miércoles, 29 de abril de 2009

Al caure la fulla de l’arbre…-poema d'André Cruchaga traduït al català per Pere Bessó

Eguna-Fotografía: Miren Eukene Lizeaga




Al caure la fulla de l’arbre…
poema d'André Cruchaga traduït al català per Pere Bessó




…horrorosa sed
dando gritos en medio de la sangre.
BLAS DE OTERO



En caure la fulla de l’arbre cauen les paraules. La fullaraca
En la cara parla (ah, si pogués pintar damunt de la pissarra
De l’arc del cel), els jardins serien diferents dels records,
I el somriure, armari de paret a la butxaca. M’agradaria oblidar
Per a recórrer les voravies sota cert silenci, sense que els crits
Corquen els sentits. (Sovint espere la pluja
Amb els braços creuats als portals). —sí, la pluja
Sembla estúpida quan desgasta les llosetes: un ja
No pot caminar per damunt d’elles, ni partir-les d’un tall
Com es fa segurament en qualsevol clavegueram.
El rostre travessa sovint desolats ocells —travessies
Cegues, vaixells mecànics que només es veuen a la fi del camí.
Els ossos de la realitat acaben imposant-se;
L’exterior dels passos caminant entre les brases.
La pell, sempre mossega la imprecisió dels llençols:
—Els porus cremen davant de les armes contundents
Dels llampecs, d’aqueixa aferrada aranya del vent…
A les cornises ni als buits caben els somriures. Hi ha
Fronteres vívides, esprovades vigilies en la foscor de cofres
I coixins, als asteriscos que cadascú eleva a fervor.
(Sovint les contradiccions només són canvi
D’armari de paret, ales torturades que busquen gratacels per a
Passar les aigües o simplement artificis en les arts del poder)
Un mai no deixa de saber-ho, quan l’angoixa es torna
Del tamany d’una catedral, quan els mocadors substitueixen
La fantasia, quan la fulla deixa de ser-ho i es converteix en aprenent
D’ombres. L’imant de la indulgència no existeix.
Ací hi ha vaixells de traidorenca saliva, i no vehements concilis d’espavent.
Existeix l’ull per ull inconfés darrere de l’excés de la il·lusió,
O els gaudis truncats dels viatges sempre efímers.
—Un mai no sap, tot i que s’intuesca, d’on sortirà la bala,
I quin costat trencarà l’atzar de la seua broma.
Abans, algunes coses eren previsibles. Mai el pòl·len
De les flors, mai la garrotxa en bescanvi de la respiració
Dels llibres, mai el clímax consagrat de l’harmonia,
Mai les paraules guardades en vaixelles com subtil
Heroïcitat dels deserts amb llargues nits d’arena
Entre les axiles, mai els cristalls per diàfans que semblen
Al bell mig de prestatgeries fosques o radiants vitrines.
De sobte la humitat de qualsevol flaire es torna
Presó: —encara les randes de l’oblit en la consciència
Dels “genis feixucs”, o la dolçor de les campanes amb coàguls
D’aire, les estrofes insòlites dels teulats madurant
Sense cessar en una mena d’hivernacle solitari.
A la fi, en les branques del rellotge, l’ofici blanc de la llum
S’acosta: —aqueixa llum a gosades que aquieta tota tempesta
Humana. A la fi, certament, un substitueix tot vertigen
I albellons, per un feix només de alegria…
I això és el que compta quan els hiverns cecs, atroços,
Han mossegat fins al curull en la intempèrie,
Com un sord ocell en un abisme amb ganivets:
La llengua mai no mesura els prostíbuls en la seua mateixa saliva,
Ni té la tendresa d’un llit davant del fred secular.
Baratària, 26.IV.2009





Al caer la hoja del árbol…





…horrorosa seddando gritos en medio de la sangre.
BLAS DE OTERO




Al caer la hoja del árbol caen las palabras. La hojarasca
En la cara habla (ah, si pudiera pintar sobre el pizarrón
Del arco iris), los jardines serían diferentes a los recuerdos,
Y la sonrisa, alacena en el bolsillo. Me gustaría olvidar
Para recorrer las aceras bajo cierto silencio, sin que los gritos
Carcoman los sentidos. (A menudo espero la lluvia
Con los brazos cruzados en los portales). —sí, la lluvia
Parece estúpida cuado estropea las baldosas: uno ya
No puede andar sobre ellas, ni partirlas de un tajo
Como se hace seguramente en cualquier alcantarilla.
El rostro atraviesa a menudo desolados pájaros —travesías
Ciegas, barcos mecánicos que sólo se ven al final del camino.
Los huesos de la realidad terminan por imponerse;
El exterior de los pasos caminando entre las brasas.
La piel, siempre muerde la imprecisión de las sábanas:
—Los poros arden frente a las armas contundentes
De los relámpagos, a esa aferrada araña del viento…
En las cornisas ni en los vacíos caben las sonrisas. Hay
Fronteras vívidas, probadas vigilias en la oscuridad de cofres
Y almohadas, en los asteriscos que cada quien eleva a fervor.
(A menudo las contradicciones únicamente son cambio
De alacena, alas torturadas que buscan rascacielos para
Pasar las aguas o simplemente artificios en las artes del poder)
Uno nunca deja de saberlo, cuando la angustia se torna
Del tamaño de una catedral, cuando los pañuelos sustituyen
La fantasía, cuando la hoja deja de serlo y se convierte en aprendiz
De sombras. El imán de la indulgencia no existe. Aquí, hay
Barcos de alevosa saliva, y no vehementes concilios de asombro.
Existe el ojo por ojo inconfeso tras el exceso de la ilusión,
O los gozos truncados de los viajes siempre efímeros.
—Uno nunca sabe, aunque se intuya, de dónde saldrá la bala,
Y qué costado romperá el azar de su bruma.
Antes, algunas cosas eran previsibles. Nunca el polen
De las flores, nunca la breña a falta de la respiración
De los libros, nunca el clímax consagrado de la armonía,
Nunca las palabras guardadas en vasijas como sutil
Heroicidad de los desiertos con largas noches de arena
Entre las axilas, nunca los cristales por diáfanos que parezcan
En medio de estanterías oscuras o radiantes vitrinas.
De pronto la humedad de cualquier aroma se vuelve
Prisión: —aún los encajes del olvido en la conciencia
De los “genios torpes”, o la dulzura de las campanas con coágulos
De aire, las estrofas insólitas de los tejados madurando
Sin cesar en una especie de invernadero solitario.
Al final, en las ramas del reloj, el oficio blanco de la luz
Se avecina: —esa luz por demás que aquieta toda tempestad
Humana. Al final, ciertamente, uno sustituye todo vértigo
Y albañales, por sólo un haz de alegría…
Y eso es lo que cuenta cuando los inviernos ciegos, atroces,
Han mordido hasta la saciedad en la intemperie,
Como un sordo pájaro en un abismo con cuchillos:
La lengua nunca mide los prostíbulos en su propia saliva,
Ni tiene la ternura de una cama ante el frío secular.
Barataria, 26.IV.2009

lunes, 27 de abril de 2009

Haizea, hemen, datozen garaiekin kantari dabil/L’aire canta ací junt als dies vinents

