miércoles, 30 de enero de 2008

Conocimiento del hombre_poema de André Cruchaga

Ilustración: Joan Miró





Conocimiento del hombre





Palpable es el sufrimiento. La sabiduría, plato miserable:
Vida equívoca sobre una sed de lunas;
El hombre cava abismos para convertir
Las ventanas en noches.
Atiza la respiración del aire sin descanso,
Hasta hacer del lenguaje rudo martillo de brea.
Siempre ha sido en el sollozo, alma desolada;
El desaliento, al final, prevalece a falta
De un encuentro con la sobrevivencia.

Mundos erráticos sobrevuelan las sienes.
Profundos alaridos rompen los huesos
Del cráneo;
La esperanza es apenas un vilano en los labios.
Hay una cisterna de cansancios, hundida
En la memoria.
La casa respira en la duda. El hombre es increíble
Con su adusta porfía:
La vida, un fetichismo de la sangrienta noche
Que pulula como una campana encarnada
En relojes de viejas acequias.
Su forma reside y se alimenta de la carne.
En realidad el sufrimiento no tiene misterio;
Acontecida la ceniza, vaciado el dolor último,
Ya no hay ruiseñores, ni sueños…


Pero mientras se vive, vivimos calendarios de sed,
Mapas con desiertos, cucharas de increíble azúcar,
Interminables vocales de exterminio,
Selvas de copioso veneno,
Catástrofes como sombreros sin redención,
Puertas de miedo abriéndose hacia tempestades…

¿Quiénes somos en la noche y frente al alba incansable?
Formas apenas del aire. Eco. Indagaciones.
El amor se vistió de cansancio. El escenario de hollín.
Insólitas lamen los poros, desnudan los huesos;
La sábana de lo ambiguo sigue con sus matices
De Cieno;
La diafanidad está más allá de los muros del mundo:
Nada supone alcanzarla y llevarla a la mesa.
En realidad nos hace falta una buena dosis de escrúpulo,
Para ordenar los pétalos del pensamiento,
Sin hacer del dolor, una ración diaria de cuchillos,
O un fangoso cenáculo de egocéntricas medusas.


El mundo puede ser mejor; no tumultuosa noche,
No caverna fúnebre de la vida. Puede ser mejor, sin duda,
Y tan claro como los ojos verdes del paisaje,
Tan vivible como los ríos del beso en la boca:
Pájaro en árbol firme, sin escombros…
Barataria, 29.01.2008.
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domingo, 27 de enero de 2008

Sudario de la sangre_Poema de André Cruchaga

Ilustración: Joan Miró






Sudario de la sangre



más allá del sudario la sangre fresca
/del que duerme…
Gonzalo Rojas



Desde los centros del poder crecen los atribulados.
Desde ese pantano se fundan los sometimientos,
Y sus extraños gestos de inminentes espinas;
Allí se gesticulan insomnes visiones
Y se instituyen sacramentos, monedas,
Códigos que nadie puede enhebrar en la delgadez de la vida,
Y en la memoria muda de las raíces
Con silenciadores de sofisticada argamasa.
No es extraño, —sin embargo― ver golpes de pecho
Y granizos en la conciencia. No lo es, ―por supuesto—,
Cuando los ideólogos beben sudarios de antiquísima legiones,
Con vasijas de radiantes casinos y consumen sangre
Como si se tratara de digestivos orgasmos.


La respiración debería ser otra. No desangrada arcilla
En la flama,
No humedecidos guijarros de sal,
No agonizante frutero: —transitorios párpados,
Impúdico eco de la respiración,
Sino un zodíaco de azúcar envolvente,
Más allá de las gotas amarillas del sol sobre techos disfrazados.
Nos multiplicamos en el exterminio:
Caminos entre deshechos de supermercados;
La transpiración se enreda en las aceras,
Los maniquíes de los almacenes golpean las pupilas
Como furtivos fantasmas de un mundo
Pintando paredes con la sangre
Tumultuosa de la vía pública, —hoy no tan pública
Pues ha sido concesionada al hampa y la miseria—,
Donde terrones de smog se vuelven arrogante piel,
Y surrealismo de cadavérico escombro.


