lunes, 28 de septiembre de 2009

POEME de André Cruchaga traducido al rumano por Elena Liliana Popescu

André Cruchaga, El Salvador






POEME*
Prezentare şi traducere de Elena Liliana Popescu




SILABE
... am reuşit să învăţăm de la drumuri,
mai scurte sau mai lungi;
ce conduc visul înspre destinaţia sa precisă...
JAIME GARCIA TERRES



Le caut în văzduhul speranţei:
− Adesea au devenit păsări
Docile; adesea cad ca nişte frunze
În adâncul Patriei. În ciorchini
De albine se atârnă de mâinile mele.
Acolo aripile lor de noapte şi lumină. Noapte
Şi lumină în sânii proeminenţi ai timpului.
Din răsuflare izvorăsc ca nişte năluci:
- Şi astfel se văd apele ce supurează
Din suflet sau din umbrele pe care n-a reuşit
Să le cizeleze tandreţea pupilelor mele.
La atâta plâns au folosit ca lumânări;
În sânge au deprins meseria
De a călări învăluite în mâini
Descărnate de vânt, piatră şi pământ.
Le-am găsit în şorţul frunzelor
Au ieşit în ajutor în salturi ale soarelui.
Au cunoscut strigătul din măruntaie:
− artera a ceea ce va fi alfabetul.
Torţă de cai în polenul
Aleliilor – plaje de fulgere
Înverşunate – stilouri cu sigiliu
Însetat şi privire – vase cu dorinţe
Avide unde s-a făcut alfabetul.
Acum mi se deşteaptă ca păsări albastre.
Doar acum când vocea e albă
De cuiburi şi când bucuria clatină ritmul
Lucrurilor. – Acum premoniţia e
Cuvânt şi nu murmur de pietricele.
Le iubesc incendiate de distanţă.
Le iubesc când ies din ecoul unei
Grădini şi nu când ţâşnesc odată
Cu saliva bufniturii. – Aşa le iubesc.
Şi vreau să mă facă să dăinuiesc în omenire.
Într-un râset viu de pace şi nu în lacrimi.
Iubirea le poate transforma într-o lume
Mai bună, râu de peşti infiniţi, şi nu în
Coasta sau în filonul unor stânci... Iubirea
Le poate face să crească pe buzele tale:
− pentru că e viaţă şi nu un sicriu murdar.
Fiecare strofă a genelor poate
Să revendice izvoarele – Acelea
Care sunt acolo la rădăcinile sânilor,
Şi care risipesc arbori secreţi....
Le caut printre spice. În limbajul
Tău perceput de vapoare şi de porturi. În fiecare
Amiază care te vede le văd, le ghicesc,
Şi le citesc pentru a continua să trăiesc.
__________________
ANDRÉ CRUCHAGA s-a născut la Chalatenango, El Salvador, în 1957. Este licenţiat în Ştiinţeale Educaţiei. Profesor în învăţământul mediu şi superior. A publicat mai multe volume de poezie dintre care menţionăm Alegoría de la palabra (1992), Fantasía del agua (1992), Viento (1995), Fantasía del bosque (1996), Enigma del tiempo (1996), Querencia del follaje (1998), Rumor depájaros (2002), Oscuridad sin fecha (2006), Pie en tierra (2007), Caminos cerrados (2008). Poezii ale sale au fost incluse în diferite antologii publicate în volum sau în reviste literare în El Salvador şi în alte ţări. Menţionăm, dintre acestea, volumele Poesía a mano (1997), Antología deuna década, (1998), Antología de la Nueva Poesía Hispanoamericana (Peru, 2005), Rolando, Lavida (2005), Poemas al viento (México, 2008). Din opera sa poetică s-a tradus în franceză, bască şi olandeză. A primit, ca recunoaştere a activităţii sale literare, mai multe premii în El Salvador şi în Mexic. A făcut parte din juriu, în cadrul unor concursuri de poezie din El Salvador şi Venezuela. Poeme ale sale au apărut în diferite reviste (virtuale şi tipărite) din Argentina, Canada, Chile, Columbia, Grecia, Mexic, Italia, Olanda, Peru, Spania, SUA.

Prezentare şi traducere de Elena Liliana Popescu

*Fotografía, ficha bibliográfica y poemas han sido publicados en rumano en la revista literaria que la autora coordina en Bucarest.

domingo, 27 de septiembre de 2009

Contra-posición-André Cruchaga

"En el tapiz de nuestra piel han caído inviernos inverosímiles"...
Fotografía tomada de "Traslacortina"






Contra-posición






Aquí se quieren hacer salchichas en piedras de moler,
Y “comer tortas de huevo sin romper el cascarón”.
La obsesión es deshacer las orillas del mar o la mar profunda
De los condimentos, torturar los orgasmos naturales
Y que todo el abismo sea la sal del amanecer.
Es curiosa el agua en los tentáculos de las libélulas;
La tinta de la sangre es más cristalina que la noche diurna.
De pronto, del esplendor surgen los vértigos.
¿Quién tiene la razón frente al vértigo de la basura?
¿Quién lame la roca del sol para suturar las heridas de la asfixia?
—Los cristales son menos ciertos que el musgo con palabras.
Los sueños se transforman cuando tienen forma de fuego.
El aire es irrespirable en nuestras sociedades de consumo.
[Te lo he dicho tantas veces cuando jugamos a los dados
De los poros, cuando los ojos del hambre espían en tus ingles,
Cuando el zacate de paja se quema en nuestras pelvis.
En el tapiz de nuestra piel han caído inviernos inverosímiles:
Las escaleras del aliento nos han puesto a prueba de todo
Y hemos salido ilesos, sin agotar el tema de los vocablos
Más precisos o los pensamientos más audaces para cruzar
La plaza de la idolatría, o la melancolía a posteriori de los tropeles].
Uno ya no sabe si es cierto el arco iris de los pájaros,
O este oleaje de ideas miserables, a ser héroe o villano.
Siempre me dijeron que las armas eran la garantía de la libertad;
Ahora resulta que le celebro cumpleaños a los cadáveres.
Luego se propuso el posible combate con las ideas; pero tampoco
He descubierto la fórmula para que el poder no sea genocida.
En las manos tengo todavía los días de la tortura.
La humedad bestial en la cama de la fatiga,
Y la pena como un desastre en los jardines.
La miseria es una letanía funeraria agazapada en folios y manuales.
¿De quiénes son las ganancias del odio y de la muerte?
Todo el País en la gota del abismo. En el espejo de la noche.
[A nosotros nos golpea esta suerte de tiempo y sepultura:
El amor naufraga en mis pies descalzos, el barco de la impaciencia
Cala en las horas, el filo de la debilidad es más fuerte
Que la bolsa de valores, o que cualquier usura en los mercados.
Cortemos los cuervos que nos acechan, hagamos el balance
En los espectros de los senos, en cada labio mordamos las calles,
Caminemos erguidos en los nueve orgasmos del azúcar.]
La suerte está echada en el polvo de los féretros y catacumbas.
Bastantes puñales hay en la fosa de la hipocresía.
El asco es peor que la palidez en el rostro.
El progreso no se mide con las puertas cerradas. Ni haciendo
Del gozo palabras degolladas.
Junto a la ventana del deseo, la tabla del ajedrez y las fotografías.
Junto a tu corazón, este día mío de noches callejeras,
Junto a los crisantemos y la flor de las once, las pupilas abiertas
A los muslos, a todo el misterio de los pétalos…
Barataria, 24.IX.2009

sábado, 19 de septiembre de 2009

Libros como llaves-André Cruchaga

Biblioeca de AC






Libros como llaves






Convertí mis libros en llaves, los periódicos, las revistas.
Los neumáticos de la noche siempre lanzan aullidos.
Las puertas se precipitan en la moral de los dientes,
Siempre hay que explicar la historia a partir del heroísmo
De los sueños —de las calles mutantes de los cigarros,
De las viejas formas en que el mundo ha fracaso en la mesa.
Escupir siempre da la posibilidad de revelarse contra
El mundo, aunque quizá sea mejor jugar a la lotería.
Atrás de las paredes no se ven los sueños ni la valentía.
Cuando veo los cabellos, apuntalo mis ojos al mar.
—En el fondo la fe también es un cadáver, y sin embargo,
Amenaza con sus explosiones. Las llaves son lámparas
Portátiles en la taza del alfabeto. Otra extraña forma,
—si se quiere— de leer las ventanas sin la hostilidad
De la lluvia en los párpados.
En la humedad las moscas nunca son neutrales. Siempre
Respiran en las inmediaciones de la sospecha, sobre
El cuaderno ilegible de las manos, ahí en las aceras
Donde baila el sollozo del mundo, el semen gestual
De la materia, la noche fatigada sometida a una habitación.
A partir de la oscuridad el anarquismo de los zancudos:
Este disputarme la autonomía de los dioses, la hipótesis
Mutilada de las habitaciones, las porciones de páginas
Que hurgan mis uñas sobre la finitud de tu ombligo.
Las escenas de lo cotidiano estallan en mi almohada.
Las bestias nupciales absorben mi respiración, —digo,
El rincón donde los metales despiertan y fluyen como una divisa.
El mundo necesita de anestesia para incubar párpados.
De otra manera no sirven estas llaves, ni los cuentos de hadas,
Mucho menos los teléfonos a la hora de la cópula,
O de las sábanas cuando cierran toda transparencia.
No he podido averiguar dónde se deleita el futuro. Supongo
Que tiene su propio búnker, o al menos su pulsación
En el presente. Sucede que el paisaje muere de fatiga.
¿Dónde estás? —Por supuesto, no al pie de la cama,
Velando mis ronquidos de cansada película. No en mi brazo
De bostezos, no en este vidrio reseco de la historia.
Entre llaves y libros, la luna lanza razones coaguladas.
No está en mis manos quitar el dolor de las fotografías,
Tampoco responder a siglos sin tregua, a los trenes que no usan
Los mismos rieles, ni reposan un instante en los durmientes.
De pronto quiero despedirme de los codos de las ideologías;
Y librar esa gran batalla de los cráneos sin cebollas.
Al final te espero aquí, entre mis papeles, —el viento
De los puertos picotea mis poros, —aunque la dude esté—,
El viaje tiene preservativos para prevenir el sollozo.
La luz articula los tallos del ojo ahí donde piedras circulares,
Lamen ciertos paisajes abandonados.
No hay días inocuos para los inodoros de las plazas públicas.
Sólo obstinados Estados de Sitio para callar multitudes.
Al final, en la batalla, prefiero las balas del lenguaje
Y esta terca manía de adentrarme en tu cavidad…
Barataria, 18.VIII.2009

viernes, 18 de septiembre de 2009

Certezas personales-André Cruchaga

Paisaje






Certezas personales






Cuanto se puede ver debajo el cielo,
todo lo tengo visto y rodeado;…
GUTIERRE DE CETINA




En cada reloj prevalecen calles desiertas. Escaleras
Sin porvenir, inhibiciones mentales al vuelo —quizá,
También, esquinas quemadas por las aguas agresivas
De los cataclismos. A menudo pienso inútilmente
En las calles, en los invernaderos sexuales de los sueños,
—De mis sueños y de tantos— que cruzan epopeyas
Indispensables en el abismo absoluto de la transparencia.
Me toca andar como animal doméstico, con la indiferencia
Necesaria para no convertirme en un ser intolerable.
Igual pasa con los asesinos de la hojarasca. Igual con
Los mercaderes de la violencia, con todos los que inventan
Dramas suculentos y hacen del azúcar un tapiz de muerte.
Igual pasa con las muchachas que no superan los concursos
De belleza —juegan a ciertos intervalos con el marketing:
Nunca se percatan de la oscuridad de las fotografías,
De la piel transitoria, de los cabellos que se tornan
En esa opaca ceniza de la Vida Nacional.
El deseo se consume como un cuete, la inmortalidad inhibe
Toda posible inteligencia, ¿tendrán explicación los jardines
De las sombras? Salvo los recuerdos, nada prevalece.
La herrumbre de los balcones es parte de mis ansias.
Dejo pasar la noche mientras cierro mis ojos. El cielo está
Presto a caer en las ventanas, en el bolsillo de la angustia.
De pronto esta sed persiste en los anfiteatros.
En ninguna otra parte hay tantas verdades irracionales;
En ninguna otra parte se vende el júbilo trasegado,
Un País con lechuzas y sin tinajas, con asfixias cardíacas.
Los días siempre tienen ese riesgo de convertirse en espinas.
Una y otra vez sumergido aquí en una habitación con fuego:
La realidad suprema gira en tu pubis, la canela centellea
En los granos de sudor, en los muelles de tus senos,
En ese cielo del pensamiento que nos retiene hasta dilatar
La expresión de los oídos y la ternura que nos hace falta.
Claro que tanta muerte diaria ataja la alegría.
No sé si hay redención en las catástrofes. Las promesas,
Al final, terminan siendo cementerios y bombas de tiempo.
¿Desde cuándo la política reparte mesas verdes?
—El reparto es una noche de alfileres, donde la imaginación
Es un plato de sobremesa. La desesperación termina siendo
Más fuerte que este amor a hundirme en tu ombligo;
Las pupilas se acercan a milenios excesivos donde no cabe
La explicación, sino el confuso jardín de la historia.
Aquí, súbitamente la soledad insensible, la desaparición
Del agua, el diluvio visible de la degradación. ¿Dónde está
El sueño? —El suelo irreconocible de homicidios; la conciencia
¿Evoluciona en esta apoteosis de saliva? El agobio arrastra
Generaciones y suplicios. Sin embargo, te espero siempre
Bajo los arbustos del hambre,
Aunque no haya profetas, ni pájaros sobre las ramas del invierno.
Barataria, 19.VIII.2009