Egun:Fotografía de Miren Eukene Lizeaga






El aire canta aquí junto a los días venideros
Poema traducido al euskera y catalán




El aire canta aquí junto a los días venideros.
El trabajo es proclamar cada día la Esperanza:
Que se vayan las congojas de la garganta,
La tierra ahora necesita de inviernos crecidos,
—gota a gota sin que callen las palabras.
Es posible la luz y el rocío, el silencio sin temor
(Como un ejercicio de mera sabiduría);
El tiempo cede su confesa ventura; la historia
Se rehace apuntalando el regazo del alba.
Caminamos hace un tiempo asidos de oscuridad,
La luz del papel nos hizo falta para labrar la sangre,
—nos hizo falta todo, menos pulmones
Para caminar hasta despertar nuestras raíces.
De pronto el mundo se ve en un invierno de ventanas,
De pronto el verano es un espejo radiante,
En donde se puede escribir en un solo cuaderno
De armonías. Así el vuelo diario, a parte de asilo,
Se torna milagroso en los luceros del destino.
Es posible vivir, —digo, sin claves sigilosas y sin mal
Agüero, pues que el sueño sea fiel a la respiración,
De cada alero de la casa. —Que arda la ilusión
Sin ningún disfraz, mientras la humedad llega al pecho.
Hoy la luz se hace ancha en el camino, la Esperanza
Tiembla, desvelada, entre las maderas del destino.
A menudo el atajo se vuelve seductora fantasía:
Humano contento por encontrar el rocío y la puerta
Que nos abrace en el milagro de caminar compasivos,
Hasta el regazo creciente del regocijo…
Antes, nos fue negada toda alacena. —Ahí, sólo
Ceniza, sin llaves, nudos de sombra a la espera.
Antes, la vida fue duda, —toda luz fue angustia,
Desvelada sangre para el crimen, tumba sin recuerdo.
Hoy no es posible estar ciegos y ver desde una rendija,
El mundo exterior en trino o zumbido:
Cadáveres, no; ni sótanos, ni harapos sobre lajas…
Esperamos tanto en fuego apocalíptico. Esperamos
En la audacia de la paciencia, fieles al sumo del nuevo
Aprendizaje, al nuevo traje del destino.
Ahora es posible vivir, borrada la tortura y desclavada
La lanza del costado —ahora mismo que las persianas
Se abren a un nuevo trino, a un mar de aguas expectantes.
Ahora es posible volver a la casa con regocijo,
Y ordenar la querencia y renovar la alianza resucitada,
Y caminar sin que la bruma envuelva este milagro,
De soñar ya sin los escombros vividos del fuego.
Barataria, 06.IV.2009






Haizea, hemen, datozen garaiekin kantari dabil
Andre Cruchagaren poema, Miren Eukene Lizeagak itzulia




Hemen haizea datozen garaiekin kantari dabil
Lana, egunero itxaropena aldarrikatzea, da:
Larrialdiak eztarrietatik joatea,
Lurrak orain, negu handituak behar ditu
_ tantaz tanta, hitzak isilarazi gabe.
Esku da ihintza eta argia, beldur gabeko isiltasuna
( jakinduri soilaren ariketa bezala)
Denborak halabeharra etsitzen du, berritzen
da historia,egunsentiaren magala zurkaiztuz.
Iluntasunez helduak denbora baterantz oinez goaz,
Paperaren argia behar izan genuen odola landatzeko
_Guztiaren beharrean egon ginen, birikak ezik,
Gure sustraiak esnatu arte ibiltzeko
Bat-batean leiho gabeko neguan ikusten da ludia,
Bat-batean uda ispilu distiratsua da,
Gogaidetasunezko kaier bat-bakarrean idatzi daitekeena.
Horrela eguneroko hegada, aterpea izateaz gehi,
Patuaren artizarretan mirarigarria bihurtzen da.
Badaiteke bizitzea, _ Diot, klabe zuhurtziarik gabe
Eta adur txarrik gabe, ba ametsa arnasari leiala izan dadin,
etxearen teilatu-hegal bakoitzari.
_ ilusioa sutan iraun dadinmozorrorik gabe,
hezetasunak bularra heltzen duen artean.
Gaur argia, zabala egiten da bidean, itxaropena dardarka dago,
Loa galduta, patuaren egurren tartean.
Askotan bidezidorra ameskeri erakargarrian bihurtzen da:
Gizatiar poztua ihintza eta atea aurkitzeagatik
Mirarian errukitsu ibiltzean besarkatzen gaituena
Bozkarioaren handituz doan magaleraino...
Iraganean, ezeztatu zitzaigun edozein sapalda_ Han, errautsa soilik,
Giltzarik gabe, itzalezko korapiloak itxaroan.
Lehen, bizitza zalantza izan zen, _ Edozein argi larritasuna,
Hilketarako odol iratzarria, oroitza gabeko hilobia.
Gaur ezinezkoa da itsuak izatea eta zirrikitu batetik ikusi,
Kanpoko mundua txinta eta burrunban:
Hilotzak, ez; ezta sotoak, ezta ere pildak harrien gainean...
Hainbesteren itxaroan gaude su apokaliptikoan.
Itxaroan gaudejasankortasunaren ausardian,
ikasketa berriaren gorenari leialak.
Ikasketa, patuaren jantzi berria.
Orain bada bizitzea, tortura ezabatuta eta
Saihetseko lantza ez-iltzatu ondoren_
Oraintxe bertan leiho-saretak
Txio berri batera irekitzen daudenean, ur-arretatsuzko itsaso batera.
Orain baliteke pozik etxeratzea,
Eta jitea antolatzea eta itun berpiztua berritzea,
Eta ibiltzea lainoak inguratzen ez duen mirari honetan
Dagoeneko amestea suaren hondakin bizituen gabe.
Barataria, 06.IV.2009






L’aire canta ací junt als dies vinents
poema d'André Cruchaga traduït al català per Pere Bessó



L’aire canta ací junt als dies vinents.
El treball és proclamar cada dia l’Esperança:
Que se’n vagen les congoixes de la gola,
La terra ara necessita d’hiverns crescuts,
—gota a gota sense que callen les paraules.
És possible la llum i la rosada, el silenci sense por
(Com un exercici de mera saviesa);
El temps cedeix la seua confessa ventura; la història
Es refa apuntalant la falda de l’alba.
Caminàrem un temps ha presos de foscor,
La llum del paper ens mancà per a llaurar la sang,
—ens mancà tot, llevat de pulmons
Per a caminar fins a despertar els nostres arrels.
De sobte el món es veu en un hivern de finestres,
De sobte l’estiu és un espill radiant,
On es pot escriure en un sol quadern
D’harmonies. Així el vol diari, a banda d’asil,
Es torna miraculós en els llumeners del destí.
És possible viure, —dic, sense claus sigiloses i sense mal
Auguri, tant de bo el somni siga fidel a la respiració,
De cada volada de la casa. —Que creme la il·lusió
Sense cap disfressa, mentre que la humitat arriba al pit.
Hui la llum s’eixampla al camí, l’Esperança
Tremola, desvetlada, entre les fustes del destí.
Sovint l’atall esdevé seductora fantasia:
Humà content per trobar la rosada i la porta
Que ens abrace en el miracle de caminar compassius,
Fins a la falda creixent de la joia…
Abans, ens fou negat tot armari de paret. —Ací, només
Cendra, sense claus, nus d’ombra a l’aguait.
Abans, la vida fou dubte, —tota llum fou angúnia,
Desvetlada sang per al crim, tomba sense record.
Hui no és possible restar cecs i veure des d’una esquerda,
El món exterior en refilet o zum-zum:
Cadàvers, no; ni subterranis, ni esparracs damunt de lloses…
Esperàrem tant en foc apocalíptic. Esperàrem
En l’audàcia de la paciència, fidels al cimal del nou
Aprenentatge, al nou tratge del destí.
Ara és possible viure, esborrada la tortura i desclavada
La llança del costat —ara mateix que les persianes
S’obrin a un nou refilet, a un mar d’aigües expectants.
Ara és posible tornar a casa amb gaubança,
I ordenar la volença i renovellar l’aliança resuscitada,
I caminar sense que la broma envolte aquest miracle,
De somiar ja sense les enrunes viscudes del foc.
Barataria, 06.IV.2009

sábado, 25 de abril de 2009

Imatge entre runes, poema d'André Cruchaga, traduït al català per Pere Bessó

Noche entre arboles con San Salvador, propiedad de Nelson Medina






______Imatge entre runes_____
Traduït al català per Pere Bessó



Allí donde otros exponen su obra yo sólo pretendo mostrar mi espíritu.
Vivir no es otra cosa que arder en preguntas. No concibo la obra al margen de la vida.
ANTONIN ARTAUD




Al voltant del calendari, la llengua de les estrelles;
Els llampecs a la carn, —armaris sense la respiració
De l’alfabet, escales gotejant buides, un sol sense vèrtexs
nugat a mocadors , o potser a una creu sense llavar-li
Les inscripcions mutilades, erosionades pel vent.
Entre les aigües corregudes a les mans es graten les pedres
I el pèndol dels corbs sense donar treva…
Una volta i altra els ecos: gotelleres entre les telles i la fusta,
Entre les volades de la tinta i les tempes amb sabates de combat.
En els temps difícils la força de la barba creix
Més de l’acostumat; mentre que els rellotges acceleren la seua cabellera
I la nuguen al floc de les sabates. El món no toca
Les arrels: sempre és una mena d’ales frustrades, de sang
Al rastell de les voravies, de buits atàvics i assedegats.
El trapezi de les nines es mou entre elefants:
Algunes branques fetes de boira es tornen un trapezi entre
Les meues dents o gàbies on només cap el desdeny i les formigues
Amb els seus anys de ventalls mordaços…
Sempre la llum fou una carícia cega a les galtes:
L’ull de penes veu la nit als cellers domèstics
I no en les clotes que floten al voltant com ombrel·les.
De sobte un somia respirar amb simetries
(Amb reposades clarors sense desensonys, ni insomnio)
Però no, sovint la claredat és abatuda pels dards
Immutables de certs cors entestats a mossegar els joguets
De l’aurora, l’aquarel·la de la rosada o senzillament la fantasía
Que naix dels llavis amb ecos de subtils ales.
Els mesos salten amb la seua aspra nit: fosc hàlit de la sina
Que no assoleix la frontera de la llum, sinó la vençuda
I la impotència. Sempre el temps es redueix a rovell:
(Dic: els éssers desolats que mai no veieren la llum, aqueixos
Que convoquen l’artifici de la traça i que assacien el seu destí
Amb dolor alié, per bé que cremen al gris del precipici)
Ara ja no tenen sentit les càbales. Sempre fou un albir
L’escalpel de la malicia, el destí de l’aire.
La memòria guarda les seues estríes, —o aqueixes rases que es trenquen
En l’aridesa els passos, aqueixes ombres que derroquen com braços
Premuts, aqueixes semblances maquillades de misericòrdia.
Per què la llum no arriba com espill a la cendra?
Per què el cinisme es torna sempre una vidriera amb sabates?
Estranys són els dies quan destilen les seues mateixes llepolies,
Quan les crines en bocins es rebolquen entre excrements…
Ací assota la molsa damunt de la gespa: habitants amb sang.
Habitants sense somnis: instruments de la foscor que els coba.
Malgrat tot, entenc la caspa damunt de les seues nines i les paraules
Que els delata, les ungles gastades dels seus fantasmes
I els milions de lluernes que els calen per a eixir
De la boirina, és a dir, per a deixar la nit que els beu
En llimonades fosques. I tanmateix la seua acidesa, —toca dir-ho—
forada i la vetla que pot ser una finestra sense pinces,
Es torna un somni amb espines o un càncer subterrani…
Baratària, 25.IV.2009.
Traducción: Pere Bessó




______Imagen entre escombros_____




Allí donde otros exponen su obra yo sólo pretendo mostrar mi espíritu.
Vivir no es otra cosa que arder en preguntas. No concibo la obra al margen de la vida.
ANTONIN ARTAUD





