martes, 11 de noviembre de 2008

Oficio del jardín-André Cruchaga

Joan Miró






___________________Oficio del jardín



Las flores ordenadas —tulipanes, junquillos, azaleas
—miran—como en altares hacia fuera—
por los cristales morados,
para ver a las estatuas…
JUAN RAMÓN JIMÉNEZ



De par en par, los jardines trasiegan el polen en respiraciones
De animados zumos; cada pétalo ahí libera sus ayunos y, en ese trance
Del destino suyo, la puerta de la imaginación en espeso viaje,
Se atreve a desnudar el olfato de las mariposas…
Desde la ventana veo en claves sutiles el cierzo que lo lame;
Luego cada hoja proclama las gotas de alegría sobre el sueño.
Claro que nadie se detiene frente a su calendario profético,
Ni a los veleros que el azúcar eleva a catedrales, ni al verde impecable
De la savia en la estación memoriosa de su oficio…
Claro que nadie ve en sus pétalos ese invierno de olores
Que sólo el olfato traduce en agenda del alma y en proteico aliento.
El sol pasa como vagones de ferrocarril: forma charcos amarillos
Sobre el juguete verde de las hojas…
¡Enorme el diván del viento sobre la alfombra de las buganvillas!

El jardín respira encumbrados pensamientos.
Llena los papeles en blanco
Del horizonte y ahí escribe, sin cabildeos ni mítines, la armonía
De un mundo con ventanas para todos…
Ese debería ser un espacio estratégico para la libertad —esa libertad
Primera de descubrirse uno mismo en mundo de muchas ansiedades.
A menudo hay que hacerse niño para entender que no es el grito
El que va de la mano con la historia, pues si así fuera, habría una sensación
De terror convocando al miedo y no a la fantasía que tiene almacenes
Luminosos y girasoles de disponibles armonías…

Para nosotros el planeta nace en cada flor.
Es luz a nuestros ojos.
Cada vez que un colibrí desemboca en sus vitrales, fluye el hilo
Ceremonial del vuelo; la sinfonía del día está ahí respirando los colores.
Aunque, desde luego, no nos demos cuenta de sus inefables dedos,
Ni abramos los balcones de nuestra conciencia,
Más allá de la propia comarca en donde la razón tiene pócimas
De perplejidad y no de armoniosas cornisas donde la neblina
Disuelve las palabras…
Desde que me percaté del oficio de los jardines, el asombro, a menudo
Intrépido, es mi alimento.
No hay jornada más gratificante,
Que el nahual perfumado de su latido…
Barataria, 25.X.2008
________________________

No hay comentarios: