrado de las sombras, cielo lamiendo
Tuétanos de ceniza. —Lazarillo de lenguas
Comiéndose el anhelo sobre brisas de granito.

Como el día, noche de sombras pululantes.
Como la noche, el día: —revuelo doliente de espinas.
Ojos encerrados en el llanto, sin una luz de armonía.
El desamor lo es todo: al menos es el ascua
Que mece los imaginarios cotidianos,
—oscuro trajinar de la flor, puntos cardinales
De espesa soledad donde silban los muros
Su pétrea rugosidad…

Como el día, la noche: Mundo dolido.
Saltan las tejas con sus brasas de barro;
Los nidos se hacen voraces ventanas;
El cielo, una torre donde no cabe el arco iris.
Témpanos de latidos se roban el júbilo,
Candelabros de brazos siegan los sueños;
Sólo trepa la cara de la noche a los cerros,
A la ciudad, al barrio, a la colonia:
Deletrean el alfabeto como arañas aturdidas;
Duele cuando los pies patean el alba
Y el sobresalto procrea temperaturas asfixiantes.

La mirada se pierde aunque se tengan
Los ojos abiertos.
Estoy y estás dentro de un túnel
De centinelas fríos al borde de la pólvora:
Nunca fue tan inverso este mundo. Nunca.
Los asesinos trepan en los husos horarios
Y desde ahí, lanzan brasas de plomo y uranio,
O proyectiles cuyas bocas mastican mariposas.
Ahora los murciélagos se comen las mañanas;
La sonrisa tiene calendarios negros.
Toda la tranquilidad se la tragó la noche,
Igual que los espejos cuando copian cielos profundos.

¿Qué límites tienen los caballos frente al horizonte?
¿Qué brazos se convierten en habitación?
¿Qué corazón es una ávida campana?
¿Qué silencio no duele y aturde las sienes?
Como el día oscuro, la noche densa,
Habitaciones de ocupada herrumbre,
Cementerios donde los rieles de las cruces
Adornan los brazos de la sed… Se ve. Se ven:
Ansia de carne y hueso, corpórea materia,
Abrazada fuga, donde gira el puerto de la Nada,
Acaso, el vértigo mismo, el mismo gemido:
Presagio de cadáveres, clamor cuya herida,
Zumba en la infinita herida del Universo.
Barataria, 20. 10. 2007.
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martes, 16 de octubre de 2007

Esbozo de la noche_André Cruchaga

Pintura: Juan Gris






Esbozo de la noche



Uno palpa razones inexplicables, barajando palabras
José Hierro



De pronto me encuentro con seres
Durmiendo en la intemperie. Seres vacíos
Tocan la ceniza errática de la noche.
Seres como hojas secas rotos en sus sentidos,
Sin códigos más que los amarillos del sueño.
Es la noche oblicua de las güijas,
Es la tumba infinita de los combates.
Callo mis vocales frente a su neblina encumbrada.
Callo. Al callar nadie existe. Nadie sin hoguera:
Zumo de los herrados como bestias.
En las calles el viento ofrenda banderas;
Pero también bares con camándula y cruces,
Lúgubres genitales sin dueño,
Demencias sin un patrimonio fijo:
Ocio, intestinos secos, pezones macilentos.
Durante la noche sólo se ven escombros:
Hace calor. Hace frío. Se hace el hambre.
No hay puntos cardinales ni bosques:
Sólo aves sin corbata en la espuma caliza
De los carceleros, de los gramos victoriosos
Dejados en las retinas de angustioso cautiverio.
A menudo la noche tiene falda o pantalón
Donde cuelgan la barbarie y los escombros.
Nada más. Es un viaje entre contorciones
Y pocilgas de opulenta metafísica. Nada más.
Su mobiliario fue labrado para un anfiteatro,
Sediento de jinetes y nomenclaturas.
Necesita un torniquete, quizá un destierro,
Para elucubrar sobre la teoría de los estambres
O la memoria de un humanista
Para que el alambique de la antípoda
No sea un paisaje tan austero.
La noche, ciertamente, subió a la categoría de ceniza:
En los nidos de las pájaros,
Cabe la Patria, esos pequeños criminales
Hurtando manufacturas, reflejos, latas de coca cola
Dólares migratorios que nos niegan para siempre.
La doctrina de la noche es esa:
Pero también, perdernos en la fisura caótica
Del vacío, en el vértigo oscuro de la espina,
En la orgía del columpio, en la lengua oscura
De los espejos, en la huella de los martillos,
En la liturgia febril del chantaje...
La noche es esto: Una plegaria con espadas,
Ventisca de rezos drogados, campanario sin alma,
Bulto cuyas mandíbulas trituran el rito,
Hasta que el pillaje asalta los púlpitos,
Y la orgía se convierte en suculento monopolio.
La noche no levanta campanarios, sólo musgos;
La noche no erige paraísos: Borra todo horizonte.