Alrededor del calendario, la lengua de las estrellas;
Los relámpagos en la carne, —armarios sin la respiración
Del alfabeto, escaleras goteando vacíos, un sol sin vértices
Amarrado a pañuelos, o quizá a una cruz sin lavarle
Las inscripciones mutiladas, erosionadas por el viento.
Entre las aguas corridas en las manos se rascan las piedras
Y el péndulo de los cuervos sin dar tregua…
Una y otra vez los ecos: goterones entre las tejas y la madera,
Entre los aleros de la tinta y las sienes con zapatos de combate.
En los tiempos difíciles la fuerza de la barba crece
Más de lo usual; mientras los relojes aceleran su cabellera
Y la amarran a la cinta de los zapatos. El mundo no toca
Las raíces: siempre es una suerte de alas frustradas, de sangre
Al borde de las aceras, de vacíos atávicos y sedientos.
El trapecio de las pupilas se mueve entre elefantes:
Algunas ramas hechas de niebla se tornan un trapecio entre
Mis dientes o jaulas donde sólo cabe el desdén y las hormigas
Con sus años de abanicos mordaces…
Siempre la luz fue una caricia ciega en las mejillas:
El ojo apenas ve la noche en los tabancos domésticos
Y no en las cárcavas que flotan alrededor como sombrillas.
De repente uno sueña respirar con simetrías
(Con reposadas claridades sin desvelos, ni insomnios)
Pero no, a menudo la claridad es abatida por los dardos
Inmutables de ciertos corazones entregados a morder los juguetes
De la aurora, la acuarela del rocío o simplemente la fantasía
Que nace de los labios con ecos de sutiles alas.
Los meses saltan con su áspera noche: oscuro hálito del seno
Que no alcanza la frontera de la luz, sino el vencimiento
Y la impotencia. Siempre el tiempo se reduce a herrumbre:
(Digo: los seres desolados que jamás vieron la luz, esos
Que convocan el artificio de la maña y que sacian su destino
Con dolor ajeno, aunque ardan en el gris del precipicio)
Ahora ya no tienen sentido las cábalas. Siempre fue un albedrío
El escalpelo de la malicia, el destino del aire.
La memoria guarda sus estrías, —o esas zanjas que quiebran
En aridez los pasos, esas sombras que demuelen como brazos
Apretados, esas apariencias maquilladas de misericordia.
¿Por qué la luz no llega como espejo a la ceniza?
¿Por qué el cinismo se vuelve siempre un vitral con zapatos?
Extraños son los días cuando destilan sus propias golosinas,
Cuando las crines en pedazos se revuelven entre heces…
Aquí azota el moho sobre el césped: habitantes con sangre.
Habitantes sin sueños: instrumentos de la oscuridad que los incuba.
Pese a todo, entiendo la caspa sobre sus pupilas y las palabras
Que los delata, las uñas gastadas de sus fantasmas
Y los millones de luciérnagas que les hacen falta para salir
De la neblina, es decir, para dejar la noche que los bebe
En limonadas oscuras. Y sin embargo su acidez, —hay que decirlo—
Hace mella y la vigilia que puede ser una ventana sin pinzas,
Se torna un sueño con espinas o un cáncer subterráneo…
Barataria, 25.IV.2009.

viernes, 24 de abril de 2009

verano-André Cruchaga

Los árboles secos del verano... El Salvador/Fotografía Nelson medina




________Verano_______





Sólo se oye el violín monótono de los zancudos.
El empinado sopor del día en las manos del mar.
El cielo blanco de las garzas sobre los hilos retorcidos
De la espuma, y la costura de las olas bordeando
La arena. Los ojos juegan a un gimnasio de aguas
Durante el día; en la noche, los cuerpos se confunden
Entre enmarañados peces, entre el incendio del aire.
El verano tiene un tinte de polvo en la hojarasca
Que se fue acumulando como papeles sin mudanza:
Los escapularios son la credencial de estos días
Con tantos amaneceres de leyendas y parábolas.

Hace ya tanto tiempo que envejecieron las ventanas:
Igual ha pasado con los adioses y las palabras.
Hace ya tanto tiempo que la sonrisa tenía trozos de invierno:
Ahora el calendario contempla harapos de follaje.
Hace ya tanto tiempo que a la puerta entraban sueños:
Ahora las paredes sueltan un olor a mortajas.
Hace ya tanto tiempo que ha cambiado la sintaxis de los verbos.
—El tiempo se precipita en el fuego.
Las axilas comen coágulos de sudor,
Así pues, en la noche se imaginan jardines incandescentes,
Labios a punto de caer en la flama de los acantilados,
Poros habitados por los rieles del agua,
Gargantas que los cigarros estropean mientras la modorra
Del delirio saca sus colmillos de esfinges movedizas.

Aquí hay razones para tener tantas colillas alrededor
De los zapatos sin que el testimonio sea reprimible.
Subo y bajo a través de un arpa deforestada; de vez en cuando
Un salmo astilla mi propio lenguaje: el calor que enfanga
La hogaza de los poros o los epitafios de dos mil años
En sandalias, caminando sobre aguas de veranos turbulentos.
Las campánulas evaporan sus cabellos,
El calor confunde las frondas restañables,
Los campanarios del éxtasis, alguna vez sonido líquido
Entre estatuas de sal y faro de palpitaciones.
¿Qué hace un taller de hormigas en la yugular del césped?
¿Un orgasmo entre palmeras encorvadas, sin tregua de canícula?
Aún así la lava corre sobre el pecho.
A falta de lluvia, el ala del planisferio,
Los cascos polares, la ebullición de los granizos
En la próxima estación del calentamiento.
El sol extiende el brasero de sus mástiles, esgrima las sienes,
Aprieta el manubrio de las vocales,
Arrastra a quemarropa los pájaros a su paso,
Hace de la carne una cascada de sudarios…
Barataria, 12.IV.2009


