viernes, 26 de diciembre de 2008

Signos_André Cruchaga

Fotografía Donald Aguirre, USA





_____________________Signos




Las horas giran en las criptas; en la garganta
El viento despeina la lengua, los molinos
De viento me asustan cuando sin armadura
Caen fatigados en el sombrero de la memoria.
Me río de tantas profecías que salen a danzar
En esta fecha y hay quien hasta vuelva oscuro
El cielo con sus vaticinios atroces:
Los meteoritos de la antigua Sumeria,
De Sodoma y Gomnorra ya no existen —ahora
Son los misiles lanzados desde el universo
Virtual los que vuelan sobre nuestras cabezas.
Uno no los puede confundir con las luciérnagas.
Para prueba tenemos los osarios en ciudades
Remotas y cientos de siglos de borrasca.
Durante años el mar se nos vendió en onzas
De espuma —una vez se partió el mar y se cumplió
La profecía, pero después la lengua volvió
A su oscurantismo en sociedades secretas.
Las flechas y los clavos hicieron lo suyo en cada
Tramo del camino: la vida espera otra alianza
De relojes —no a través del hambre y la sed,
Que ya hemos temido bastante— sino por la vía
De la luz del ojo puesta en el día…
Hay signos para anular la tormenta de la noche
Con todo y su borrasca de ceniza, con todo
Y el hierro de las llaves y las aldabas y las puertas
De antigua herrumbre y hechura.
Salidos de las aguas de la caverna, empieza
A escribirse la historia y la esperanza puesta
En los balcones del viento. —salidos del alarido
De la noche, de ir y venir buscando el destino,
Toca armar la casa con caminos de sonrisa
Y manos fuertes para que detengan el espesor
De las vigas de la casa…
Antes que el silencio vacíe sus arterias y la memoria
No sea paraje memorable y los guijarros cuelguen
De la sal de nuestros ojos, hay que caminar
Precedidos de las mañanas, ahí que descarguen
Su luz profética las pupilas y se agolpe
Responsablemente el viaje en el pecho —ese viaje
Hacia los nuevos tiempos, pues la noche no espera,
Ni la fábula del alba: el mundo se ha hecho con
Desvelos y ecos, ya es tiempo de vivirlo sin pañuelos,
Ni estatuas. La infancia del milagro empieza ahora;
Pero no colgando discursos en las vitrinas,
Ni faroles empapados de insomnio.
Un río de esqueletos nos han repartido de sobremesa;
Toca ahora quitarles su campana amarga
E instaurar sin espinas, el futuro del hermano.
Toca derrumbar la demencia y seguir en la aventura
Del camino con el viento a nuestro favor.
Así es posible la espiga en la entraña y el mundo
En todos los sentidos de los pájaros…
Barataria, 22.XII.2008

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