En su claustro el hombre agoniza.
Barataria, 10 de mayo de 2004
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viernes, 12 de octubre de 2007

Acontecer diario_André Cruchaga

Pintura: Juan Gris





Acontecer diario.



Al poeta Jorge Etcheverry


Entre chatarras, la compulsiva pulsación
De los armarios,
El humo del destino gobernando chupamieles,
Los inocentes viviendo en una sombra
De tijeras como finos bisturíes,
El cascabel del pánico como feroz remolino,
El agua oxidada en tuberías rotas,
El riesgo de las paredes demasiado frágiles
En el aserrín donde arde la penumbra
Y el rayo destiñe el almanaque verde de la luna.
Como una película de old wive’s tale
O del far west, la bala hace visible
La hojarasca chirriante de la ira alevosa
Y el fácil albedrío del pulso para museos.
No es fácil la verdad ante declaraciones
Plenipotenciarias;
Pero ella sobrevive, sustancia profética,
Al peligro oscuro de este mundo
Donde la libertad dicen poseerla los piromaniacos.
Así aparece la tiniebla de crujientes relojes
En la cavilación del cieno con dardos de cadáveres.

De la opresión al exterminio sólo hay un paso;
Pero cómo hacer circulatoria la libertad,
Sin que la desarmen las doctrinas con su aparejo
A cuestas en lomo de jumento,
Sin que el miedo la convierta en obsesión clandestina
Y tengamos ciegos sótanos por sábanas.
¿Cómo hacer volver el rocío de las palabras
y que cese el subdesarrollo y las criptas?

Esta es la gran pregunta.
Ustedes tienen la palabra
Pese a estar rodeados de sutiles guillotinas…
Barataria, 03.08 de 2006.
Del libro inédito: Caminos cerrados, El Salvador, 2006.
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domingo, 7 de octubre de 2007

Entrar en uno y no encontrarse_André Cruchaga

Pintura: Pablo Picasso






“Entrar en uno y no encontrarse”…



Entrar en uno y no encontrarse con nadie durante horas y horas…
José María Rilke



Nadie puede vivir por ti, ni abrir los ojos por ti.
Nadie sonríe por ti, ni sueña por ti.
En las grandes oscuridades del alma, sólo uno, denso,
Inmóvil, petrificado por la ramazón de la memoria,
Enfrenta el tropel inefable de no encontrarse con nadie.
Nadie sangra por ti en las llagas del insomnio,
Por más que ahoguen los recuerdos y uno parezca suicida.
Yo camino entre las calles silenciosas de los barrotes:
Oigo el aleteo de los cuervos; rumbo a la garganta,
El aliento se corta; el tiempo, finalmente es sombra,
Inmensidad doliente, vastedad quebrando la vida.
He aquí gota a gota los cipreses del recuerdo,
La piel amarga de la intemperie como al principio…
A decir verdad, toda siembra da su fruto:
Buena o mala, sobre roca o tierra su fruto da.
Ahora conozco los túneles del alma y su ficción:
Nadie perdura, flor del corazón, estación de lluvia.
Nada es sin que sea verdad segura la ceguera
De desnudar sombras, delicados sueños, despertar del vértigo.
Ciego el espejo mismo mordiendo la noche
Cuando no te encuentras con nadie y ese nadie fue
Tu cielo, tu espesor y ahora un cúmulo de tumbas.
La ceniza arde. Se instaló en los vitrales.
Sobrevivir es mi batalla ganada al silencio: la agonía,
Los monólogos, la nostalgia, son tan sólo estampillas
De un rostro confuso y una desnudez callada…
Barataria, 19 de junio de 2005.
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sábado, 6 de octubre de 2007