jueves, 17 de septiembre de 2009

Historia natural del entresueño-André Cruchaga

Hay labranzas más sutiles que el campo






Historia natural del entresueño






La piel construye la vida como un teatro…
JOSÉE LAPEYRÉRE





Vengo de alimentar al viento con mi aliento. De agrietarlo
Hasta la redondez de las monedas que no tengo en los bolsillos.
Una rama de incienso puede horadar mi olfato; y no precisamente,
El azadón que se adhiere al guijarro y al lodo y a la basura.
Siempre tuve pestañas de polvo en mi tabanco. Nunca otra
Clarividencia capaz de quitarle la monotonía a las sombras.
Hay labranzas más sutiles que el campo: —limpiar el pecho
Inundado de pálpitos, olvidar que ciertos jardines también tienen
Espinas; y la violencia, escondidas muertes.
En un laberinto de signos, la noche lo lleva a uno a través
De pasillos siniestros. —Este dolor de pájaros sin bosque,
Esta mansedumbre de astillas ahogadas en la corteza del árbol.
A veces son invisibles los nudos del día. Cuesta deshacer los surcos
Del olvido: Borrar el aire, el mar. Borrar el amor igual al juego
De naipes, deshacer siglos de tejados, gritar junto a la lluvia
Y cancelar los graneros de escombros convertidos en cama.
Al final, el frío atraviesa espejos aviesos. Mazmorras de miedo.
¿Dónde pondré los utensilios del sueño, —la pared al borde del desplome,
La tasa de café con rostros ahogados, la mirada con sílabas desconcertantes?
—En los trozos de adobe grises, mordidos por el abandono.
En el hervor de los poros, las cucharas tienen sentido. La hornilla
Succiona el aliento; despetrifica el nudo de las palabras.
(Sobre la mesa espero las manos de los tomates, el rumor de la cebolla,
Y ese grito vivaz de los hervores de la sopa. Espero que se abran
Los ojos y la voz atraviesen toda la piel, sin los miedos naturales
A la noche —al tragaluz de la fosa o el muro).
No encuentro la Gracia en esta realidad de pavores. No veo la respiración
Siamesa de mi herida, sino un espejismo de trasiegos sinuosos.
La historia —hay que decirlo, sin embargo— tiene días cansados
Y repetidos: malestares, contorsiones y fosas sépticas sin papel higiénico.
La memoria a ciegas, da la sensación de invisibles destellos.
Sin embargo, día tras día, le apuesto a las ventanas: Busco un pedazo
—sólo un pedazo, al menos— de aurora. Lo demás puede ser, —la casa,
La intemperie, o esa breña alrededor del tronco de un árbol.
La noche me recuerda las horas de huida. O el inocente candil junto
A mis sienes, obediente fulgor en mi ceguera. Piélago del entresueño.
(No sé si después de todo, queda algún lugar para nosotros:
O simplemente es espuma la hora nona de nuestros íntimos contrarios.
El río del horizonte susurrando sobre la lengua, el aleteo insomne
Del trino, la avidez sin la cobija del sueño, mortal rendija).
De pronto el destino es una pesadilla en los bolsillos. El ojo, escaparate
Lamiendo telarañas, hasta hacer pesado el reloj sobre los hombros.
Esta mi voz se hizo arrastrando tantas ausencias. El vejamen albergó
Mis anhelos; la correntada de agua, mi sangre tímida, las dudas.
Y luego, —uno nunca sabe— peregrinar con el pavor en plena frente,
Alumbrarse uno con el riesgo diario, desgranar la lava del aleteo,
—Ir, sin la diafanidad necesaria— tras el albor de la hogaza sin encontrarla,
Sin hallar la alianza que conforte la querencia.
Hay, después de todo, a la distancia puertas y mares y ventanas.
¡Qué importa esta vieja corbata de las pestañas, colgada de las vigas
Sin que a ella descienda el moho y arda obediente el cadáver
Que la engendra hasta sus últimas consecuencias!...
El tren de la negación también es una luz agónica que sólo cabe
En el dilema cercenado de la asfixia…
Barataria, 23.VIII.2009

martes, 15 de septiembre de 2009

Materia difusa

Dibujo, tinta y lápiz de color, Antonio García Ponce,
De: LA PINTURA EN EL SALVADOR, Ricardo Lindo.






Materia difusa






las estrellas ronronean frente a la colmena de los relámpagos
JEAN ARP






En los lienzos de la niebla persigo los arcanos.
—Al trasluz de los espejos, el confín de las alas
En su vertiente de río. Sombras, a menudo, sin epifanía,
Arroyos sin concilio en el anhelo. Sombras, a fin de cuentas,
Que recuerda el paisaje de otro tiempo sacado de los cromos.
Igual que en matorrales la escarcha del tiempo.
El azar es una brújula sin rascacielos.
En cada hormiga se ve el semblante de los pétalos raídos.
La hojarasca rendida, nos muestra su agonía,
Ahí donde la orfandad es como la desnudez en el frío.
Las monedas del grito resbalan en las manos.
Envejece, obstinado, cada amanecer en los brazos:
[¿En qué noche inabarcable los ojos necesitan abluciones?
—en esa noche aterida y sin calendarios.
Tanta vigilia hace que el trozo de la noche se vuelva ceniza,
Tanta mirada y no encontrar la tuya en la crayola del follaje,
En este tugurio irremediable de la voz, ungido de caos.
¿Qué guarida proyecta el eco de los imanes?
¿Qué territorio es sábana donde la ilusión se vuelve promisoria?
—Los pies necesitan lavarse en el arca de los jardines;
Al amparo persuasivo, sin alambradas, de los alambiques
Que el hilo de la conciencia destella… ]
En los trotes de la penumbra se vuelven difusas las distancias.
Caballos enlutados cruzan esta materia difusa de mi carne.
Con los crespones del sopor a cuestas, las mortajas se vuelven
Plegarias del asedio.
Sobre el paladar de las piedras, el propio alud de las fatigas,
El manojo de veranos en los tapices de las grandes avenidas,
La libertad en las manos titubeantes de Diógenes,
La hamaca de los alelíes sin fríos conciliatorios,
La sal con su frazada resbaladiza de estatuas, —ciegos herrajes
Que prolongan el éxtasis hasta las lombrices de tierra.
En las sortijas de efigies con albercas, esta materia difusa
De la oferta y la demanda, los cascos del libre mercado,
La lengua de los periódicos sonando a melodía rancia,
El delantal último de los pétalos donde se guarecen las abejas,
Hasta perder la razón en la coreografía más encendida de la Torre
Democracia: —porcelana cuya vida carece de poluciones.
[En las melodías arrebatadas a las visiones suena la muerte.
¿Dónde está tu boca, tu rostro, en la multitud del planeta,
En este oprobio global de los cabildeos, entre inquisiciones
Y militancias con bostezos que arrebatan las ventanas?]
—Qué día indeciso será mejor que las semillas sepultadas en el surco?
Aquí en la ciudad, la memoria, cada vez se agrieta.
Apenas el tragaluz de una promesa insepulta. El día innominado
De los verbos, el topo insondable de los fantasmas,
Y este fragmento de pupilas como un haz de chiriviscos,
Sobre el desván de las divagaciones…
Barataria, 10.IX.2009

lunes, 14 de septiembre de 2009

Trama de l’horitzó- poema d'André Cruchaga traduït al català per Pere Bessó

"Unión", óleo sobre tela, 1981. Conchita Cuny de Viaud,
De: LA PINTURA EN EL SALVADOR, Ricardo Lindo