lunes, 20 de abril de 2009

GOS QUE PERDÉ EL SEU AMO-André Cruchaga

André Cruchaga, El Salvador





GOS QUE PERDÉ EL SEU AMO



Igual que un perro que perdió su dueño…
RAÚL CONTRERAS



Semblant al gos que perdé el seu amo. Angoixes totes.
Hores esmolades en un calendari en desús, en un orgasme
De sal cremada —sal creemada en les paraules, mort
Emboçat des de l’horitzó de la infantesa, des de la nit
De totes les absències, des del vent de tots els ocells
Desolats, des de les pors bellugadisses dels circs…
Des del fons dels noms: trencats, irreals, freds,
La presència de ningú com rails en la intempèrie, com
Dorments morint-se al balast nugat a la set
Grisa de la nit, a la nit que martelleja com una cripta.
Alguna cosa no és ja raonable en el nus de les tempes:
El riu deshabitat de les constel·lacions, el pòl·len sense besllums
D’abelles, el llavi balb davant de papirus de vella data,
La ineptitud de l’ala davant de la saliva de la nit,
Nit proscrita en la deïdat del no-res com dards
De formigues. I així, ni Descartes, ni Pitàgores són arrels,
Sinó simple aleteig, xuilant algoritme de la sal…
La respiració assumí totes les enrunes possibles:
Ací no hi ha violes immemorials, només magma a l’àpex
De la llengua i palpebres com un pèndol de flames.
Ara sóc abanderat dels fantasmes: —ferment, potser,
De tot allò que vessà la fam i la sequera;
Els xiprers pengen com esperits —cegues vàlvules
O aixetes de la meua memòria isolada, matèria sense epifania.
La llum en la seua remota gràcia no existeix: la pell endurí
De tanta agulla, sòrdid llit sense retorns, arenes
Desafiants i prolífiques en la cendra del cos.
Hui desconfie dels parcs amb estàtuas, de les innocències
Destinades a ser prolífic ramat. Desconfie del sanglot
I del pla cartesià, dels aigüerols blaus, inclinats
A ser por, dels segles asimètrics de la nuesa,
D’aqueixa entranyable escuma que creix en la seua fragilitat.
He anat entre endrerrocs de places insomnes; ací
Les idees s’han tornat torta porcellana, cartílags
De pòl·len entre canelobres i catacumbes de fer ritme.
Entre els espills inventats, cohabiten els gargalls
Dels llepamels, les paraules refredant-se en la seua mateixa
Amnèsia, el sol com el darrer fòsfor inventat
En el costat de la ferida, —paradoxa dels rius
En la seua penúltima fossa, atri on cruix el rovell.
Sense el foc dels llençols, sense el bosc, tot es torna
Un monòleg de cercles, només un record repartit
Entre les branques abandonades del gel.
Semblant a un gos sense amo, aquest riu d’aleteigs:
—riu esguitat pel fums flairats de la pròpia vida
feta nusos…
Traducción Pere Bessó



Perro que perdió su dueño





Igual que un perro que perdió su dueño…
RAÚL CONTRERAS





Igual que un perro que perdió su dueño. Angustias todas.
Horas afiladas en un calendario en desuso, en un orgasmo
De sal quemada —sal quemada en las palabras, muerto
Embozado desde el horizonte de la infancia, desde la noche
De todas las ausencias, desde el viento de todos los pájaros
Desolados, desde los miedos movedizos de los circos…
Desde el fondo de los nombres: rotos, irreales, fríos,
La presencia de nadie como rieles en la intemperie, como
Durmientes muriéndose en el balastro anudado a la sed
Gris de la noche, a la noche que martilla como una cripta.
Algo no es ya razonable en el nudo de las sienes:
El río deshabitado de las constelaciones, el polen sin destellos
De abejas, el labio aterido frente a papiros de vieja data,
La ineptitud del ala ante la saliva de la noche,
Noche proscrita en la deidad de la nada como dardos
De hormigas. Y así, ni Descartes, ni Pitágoras son raíces,
Sino simple aleteo, silbante algoritmo de la sal…
La respiración asumió todos los escombros posibles:
Aquí no hay alelíes inmemoriales, sólo magma en el ápice
De la lengua y párpados como un péndulo de flamas.
Ahora soy abanderado de los fantasmas: —fermento, acaso,
De todo lo que derramó el hambre y la sequía;
Los cipreses cuelgan como espíritus —ciegas válvulas
O grifos de mi memoria íngrima, materia sin epifanía.
La luz en su remota gracia no existe: la piel endureció
De tanta aguja, sórdido lecho sin retornos, arenas
Desafiantes y prolíficas en la ceniza del cuerpo.
Hoy desconfío de los parques con estatuas, de las inocencias
Destinadas a ser prolífico rebaño. Desconfío del sollozo
Y del plano cartesiano, de las humedades azules, inclinadas
A ser miedo, de los siglos asimétricos de la desnudez,
De esa entrañable espuma que crece en su fragilidad.
He andado entre escombros de plazas insomnes; ahí
Las ideas se han vuelto torcida porcelana, cartílagos
De polen entre candelabros y catacumbas de fiero ritmo.
Entre los espejos inventados, cohabitan los escupitajos
De los chupamieles, las palabras enfriándose en su propia
Amnesia, el sol como el último fósforo inventado
En el costado de la herida, —paradoja de los ríos
En su penúltima fosa, atrio donde cruje la herrumbre.
Sin el fuego de las sábanas, sin el bosque, todo se torna
Un monólogo de círculos, sólo un recuerdo repartido
Entre las ramas abandonadas del hielo.
Igual que un perro sin dueño, este río de aleteos:
—río salpicado por el sahumerio de la propia vida
Hecha nudos…
Barataria, 20.IV.2009

______________
Querido André:

A ese perro que perdió su amo le quedaba el atrio de los cínicos. Porque ponerse a leer papiros no es cosa de canes, por muy que hayan vivido junto a humanos. Y, además, a éstos les pierde lo que llaman razón, que tampoco es 'cordura' en demasía pues que en poco acuerda, y habría de recordar que despertar es morir, pero eso tú bien lo sabes, aunque no seas el amo del corral.Aunque, ay, amigo si a Pitágoras le salvó la geometría y la música de las esferas (razón de locura, síntesis del olvido) a Descartes no le salvó toda una vida a la búsqueda de la glándula pineal, lo lograría a medias tiempo más tarde el 'relojero' Spinoza, pero había de naufragar con las mónadas, volviendo, sin quizás quererlo, a los limbos de Porfirio y Plotino (razón del círculo y las aguas, síntesis de lo inasible) Y, sí, lo tuyo es un río de pájaros que pierden su vuelo en el sahumerio de la copela. Donde los huesos y las bayas purifican, se alean y renace la palabra del poeta André Cruchaga.
Pere Bessó
__________
Un agradecimiento especial al poeta y traductor Pere Bessó, por la traducción de poemas varios y el libro Antigua soledad al catlán.

sábado, 18 de abril de 2009

Como el cuenco de la sed, el fuego en el vuelo-André Cruchaga

Piedra con musgo, AC




Como el cuenco de la sed, el fuego en el vuelo





A fuerza de tropiezos y reveses
la piel de la esperanza se me enfría.
ANTONIO GALA



Como el cuenco de la sed, el fuego en el vuelo. —Lluvia
De gaviotas sobre un mar de risas; palabras que no permanecen
En el aire, ni prolongan los brazos, ni ahondan en la grieta
De la noche. Cualquier cosa es posible cuando se rompe
El cordón umbilical del rocío…
Los caminos moviéndose en la órbita de los ojos; el cuerpo
Cada vez más cerca sólo de recuerdos: En la luna de la memoria
Se juntan los espejos; con la palabra, la voz, invoca al viento;
Con la tinta, todas las sombras que no caben en los ruidos.