Y lo peor es que no hay tiempo para sobrevivir
En esta sociedad de consumo,
Abierta a los números y la mercancía,
A los cuchillos férreos de la usura,
No a la luz convertida en gozo y alimento.
Desde allí, —desde esos centros con ventanales
Y cortinas irreales―,
Se conspira contra la vida. Pequeños grupos
Planean holocaustos
Y escriben con vehemencia sobre los pájaros
Anécdotas transfiguradas, sutiles limpideces de hadas,
Para descargar su éxtasis de descarado libido.

Así la vida se convierte en sudario;
Y la sangre, en una expansión de su propio rito…
Barataria, 27. 01.2008.
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miércoles, 23 de enero de 2008

Al borde del extravío_Poema de André Cruchaga

Joan Miró: Al borde del extravío





Al borde del extravío




…y estoy atardeciendo
Fugaz
Como la sed que no se escribió nunca.
Maylén Domínguez Mondeja




Hoy, he recorrido las calles de la memoria.
Hay lagunas de espesa niebla; el cuerpo delira
Entre bocetos de fugitivo césped,
Entre ríos de agua o sed o piedra o grito.
Ahora solamente los ojos tendidos en el horizonte:
Los trenes escondidos de la infancia
En estos días donde la edad acaricia a los pájaros.
Mientras llega la noche con su boca voraz,
—desvelos, secretos, tristezas, cruces, fauces,
Con dientes afilados de lluvia, abriendo el pecho—,
La brisa avanza sobre las venas, filo de sombras,
Oscuras sombras hundiendo sombreros,
Allí donde crecen barbas de tanta espera.

A menudo el calendario dicta despedidas torpes.
Lo saben las paredes cuando las lame el crepúsculo,
Y el hollín se apodera de la respiración de la sangre.
Así nos damos cuenta de la estatura del olvido:
La certidumbre llega con soñolientas caricias
Y severas lágrimas sin respiro.

Uno puede imaginarse cosas. Inventar otros mundos,
Darle forma a la desnudez de las ventanas,
Refundir el júbilo en el suspiro,
Recordar los primeros labios abiertos al extravío,
Destruir todas las hormigas sobre la piel;
Pero la vida sabe del rotundo aliento de la carne,
Y de la fugitiva luz de los pabilos.

Junto a los atardeceres los ojos recorren
Asfalto y rieles, —tendidas hamacas
Meciéndose en el horizonte con un patio
De trino y trementina.
La edad madura como envejecidos vagones;
Implacables son las gavetas del calendario,
Cuando las canciones desafinan en las aceras,
Y la ebriedad de los trenes crece en el grito
Con una invasión de tempestad sinuosa.

Un polvo de baúles ciega los párpados, ciega los poros,
A riesgo de quebrar la sonrisa,
Y hacer de vitrales y caminos, un pañuelo
De oscuras migajas…
Barataria, 23. 01. 2008.
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sábado, 12 de enero de 2008

En algún sitio de mi pensamiento_André Cruchaga

En algún sitio de mi pensamiento



“En algún sitio de mi pensamiento”,
No duermes, estás ahí, escondida;
Tienes en el cuerpo llama encendida:
Felina flama que sin miramiento

Me hace frágil el sentido. Presiento
Que vivir así, con toda tu vida
Entregada a mi sueño, decidida
Al ritual, al gozo sin recatamiento

Es perenne señal de amor fundido:
Tu jadeo labrado en mi arado,
Hace del regazo horizonte ardido,

Donde es difícil encontrar un vado.
Todo lo inundas, bestial, desprendido
Faro con tu luz que ya jamás olvido,

“Porque somos los dos la misma puerta”…
Barataria, 26.12. 2007
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