Trama de l’horitzó
poema d'André Cruchaga traduït al català per Pere Bessó





Mentre la foscor trenca les vèrtebres, el present
S’esgota. Els dormitoris devasten la respiració,
L’Esperança sagna amb certa lògica insomne.
Els ossos s’aferren a tots els possibles. La pols
mormola des de les llesques, —des d’aqueix jardí
Inferior dels coixins. El mateix temor donarà les certeses,
El món deixarà de ser aqueixa enruna de terror íntim,
Per a convertir-se en un nom amb carrers i música.
La història ens ha convertit en silenci, en paisatge traït,
El fred creix com un mort dins dels ossos.
Hi ha morts en aquesta demència de la foscor, —morts
La demència dels quals udola a les palpebres, morts en el seu confús
xiu-xiu d’abelles, morts en l’estació fatigada de l’anhel.
(Ara l’habitació revela els teus cabells, en la llàntia
El vestit de la teua carn es desploma, la pluja és una conquesta
En la infusió de les finestres: cruixen les línies del teu contorn
En la irracional afirmació del temps. La jornada tota
És una teoria del moviment. L’asfíxia té secret
De pèndol, el desvetlat llenguatge del tacte, la caiguda tota
Del planeta als meridians, la cega existència de la carn).
Sé que enlloc no hi ha rostres enters.
—Res no es decisiu als batecs de l’horitzó.
Les lleis sovint són residus de l’aparença:
Als jardins encara prevalen les ombres per bé que no les vegem.
De sobte els ulls es degraden a la taula. L’erosió
Que causen els anys no cap en la memòria, tampoc el desordre
De la cendra és aire al rostre. Després de veure els llampecs,
Algú recent la llum que li pertanyia. Davall de la pols
De la podridura, hi ha mil·lenaris repartits de caos.
La respiració sovint es perd indemne als penya-segats.
Entre claus i escopinades, un cementeri de guitarres.
Les espines, àvides, als peus. La pulsació ploricosa
Dels martells, la gresca del foc en la concuspicència.
(A la finestra els viatges inconclusos del temps: el sospir
Sense treva dels trens, la libèl·lula incessant de la llum,
Aquest cru matí, interminable, dels llençols)…
Sovint el llenguatge es perd als dits de les mans.
Es perd la visió i l’aigua decisiva de les certeses.
Es perd un al fonds dels espills, al matossar insidiós
Del dia, al camí gratuït de la perplexitat.
El desvari deixa la casa buida de l’alegria. Sé, ara, que la pèrdua
No és una brisa d’anous: res no és més possible que aquesta mort lenta
En la mateixa dent de la intempèrie. Pal d’ombres mossegat
Pel rovell, alfabet ordit a les parets del buit.
Ara exhumem les flautes de la vigília amb lliçons amuntegades
De sucre. Ara els ulls llepen les columnes trencades
Dels vitralls, i els almanacs premuts de les portes.
A la fi, entre la pedra, sempre abastem la nit o el dia,
I aqueixa mirada de la incertesa esgarrapant a l’aigua.
Barataria, 01.IX.2009






Trama del horizonte






Mientras la oscuridad rompe las vértebras, el presente
Se agota. Los dormitorios devastan la respiración,
La Esperanza sangra con cierta lógica insomne.
Los huesos se aferran a todos los posibles. El polvo
Murmura desde los anaqueles, —desde ese jardín
Inferior de las almohadas. El propio temor dará las certidumbres,
El mundo dejará de ser ese escombro de terror íntimo,
Para convertirse en un nombre con calles y música.
La historia nos ha convertido en silencio, en paisaje traicionado,
El frío crece como un muerto dentro de los huesos.
Hay muertos en esta demencia de la oscuridad, —muertos
Cuya demencia aúlla en los párpados, muertos en su confuso
Murmullo de abejas, muertos en la estación fatigada del anhelo.
(Ahora la habitación revela tus cabellos, en la lámpara
El vestido de tu carne se desploma, la lluvia es una conquista
En la infusión de las ventanas: crujen las líneas de tu contorno
En la irracional afirmación del tiempo. La jornada toda
Es una teoría del movimiento. La asfixia tiene secreto
De péndulo, el desvelado lenguaje del tacto, la caída toda
Del planeta en los meridianos, la ciega existencia de la carne).
Sé que en ninguna parte hay rostros enteros.
—Nada es decisivo en los latidos del horizonte.
Las leyes a menudo son residuos de la apariencia:
Aún en los jardines prevalecen las sombras aunque no las veamos.
De pronto los ojos se degradan en la mesa. La erosión
Que causan los años no cabe en la memoria, tampoco el desorden
De la ceniza es aire en el rostro. Después de ver los relámpagos,
Alguien reciente la luz que le pertenecía. Bajo el pulso
De la podredumbre, hay milenios repartidos de caos.
La respiración a menudo se pierde indemne en los acantilados.
Entre clavos y escupitajos, un cementerio de guitarras.
Las espinas, ávidas, en los pies. La pulsación quejumbrosa
De los martillos, la trifulca del fuego en la conciencia.
(En la ventana los viajes inconclusos del tiempo: el suspiro
Sin tregua de los trenes, la libélula incesante de la luz,
Esta cruda mañana, interminable, de las sábanas)…
A menudo el lenguaje se pierde en los dedos de las manos.
Se pierde la visión y el agua decisiva de las certezas.
Se pierde uno en el fondo de los espejos, en el matorral insidioso
Del día, en el camino gratuito de la perplejidad.
El desvarío deja la casa vacía de la alegría. Sé, ahora, que el extravío
No es una brisa de nueces: nada es más posible que esta muerte lenta
En el propio diente de la intemperie. Mástil de sombras mordido
Por la herrumbre, alfabeto urdido en las paredes del vacío.
Ahora exhumamos las flautas de la vigilia con lecciones agolpadas
De azúcar. Ahora los ojos lamen las columnas rotas
De los vitrales, y los almanaques apretados de las puertas.
Al final, entre la piedra, siempre abarcamos la noche o el día,
Y esa mirada de la incertidumbre escarbando en el agua.
Barataria, 01.IX.2009


domingo, 13 de septiembre de 2009

Cimbell de la llinda- poema d'André Cruchaga traduït al català per Pere Bessó

"La Lectora", óleo, Carlos Alberto Imery [1879-1949]
De: LA PINTURA EN EL SALVADOR, Ricardo Lindo






Cimbell de la llinda
poema d'André Cruchaga traduït al català per Pere Bessó





Amb els meus ulls d’autista jugue eternament a la respiració
Dels instants. Els dos colors de l’arc del cel mussiten
En la meua ferida, —Així veig els corbs damunt del sobretaula dels núvols.
Mai no he aprés la claror dels teulats mullats
Per la pluja; no sé si el verdet treballa junt a la nit,
O si recorregut el sol resta alguna mica de llum a les meues nines.
Les campànules dels meus somnis tenen els ulls de Megan Fox,
En cada lletra que escric les consonants es dessagnen,
Semblant als rius quan els mosseguen els peixos.
Resulta difícil sostindre els llençols quan les aranyes piquen
Els porus, i el calor es torna un bassot de febre.
A voltes alce les meues pregàries fins a les fotografies.
[Des de l’interior del teu pubis la llum compensa tota la foscor
Que la matèria colpeja amb braceig de peixos].

