lunes, 23 de febrero de 2009

Verano-André Cruchaga

Paisaje [Fotografía:AC]





_________Verano________




Vivo en esta resequedad de la hojarasca.
A diario el sol quema los caminos y el cauce
De este sueño que busca sombra y carne.
En los caminos sólo la voz de la breña,
Sólo esa fatigosa tijera de la sed que arrecia
En la boca y las sienes. El paisaje ha perdido
Su derecho a la vida: alto el sol sobre la muerte
De mis poros y también las ilusiones.
El pulso grita sobre la tierra: esta caricia
Sepia es ya de extravío por más que se inventen
Cántaros frescos para aliviar la lengua…
En la cama hace falta el agua servida
Y no esa mano quemada del sopor que entra
Por puertas y ventanas. La piel queda
Como un barco quemado en los ojos.
De nuevo la sed, la saliva reseca hundida
En las palabras, la madera cien veces consumida
En los brazos, el corazón sin pasos hospedado
En la herrumbre de los árboles gastados
En las piedras. El verano adelgaza los sueños
Y vuelve las horas tiempo cansado.
Suena la sed en su resplandor chirriante.
La luz enreda la vida en los abrojos —Esa luz
Que a veces se yergue en los capiteles de cada
Palabra, esa luz que estremece y despierta
En las manos como una orfebrería.
El destello de las piedras desnudas se impone
A la sed —a la sed tuya y mía en el camino—,
A la sed de la sombra de la aurora y su jubileo.
A la sed de arrancar la herida de los sueños
Y no morir quemado de los pies.
Desde siempre han transcurrido los veranos
En funestos diccionarios: leves hojas que abren
Manojos de fuego y hacen delgados cueros
Del césped donde sólo pastan lagartijas.
Desde siempre el verano ha sido una frontera
De agujas para la sed…
Y nunca una bandera de raíces con agua encendida.
Junto al ojo la locura de la nada.
No hay un reloj fresco que nos llame. Sólo
El undécimo calendario del miedo y el barro
Descuajado, sin posible misterio.
Apenas queda, frente al verano, la propia sed
Que corroe desde dentro las ventanas.
La boca desde siempre tiene sabor a deseo,
Un deseo extremo de beber la voz del día,
Con el sueño líquido de la trementina.
Apenas queda frente al verano, esa cadena
De la sed mordiendo la vecindad del sueño.
O “la llama/ que todavía ayer mordía en los ojos apagados”…
Barataria, 23.II.2009


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