jueves, 26 de febrero de 2009

La razón del sueño-André Cruchaga

Lago de Ilopango, El Salvador [Fotografía:AC]




________La razón del sueño________





Ningún mundo o tiempo puede ser vivible si faltan
Los sueños; todo muere si uno no va junto al viento
Convocando las campanas de la nitidez. Éste
Es capaz de absorbernos en su insensatez: así
Lo dicen las banderas agolpadas de las aguas,
Los números en rojo que ahora ocupan los titulares
De los periódicos o los telenoticiarios…
No hay fronteras para esta avidez de destrucción:
Cada paso es peligroso, aún las conferencias de prensa
Cuyas disquisiciones nos condenan a la asfixia.
Los espejismos convocan a menudo a ropajes inciertos;
De principio a fin podemos ver el paisaje en pequeñas
Diapositivas donde la niebla oscila como corderos.
Uno nunca sabe qué funden o fraguan los cuchillos,
Ahí donde se traza el porvenir con la alquimia de la saliva.
Entre papeles la precariedad de las palabras, el filo
De la fugacidad, las brasas furtivas de cierta
Caligrafía, las parábolas dobladas como sábanas
En los armarios de las conspiraciones…
—¿Desde cuándo hay jardines en los matorrales?
—¿Desde cuándo los recuerdos no amanecen olvidados?
Entre las ruinas, las verjas del sueño, las horas de la piel,
Las señales que la vigilia escribe en el calendario.
La voz clama con la mirada alucinada:
—el trote de los días atraviesa las paredes de la lluvia;
El asedio de la oscuridad ha sido demasiada lengua
Para un combate secreto y sin párpados.
Los indicios apenas son retazos de sílabas y no palabras:
Todo el mundo lo sabe por el combate de unas monedas
Dispersas en los tejados del planeta.
Sin embargo, cada instante avanza como una tormenta:
—esos que lee el destino con vendas en los ojos,
Esos que la razón no entiende cuando la llama desgarra
Y soborna las propias imágenes de las lágrimas.
Pero el sueño tiene razones para habitar en las zonas
Más auscultas: puede deshacer la ceniza en el viento
Y traspasar las bocinas tentaculares del tacto,
Sacudir las palpitaciones de los ojos, expandir la risa,
Desatar los nudos del mundo y cambiar los rostros
En la vibración de la memoria…
Así los sueños no son simples fulgores o destellos
Del tiempo, sino materia profunda de las revelaciones
De una luz que desteje los nidos para arder en relámpagos.
Así los sueños se tornan días agradecidos,
Y habitable floración de la vida cotidiana,
Y altar feliz que resume el fervor estoico de saberse uno
Parte de la multitud que eleva su mirada a los rascacielos.
Barataria, 24.II.2009

miércoles, 25 de febrero de 2009

Fantasía-André Cruchaga

Río Lempa, El Salvador [Fotografía AC]




_________Fantasía__________




Menos luz debe, menos aire puro
La caverna profunda,…
Luis de Góngora



En mis manos absorbidas por la sombra
Del viento, el instante de la avidez, los
Ojos corroídos por la luz, los caminos
Revelados, de pronto frágiles en el sueño.
Hay que inventar nuevas palabras, aventurarse
A la densidad de las revelaciones, borrar
Las colillas de la vigilia, deshacer los ojos
De los mártires y los héroes nacionales
Y bañarse en las aguas de otro río.
El mejor pasatiempo es derribar
Las alturas y caminar sin extrañezas
Sobre el camino de las horas que a ratos,
Retumba de dientes y enfurecidos candados.
Uno tiene que inventarse para derribar
Las hecatombes, quitarle la escalera a la noche,
Y abrir las puertas de las manos para
Que las pupilas muestren su semblante
Diáfano. Uno tiene que limpiar el lenguaje
De las sombras: —de ciertas sombras
Como el horror incubado de tantos deseos.
La avidez hay que dejarla a los juguetes
O para los jardines guturales del ansia,
O para los cigarrillos que se deshacen en la boca
Haciendo una máscara inexplicable de telarañas.
Hoy no hay muchas formas de existir:
La memoria ha perdido su franquicia
Para transcurrir sin límites, traspasar muros,
Reinventar el vacío perdiéndolo todo.
Alguien morirá arrasado por la espera,
Pero es que todos esperamos certidumbres
Al existir, ¿alcanzaremos la última ventana
Del sueño, el tropel agitado de las escaleras,
La comunión azul del aliento como puerta?
Hay que inventarnos en la debilidad
Para ser fuertes, atrevernos a la profundidad
De las palabras sin perder la fosforescencia
De las pupilas, sin precipitar la risa
O el silencio que a menudo son calles vertiginosas.
Hoy la transparencia es una bebida necesaria,
Después de siglos de penumbra.
La noche dejó de ser un antiguo muro sacrificial
Para convertirse en un misterio a desvelar.
Todo el paisaje nos cae en las pestañas:
Pasó el tiempo de la inmovilidad y de una realidad
Confundida por el dogma de lo estático.
Ahora es necesario quitar los rostros de la niebla
Y morder con ferocidad los termómetros;
Ahora que los ríos galopan como sueños
Y no precisamente como máquinas, el amor
Debe anunciarse con desnudez plena…
Barataria, 25.II.2009