En la intimitat excave la mansuetud de l’aljup,
Al bressol de la set, l’eco de l’hivern a la llengua.
Ara les sines s’han tornat portes a l’eco.
Damunt del fantasma de l’asfalt trobe cossos travessant
Le seues mateixes absències: els passos cenyits a la ràfega, els llibres
Seduïts per cimbells, els carrers dels ulls mossegats
Per l’angúnia, l’hora del pit amb els pèls de punta.
Front al besllum d’aquesta cendra de la tendresa,
Els taulers d’escacs, el silenci interminable de les llindes.
—A ningú no li importa aquest riu pròxim als panys.
[A tu molt menys que les pàgines del crepuscle no et commouen,
Ni sagnes com un brollador a prova de foc,
Ni sent l’eco del desvetlament en el seu íntim manuscrit].
En aquest viatge de lúcids llençols, [“Descartes sostenia que el domini
de la naturalesa per part de l’home el conduiria a la llibertat;
exposà un mètode científic basat en la raó que eclipsà
el d’Aristòtil, clausurà l’Edat Mitjana i inaugurà la Modernitat.”]
A la fi del túnel, no sé quanta Llibertat tenim,
Ni quina modernitat alena les nostres túniques desfetes per l’edat
Del buit, les fulles de la nit en lliçó real.
Nosaltres encetem un viatge en la virtualitat dels correus;
No sabem finalment on s’allotja la nostra consciència,
Ni fins on arribarà el calentament global de les finestres.
Algú escriví açò: [“La superfície que se desgaja deixa
en la boira un tors, els braços, els peus que foren dos camins
paral·lels. El roure i la figuera són ulls esborrats”].
Serem nosaltres, d’ara endavant, només la tempesta imaginària,
El silenci de la set sense aliances benignes?
Aquests ulls t’han vist en l’àlbum tangible de la nit:
—Ací sang la sal les llavors del seu cofre. Sagna l’espill,
Els nou dies de les ales, les dotze campanades del desvetlament.
Ací, ahir, hui a l’hòstia de les araucàries, en aquest jardí
Del subsòl sense llanternes, en aquesta creu de paradoxes,
En aquest, en fi, jade atapeït dels safareigs…
Baratària, 11.IX.2009








Señuelo del dintel







Con mis ojos de autista juego eternamente a la respiración
De los instantes. Los dos colores del arco iris musitan
En mi herida, —Así veo los cuervos sobre el tapete de las nubes.
Nunca he aprehendido la claridad de los tejados mojados
Por la lluvia; no sé si el moho trabaja junto a la noche,
O si recorrido el sol queda algún poco de luz en mis pupilas.
Las campánulas de mis sueños tienen los ojos de Megan Fox,
En cada letra que escribo las consonantes se desangran,
Igual que los ríos cuando los muerden los peces.
Resulta difícil sostener las sábanas cuando las arañas pican
Los poros, y el calor se vuelve un charco de fiebre.
A veces elevo mis plegarias hasta las fotografías.
[Desde el interior de tu pubis la luz compensa toda la oscuridad
Que la materia golpea con braceo de peces].
En la intimidad excavo la mansedumbre del aljibe,
En la cuna de la sed, el eco del invierno en la lengua.
Ahora los senos se han vuelto puertas al eco.
Sobre el fantasma del asfalto encuentro cuerpos atravesando
Sus propias ausencias: los pasos ceñidos a la ráfaga, los libros
Seducidos por señuelos, las calles de los ojos mordidas
Por la angustia, la hora del pecho con los pelos de punta.
Frente al destello de esta ceniza de la ternura,
Los tableros de ajedrez, el silencio interminable de los dinteles.
—A nadie le importa este río próximo a las cerraduras.
[A ti mucho menos que las páginas del crepúsculo no te conmueven,
Ni sangras como un manantial a prueba de fuego,
Ni oyes el eco del desvelo en su íntimo manuscrito].
En este viaje de lúcidas sábanas, [“Descartes sostenía que el dominio
de la naturaleza por parte del hombre lo conduciría a la libertad;
expuso un método científico basado en la razón que eclipsó
al de Aristóteles, clausuró la Edad Media e inauguró la Modernidad.”]
Al final del túnel, no sé cuánta Libertad tenemos,
Ni qué modernidad alienta nuestras túnicas deshechas por la edad
Del vacío, las hojas de la noche en lección real.
Nosotros emprendemos un viaje en la virtualidad de los correos;
No sabemos al final donde se aloja nuestra conciencia,
Ni hasta dónde llegará el calentamiento global de las ventanas.
Alguien escribió esto: [“La superficie que se desgaja deja
en la niebla un torso, los brazos, los pies que fueron dos caminos
paralelos. El roble y la higuera son ojos borrados”].
¿Seremos nosotros, en adelante, sólo la tormenta imaginaria,
El silencio de la sed sin alianzas benignas?
Estos ojos te han visto en el álbum tangible de la noche:
—Ahí sangre la sal las semillas de su cofre. Sangra el espejo,
Los nueve días de las alas, las doce campanadas del desvelo.
Ahí, ayer, hoy en la hostia de las araucarias, en este jardín
Del subsuelo sin linternas, en esta cruz de paradojas,
En este en fin, jade apretado de las albercas…
Barataria, 11.IX.2009


sábado, 12 de septiembre de 2009

Gota a gota, la mar s’esgota- poema d'André Cruchaga traduït al català per Pere Bessó

Muchacha descalza en el agua







Gota a gota, la mar s’esgota
poema d'André Cruchaga traduït al català per Pere Bessó





Descalços des d’avall sortejant memòria i camí,
Fins a fer costum les estovalles damunt de la taula.
Encara que després algú abaste i dilapide els somnis.
Gota a gota els escarabats pujant l’alé.
En cada agenda les buganvíl·lies tallen l’alé.
Escataina el despotisme com el gat als rats:
—l’evidència es fa notòria com la fetor del raboset.
A la branca intemporal de la nit, les esquerdes mateixes
Del vol, l’empenta de la sang en tutelar desafíu.
En la paella la tempesta dels ocells com orats;
Menja el mar sense dents la verema dels peixos.
(Tu i jo, mai no gosàrem en l’ànsia ferida de la gemma.
Ja ho diu una copleta: “Es la primera regla/ dijo Cupido/
Que sean los amantes/ algo atrevidos, / pues si son cortos/
Luego dicen les bellas: / ¡—Jesús, qué tontos!”.
Por eso este porfiado fuego al descubierto alzándose
En vilo, hasta convertirse en un ensimismado rito.
“Harto da —dice el dicho— quien da lo que tiene”:
Així surt el subconscient la seua respiració de regadiu),
En aquesta aigua inquieta de l’ull a l’aixovar de l’escuma.
No hi ha Evangelis sinó un dejú corporal al coixí.
I això és com dir-te: —“Fes-me pobre i et faré ric”.
Des de l’ull que pateix la benaurança del zodíac,
Gota a gota l’atalaia de les òlibes respirant-me
Pels ràfecs secrets dels somnis.
“L’infern està ple de bons desigs, i el cel, de bones
Obres”. Per això t’oferesc la raó depurada dels pètals,
L’hivern amb un davantal d’embarcacions,
I les panaderies amb una flassada de garbelladures o segó.
Les nines graten l’hamaca de l’horitzó —ací la set
És gàbia oberta en balafiament. Habíta’m als rellotges celestes
Dels gira-sols, en la història amb línies tremoloses als cantons,
En aquest rerepati de bicicletes rovellades,
En aquesta casa feta amb avidesa de teranyines.
Es aquesta mamposteria de pedres, els gossos amb sang entren
A la molsa de la tortura i la desmesura.
Tinc escapularis penjant dels balcons de la boira.
—No sé si parlar de l’inefable és permés, hui, quan la intimitat
S’esberla al desempar de la Trinitat, quan el fusell
Suscita la llàgrima, quan l’embut de la Llei s’inclina a l’interés
Personal, quan els tallers de la imaginació es tornen llentilles.
Sobrevivim als diluvis de la història:
El minut descalç és com el batec de les paradoxes.
—No sé si el sol emllumena les paraules. Els dies, el missal del desdejuni,
Les bragues amb perfum obedients a l’aire.
Aquesta rima assonant esdevinguda oblit de la pluja,
Aquesta alforja de batecs, redimit hostalatge al voltant del desvari.
Gota a gota el temps, però, sobreviu descalç…
Barataria, 09.IX.09






