domingo, 21 de diciembre de 2008

Vitral: Composición AC







_____________________Juegos al óleo




Aunque esté oscura la casa
en su interior late un corazón despierto.
ISVÁN ÁLVAREZ HERRERA




El espejo de la casa hace posibles los colores:
El agua aletea en su ebullición plena, desnuda
Los dedos de las manos hasta hacer visibles
Los secretos. En el silencio uno encuentra
Las palabras precisas para navegar en el navío
De la sangre: esa casa mía con ventanas grandes
Para ver desde dentro o fuera los contrastes
Del universo. El aire picotea las sienes, ahí,
Donde todos formamos una sóla fotografía.
Con el cierzo las mochetas se mojan de grises
Instantáneos; las estrellas gritan en busca
De otro planeta, el césped abrasa a la luna
En su cristal verde y extiende sus alas hasta
Los sueños —esos que entibian la desnudez.
Ciertos pájaros saltan sobre las baldosas
Del patio y lucen su guitarra de alelíes, mientras
El perfume suyo brama de músicas…
En los colores veo los peces de Joan Miró:
Las líneas gritan amarillos, rojos, azules:
Un río de puntos lame los suspiros, el día
Se hace en el caballo de la espátula…
En la claridad de las pupilas, las ojeras de la noche
Pasan inadvertidas; cuentan los broqueles
Donde los sombreros condecoran las hojas
Que lamen la argamasa de los sueños.
Dios enjuga con sus ojos las velas de la casa:
Los pañuelos de sus manos limpian las mejillas,
La utopía de vuelve un albor de vitrales,
La luz arde sin miedo y respira en bonanza.
La casa es la armadura contra la orfandad:
Incendio es donde el hielo se desvanece
Y el sentido de la vida se revela en su augusto
Trino: aliento donde la identidad filial desclava
Las corbatas enroscadas de la esencia.
El espejo de la casa hace posibles los colores:
Hace posible que la piedra quede fuera,
Y el respiro un acto de heroísmo absoluto.
De otro modo, la ansiedad socavaría el papiro
De luz benigna y la gracia que en ella se escribe
Con la evidente espátula del trino.
Joan Miró es gemelo de esta penitencia:
La casa más honda está en la memoria
Y en ese arraigo ileso de la conciencia.
La casa más profunda está ahí, en el horizonte
Donde el viento se incendia de trementina…
Barataria, 20.XII.2008

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