lunes, 23 de febrero de 2009

Verano-André Cruchaga

Paisaje [Fotografía:AC]





_________Verano________




Vivo en esta resequedad de la hojarasca.
A diario el sol quema los caminos y el cauce
De este sueño que busca sombra y carne.
En los caminos sólo la voz de la breña,
Sólo esa fatigosa tijera de la sed que arrecia
En la boca y las sienes. El paisaje ha perdido
Su derecho a la vida: alto el sol sobre la muerte
De mis poros y también las ilusiones.
El pulso grita sobre la tierra: esta caricia
Sepia es ya de extravío por más que se inventen
Cántaros frescos para aliviar la lengua…
En la cama hace falta el agua servida
Y no esa mano quemada del sopor que entra
Por puertas y ventanas. La piel queda
Como un barco quemado en los ojos.
De nuevo la sed, la saliva reseca hundida
En las palabras, la madera cien veces consumida
En los brazos, el corazón sin pasos hospedado
En la herrumbre de los árboles gastados
En las piedras. El verano adelgaza los sueños
Y vuelve las horas tiempo cansado.
Suena la sed en su resplandor chirriante.
La luz enreda la vida en los abrojos —Esa luz
Que a veces se yergue en los capiteles de cada
Palabra, esa luz que estremece y despierta
En las manos como una orfebrería.
El destello de las piedras desnudas se impone
A la sed —a la sed tuya y mía en el camino—,
A la sed de la sombra de la aurora y su jubileo.
A la sed de arrancar la herida de los sueños
Y no morir quemado de los pies.
Desde siempre han transcurrido los veranos
En funestos diccionarios: leves hojas que abren
Manojos de fuego y hacen delgados cueros
Del césped donde sólo pastan lagartijas.
Desde siempre el verano ha sido una frontera
De agujas para la sed…
Y nunca una bandera de raíces con agua encendida.
Junto al ojo la locura de la nada.
No hay un reloj fresco que nos llame. Sólo
El undécimo calendario del miedo y el barro
Descuajado, sin posible misterio.
Apenas queda, frente al verano, la propia sed
Que corroe desde dentro las ventanas.
La boca desde siempre tiene sabor a deseo,
Un deseo extremo de beber la voz del día,
Con el sueño líquido de la trementina.
Apenas queda frente al verano, esa cadena
De la sed mordiendo la vecindad del sueño.
O “la llama/ que todavía ayer mordía en los ojos apagados”…
Barataria, 23.II.2009


domingo, 22 de febrero de 2009

Tiempo entero-André Cruchaga

Río Sumpul, Chalatenango, El Salvador [Foto AC]






________Tiempo entero__________




“…existe un tiempo para edificar
y otro para la vida y la generación,
y otro para que el aire rompa el vidrio desportillado
y sacuda las tablas donde corretea el ratón de campo
y el roído tapiz que exhibe su callado lema”.
T.S. Eliot


He visto lo que he vivido.
Sin límites.
El que cabalga:
Potro desbocado
En la lengua del mundo.

Tiempo vestido de carbón.

Azabache el futuro
Que se transparenta
En el escaparate de los meses.

Palabras volantes de hollín
Mas allá de los ríos que se
Avecinan
Más allá del niño que nace
Más allá del hombre
O la mujer que muere.

Vivir vivir
Vivir vivir
Morir morir
Morir morir
Ojos fantasmas los ojos
Sombras ardiendo en la hoguera
Espejos llorando sus dudas
Y dientes masticando sus dientes
Sobre el insomnio
De la luna.