Gota a gota, la mar se agota






Descalzos desde abajo sorteando memoria y camino,
Hasta hacer costumbre el mantel sobre la mesa.
Aunque después alguien alcance y dilapide los sueños.
Gota a gota los escarabajos subiendo al altar cotidiano.
En cada agenda las buganvillas cortan el aliento.
Cacarea el despotismo como el gato a los ratones:
—la evidencia se hace notoria como el hedor del zorrillo.
En la rama intemporal de la noche, las rendijas propias
Del vuelo, el empeño de la sangre en tutelar desafío.
En la sartén la tormenta de los pájaros como locos;
Come el mar sin dientes la vendimia de los peces.
(Vos y yo, jamás nos atrevimos en el ansia herida de la yema.
Ya lo dice una coplilla: “Es la primera regla/ dijo Cupido/
Que sean los amantes/ algo atrevidos, / pues si son cortos/
Luego dicen las bellas: / ¡—Jesús, qué tontos!”.
Por eso este porfiado fuego al descubierto alzándose
En vilo, hasta convertirse en un ensimismado rito.
“Harto da —dice el dicho— quien da lo que tiene”:
Así surte el subconsciente su respiración de regadío),
En esta agua inquieta del ojo en el ajuar de la espuma.
No hay Evangelios sino un ayuno corporal en la almohada.
Y eso es como decirte: —“Hazme pobre y te haré rico”.
Desde el ojo que padece la bienaventuranza del zodíaco,
Gota a gota la atalaya de las lechuzas respirándome
Por los aleros secretos de los sueños.
“El infierno está lleno de buenos deseos, y el cielo, de buenas
Obras”. Por eso te ofrezco la razón depurada de los pétalos,
El invierno con un delantal de embarcaciones,
Y las panaderías con una frazada de afrecho o salvado.
Las pupilas rasguñan la hamaca del horizonte —ahí la sed
Es jaula abierta en derroche. Habítame en los relojes celestes
De los girasoles, en la historia con líneas temblorosas en las esquinas,
En este traspatio de bicicletas herrumbrosas,
En esta casa hecha con avidez de telarañas.
Es esta mampostería de piedras, los perros con sangre entran
Al musgo de la tortura y la desmesura.
Tengo escapularios colgando de los balcones de la niebla.
—No sé si hablar de lo inefable es permitido, hoy, cuando la intimidad
Se quiebra en el desamparo de la Trinidad, cuando el fusil
Suscita la lágrima, cuando el embudo de la Ley se inclina al interés
Personal, cuando los talleres de la imaginación se vuelven lentejas.
Sobrevivimos a los diluvios de la historia:
El minuto descalzo es como el latido de las paradojas.
—No sé si el sol alumbra las palabras. Los días, el misal del desayuno,
Las bragas con perfume obedientes al aire.
Esta rima asonante vuelta olvido de la lluvia,
Esta alforja de latidos, redimido hospedaje alrededor del desvarío.
Gota a gota el tiempo, sin embargo, sobrevive descalzo…
Barataria, 09.IX.09


miércoles, 9 de septiembre de 2009

El temps a la tinta de l’arc del cel- poema d'André Cruchaga traduït al català per Pere Bessó

Policromía de la luz


El temps a la tinta de l’arc del cel
poema d'André Cruchaga traduït al català per Pere Bessó




El temps sovint s’endreda a la tinta de l’arc del cel.
En cada estació imaginària, la brevetat és una experiència
De penya-segats; l’horitzó, una versió de l’escuma.
En cada verb la memòria combrega amb el somni: somie
Que el cel torna en cavalls, mar, potser, en desvetlats
Velams, quadern on l’ocell escapa del plugim.
Al quadern del teulat, la llum consagra el seu esbufec.
Cada porta és una lliçó anònima per a les meues sabates
Pelegrines —ací és on els espectres es tornen reals,
Tan reals com la boira penjant damunt dels vaixells
A la conquesta de l’infinit, en la rerebotiga del dejú.
Hi ha paraules que respiren mocadors o mocadors que cecs
Floreixen en la sal, en la respiració del sutze, en el resquill
Dels pètals, en les mans d’un infant amarrant els núvols.
Al bolic de la gespa, les ombres es tornen àngels.
Dorm la distància en cada pedra del rellotge. La maquinària
De la boira sempre és crepuscle entre un fons
D’absències. —Sovint pense en aquell
Que [“Nació lejos de Dios Padre bien a la izquierda
Sembró el maíz y maceró la hoja añilera
Sobrevivió bajo el sol a plena sed y a plena hambre
Se refugió en el amor cuando aún era niño]”…

És clar que pensar resulta un atemptat en contra del status quo.
D’ençà que sovint parle amb el fum; escriga damunt de la pàgina
De les rajoles, o polse l’escriptura en qualsevol branca de la sang.
O pense en els contes de Perrault, parle amb la Bella Dorment,
O imagine que sóc el Príncep Feliç, amb singular elegància
I pulcritud, o recite de daltabaix les Faules d’Esop, a Peter Pan,
L’Aneguet lleig, sense la mora de Caputxeta…
També llegir i no mastegar dóna indigestió. Per cert que
Lope de Vega a La Dorotea sentencia:”Libro cerrado no saca letrado”.
Comsevulla que siga, llostreja sovint, sense la religiositat
De les campanes o aquestes s’han tornat tan reals que repiquen sempre:
Quan el somni respira o les aigües vitals s’aquieten,
Quan les ombres ixen a doll, o és simple fluir del joc.
Entre proverbis i psalms, aquest rierol de xiprers.
El poeta sovint es contraposa a Marx en la seua famosa “División
Del trabajo y la manufactura”
. La meua única interdependència directa,
És entre tu i jo, és la poesia que camine com rossí llepant
La brisa, esperant que la molsa em commocione al migdia.
Quan la penombra cobreix els jardins, els fantasmes són reals.
Quan et gites, creues el fil de llànties.
Sense els llençols de la autoconsciència, l’espill reflecteix el fullatge
De sí mateix, sense càbales ni volades.
L’aroma guia el batec de manera fidedigna: —la ciutat sencera
Per als que no dejunen; la fondor per al que anhela.
La vida escataina a la gola; a la fi només heretem les plomes
De la pluja —o, en el millor dels casos, pregant al sant,
Deixem que el gos lladruge a les formigues…
Cap al dia, l’impassible eco de les fulles damunt del lleu horitzó,
Sovint ermàs intransitable…
Baratària, 06.IX.2009





