sábado, 28 de marzo de 2009

El País [casi una elegía]André Cruchaga

Mapa cultural de El Salvador




_____El País (Casi una elegía)____




¡Que no profanen su belleza,
con estampas de confitería!
MAIAKOVSKY




I

Hay calles intransitables en mi país;
Se las tomó por asalto el hambre.
Los días y Las noches son frágiles en mi país:
Lo oscuro te deja sangrando sobre las aceras.
En mi país se alzan largas interrogaciones
Buscando los surcos de la aurora;
Pero en pleno vuelo la sonrisa se desploma.
En mi país tenemos a la noche como Patria
Y una lluvia espesa goteando desde las sienes.
En mi País, el caos es pan y silencio
Y asciende hasta socavar la Esperanza.
Absurdo es mi país cuando ríe entre neumáticos,
Y perros acorralados por el despojo del tiempo.
De qué madera se hizo este país que la polilla lo deshace
Para tornarse en un alud de pálida tormenta.
El rumor de su respiro agónico
Pinta una acuarela de ataúdes.
El mar que lo baña lame sangre sobre la arena;
Y los ríos chorrean caballos de sombras
Para mezclarse con un viento de huesos.
Aquí viven desterrados los sueños,
O los sueños son anhelos transidos por la sangre
Y convertidos en loca osamenta para museos.
Las calles de mi País no pueden ampararme;
Ni tienen el olivo para transmutarse en veleros.
Miro las calles de mi País.
Añoro sus ventanas y su desordenada caligrafía;
Pero las calles de mi País te salpican
Con sus cuerpos mutilados
Y te comen los cadáveres y las cloacas…
Barataria, 28. 06. 2005.




II

Tu cuerpo se fue haciendo pequeño
Ante la multitud,
Vértigo de la abstracción, premisa de hiel,
Instancia del dolor, cuerpo sin labios,
Dolorosa luz entre la piel de titubeantes carbones.
Así has sido, País. Ala de gemidos, delirantes quejas,
Muro de la esperanza, alfombra del embuste,
Porción de espejos en disputa del sonido.
Ante tanta desdicha, la historia no ha tenido felicidad:
Cada calle de la ciudad es cementerio.
La ropa no sirve para cubrir las venas rotas,
Ni el día es suficiente para que brillen los ojos.
Todos nos hemos convertido en hijos de la muerte.
La única certeza es la destrucción:
El odio ha soltado sus estertores ciegos.
La realidad está ahí cubierta de huesos,
De sombras y labios sucios.
Todo nos conduce a la noche:
Noche la razón en tazas de ficción,
Noche la existencia del orden,
Noche la memoria con frases imaginarias,
Noche el ojo que ha renunciado a la claridad,
Noche la risa delirante en la garganta,
Noche el cielo reducido a noche,
Noche el tiempo envejeciendo como piedra,
Noche el fuego y el pálpito;
Latente, sin embargo, el temor y la injuria.
Cansada la voz, la ceniza la corona.
Hacen falta alas, para salir de estos huesos
Convertidos en sórdida caligrafía del pan:
Somos odio, burdeles y discursos.
Somos tema de la propaganda,
Madera sin violines, suma de sombras,
Donde las hojas son saetas del aire
Y las criptas, contrapunto del ultraje.
Barataria, 03. 04. 2007