Tiempo entero. Rieles arrastrando
Sombras
Sueños
Zumos
Luces fatigadas
Pañuelos fríos azotados por el viento
Horas que no caben y corroen
En el hueco del cráneo
En la claridad que se desmiente
Con su oscuridad a cuestas.

Calla el tiempo. La espera
Se hace grande, oscura…

A veces se nos revela como un alfiler
En los labios.
Arde el frío del vejamen
Sin cara
Sin paz
Sin sueños…

Gime el tiempo, simplemente,
En nuestra muda desnudez:

En cada sorbo los huesos
Y la camisa del humo
Que nos aspira lo humano…
© André Cruchaga
El Salvador, Septiembre 2 de 2003

sábado, 21 de febrero de 2009

PREMIO "PALABRAS COMO ROSAS"

PREMIO "PALABRAS COMO ROSAS"


La notable poeta asturiana, España, Yose Álvarez -Mesa me ha honrado otorgándole a CUADERNO DEL ZORZAL el premio PALABRAS COMO ROSAS; me ha sido otorgado desde su blog "EL UMBRAL DEL AIRE".
Este premio ha sido creado para agasajar a todos aquellos blogs Y AUTORES que hacen día a día su especial aporte a la cultura de la palabra escrita. Palabras como puentes, como duendes, como escarcha, como rayos. Palabras como rosas.
Normas del premio:
-Debe otorgarse a SIETE blogs que se consideren gestores de la palabra en todas sus formas.
-Debe mostrarse y compartirse incluyendo el link de quien lo entregó, y no olvidar avisar a quienes les sea concedido.
MIS BLOGS ACREEDORES A ESTA PRESEA POR SU RELEVANTE APORTE SON:
3. RINCÓN DE POESÍA
UN FORTÍSIMO ABRAZO A TODOS/AS.
André Cruchaga




viernes, 20 de febrero de 2009

Arte de sílabas-André Cruchaga

Paisaje





________Arte de silabas________




Arte de sílabas el poema, la lengua colgada
En la saliva del paisaje, los contrarios de
Cada palabra, la demencia del lenguaje en
La embriaguez de la trementina, el bostezo
Interminable de ciertas vocales cuando
Pululan inciertas en las calles o en los
Adoquines donde los perros doblan sus huesos
Y lamen el estupor de los zapatos gastados
Por la opulencia del trajín…
En la boca caben todas las sílabas y palabras:
En los trenes las dispersan los ojos, —en la boca,
Claro, que transita ilimitada sobre la madera.
De vez en cuando las sílabas se comportan
Fieras: sobrellevan la hostilidad de la vida
Cotidiana o desaguan en manteles sin encajes.
Cuelgan de los hombros de la medianoche;
Vaticinan las aglomeraciones del día;
Escriben sobre la respiración del crepúsculo.
En el poema son necesarias espadas o almohadas:
Uno apuesta con ellas a las lámparas;
Apagadas gimen como un mar abandonado.
El poeta las agarra en sus manos como legumbres
De un diluvio mágico, como un misterioso
Caballo sobre el césped. Y jamás claudica
El poeta ante los vilanos o las piedras del viento.
Sólo la lluvia prolonga sus cabellos.
Todo está ahí en la cima o abismo del torrente.
Nombran el drama humano, el fuego
Y la ceniza de la noche, la sed inagotable del aire,
El murmullo del cuerpo, el aliento de la sangre
Quemando alelíes, la sal cuando la circunda
El sollozo, los nidos del pájaro en las ramas
De la sombra, el avestruz de la sonrisa balanceando
Las palabras del rostro…
A veces ya no se duerme cuando ensimismadas
Rompen el sueño, cuando vienen de golpe
Agitando la fantasía, cuando la noche se transforma
En paraguas y atraviesa el espectáculo
De los candiles. En cada ombligo se tornan alba.
Así se han convertido en ventanas indelebles.
En la tinta del estertor pellizca el paisaje
Del fuego. Así se han tornado arco iris coagulado.
Emergen del abismo y aparecen sus raíces,
Brillan como turgentes piernas:
Cuerpos donde uno sube por el hilo de las begonias.
Nunca agotan las semanas de su enigma:
—son esa sangre que uno derrama frente a los guijarros,
Son esos columpios que la boca desnuda en el aliento
Hasta dejarse beber por todas sus raíces…
Barataria, 19.II.2009