El tiempo en la tinta del arco iris



El tiempo a menudo se enreda en la tinta del arco iris.
En cada estación imaginaria, la brevedad es una experiencia
De acantilados; el horizonte, una versión de la espuma.
En cada verbo la memoria comulga con el sueño: sueño
Que el cielo torna en caballos, mar, acaso, en desvelados
Velámenes, cuaderno donde el pájaro escapa de la llovizna.
En el cuaderno del tejado, la luz consagra su resuello.
Cada puerta es una lección anónima para mis zapatos
Peregrinos —ahí es donde los espectros se vuelven reales,
Tan real como la niebla colgante sobre los barcos
En la conquista de lo infinito, en la trastienda del ayuno.
Hay palabras que respiran pañuelos o pañuelos que ciegos
Florecen en la sal, en la respiración del hollín, en la esquirla
De los pétalos, en las manos de un niño amarrando las nubes.
En el petate del césped, las sombras se vuelven ángeles.
Duerme la distancia en cada piedra del reloj. La maquinaria
De la niebla siempre es crepúsculo entre un fondo
De ausencias. —A menudo pienso en aquel
Que [“Nació lejos de Dios Padre bien a la izquierda
Sembró el maíz y maceró la hoja añilera
Sobrevivió bajo el sol a plena sed y a plena hambre
Se refugió en el amor cuando aún era niño]”…
Por supuesto que pensar resulta un atentado en contra del status quo.
De ahí que a menudo hable con el humo; escriba sobre la página
De las baldosas, o pulse la escritura en cualquier rama de la sangre.
O piense en los cuentos de Perrault, hable con la Bella Durmiente,
O imagine que soy el Príncipe Feliz, con singular elegancia
Y pulcritud, o recite de Pe a Pa las Fábulas de Esopo, a Peter Pan,
El Patito Feo sin la moraleja de Caperucita…
También leer y no masticar da indigestión. Por cierto que
Lope de Vega en La Dorotea sentencia:”Libro cerrado no saca letrado”.
Como quiera que sea, amanece a menudo, sin la religiosidad
De las campanas o éstas se han vuelto tan reales que repican siempre:
Cuando el sueño respira o las aguas vitales se aquietan,
Cuando las sombras salen a raudales, o es simple fluir del juego.
Entre proverbios y salmos, este arroyo de cipreses.
El poeta a menudo se contrapone a Marx en su famosa “División
Del trabajo y la manufactura
”. Mi única interdependencia directa,
Es entre vos y yo, es la poesía que ando como jamelgo lamiendo
La brisa, esperando que el musgo me conmocione al mediodía.
Cuando la penumbra cubre los jardines, los fantasmas son reales.
Cuando te acuestas cruzas el filo de lámparas.
Sin las sábanas de la autoconciencia, el espejo refleja el follaje
De sí mismo, sin cábalas ni aleros.
El aroma guía el pálpito de manera fidedigna: —la ciudad entera
Para los que no ayunan; la hondura para el que anhela.
La vida cacarea en la garganta; al final sólo heredamos las plumas
De la lluvia —o, en el mejor de los casos, rogando al santo,
Dejamos que el perro ladre a las hormigas…
Hacia el día, el impasible eco de las hojas sobre el leve horizonte,
A menudo páramo intransitable…
Barataria, 06.IX.2009

lunes, 7 de septiembre de 2009

Salmorra damunt la plaga-poema d'André Cruchaga traduït al català per Pere Bessó

Joaquín Sorolla







Salmorra damunt la plaga
poema d'André Cruchaga traduït al català per Pere Bessó






Ahora que todo vuelve: el silencio y la espera,
MIQUEL MARTÍ I POL






Perdut el present perfecte, la vesprada vetla la tristesa.
Sostinc la ferida al litoral dels meus porus, els ulls
Adverteixen l’ala esberlada del dia, la salmorra lacerant
Damunt de la plaga, la fatiga al rostre sense punts cardinals.
Als espills el fil de l’aigua es torna sinestre.
—No hi ha rostres sense plagues, ni sostenidors per al meu crit.
(L’esperança de penes se sosté en la llengua de les lluernes;
De penes una lluna cega a la concavitat de les meues mans,
Còdols de la carn on repten les formigues,
Les branques del pols damunt de la túnica del sòl.
Sospiren els ocells en la geometria moribunda de la boca,
Lenta la rosada dels caragols a les meues oïdes —les pestanyes
Moren al relleu del sol; el calendari respira, perenne,
La cendra dels dorments i el sutze de les tempestes).
Aquesta creu no és la dels morts. No és la dels vaixells
Senzills que s’afonen al mar, és l’horitzó
Amb els seus rius de granit, —el rierol insomne des dels braços,
Des del batec sense llet que s’òbriga al llavi,
Des de la sang on Déu no troba sossec.
Als ulls, tanmateix, creixen els cabells fins a terra.
El dia s’esborra en el brunzir de les abelles. —s’esborra aquesta gola
Com illa, els signes zodiacals de les oronelles,
El cel dels pins, i aquest gel d’ombres d’ésser viu.
Sovint deserte de la brasa dels espectres.
El temps fon els meus porus en balbucejant reblell.
La ferida és la brasa de la meua existència: —Aqueix afany fràgil del nosaltres.
La decrepitud és com la suma de tantes portes tancades.
Les ombres de la memòria desvisten el cos —Aqueixes ombres
Que la nit extravia en la memòria. El fantasma que furga
En cada efemèrides, les aigües respirades al rellotge.
(Dol no abraçar-te en la mateixa proporció de la llum; cada trenc d’alba
Encarna el dubte del combat, l’aurora incerta d’allò real,
L’exactitud el primer dia d’amagatotis fins a tocar fons al sexe.
El pàlpit no es calcula en grams d’Esperança, ni el mateix
Perfum dura a les entranyes: —cada ferment porta a nous
Desvaris, com aquest que la nit recull en cada llibre,
Al ventet que mou les cortines i desarma la fullaraca.
Ací habite en l’excés de les meues contradiccions, sense camisa
Jugant-me la vida com un jugador de concavitats religioses).
Llepe cada esquerda ancestral de la nit.
Viatge junt a la nit d’antics velams. Aquest és el meu ofici.
Per a veure arrossegue les espines com cossos putrefactes.
Camine en el potser evocant mans, paraules dòcils, diumenges
Sense curull, bagasses que dormen al meu costat sense sarcasme.
Invente flaires tendrament com les del senet de pobre o la fruita de la passió,
Mastegue la meua mateixa ignorància d’arcans,
Dilapide l’oix que em fan les sabates, —descalç puc sentir
L’aigua salobre de les llàgrimes.
Aquesta ferida no la sostenen les parets, en tot cas,
La mateixa severitat amb què la nit sacsa els meus ossos,
En tot cas, aqueix dubte impossible de l’alba a les meues temples.
Baratària, 30.VIII.2009