El convento_André Cruchaga

Pintura:Pablo Picasso





El convento




He andado por sus alrededores cada vez que salgo de clases.
Sus vitrales incrustados están intactos,
Pese al gris permanente y al frío lento, abrasador de este lugar.
Este convento, hondo y amoroso, alberga a la Universidad de
Marylhurst.
Aquí la victoria de la luz es patente en medio de las frondas.
Cada ardilla en los maples dibuja sus peripecias;
Cada cuervo quiere romper las nueces del frío,
Cada transeúnte camina entre un viento de coníferas.
Cada monja dilata sus pupilas en los salmos, en el Libro de Job
O los Proverbios.
Yo, en cambio, tentado por sutiles aires de misterio,
Rasgo la seda de la nieve con mis dedos tiritantes y endebles.
Siento el cielo, abajo, en mis pies, desgarrado. Miro
El confín. Mi espejo respirando en el bosque: el hombre concreto
Andando entre símbolos, aleteando hacia la luz,
Hacia el espacio donde el labio se abre
Y la carne es tal sin atuendos y sin límites.
¡Qué misterioso caminar sobre el musgo de este lugar!
Cielo y tierra y la claridad en medio, invencible.
Silencio y pensamiento hecho de palabras,
Olvido y memoria en las manos del sueño.
Todo se junta aquí porque es el mismo espejo del sueño:
La misma cerradura donde cuelgan las llaves de las palabras.
Barataria, 2005
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viernes, 5 de octubre de 2007

Paradojas_André Cruchaga

Pintura: Pablo Picasso






Paradojas




Un ciego tantea el atardecer
Roberto Juárroz



Nada es como ayer.

El mundo es otro o nosotros hemos cambiado.
No reconocemos la aurora en el dintel,
Ni en los jarros del patio el cierzo.

La geografía es otra; otra la manera de ver
Los círculos polares y la eternidad pensada.
Todos nos deshacemos al atardecer: La frontera
De la noche anula, lo baldío es un negro punzante:
Algo sin sábanas, sin cama y sin amor.
Nuestros mayores nos dejaron poco tiempo para pensar.

Nos llaga la memoria porque es el fin;
El delirio de las catástrofes supura en la imaginación.

Nuestros latidos lentamente caen en el vacío de las horas;
Hambrientamente la prisa ata de pies y manos.

El trompo de la vida tiene otros lenguajes más sutiles.

¿Qué signos tienen las sombras?
¿Qué ojos íntegros se obstinan a la claridad
donde el mar hechiza lo humano?
Tal vez los barriletes en las manos de los niños
Nos den la sonrisa justa y el conocimiento cierto.

Ellos corren, gritan, juegan al cadejo y a la mano peluda,
Marchan sobre el aire, lo respiran y lo olvidan.

Nosotros, en cambio, resistimos al trueno y al relámpago,
Y somos capaces de envejecer sin merecerlo,
De desvelarnos frente al horizonte y caer
En la metafísica del insomnio, visiblemente
Patéticos sin comprender la progresión del tiempo.

Sólo un ciego es capaz de ver el atardecer
Y explicar el justo silencio del ruido.
Ves como el mar repta materia sobre materia;
Hiende a la piedra y la olvida. Vive lo que dura.