lunes, 16 de febrero de 2009

Melodía del musgo-André Cruchaga

Musgo: Fotografía tomada de Kalipedia, Ciencias Naturales





________Melodía del musgo_________




Como la noche hiende mi cordaje.
El silencio roe el cristal oscuro
De los cabellos, la seda del espejo,
La guitarra del ansia en la carne.
Está ahí en incesante mansedumbre,
En invisible obediencia y a ritmo
Del cierzo; en su extraño laberinto,
El lago esponjoso de su cabellera.
En los lugares menos previstos,
Levanta sus respiros al ras del suelo.
El rostro de su lentitud se abre
Al silencio: Es verde su ternura.
Nunca agota su palmípeda boca.
Nunca les veo en otra forma que
No sea la abundancia de nudos.
Es carne incansable en el éxtasis
Del propio mar que lo hechiza y desnuda.
A esta extendida sábana de oscuridad,
Los labios, vastos, besan las rocas,
Los mullidos troncos de los árboles,
Y los peces vigorosos de sus brazos
Crecientes sobre la mudez de su
Respiración primitiva. Desciendo
Hasta la altura de los pies: ciudadela
Convertida en lecho, secreta sangre
Purificando la danza, el rostro siempre
Verde cuando abre su cuerpo en pedazos
De tiesto. Nunca su cuerpo ha sido
Anacrónico. Nunca han dejado de
Trenzar los árboles, ni cerrar su baúl
De música frente al morbo de la tierra
Y las depredaciones siniestras
De las mortajas. Siempre están ahí
Librando su batalla de manantial.
Para las pupilas es mesa donde todos
Los insectos urden furtivos gozos.
Con su desnudez intemporal tocan
Las aguas de la noche y la mañana.
Lámina de espesa niebla: su sombra
Dulce, en la humedad del aliento.
Hondo terciopelo donde suspiran
Los ángeles mágicos del sueño…
Ninguna sombra es más intensa que
Su esplendor de eléctrica tormenta.
Ningún ojo conoce más el tiempo
Que estos ojos de terrestre campana.
Ninguna fusión es más corporal
Que esta unión de estremecimiento
Sin caducidad: secreta piel discurriendo
En el mundo…
Barataria, 16.II.2009

sábado, 14 de febrero de 2009

Despedida sin adiós-André Cruchaga

Muelle La Libertad, El Salvador [CORSATUR]






_______Despedida sin adiós______





Todo está dispuesto para dejarse: —Nada se lleva
Uno de este tierra, sino a lo que la tierra va entre
Un techo de madera y sueño profundo. Entre
Un pecho callado y la carne yerta, rígida, sin el tono
Material del pensamiento. Sin eso que se llama
Adiós. Sin ese sentido de la ropa del cierzo…
La claridad apaga el azul encendido de su propio
Pabilo. Arde la nube que se va, la suma de cuanto
Ha ardido en el ascua. —Parto en el sonido
De cipreses; cuelga de las sienes el viento; un día
Cerrado lame el cuerpo, otro día amenazado por
Tu sombra. Me voy en la lengua del horizonte,
Sin hacer un alto en la música amarilla de los altares.
Me harán falta tus manos entreabiertas en el pecho:
El sonido tibio de tu forma en mis pupilas,
También la puerta de tu rostro como un barco.
Nadie despide a nadie alzados en el sueño —nadie
Habla ni mira —ni uno ni otro— se inmuta frente
A la noche que apenas empieza a vivirse…
El agua del pálpito es inminente bajo repetidas
Axilas de dolido óxido. Uno y otro sin desliar ojos
Y oídos. Uno y otro en el diálogo que no llega
Porque se lo tragó despacio la espuma o la hosca
Esfera de los días, o el repentino cansancio
De la materia, o el silencio áspero de las campanas.
Nunca fue posible el pan con franquicia.
Siempre los pómulos del grito rompieron la garganta.
Siempre la falta de luz en las sábanas de la aurora.
Siempre en la respiración de las ventanas, hubo
Un cuerpo y un tiempo sin alma,
Siempre faltó el barco de la ternura para quitar
La dureza de las criptas y el encaje de los horarios.
Siempre en la ilusión nos invadió la ceniza,
Y jamás pudimos ser mar, césped, o niños
Imaginando un mundo mejor entre rostros diversos.
Siempre la tierra nos llenó de bruma —de pronto
Hemos sido esa bruma encallada en el día.
Así, es mejor caminar sin despedidas para ahondar,
Sin ahogos, en el silencio. Caminar sin pavor,
Ni obstinados tules de sombra…
Ahora quiero caminar, despacio, a la orilla
De los muelles, oír la espuma en su vuelo verde,
Bajar mi memoria al agua hasta sentir la sal,
Reposar mi pecho en la mirada de las olas,
Hundir mis manos en la habitación de las gaviotas,
Abrazar el agua que sube a mi aliento…
Ahora me voy clavando mi mirada en los espejos:
—mi propio espejo, que acaso, transparenta los espectros
De esa nostalgia por los muelles…
Barataria, 14.II.2009