viernes, 27 de marzo de 2009

Paisatge permanent/Paisaje permanente

Pere Bessó i González, España





Paisatge permanent/Paisaje permanente
Traducción de Pere bessó i González




Des de la intempèrie dels temps, el fred nuga
La por, —fosca sentinella com flama a l’ànima.
El riu que respire és armadura de penombres,
Contagi del crit que no ignoren els sentits,
Túnel al que delirant entre cec…
I és que l’arc de sant Martí enmig de la garrotxa,
És de penes un desvetlament, lent, a les sabates.
El paisatge és el mateix: els ullals es claven en la sang
La seua saliva, mentre el clam romp les entranyes.
Habitants de foc en substitució de les paraules
Niuen com possible eternitat al planeta.
Ara és possible la pluja subterrània del temps:
El pols de la netedat manca d’horitzó,
Les ombres gemeguen al primer besllum de l’esfinx,
Les aigües de la tija creuen la boira, els forts vents,
L’estrany armari de paret dels somnis —aqueix que no cap
En la urgència dels coixins o en els blancs
Fantasmes de l’instant…
No dorm ni dorms en l’ànsia gastada de les utopies.
No viuen els nens en el confetti de les runes,
Ni en les parets que vigilen amb ulleres l’agonia.
Entre núvols d’un destí exhaurit en les seues ales,
Algun arrel serà el símbol dels espills,
O en tot cas, el proper univers punxant
Damunt de la gespa. —Fòssils humits creixent en la sorra.
Som davant de l’ombra buscant l’univers:
Milions despullen la fugacitat de la brisa
En una pantalla de fongs misteriosos, en una trist
Veritat de semblants que mai no és veritat.
Demane si hi ha prou a contemplar els núvols,
El somrís, la soledat, els besos, la mort que es veu
En les lluernes, les mans amb necessitat d’agafar-se.
Demane si un dia aquest regne no serà de dents,
Ni esporgarà la veritat perenne, ni el present mossegat
En les entranyes. Només demane, mentre veig
Els crims abstrets davall dels llençols.
No sé si és possible sobreviure a les violes, a la gota
D’alegria que ix dels ocells, sense esternudar unes altres
Voluntats, sense memòria ni fantasia…
No sé si és possible acostumar-se a la tinta del record,
Sense que els malsons infonguen por, sense que el so
Enfonse els timpans en un horitzó sense sucre.
Crec que el temps de la fullaraca s’ha tornat fantasma.
Hi ha, diguem-ne, cavernes flotants, el centre de les quals
Són rostres de foc i envoltants enrunes.
Crec que aquest paisatge de tots els dies s’afona en la boirina
De l’horitzó comú de la garrotxa…

jueves, 26 de marzo de 2009

Paisaje permanente-André Cruchaga

Permanencia del paisaje, AC




________Paisaje permanente______




Desde la intemperie de los tiempos, el frío anuda
El miedo, —hosco centinela como llama en el alma.
El río que respiro es armadura de penumbras,
Contagio del grito que no ignoran los sentidos,
Túnel al que delirante entro ciego…
Y es que el arco iris en medio de la breña,
Es apenas un desvelo, lento, en los zapatos.
El paisaje es el mismo: los colmillos clavan en la sangre
Su saliva, mientras el clamor rompe las entrañas.
Habitantes de fuego en sustitución de las palabras
Anidan como posible eternidad en el planeta.
Ahora es posible la lluvia subterránea del tiempo:
El pulso de la limpidez carece de horizonte,
Las sombras gimen en el primer destello de la esfinge,
Las aguas del tallo cruzan la niebla, los fuertes vientos,
La alacena extraña de los sueños —esa que no cabe
En la urgencia de las almohadas o en los blancos
Fantasmas del instante…
No duermo ni duermes en el ansia gastada de las utopías.
No viven los niños en el confeti del escombro,
Ni en las paredes que vigilan con ojeras la agonía.
Entre nubes de un destino gastado en sus alas,
Alguna raíz será el símbolo de los espejos,
O en todo caso, el próximo universo punzante
Sobre el césped. —Fósiles húmedos creciendo en la arena.
Estamos frente a la sombra buscando el universo:
Millones desnudan la fugacidad de la brisa
En una pantalla de hongos misteriosos, en una triste
Verdad de semejantes que nunca es verdad.
Pregunto si es suficiente contemplar las nubes,
La sonrisa, la soledad, los besos, la muerte que se ve
En las luciérnagas, las manos con necesidad de asirse.
Pregunto si un día este reino no será de dientes,
Ni fradará la verdad perenne, ni el presente mordido
En las entrañas. Pregunto, nada más, mientras veo
Los crímenes ensimismados debajo de las sábanas.
No sé si es posible sobrevivir a los alelíes, a la gota
De alegría que sale de los pájaros, sin estornudar otras
Voluntades, sin memoria ni fantasía…
No sé si es posible acostumbrarse a la tinta del recuerdo,
Sin que las pesadillas infundan miedo, sin que el sonido
Hunda los tímpanos en un horizonte sin azúcar.
Creo que el tiempo de la hojarasca se ha vuelto fantasma.
Hay, digamos, cavernas flotantes, cuyo centro
Son rostros de fuego y envolventes escombros.
Creo que este paisaje de todos los días se hunde en la neblina
Del común horizonte de la breña…
Barataria, 25.III.2009