Ayer el vuelo era como un día sin grises.
La muerte tenía menos días y fantasmas…

Ahora la tierra me encuentra vivo por casualidad. Tú y yo
Viéndonos en los tragaluces de la edad: Puertas antiguas donde
Apenas vemos el arco iris, calles de piedra donde tambalean
Nuestras sombras. Ayer las manos abarcaban plenamente la lluvia;
Ayer el mundo era un barco con cuadernos verdes; ayer el frío
No titubeaba en los poros, ni los perros atravesaban su propio
Aullido en las paredes. Ayer las pupilas eran palabras inaugurales,
—centellas de la propia vida, sombreros de las horas: Techos
Para albergar la desnudez de los espejos.

Ayer el vuelo era como un día sin grises.
La muerte tenía menos días y fantasmas…

Como una boca al cielo, el suelo desfondado, de inmenso funeral.
Junto a la áspera breña sobre las piedras, la noche hosca
Mordiendo las paredes, el aire mudo sobre la espuma que lo abraza.
Allí vibra la madera del tiempo, la propia materia entre sus aguas.
Anochece en el rostro y con la ropa a cuestas. —detrás un fondo
De póstumas miradas, litorales de polvo, ríos del grito apagándose
En la garganta, jardines que fueron, sombras que ya no son.
Los días queman como un hierro candente en la carne: quema
El mar, queman las palabras, quema la lumbre de los fósforos,
Quema la sombra que se rompe para que el alma sea libre…

Ayer el vuelo era como un día sin grises.
La muerte tenía menos días y fantasmas…

Como el último paso, el suspiro en el tránsito de su propio ataúd.
Las botas de combate en el armario, el juicio mío removido,
Bebiéndose a secas, sin ropaje, trenes de respiración proscrita.
Y es que, al final, aunque nada se apague, la conciencia restaura
Todas esas codornices del sueño a manera de que el sol siga
En áureo esfuerzo, prodigando sus hilos de color sobre los ojos.
Al final uno no sabe si gana o pierde con tantas ausencias:
No se sabe aunque la memoria de pronto se convierta en placenta,
O que el rocío en su hábito desvele las semillas. Los días y mi voz,
De pronto, son esa arcilla que la brizna revela en su inclemencia.
Barataria, 09.IV.2009




miércoles, 8 de abril de 2009

Era àrdua la nit. Era ardu el trenc d’alba-André Cruchaga

Malkortaflordesanjose [Miren Eukene Lizeaga, Euskadi]




Era àrdua la nit. Era ardu el trenc d’alba
Traducción al catalán: Pere Bessó i González



Era àrdua la nit. Era ardu el llostreig. —Amarg suny.
Era fer el granit enfront de l’alba. Era la fi on moria tot anhel.
Tot l’amor de llavors. Tot el dia en la porcellana del tacte.
Eres tu terriblement inclinada, fosca, despullada del vent,
—transparent vaixell, sense ser-ho ja. Rostre sense innocent somrís.
Era el fantasma de nosaltres fet ficció. Era el dissort
De l’amor com una dura pedra encoberta en la fragilitat
de les galtes. Era la pel·lícula irreal a la que juguem—horribles
Ombres en el dolor d’ambdós —matolls de fatiga, pàl·lida sal
respirada als ulls, o potser magma, acumulat en tanta deshora
Cansada d’espera. La foscor a borbolls com un tren
En marxa damunt dels rails de l’oblit…—ansietat de precipicis.

Era àrdua la nit. Era ardu el llostreig. —La respiració presa.

L'abaltiment s'endredà a poqueta nit. Absoluts, plens,
No poguérem oposar-nos a la seua augusta realitat. Sempre ens mogué
La contrarietat de l’invisible: Sempre ací el destí sense estovalles
A la taula, sempre ací apilotat l’hivern dels contaris.
Sempre triomfant la pena, absorbent la summitat del dubte.
De tanta rotació i tràfec se’ns féu l’abís: —l’edat
Esgarrifada del batec, el rovell inaudit del calendari,
La paraula feta crit, i els somnis com ardorosa brisa de formigues.
Al voltant, de sobte, carrers difusos, carrers disposats al caos:
—ferides on els ocells morien de malaltia, arbres mustigats
On la nit fixava les seues rajoles, sense possibilitat d’escopir
Damunt de les ombres, damunt d’aqueix espectre que imita el nostres passos.

Era àrdua la nit. Era ardu el trenc d’alba. —Jardí perdut.

Mai entre les meues mans no fou més possible la llum. Mai l’ala no fou
Tan profètica al meu camí i, tanmateix, agulla es féu;
Una mena de tortura o simple albelló d’un artifici. Mai
La pluja o el foc no foren cap altra cosa, sinó cendra —cendra, amiga,
On els ulls ensebolien l’arc del cel del vent…
Hi ha una creu a les nines que encalla als ulls. —Adustes
Pàgines com parets es llegeixen a la memòria. Dies sense nassos,
Emergeixen de cambres fosques, —Dies de llavis feréstecs que agonitzen.
Ací el silenci se cerneix com pixum de cadàvers: davall
D’ells, —d’aqueixos espills cristians, cadàvers— la meua veu
Tal volta dirà el teu nom, la meua veu mossegarà el subsòl
I les estrelles. Dirà el teu nom al jardí de la nit, vetlarà
El teu nom i furgarà en la saliva freda del calendari…

Era àrdua la nit. Era ardu el trenc d’alba. Ambdós ho sabérem,
I, tanmateix, els somnis inundaren la sang…
Barataria, 08.IV.2009
Traducción: Pere Bessó i González






Era ardua la noche. Era arduo el amanecer



Era ardua la noche. Era arduo el amanecer. —Amargo ceño.
Era fiero el granito frente alba. Era el fin donde moría todo anhelo.
Todo el amor De entonces. Todo el día en la porcelana del tacto.
Eras tú terriblemente inclinada, oscura, despojada Del viento,
—transparente barco, sin serlo ya. Rostro sin inocente sonrisa.
Era el fantasma de nosotros vuelto ficción. Era la calamidad
Del amor como una dura piedra Enmascarada en la fragilidad
de las mejillas. Era la película irreal a la que jugamos —horribles
Sombras en el dolor de ambos —matorrales de fatiga, pálida sal
respirada en los ojos, o magma quizá, acumulado en tanta deshora
Cansada de espera. La oscuridad a borbotones como un tren
En marcha sobre los rieles del olvido…—ansiedad de precipicios.

Era ardua la noche. Era arduo el amanecer. —La respiración presa.