miércoles, 11 de febrero de 2009

La noche duele con tu ausencia-André Cruchaga

FotoSYG




___La noche duele con tu ausencia___




Cómo será acostarme
en tu país de pechos tan lejano.
Ando de pobre cristo a tu recuerdo
clavado, reclavado.
JUAN GELMAN



La noche duele con tu ausencia.
La ausencia de tu fogata y abrigo:
La corriente de tus pies en mis venas,
El eco de tu voz que se ha vuelto
Calendario sin días, balcón cerrado.
Hablo con las sombras desde mi
Infancia —Tú eres otra sombra,
Febril, en las rejas que forma el granito.

La noche duele con tu ausencia.
Noche de abierta herida. Noche abisal.

La noche duele con tu ausencia.
El día duele sin tu boca, sin tus ojos.
La espera se ha vuelto metal y pesa
Su sombra en mis pupilas gastadas
Por el tul de las horas transcurridas.
El silencio muerde mi memoria.
Tanto silencio como la herrumbre en
La boca. Nada me salva, ahora, después
De tanta espera: ayer, hoy, mañana.

La noche duele con tu ausencia.
Duelen los días cargando crepúsculos.

La noche duele con tu ausencia.
Los días cansados, el sol a media asta,
La noche tiritando en la lengua,
O en la bufanda de minúsculos vilanos.
Se fue haciendo celda este aroma
De luz en el dintel de las pupilas.
La falta de ternura fue una sábana
Indecible. Toda mirada perdió su libertad;
Ahora la destrucción derrama sus manos
En un escenario de piel desvalida.

Duele esta ausencia y la soledad.
La esperanza borrada de mis huesos.

Inútil es reanudar la batalla cuando se sangra
Desvaído y tocado por el desvivirse.
Las ramas del escalofrío amanecen mojadas
Por la intemperie unánime que acecha
Y devora a dentelladas.
La sed muerde cada astilla de suspiros.
Cipreses abrazan mi agónica esperanza:
—en el aliento la espera inaugura lo oscuro;
Urde de mudez el júbilo,
Ninguna mañana abre los manteles
Del cierzo, ningún color es bosque y aire.

La noche duele con toda tu ausencia.
Ausencia de mesa, albahaca y sueños.

Día a día, no obstante, creo en los balcones.
Día a día la velocidad efímera de la dádiva:
Nunca vienes a perderte en mis manos.
El hambre se hizo profunda sobre
Manteles vacíos; desierto se hizo en los zapatos.
Ha sido una condena con grilletes:
—nunca desperté de otro ritual que no sea
Un barco anclado esperando una caricia.
El tiempo ha dispuesto tareas de olvido.
Y en ese olvido, —que niega lo imperativo—,
Algo queda para nombrar tus ojos
En el camino del pálpito…

La noche duele mientras gira el planeta.
El cielo bebe mi sed vertida;
Nada resiste a la sequía de la ceniza,
Nada es este fuego ciego sobre la llama,
Nada espero de la roca repetida en mi lengua:
Si acaso, este fervor del vértigo
Olvidándose de toda razón…

