jueves, 20 de noviembre de 2008

Cuadro cotidiano

André Cruchaga, El Salvador






__________________Cuadro cotidiano




Siempre el misterio del fondo tan cierto como el sueño del
Misterio de la superficie,…
FERNANDO PESSOA



De pronto las calles se tornan en monumentos comestibles. —las enredaderas
Se cuelgan de los muros como un graffiti de tumbas múltiples: la ciudad
Encierra estos soles negros: la zozobra se vuelve vestigio del tiempo, pero
También la desnudez de la soledad que fermenta ciertas premoniciones.
¿En dónde preservaremos el mar con sus cornisas de espuma? ¿En dónde
La brevedad no es brasa que devora, ni clímax de fuegos artificiales?
Caminamos al trasluz de efímeros ombligos;
En las aceras la cal cristaliza la memoria.
En la humedad de los recuerdos hay que lavar el olvido,
Sólo así tiene razón el rocío en las sombras.
Sólo así esta ceniza la lava el rictus de la muerte.
Arden los cascos del aire en los tragantes. —ahí los tributos a la calle son
Enormes; la oscuridad es la única que oculta esas escenas donde sólo
La miopía salva y no necesariamente los afiches con sugestivas estampas.

El cuadro cotidiano es este: la miseria aflora sus exhaustivos rostros;
La transparencia no es anillo de la lluvia, sino turbante de la historia.
Y sin embargo cada quien camina con un grano de Esperanza confiadamente.
A veces uno quisiera revivir ciertos cuentos de hadas o no leer los diarios, ni saber de direcciones ni de héroes. —Las alacenas siguen vacías,
Y las habitaciones quiebran su porcelana intransitiva.
El día queda en los guacales viejos de los andenes junto al dolor o la ira.
El hambre de la noche no tiene por ningún lado estampas nobiliarias;
En cambio los rostros acumulan el musgo de las calles con sus olores:
—algunos los envuelven en sus pañuelos y así atrapan las lágrimas
De las estrellas, es decir la fertilidad insomne de los adoquines y el tumulto
De dientes de la lluvia cuando gravita en la agonía de las verjas…

Los espejos se agachan en su húmedo aleteo. La boca de la intemperie muerde
Los dedos de los niños, los papeles gastados de las paredes no sirven ya
Para ciertos discursos ni para detener las bocas de la inocencia.
En las manos el paladar no tiene ojos, sino encajes de funesta inclemencia:
—Cada quien implora desde su espíritu y proclama a sus anchas el albedrío
A falta de palabras que amanezcan con cierzo…
—Cada quien agrega a sus grietas limonadas de hierro en sus mejillas,
Y no para refrescar los poros de la tierra, sino para convertir sus venas,
En un tragante de transitorios líquidos.
Esta es la espesura donde los ojos sudan el tiempo
Y los locos se vuelven necesariamente un equilibrio animoso.
Este es el día donde el sol le quita los paraguas a los monumentos
Y los árboles ignoran sus raíces podridas. Este día y no otro donde los pájaros
Adjetivan el grito en las aceras y el agua de las cunetas hace dóciles
Los zapatos y vuelve ciego el olfato…
Este día y no otro las banderas lamen el paisaje y muestran otras puertas
De dudosa alegría; mientras, el tedio arrecia como un cofre
Y se torna piedra en el camino…
La vida es una fragua: escucho el fuego mordiendo los fierros.
El azor transita por las calles procurando la consumación de sus garras.
Barataria, 20.XI.2008
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André Cruchaga: Nació en Chalatenango (El Salvador), en 1957. Tiene una licenciatura en Ciencias de la Educación. Además de profesor de humanidades, ha desempeñado la función de docente en Educación Básica y Superior. Parte de su obra poética ha sido traducida al francés por Danièlle Trottier y Valèrie St-Germain. Estas últimas, los libros: “El fuego atrás de la ventana”/Le feu derrière la fenêtre (inédito) y “Viajar de la ceniza”. La poetisa Miren Eukene Lizeaga, por su parte, lo ha hecho con el libro “Oscuridad sin fecha” al Idioma vasco (Euskera); y poemas sueltos, al holandés por Michel Krott. Jurado de Poesía de la XVI Bienal Literaria "José Antonio Ramos Sucre", Venezuela, junio de 2007. Buena parte de su obra se encuentra publicada en diferentes revistas electrónicas y en papel de Argentina, Chile, España, Grecia, Estados Unidos, Canadá, Colombia, México, Perú, Italia, Holanda. Ha participado en diferentes eventos literarios en su país, así también ha recibido por su obra literaria varias distinciones. Entre sus libros editados podemos mencionar además: “Alegoría de la palabra” (1992), “Visión de la muerte” (1994), “Enigma del tiempo” (1996); “Roja vigilia” (1997) “Rumor de pájaros” (2002), “Oscuridad sin fecha” (2006); “Pie en tierra” (2007), “Caminos cerrados” (México, 2008), entre otros.

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