viernes, 20 de marzo de 2009

En la oscuridad-André Cruchaga

Intemperie de la oscuridad, AC

_______En la oscuridad_______



En la oscuridad de los campanarios, mi sangre,
El terror de los relojes y las sombras, el ojo ciego
Y el pavor abrazando los vacíos. Los ojos
Humedecen las palabras del destino, —el suspiro
Tiritante de los pájaros en el rocío gris de la espera.
Un día y otro día se rompen en la garganta:
Una espera y otra espera mutilan el calendario,
La voz siempre en el pozo de la sed, con esa memoria
De sólo silencio, en una habitación donde
Las palabras son cadáveres o espejos ahogados
En el cuerpo. —Espejos, acaso de la noche
Que siempre se viste de ebriedad sonámbula…
Hay ecos grises en la niebla de mi alma: extravíos
Mirándome desde la herrumbre de los tabancos.
La ceniza diaria busca los sueños. La sal de la cara
También se vuelve noche, —sombra, ahora, hundida
En las paredes del adobe, en este frío abierto
De mis pupilas. El minuto se vuelve una camisa
De fuerza, —alelíes petrificados en mi sombra.
La respiración a menudo se torna pálida funeraria.
De un día a otro día crece la soledad, el miedo,
La muerte, los alelíes lentos del verano,
Este dolor como una bestia desgarrando sus cascos.

En la oscuridad de los campanarios, mi delirio.

Este no saber qué hay detrás del grito y los labios,
Este esperar en mis venas hasta ser noche.
Este mirar siempre con ojos gastados, —ver al otro
Lado de la luz donde aparecen las piedras
Y el remedo intenso del mundo…
Todos los recuerdos se vuelven nichos en mi alma.
Todo el sol, un siglo de danzas macabras.
Todo pájaro, un cuervo vaciándome los ojos.
No sé si en el misterio del olvido hay muelles y barcos
Que cambien el horror por palabras menos
Adustas o palabras menos trágicas que el delirio.
Un día y otro día la lava como escalpelo sobre la vida:
—adioses sin dejar abrazos, noches de leprosas
Serpientes, espejos con barbas moribundas.

En la oscuridad de los campanarios, el pañuelo.

Las puertas cerradas de los salmos, el rostro yerto.
Las sombras muerden mis recuerdos. Nada duerme
En el alma aunque en ella sólo transiten piedras.
—En todas partes hay una carrera contra el tiempo:
En todos los sueños mis palabras caen
Como azacuanes de pávido hollín, —muro donde
Ya la vida no habla, y la risa perdió todo anticipo
De arco iris…
Barataria, 20.III.2009