Duele el alma cuando los párpados queman
El paisaje, y la ilusión deja de ser
Ese oleaje confiado de un encendido manantial.
Barataria, 10/11.II.2009

sábado, 7 de febrero de 2009

Galope-André Cruchaga

Collage-galope






____________Galope_____________





Caminos de piedra junto a la tierra.
Ojos líquidos en el techo —tus ojos
Como planetas prendidos en mis raíces.
Tus manos de desafiante aceite: cesta
Del día donde las piedras se vuelven
Sonoras y las regiones ocultas, una
Lluvia de creciente marea…
—Al galope siempre nuestras sombras.
La puerta abierta de la herida; cortinas
De humedad las ventanas hacia
Ese camino de sísmico monasterio.
Ambos caminando en el verdor de los zapatos,
Sin tregua, sin andamios, sin cansancio.
Ante la geografía del cierzo,
Las bocas sosteniéndose en su propio
Laberinto. —Galope de caminos en el barco
De los sueños, maderas a punto
Se quemarse en la bóveda de su escalofrío.
Hacia dentro las aguas unidas al rescoldo,
Hacia fuera los cuerpos maduros, la luz
Sobre la savia del ombligo, el sueño
Unánime sobre un lenguaje de hojarasca.
—En la meditación, presente de mi sangre:
Siempre aquí desangrada en mi césped.
Siempre aquí, luz de mi mar, desnuda.
Siempre aquí camino de la pupila,
Unidad en mí, tangible herencia del vuelo.
—Desde siempre abres el ardor de mi ciudad;
Extraños caminos en los papeles
De mi memoria —extraño celo en el umbral
De la flecha que horada el eco, —tu cuerpo
Horizontal junto al asedio de mis manos,
Del latido de barcos sobre la lengua
De muelles, de puertos y desvelos…
Un día descubrimos el galope y fuimos;
Y por más límites: el horizonte, las piedras,
Nosotros somos presente y memoria.
¿Qué fuerza nace, tibia, de tu cuerpo?
—Hay una fuerza corporal que no descansa,
Ni se desgasta como las monedas en el bolsillo.
La antorcha de la voz pulsa como un río;
Entre un día y otro, en la mitad de mi cuerpo,
Tú, la otra mitad que me inventa…
Entre la luz y mi desvelo cotidiano, —piel,
Presencia, frente a mis ojos— tu cuaderno pleno,
La respiración de golpe en el césped
De las sábanas. Tú la palabra que me inventa
Los sentidos: —honda ventana de mis pupilas...
Barataria, 07.II.2009

domingo, 1 de febrero de 2009

Pájaros-André Cruchaga

Collage-pájaros[AC]




_________Pájaros__________





Lentos pájaros levantan las pestañas
Sobre el horizonte tendido en mis ojos.
La lengua de los árboles lame el cierzo:
El cielo desciende como un brazo envuelto
En sábanas de sutiles cabelleras.
El tiempo se volvió rostro de arco iris,
Temblor de pupilas, conmovido corazón
En los sentidos. De aquí allá, los pájaros,
Suspiran en el río de mis venas; arden
En el torrente, en el pergamino de miel
De tus poros, en el cielo de los barcos
Cuando sonríen al ritmo de la ola.
—Nunca dejaré de pensar en tu navío;
Jamás habrá otro brío en mis raíces:
Sueño mordido por el tropel de ciclones,
Revivo en la tormenta de tus pájaros.
—Siempre iré al relieve de tu cuerpo:
Ahí en los encajes de las begonias,
Y los retoños de las buganvillas, el sol,
La mirra del aliento como un mar de cierzo.
El verano deshoja el río de los labios;
Torna en sequía el rumor de las campanas:
Uno y otro en el nido, las manos siempre
Sobre el júbilo de sabernos vivos…
—En el caballo del suspiro, los tropeles,
Las vestimentas desplomadas en el suelo:
Rostros en la hora de la sonrisa, almas
Oliendo la centella del mediodía…
Sobre el dintel del crepúsculo, los rostros
—el tuyo, el mío— sosteniendo la alígera
Ciudad del alma. Mordiendo la red del regocijo.
Sorprende que del ala se hagan largos
Cabellos —montañas de alas, desnudas
Tentaciones del pálpito, maduras aguas
Levantándose de los muslos hasta
Los calcañales para luego retornar a las sienes
Y liberarse en los granos de las palabras.
Intactos, al final, se alza el vuelo:
El recuerdo siempre vuelve y despierta
Los paréntesis del minuto, y nos lleva
A un puente de silencios inabarcables.
En la ventana, los dedos del destello,
Los ojos sumergidos en cada instantánea,
La sombra insomne, despierta del viento,
La ceniza habituada de lo vivido…
Barataria, 01.II.2009