martes, 30 de diciembre de 2008

Ojos ciegos que ven al mundo_André Cruchaga

Fotografía: Donald Aguirre, USA





______________Ojos que ven al mundo




Ojos que ven al mundo. Ventanas efímeras.
Ojos del cuerpo y sin embargo, ciegos, cerrados
Como esa puerta de la soledad y el olvido.
Un día los hirió el ámbito de la luz —el tiempo
Caído del calendario, los paraguas del árbol,
La forma deshojándose del anhelo, el tallo del aire
En una noche sin espejos: —ojos ciegos al fin
Sin la eternidad de los pájaros en el paisaje.
Ojos ciegos en el arco de los sueños, tendidos
Sobre la fuga de las puertas: el horizonte
En la demencia intangible del alma. —Ojos ciegos
En esta conciencia confusa de barcos y pabilos.
El espejismo es un jardín sin agendas, pedazos
De insólita insurgencia, insólito papel en pequeños
Huecos donde el miedo o la nostalgia vacilan.
—Ojos ciegos como el agua oscura de las sombras,
El café copado por el instinto de la sangre,
Ojos inservibles pudriéndose en la puerta
Y sin embargo húmedos en el sótano de su concavidad.
Cerrados han sido por la boca del sueño, ciegos
Ríos goteando su aliento, calles donde aletea
La tortura y el tul de la espina seca y la nube
De ceniza en la mesa. —La mirada no mira el horizonte:
Estación acaso irreal, disuelta oscuridad asediada
Por el cuerpo que no cesa en su árbol de olvido.
—Ojos que ven a este mundo en decadencia
E iracundia —respira la cripta en su punzón
De cemento y piedra, respira la boca sagaz,
Gime la infancia ante la perpetua beligerancia,
Nos sacude la pólvora con su rugosa pulsión:
—¿hasta cuándo seremos muerte perpetua:
Voluntad gratificante del semen de otros, ciegos
Hombres amaestrados con panes de nitroglicerina?
¿Qué horror vivo baña el sueño, sádico, amaestrado
Espejo de un fuego de víctimas y raleados poros?
—ojos ciegos, —los míos, tuyos— en esta caverna
De fin de año donde la pólvora se extiende
En los manuscritos de la sangre. Altar
De muertos en los episodios del estiércol.
Las manos siguen cerradas frente a las ramas
Del dolor: —ojos sin cuerpo, en una cárcel sin párpados;
Sólo existe el espanto y el reflejo caníbal
De los cuchillos en su diluvio de pálpitos castrantes.
—Ojos huérfanos en cuerpos fantasmas. Ojos
Sin lágrimas de tanta lágrima derramada en ese hostal
De la saliva donde la transparencia junto al sueño
Se hacen invisibles. El nuevo año nos trae ventanas
Con gusanos y persianas de otra gran noche gimiente.
—Ojos ciegos, intransitivos, —sin jabón—
En la conciencia. Irascible futuro abriendo su hocico
Como un felino oficiante de la carroña.
—Y ya no digo más, porque el tiempo que nos viene,
Es la noche misma con sus múltiples cicatrices.

Ojos que ven al mundo. Ventanas efímeras.
—ojos en el abismo del fuego que los perfora:
Ojos ciegos…
Barataria, 30.XII.2008

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