El entresueño se enredó en el crepúsculo. Absolutos, plenos,
No pudimos oponernos a su augusta realidad. Siempre nos movió
La contrariedad de lo invisible: Siempre ahí el destino sin manteles
En la mesa, siempre ahí agolpado el invierno de los contarios.
Siempre triunfante la pena, absorbente el sumo de la duda.
De tanta rotación y tránsito se nos hizo el abismo: —la edad
Desgarrada Del latido, la herrumbre inaudita del calendario,
La palabra vuelta grito, y los sueños como ardorosa brisa de hormigas.
Alrededor, de pronto, calles difusas, calles dispuestas al caos:
—heridas donde los pájaros morían de enfermedad, árboles ajados
Donde la noche pegaba sus ladrillos, sin posibilidad de escupir
Sobre las sombras, sobre ese espectro que simula nuestros pasos.

Era ardua la noche. Era arduo el amanecer. —Jardín perdido.

Nunca entre mis manos fue más posible la luz. Nunca el ala fue
Tan profética en mi camino y, sin embargo, aguja se hizo;
Una especie de tortura o simple albañal de un artificio. Nunca
La lluvia o el fuego fueron otra cosa, sino ceniza —ceniza, amiga,
Donde los ojos sepultaban el arco iris del viento…
Hay una cruz en las pupilas que encalla en los ojos. —Adustas
Páginas como paredes se leen en la memoria. Días sin narices,
Emergen de cuartos oscuros, —Días de feroces labios agonizando.
Aquí el silencio se cierne como orina de cadáveres: debajo
De ellos, —de esos espejos cristianos, cadáveres— mi voz
Seguramente dirá tu nombre, mi voz morderá el subsuelo
Y las estrellas. Dirá tu nombre en el jardín de la noche, velará
Tu nombre y hurgará en la saliva fría del calendario…

Era ardua la noche. Era arduo el amanecer. Ambos lo supimos,
Y sin embargo, los sueños inundaron la sangre…
Barataria, 08.IV.2009




lunes, 6 de abril de 2009

El aire canta aquí junto a los días venideros-André Cruchaga

Udaberriapromavera, [Foto: Miren Eukene Lizeaga]




El aire canta aquí junto a los días venideros





El aire canta aquí junto a los días venideros.
El trabajo es proclamar cada día la Esperanza:
Que se vayan las congojas de la garganta,
La tierra ahora necesita de inviernos crecidos,
—gota a gota sin que callen las palabras.
Es posible la luz y el rocío, el silencio sin temor
(Como un ejercicio de mera sabiduría);
El tiempo cede su confesa ventura; la historia
Se rehace apuntalando el regazo del alba.
Caminamos hace un tiempo asidos de oscuridad,
La luz del papel nos hizo falta para labrar la sangre,
—nos hizo falta todo, menos pulmones
Para caminar hasta despertar nuestras raíces.
De pronto el mundo se ve en un invierno de ventanas,
De pronto el verano es un espejo radiante,
En donde se puede escribir en un solo cuaderno
De armonías. Así el vuelo diario, a parte de asilo,
Se torna milagroso en los luceros del destino.
Es posible vivir, —digo, sin claves sigilosas y sin mal
Agüero, pues que el sueño sea fiel a la respiración,
De cada alero de la casa. —Que arda la ilusión
Sin ningún disfraz, mientras la humedad llega al pecho.
Hoy la luz se hace ancha en el camino, la Esperanza
Tiembla, desvelada, entre las maderas del destino.
A menudo el atajo se vuelve seductora fantasía:
Humano contento por encontrar el rocío y la puerta
Que nos abrace en el milagro de caminar compasivos,
Hasta el regazo creciente del regocijo…
Antes, nos fue negada toda alacena. —Ahí, sólo
Ceniza, sin llaves, nudos de sombra a la espera.
Antes, la vida fue duda, —toda luz fue angustia,
Desvelada sangre para el crimen, tumba sin recuerdo.
Hoy no es posible estar ciegos y ver desde una rendija,
El mundo exterior en trino o zumbido:
Cadáveres, no; ni sótanos, ni harapos sobre lajas…
Esperamos tanto en fuego apocalíptico. Esperamos
En la audacia de la paciencia, fieles al sumo del nuevo
Aprendizaje, al nuevo traje del destino.
Ahora es posible vivir, borrada la tortura y desclavada
La lanza del costado —ahora mismo que las persianas
Se abren a un nuevo trino, a un mar de aguas expectantes.
Ahora es posible volver a la casa con regocijo,
Y ordenar la querencia y renovar la alianza resucitada,
Y caminar sin que la bruma envuelva este milagro,
De soñar ya sin los escombros vividos del fuego.
Barataria, 06.IV.2009

sábado, 4 de abril de 2009

La casa-André Cruchaga

Pétalos. [Fotografía de Miren Eukene Lizeaga, Euskadi]




____________La casa_________



A Gaston Bachelard, en memòria.




Si yo fuera un poeta
galante, cantaría
a vuestros ojos un cantar tan puro
como en el mármol blanco el agua limpia.
ANTONIO MACHADO




Venen ací, en cofres alats, l’aroma de les cambres,
I la penitència de la molsa al teulat i la mansarda.
Ací la infantesa heretà corredors de set i càlides
Transparències que el temps i la vida tornaren foguera.
Hui, després de tant imaginar-me-la entre les frondes,
Es veu la tova desvetlada i el tamboret enmig de fustes
De gliricidia —se sent el bufit creixent del jade.
La nit, cega, lladruga com un gos entre els ràfecs.
Damunt del pedrissot, el foc, i el ble del cresol,
Ardent en aquella il·lusió de la cuina junt a ma mare.
Tot ho aprenguí ací entre les seues quatre parets de fang,
Entre el sufocament de les boganvilles, audàcia de l’anhel
I la fantasia. Però també, tot restà en aqueix lloc:
—els abraços, l’aura de l’aigua, l’alé verd del camí.
La taula era un manuscrit de plaenters plats:
L’humà assumia el sucre de la canyella i la respiració
De la sal com una catifa blanca…
La casa sense devantals pergué el seu refilet, restà cega
I orfena, penjant només del record —d’aqueixes evocacions
En un territori de ràfegues, entre el goteig sonàmbul
De l’insomni. Fou la casa de la meua infantesa un llibre
En la intempèrie del fullatge, entre un bosc d’humides
Lluernes: Ací aprenguí el sigil del brufol
I aqueix esguard groc del temps, a voltes sord els diumenges.
En aqueixa casa assumí l’heroisme dels sospirs,
El serè aprenentatge de les penúries i la foscor
Secreta als meus muscles i els claus del pensament
Mirant de desxifrar la flama que consumia l’alé.
Aqueixa fou la casa de la meua infantesa: Ara les teranyines s’han
Furtat el paisatge i pengen com rovellades banderes.
(O almenys és el que supose quan el temps
Ha consumit tot mentre dormia sota la complicitat
Del vertigen, sota xarxes d’espectres agònics).
Hui no tinc casa. No com la de la meua infantesa a la vora
Del riu, no com un pou de música junt al mar de ma mare.
Se n’anà ella i també la casa i els somnis de la infantesa.
L’única herència és la seua volença en la meua memòria:
És el seu fil sobrehumà resuscitant en la meua broma.
—Fil que uneix la veu amb les paraules, llençol de llum
On l’arcà trafega la gràcia del misteri. Només així
S’explica aquest respir entre les ergàstules del calendari.
Ah, la casa de la meua infantesa: ara enruna compulsiva.
Argent viu a les meues temples, balbucejant martell en les meues venes.
Ah, la casa de la meua infantesa, col·loqui en flames
Resistint-se als xiprers i a l’onatge de la meua indigència.
Traducción: Pere Bessó i González, España.