Alta Noche_André Cruchaga

Noche con luna y bandera, AC





_________Alta noche________





Alta noche en los despojos del tiempo, pájaros sin colores,
Tampoco luz, tampoco ríos con el misterio de la fluidez.
Sombras dormidas en las manos, sombras en los párpados.
Ojos entre rocas, lentamente comiéndose el horizonte.
En cada campanada sorda, el silencio de los barcos,
La joroba del viento, deforme en las ventanas…
Los que ríen cavan en los nichos de la noche,
Y desfilan con vapores de moho y sortijas debajo de las pupilas.
Los que ríen juegan probablemente sólo al espectáculo
Creyendo no ser corderos de un calendario opaco.
Los que lloran, los que sufren, los compungidos, verán
Un siglo de pájaros blancos y no esas bestias apocalípticas
Que muerden las sienes en los sueños…
Alta es la noche y los brazos que la contienen —el alma
Golpea el hastío de su memoria, el resplandor esférico
En los cuchillos, la avalancha de sal en los ojos.
Una y otra vez el follaje alineado, sin palabras. Sin ojos.
El amor sin ser la heroína de los brazos, el vuelo sin ser luz.
Alas, luz, fuego. Falta todo. —Alta noche de muros
Y sombras. Alta noche de la carne sin palabras
Donde los ecos terminan imponiéndose en su atroz batalla.
¿Dónde los espejos marchitan su delirio? —La garganta
Se torna una ladera del desvarío, un acantilado del miedo,
O un anaquel de sombras como cresta de olas.
¿Cuándo desaparecen las sombras de las horas
O el fuego oscuro que consume al fuego de los días?
—Lento fuego de la noche con cadenas, risas anochecidas
Chorreando párpados desgastados y herrumbrosos.
Alta noche en el hueco de los zapatos, en los hombros.
Los ojos resbalan en paisaje de harapos —en golpes
De alucinantes periódicos, en el aire condenado a ser
Un paladar cerrado y no una moneda sin fronteras.
De pronto las mañanas traen, también, sofocante memoria:
Vienen desde ráfagas oscuras de ceniza en los ojos;
En la sombra de la noche reptan hasta hacerse cavidad
Apocalíptica. Hasta hacerse espina…
Alguien jadea en medio de los sueños de la historia:
Los mercados, las palabras disfrazadas, los espejos
Agrios del vinagre, la sangre desvelada cubierta de neblina.
Alguien muerde alacranes en la undécima hora, y lanza,
Irrespirables estallidos, jornadas de miedo
Y dientes de abismo. La alta noche nos muerde las uñas
Y la yema de los dedos, las sábanas y el rito de los domingos.
Alta noche sin luz y sin espejos: —sin apenas un árbol
Posible en este bosque de sombras…
Barataria, 13.III.2009

domingo, 15 de marzo de 2009

En la sombra de tu alma-André Cruchaga

Claroscuro del país [Foto:AC]




_____En la sombra de tu alma____




…en la sombra de tu alma
Las sombras y los ecos…
JOSÉ BERGAMÍN



El tiempo anda sobre los escombros de una voz
Que fue llama, y ahora se devana entre la sombra.
En el aire las horas no tienen asidero; el tejado
De la niebla cubre el horizonte: —granito sobre alas
El calendario del insomnio, el miedo a la noche
Y no a la suma de ventanas, —límite del miedo—,
A los galopes irremediables de la garganta, a los ojos
Donde la noche se abre en imagen pintada en las venas.
Casi fue morir los nombres andando en los puertos:
La palabra posible para existir —sangre y piel para
Vivir lo infatigable: la luz, los nombres, las palabras:
El júbilo con su tropel de horizonte, ecos, caminos…
La luz visible de los pájaros enajenados por el asombro.
Tu alma detrás de los párpados y los labios:
Fuerza en mi alegría, balcón sobre mis sábanas.
La leche de la tristeza ha inventado otras fuerzas.
Las migajas del polvo como transeúntes de los sueños,
Tropiezan en el parpadeo de las esquinas
Con sus aceras de semillas sonámbulas.
—las cicatrices rasgan las paredes de la identidad:
La propia, la ajena, la de todos…
En el recipiente del anhelo ya no hay espacio
Para esconderse, ni buscar verdades en monólogos.
Cada cual se extravía en su propio espejo, aunque grite
Desde el frágil umbral del día. —cada cual, despierto,
Entre periódicos o cruces de fuegos subliminales.
Ambos andamos la noche a cuestas, después de todo:
Duendes, días, destierros del alma, complicidades,
Noches de un País marchito que nos llama,
Palabras extrañas, hondamente como ráfagas.
Nos hundimos en el recuerdo atroz de los tatuajes:
Ahí nos come el musgo de las puertas, la extraña
Conciencia de las piedras, la risa en sordos sótanos,
La hojarasca siempre ajena a las vajillas.
Un día y otro día el escombro en nuestros ojos:
La piel se torna hermética madera y no júbilo del agua.
La historia de la Patria, es la historia de tu cuerpo,
La historia de tu cuerpo respira en mi cárcel.
Ni uno ni otro deja de sangrar inútilmente;
Pero así somos en esta voz del tiempo. Así somos
Mientras los ojos se internan en la noche del alma,
En la vestidura de ciertas ciudades amargas,
En el aliento inconforme de la sequía…
Barataria, 15.III.2009