Cae ciegamente entera sobre sí misma
Y sin embargo, dudamos de que así sea:

Lágrima vertida la luna en nuestros ojos.
Toda la vida es ceniza. Toda ceniza memoria clarísima
Del sueño movedizo: La vida.
Barataria, 2005
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jueves, 4 de octubre de 2007

Ma folie_André Cruchaga

Pintura: Marcel Duchamp





Ma folie




Mejor una jungla en la cabeza
Que hormigón sin raíces.
Mejor sentirse perplejo
Ante la tortuosa calle de las luciérnagas.
Derek Walcott



Entre l'air qui déchausse
Les oiseaux
La vie et la mort
Choses fondamentales
Le fond de Dieu qui devine
La toile des abîmes
Sans y penser
Homme dans le noir
Oiseau migratoire qui glisse
Vers le bas
Vers le haut
Tout comme l'horizon
Sans personne dans les empreintes
De ses mains

Clarté au milieu des absences
Espaces des spectres que l'oeil ne perçoit pas

La vie dans son étui
La nuit dans son suaire
Toutes deux oubliées
Par la brume

Tout cela forme l'intime rêverie
Fixée aux poches
Dans les ficelles
Des sourcils
Ou dans le chemin que parcourent les souvenirs
Quand l'étonnement
S'arc-boute
Fatigué de vivre

Cette bruine de savon dans les airs
Qui soudain disperse
Des bulles dans le visage
Et tombe ensuite dans le trou de la nuit
Là où il n'y a que des tables sans chaises

Quais sans navires
Jours inexistants

Parfois on veut se palper

Les frissons sursautent

On est un dépôt extrinsèque
Reflet de quelque chose
De pénombres errantes
D'îles
De retours
De corps qui jouent à être eux-mêmes
Je ne sais pas si de Dieu

On est l'autre
L'autre version de l'absent
Tulle d'eau qui s'infiltre
Comme s'il était vivant
Parmi les branches dégarnies
Aériennes
Nous nous lançons parfois
Au jeu soudain de l'oubli
Et nous nous tatouons la peau
Avec des pinceaux éthérés

Le temps nous fait mal
Les spasmes d'éléphant de ses pas
Les pierres qui nous excèdent
Le solliloque avec Dieu
Nous pensons à cheminer
Le sentier se trouve toujours
Au bord du vide
Dessiné par la pensée

Le chemin est ce feu
Calciné
Qui rêve d'oubli.
Traducción de Danièlle Trottier.
Del libro: Le feu derrière la fenêtre.
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lunes, 1 de octubre de 2007

Los amantes_André Cruchaga

Pintura: Joan Miró





Los amantes




“¡Qué diario infinito sobre el lecho”!...
Las sombras entre más resuellan, más luz se hacen.
El aire entre más se respira más embriaga.
Así en los amantes, es espeso el oleaje.
Danza el vértigo de sus espejos, mar de espejos,
—Mar la sed ensimismada, agua de ser,
Desatada de su torrente enamorado.

Nada los detiene mientras no los vacía el tiempo.
—la espesura del subsuelo es espesa
Cuando la sangre anega el mediodía.
—Van enlazados con la misma luz de las banderas
De sus propios párpados: ecos cuando las manos
Tocan el musgo hendido de la entraña.

Es vértigo el espejismo. Es desvivirse la intimidad
Inefable. Es viento total el que muerde, arrastra,
El ávido azogue de los espectros en el barco
De ese sigiloso delirio. —El tiempo quema lo vivido,
Aunque el suspiro, siempre hace vivir, en prolongadas
Señas, el acto de compartir la embriaguez del sueño.

La tierra los cobija. Tierra alada son…
—Todo es asombro. El murmullo del lecho,
Sin sosiego, hace del tránsito,
Un cómplice acento de victoria. —¿De victoria? Sí,
Porque en su latir vívido, hay crecidos pájaros
Que derraman firmamentos…
Barataria, 24.09.2007.
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