______________La casa_________





A Gaston Bachelard, en memoria.



Si yo fuera un poeta
galante, cantaría
a vuestros ojos un cantar tan puro
como en el mármol blanco el agua limpia.
ANTONIO MACHADO



Vienen aquí, en cofres alados, el aroma de los cuartos,
Y la penitencia del musgo en el tejado y el tabanco.
Ahí la infancia heredó corredores de sed y cálidas
Transparencias que el tiempo y la vida volvieron hoguera.
Hoy, después de tanto imaginármela entre las frondas,
Se ve el adobe desvelado y el taburete entre horcones
De madrecacao —se siente el soplo creciente del jade.
La noche, ciega, ladra como un perro entre los aleros.
Sobre el poyetón, el fuego, y el pabilo del candil,
Ardiendo en aquella ilusión de la cocina junto a mi madre.
Todo lo aprendí ahí entre sus cuatro paredes de barro,
Entre el sofoco de las buganvillas, audacia del anhelo
Y la fantasía. Pero también, todo quedó en ese sitio:
—los abrazos, el aura del agua, el aliento verde del camino.
La mesa era un manuscrito de apacibles platos:
Lo humano asumía el azúcar de la canela y la respiración
De la sal como una alfombra blanca…
La casa sin delantales perdió su trino, quedó ciega
Y huérfana, pendiendo sólo del recuerdo —de esas evocaciones
En un territorio de ráfagas, entre el goteo sonámbulo
Del insomnio. Fue la casa de mi infancia un libro
En la intemperie del follaje, entre un bosque de húmedas
Luciérnagas: Aquí aprendí el sigilo del búho
Y ese mirar amarillo del tiempo, a veces sordo en los domingos.
En esa casa asumí el heroísmo de los suspiros,
El sereno aprendizaje de las penurias y la oscuridad
Secreta en mis hombros y los clavos del pensamiento
Intentando descifrar la llama que consumía el aliento.
Esa fue la casa de mi infancia: Ahora las telarañas se han
Robado el paisaje y cuelgan como herrumbrosas banderas.
(O al menos es lo que supongo cuando el tiempo
Ha consumido todo mientras dormía bajo la complicidad
Del vértigo, bajo redes de agónicos espectros).
Hoy no tengo casa. No como la de mi infancia a la orilla
Del río, no como un pozo de música junto al mar de mi madre.
Se fue ella y también la casa y los sueños de la infancia.
La única herencia es su querencia en mi memoria:
Es su hilo sobrehumano resucitando en mi bruma.
—Hilo que une la voz con las palabras, sábana de luz
Donde el arcano trasiega la gracia del misterio. Sólo así
Se explica este respiro entre las ergástulas del calendario.
Ah, la casa de mi infancia: ahora escombro compulsivo.
Azogue en mis sienes, balbuciente martillo en mis venas.
Ah, la casa de mi infancia, coloquio en llamas
Resistiéndose a los cipreses y al oleaje de mi indigencia.
Barataria, 29.III.2009

miércoles, 1 de abril de 2009

Soñé con mares de fuego-André Cruchaga

El fuego en los mares, AC






_______Soñé con mares de fuego______



Al poeta Pere Bessó,
Con una rama de incienso…


Hay que darle a las palabras sólo la importancia/
que tienen en los sueños.
ANTONÍN ARTAUD


Soñé con mares de fuego. Soñé con calles de espesa
Neblina. Soñé con peces oscuros mordiendo las vísceras
De los viejos tiempos. La urgencia se volvió irremediablemente
Necesaria hasta el punto de sustituir a los relojes.
En las manos el mar rodaba sus fantasmas —esos fantasmas
Que la materia torna en guerreros y luego respiran
Desde la profundidad de la conciencia…
Así se prolongó la vigilia en los libros del viento, la salmuera
De las noches, el aroma obediente de las esquirlas.

Soñé con mares de fuego. Soñé sin la presencia de monedas.
Manantial fue la piedra y fértil la noche del enigma
Goteando lunas de humo sobre el paisaje. He sentido
Caballos reflejándose en los hilos delgados de la sangre:
Caballos trotando en los días de la semana ajenos a las cábalas.
De un día a otro las campanas levitan en el viento;
El césped junta las sombras leves del cierzo —respiran
Los trenes en el aliento estático de los rieles, en las cortinas
Donde un pájaro asoma sus plumas de ceniza.
Un día y otro día las ventanas se convierten en cuaderno:
—la trementina ahí es feliz arroyo, irisada fantasía del presagio.
A medio andar las lámparas son necesarias, también
Los espejos con su follaje claro, también los vagones con sus horas
Gastadas, también el crujido de las lágrimas navegando
En la sal de un infinito trasegable…

Soñé con mares de fuego. Fuego fue el sueño; luego ceniza.
En cada estación los páramos con puertas sin salida.
El calendario quemándose en las ramas del ocote o la brea.
El metabolismo del pánico sin memoria, previsible duna
Al borde de extrañas campánulas…
El ahora o el antes suda en las sienes: son como valijas de bocas
Derramadas en los nidos del pulso, o en la porcelana sin mesura
De un gajo de desatinos inventados por el parpadeo íntimo
Del sigilo. —son la suerte del destino que se niega
A desandar el albor de los caminos entre baldosas de tortura.

Soñé con mares de fuego. Soñé con callejones de aire.
Soñé el sueño de un aprendiz de escalofríos envuelto en sábanas
Atávicas y fue extenuante inventar la claridad
Entre los alambres de la noche. Soñé con mares de fuego…
Y con el espejismo hablándome del confín…
Barataria, 28.III.2009
_____________
Este poema ha sido traducido al catalán por el poeta y traductor Pere Bessó