martes, 10 de marzo de 2009

horizonte del augurio-André Cruchaga

Paisaje [AC]





_______Horizonte del augurio_______




…marchas hacia los ojos abiertos del tiempo
hacia el agua pura del instante que corre…
ALDO PELLEGRINI



Aquí, en la ternura del aire o el bosque, tu presencia.
Tu presencia donde la luz tiene lugares impredecibles.
Yo en el dintel exterior de las fronteras, umbral
De tus ojos, eterna luz reunida en mis pupilas. Todo
Está ahí en la llama de las sienes o la soledad nuestra,
—Soledad que paciente se torna destructiva, soledad
Idéntica a una esperanza desvalida —la Patria nuestra
Nos envuelve en niebla —ser o no ser— en la desesperanza,
En el desvivirnos unánimes de la respiración.
Lejos uno del otro sin bastarnos. De repente la noche
Que no termina y acecha y devora nuestros ojos.
El sigilo de las banderas nos muerde a dentelladas;
El hambre, nuestras carnes. Gira y arde esta sed
Que en el pecho desgrana agonías.
En el aliento atardece la noche, quizá el último gris
Posible del júbilo, quizá la rutilante desnudez del aire,
O la mesa perdida en los platos del día.
El tiempo ha mordido sueños y ventanas —sus dientes
Han apresado nuestros pies y cuando hemos querido
Caminar, solos y unánimes, el fuego nos otorga
Su fugacidad de luciérnagas…
El mantel de la noche nos consume o nos devora.
¡Cuánta luz desperdiciada en la sangre! El filo de la ausencia
Nos hiere con fuerza galopante —estar y no estar—
Despiertos y dóciles al destino.
¡Duele la esperanza prolongada de la sangre!
¡Duele el mar intransitivo de las semanas! —El rostro
Sin domingos, la boca buscando las bugavillas de tu boca,
El sol para florecer cuando amanece…
Hoy grito en el umbral de tu nombre, mientras el sueño
Gira en el camino, en la acequia de mi pálpito,
En la espesura donde el ansia se hace cuerpo y bisturí.
Titubeo y callo cuando la memoria aprieta la sonrisa,
Cuando la sonrisa desciende a la respiración
De mis noches que aprendí a compartir con las paredes.
Hemos muerto cada día en islas de sed: en ríos
Cuyo aliento desciende a una tierra de paradojas.
Nos abandonamos aún con el sueño en los poros.
¡Tantos meses mojados por el aire y sin embargo muriendo!
¡Tanta sal de los ojos hemos bebido sin tregua!
¡Tanto desvelo en el ala que el alma se volvió hostil
Divisa del tiempo!...
El mundo nos extenúa y nos da sus pupilas apagadas.
El presente nos confunde y el destino nos vuelve exhaustos.
Quizá el olvido selle lo que el pecho no termina,
Y la lengua deje su magnificencia de melancolía:
Quizá los días esparcidos en el césped de tu cabellera,
Contengan la paz que necesito junto al amanecer
De los pájaros en el rocío…
Barataria, 10.III.2009

