viernes, 20 de febrero de 2009

Arte de sílabas-André Cruchaga

Paisaje





________Arte de silabas________




Arte de sílabas el poema, la lengua colgada
En la saliva del paisaje, los contrarios de
Cada palabra, la demencia del lenguaje en
La embriaguez de la trementina, el bostezo
Interminable de ciertas vocales cuando
Pululan inciertas en las calles o en los
Adoquines donde los perros doblan sus huesos
Y lamen el estupor de los zapatos gastados
Por la opulencia del trajín…
En la boca caben todas las sílabas y palabras:
En los trenes las dispersan los ojos, —en la boca,
Claro, que transita ilimitada sobre la madera.
De vez en cuando las sílabas se comportan
Fieras: sobrellevan la hostilidad de la vida
Cotidiana o desaguan en manteles sin encajes.
Cuelgan de los hombros de la medianoche;
Vaticinan las aglomeraciones del día;
Escriben sobre la respiración del crepúsculo.
En el poema son necesarias espadas o almohadas:
Uno apuesta con ellas a las lámparas;
Apagadas gimen como un mar abandonado.
El poeta las agarra en sus manos como legumbres
De un diluvio mágico, como un misterioso
Caballo sobre el césped. Y jamás claudica
El poeta ante los vilanos o las piedras del viento.
Sólo la lluvia prolonga sus cabellos.
Todo está ahí en la cima o abismo del torrente.
Nombran el drama humano, el fuego
Y la ceniza de la noche, la sed inagotable del aire,
El murmullo del cuerpo, el aliento de la sangre
Quemando alelíes, la sal cuando la circunda
El sollozo, los nidos del pájaro en las ramas
De la sombra, el avestruz de la sonrisa balanceando
Las palabras del rostro…
A veces ya no se duerme cuando ensimismadas
Rompen el sueño, cuando vienen de golpe
Agitando la fantasía, cuando la noche se transforma
En paraguas y atraviesa el espectáculo
De los candiles. En cada ombligo se tornan alba.
Así se han convertido en ventanas indelebles.
En la tinta del estertor pellizca el paisaje
Del fuego. Así se han tornado arco iris coagulado.
Emergen del abismo y aparecen sus raíces,
Brillan como turgentes piernas:
Cuerpos donde uno sube por el hilo de las begonias.
Nunca agotan las semanas de su enigma:
—son esa sangre que uno derrama frente a los guijarros,
Son esos columpios que la boca desnuda en el aliento
Hasta dejarse beber por todas sus raíces…
Barataria, 19.II.2009

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