domingo, 8 de marzo de 2009

Noche mía-André Cruchaga

Paisaje: Noche sin oscuridad de AC





_________Noche mía_________




La noche sólo mía” para esta gran noche del que sueña.
La noche indivisible en la cual se yergue el horizonte,
El ardor de la conciencia, los troncos húmedos del viento.
La vida trasciende en este ojo —sangre del tiempo que
Nace y muere, cuerpo del tiempo que se quiebra, tierra
Aquí donde germinan los pájaros unidos a la luz…
Cada hora tiene infinitos abrojos, cómplices días de
Siniestros agujeros —miradas que adivino, abismos
Donde la saliva chorrea su veneno desde su lengua
Subterránea. —Ella avanza en el ojo que la mira; muerde
En esa batalla porfiada de la respiración absoluta.
Y aunque ya en la sangre parece humana, humana
Es en arcano de la avispa, en el pálpito de metal,
En los pernos clavados de la suerte de estar aquí,
Queriéndola asir sin la ansiedad de avasallarse. Sin que
Su porfiada oscuridad se vuelva funeraria y rompa el suspiro.

Noche necesaria es. Noche donde lo presentido se hace
Cierto. Noche donde el gris es otro manuscrito….
Brasa donde la noche es dilatado incensario…

A menudo es un astro tutelar del propio fuego.
Hoja de basalto en el refugio del pecho. —Prisma de las venas.
En cada estrofa del calendario, la sangre obsesa y ancestral,
Baja hasta el destino de los sótanos; y ahí cobija
El enjambre del desvelo de los sueños, el ciego estado
De las aguas o el zumo derramado en los témpanos del suelo.
El día le dio la oquedad —en su papiro eterno, el alma
Construye su andamiaje o el estupor que emerge, cierto,
De su agónica frontera. Porque frontera es la lengua
De su espesura. Porque túnica es donde la luz se niega
A la tortura —A ese aliento de clavo y miedo y punta de lanza.
Me miro y nos miramos —el buen tino es el único ojo,
Entre la maleza oscura, que diáfano crepita en el abismo.

Noche de la memoria es. Noche, también, donde los cuervos
Derriten su ternura aterradora. Noche son de la herida.

En el escombro de su forma genética. En la lengua de la neblina,
Y el terror que quema el insomnio, se suscita, —y hay que
Decirlo, una luz que sólo ve el arcano, un fuego ofrecido
En la paradoja, un fuego que sin duda celebran las venas.
No sólo, pues, es materia de ansias, sino esencia de ciertos
Credos o sueños que el estupor del día no propicia.
En lo suyo cada quien busca su herida, su humana forma.
Y así reverbera el tragaluz del grito o la fosa inaudita
Del sosiego. Y así, por más demencial que parezca el sentido,
El ojo de la noche es, cautiverio, de otro hemisferio…
Barataria, 08.III.2009




jueves, 5 de marzo de 2009

Vigilia de la ceniza-André Cruchaga

André Cruchaga, El Salvador





______Vigilia de la ceniza______





Tanta sed acumulada revienta en ceniza.
Tanto eco hiere la unidad de la noche.
Tanta presencia de la nada, la nada es dolor.
Tanta angustia en esta angustia de estar vivo.
Tanto desamor es un revolver de murciélagos.
Tanta ira hace de los ecos alambradas.
Tanto estar aquí que me volví anciano:
Noche donde cabe la vigilia de la herrumbre.
Noche donde el barro quiebra su alambique.
Tantas ametralladoras rompiendo las entrañas.
Tantas bombas en raciones de lágrimas.
Tanto matar la vida y proclamar el Libre Mercado.
Tantos temores junto a la alegría.
Tantos ojos de espaldas al mundo.
Tanto silencio a menudo como duelo del viento:
—sombras, congojas en el hueco de la garganta;
La luz, apenas gotea en el árbol de los pájaros;
El eterno invierno de la metafísica en la rosa,
Rompiéndose en el oleaje de las ideas.
Tantas bocas con panales a punto de inundar
El paisaje con sus aguijones, —a punto de arder
En la luz del beso o en el ceño hostil de los tejados.
Tanta sombra convertida en miedo al futuro,
Que de repente se vuelven días y panes repartidos
Como la más humana y confesa de las parábolas.
Tanta mano trabajadora viviendo en lo sobrehumano.
Tanto Cristo despertándose en las manos
En la oscuridad de su propio barro,
En el amargo teatro de la oscuridad.
Tanta rabia en la perrera del mundo, sembrando
Sus colmillos ciegos en los calcañales.
Tanto mundo disfrutando la infamia:
(Un mundo que mata las palabras y brama de gozo
En sus propias aguas)
Tanto salvataje para seguir en el ahogo del fuego,
O en todo caso, en la negación de la niebla:
—Ahora más densa que los papeles oscuros de las sombras.
Tantos caballos separándonos en la noche
Que la luz amanece con la lengua cansada.
Tanta agua que rompe los diques de las gaviotas.
Tantas aldabas que no se ve la vibración del viento,
Ni el mar rojo de las luciérnagas,
Ni el canasto donde las manos plantan párpados.
Tanta calle difícil de transitar sin un cayado.
Tantos días para tan pocos meses de efímera proeza.
Tanto rostro irreparable en la respiración de los vitrales.
Tantas pupilas que más parecen un diluvio
De profética niebla, en medio de contiendas solitarias.
Tanta violencia por todas partes,
Que uno termina siendo ese fetiche de la nitroglicerina.
Barataria, 5.III.2009

lunes, 2 de marzo de 2009

Tus ojos-André Cruchaga

Ojos




__________Tus ojos___________




Nunca hasta ahora contemplé en el mundo
junto al volcán la flor.
GUSTAVO ADOLFO BECQUER



Tus ojos de mar, de barco, de montaña
Que me ven a cada hora en donde sólo
Es posible la alegría de los jardines y no
El cuchillo del sollozo, a menudo asesino
De la fantasía de verme, de rozarme
Las pupilas en el césped de los poros.
Ojos de poesía en la sangre de mi vocabulario:
Cielo para beberse sin testigos, junto
A la caricia derramada en el anhelo —sed
De vuelo quemándose en los ojos míos,
Después que los ojos tuyos envuelven
Y apresan el aire sin vencerse en el trance
Brotado del paisaje. Ojos tuyos donde,
Unívocamente entra la mañana y ahí se quedan
Como dos rosas de azabache en las pupilas.
Ahí se quedan hechos de suprema y secreta
Miel, —tus ojos plenos— de tiempo y estío.
Ellos son así: me andan en ávida epidermis;
Los ando en vigilia hacia el vértigo,
Hacia las diademas de fuego de tus cejas.
Están ahí viendo la caricia que dilapida cada
Hilo de luz de tu arcano, cada ademán
Que evoca el fuego, cada latido que diluyen
Las mareas sobre la mirada en trance que derrama
El hechizo de saberse uno al otro, carne viva.
Tus ojos aquí junto a los míos:
Cautivos, expectantes, desnudos en la brasa
Del destello, fieles a mirar el laso unitivo…
A menudo se anclan en los alelíes de la saliva,
Abrigan el rojo de la luz en el trasiego
De un gozo al otro de la lengua, en su trance
De manantial dulce y secreto: — Vuelo, sin duda,
De la fuerza del trino y del ala.
Tus ojos aquí, junto a los míos: puntos cardinales
Donde la ilusión se mira y orienta
El sueño de saberse afluente del horizonte.
Sin ellos, —sin tus ojos—, no podría traspasar
El suspiro que provoca el fuego: ese instante
Donde sólo el desapego es brújula,
Ese instante donde la geografía: ilusión indiscreta
Y exhausta vuelve prodigiosa la llave del torrente.
Tus ojos aquí, poniendo viveza en mi respiro,
Y viviendo el cálido fervor de estar vivos
Junto a ese fuego posible de todos los días.
Barataria, 2.III.2009