Salmuera sobre la llaga






Ahora que todo vuelve: el silencio y la espera,
MIQUEL MARTÍ I POL




Perdido el presente perfecto, la tarde vela la tristeza.
Sostengo la herida en el litoral de mis poros, los ojos
Advierten el ala quebrada del día, la salmuera lacerante
Sobre la llaga, la fatiga en el rostro sin puntos cardinales.
En los espejos el hilo del agua se torna siniestro.
—No hay rostros sin llagas, ni sostenes para mi grito.
(La esperanza apenas se sostiene en la lengua de las luciérnagas;
Apenas una luna ciega en la concavidad de mis manos,
Guijarros de la carne donde reptan las hormigas,
Las ramas del pulso sobre la túnica del suelo.
Suspiran los pájaros en la geometría moribunda de la boca,
Lento el rocío de los caracoles en mis oídos —las pestañas
Mueren en el relieve del sol; el calendario respira, perenne,
La ceniza de los durmientes y el hollín de las tormentas).
Esta cruz no es la de los muertos. No es la de los barcos
Sencillos que se hunden en el mar, es el horizonte
Con sus ríos de granito, —el arroyo insomne desde los brazos,
Desde el latido sin leche que abra al labio,
Desde la sangre donde Dios no encuentra sosiego.
En los ojos, sin embargo, crecen los cabellos hasta el suelo.
El día se borra en el zumbido de las abejas. —se borra esta garganta
Como isla, los signos zodiacales de las golondrinas,
El cielo de los pinos, y este hielo de sombras de estar vivo.
A menudo deserto del ascua de los espectros.
El tiempo derrite mis poros en balbuciente cascajo.
La herida es el ascua de mi existencia: —Ese afán frágil del nosotros.
La decrepitud es como la suma de tantas puertas cerradas.
Las sombras de la memoria desvisten el cuerpo —Esas sombras
Que la noche extravía en la memoria. El fantasma que hurga
En cada efemérides, las aguas respiradas en el reloj.
(Duele no abrazarte en la misma proporción de la luz; cada amanecer
Encarna la duda del combate, la aurora incierta de lo real,
La exactitud del primer día a hurtadillas hasta tocar fondo en el sexo.
El pálpito no se calcula en gramos de Esperanza, ni el mismo
Perfume dura en las entrañas: —cada fermento lleva a nuevos
Desvaríos, como este que la noche recoge en cada libro,
En el vientecillo que mueve las cortinas y desarma la hojarasca.
Ahí habito en el exceso de mis contradicciones, sin camisa
Jugándome la vida como un jugador de concavidades religiosas).
Lamo cada hendidura ancestral de la noche.
Viajo junto a la noche de antiguos velámenes. Este es mi oficio.
Para ver arrastro las espinas como cuerpos putrefactos.
Camino en el acaso evocando manos, palabras dóciles, domingos
Sin hartazgo, rameras que duerman a mi lado sin sarcasmo.
Invento aromas tiernamente como las del carao o las granadillas,
Mastico mi propia ignorancia de arcanos,
Dilapido el asco que me dan los zapatos, —descalzo puedo sentir
El agua salobre de las lágrimas.
Esta herida no la sostienen las paredes, si acaso,
La misma severidad con que la noche sacude mis huesos,
Si acaso esa deuda imposible del alba en mis sienes.
Barataria, 30.VIII.2009

domingo, 6 de septiembre de 2009

Parrac de l’hora- poema d'André Cruchaga traduït al català per Pere Bessó

La tempestad arquea su último silencio






Parrac de l’hora
poema d'André Cruchaga traduït al català per Pere Bessó







Desde hace tiempo vivo mi último minuto
LOUIS ARAGON





Els adéus es fonen en la boira de cada matí.
Cremades les mans només resta el miracle.
Les mortalles colpegen aquesta penitent fugida de mi mateix.
Un dia qualsevol la diligència de la taula
Perdrà totes les estovalles —idèntic a la boira
És aquest ofici dels cards, jardí d’ombres a les temples.
(Mai no oblide la forma esparsa de les lluernes,
Aquest pomell de llum que vessa la nit última,
Els ulls de la vesprada amb els seus ocells trencats, els records
Reprimits damunt del trac-a-trac de les aigües,
L’esclafit de les armes en el darrer silenci.
La pau amb aquesta ferida de rosers. En les paraules
Indefenses les ulleres del calendari. La por
Sense ales ací en aquest trànsit d’òrfena Esperança).
Un dia haurà d’acompanyar-me algun paisatge sense parets.
Esperar fa envellir innecessàriament.
La vetlla cada vegada perpetua els impossibles. No hi ha idioma
Que abaste aquesta demència d’absències i parracs.
Sovint els dies són innecessaris per a la memòria.
Udola el gos de la paciència, el trot de l’esbufec,
El segle ploró de les ombres, —aquest sopor de cascos
Endolat. La tempesta arqueja la seua enorme escala.
Res no resta quan un es perd als crespons
De la nit. Cremen les genives davall de les llànties.
Una sola pedra pot obrir les comportes del dia.
A la fi el sanglot es torna moneda gastada a la boca
Del vent. Al costat és insuportable a l’alfabet.
En quina pell encarnen làpides sinistres?
En quin territori parla l’espessura de les pedres?
—En aqueix on els còdols sostrauen el llenguatge,
En aqueix on només hi ha taüts i mocadors de fred.
Sempre fou feroç el sutze dels cresols. Els morts
A la sal sense metamorfosi, les llàgrimes amb desigs de vaixells,
Aquest llegir-se un mateix sense repudiar la sintaxi.
(Amb tu ha tornat la nit al jardí dels cecs.
Hi ha cendra en aquesta travessia de nus. Hi ha jardins
Arrossegats pel tacte, vertigens i armes sense sentit).
No conec capa altra pèrdua que la palpitació desenfrenada.
—Els guanys només els proveeix l’exercici de l’usura,
I no aquest supurar de finestres en la nit.
Un cruixit de mosques profana la carn. La disfressa del rostre,
Aquesta història inevitable de sorra.
Les portes resten a prop dels ossos, parrac de l’hora
Que es vessa al brou, nuesa que callem en l’ombra,
Univers sense alberg, postrat en sabates sense eco.
Es viu, al capdavall, al fil de l’últim minut
Tot i sabent que el desvari pot convertir-se en un fangar.
Baràtaria, 04.IX.2009







Andrajo de la hora






Desde hace tiempo vivo mi último minuto
LOUIS ARAGON





Los adioses se funden en la niebla de cada mañana.
Quemadas las manos sólo queda el milagro.
Las mortajas golpean esta penitente huída de mi mismo.
Un día menos pensado, la diligencia de la mesa
Perderá todos los manteles —idéntica a la niebla
Es este oficio de los cardos, jardín de sombras en las sienes.
(Jamás olvido la forma dispersa de las luciérnagas,
Este ramo de luz que vierte la noche última,
Los ojos de la tarde con sus pájaros rotos, los recuerdos
Reprimidos sobre el tableteo de las aguas,
El chasquido de las armas en el último silencio.
La paz con esta herida de rosales. En las palabras
Indefensas las ojeras del calendario. El miedo
Sin alas aquí en este tránsito de huérfana Esperanza).
Un día habrá de acompañarme algún paisaje sin paredes.
Esperar hace envejecer innecesariamente.
La vigilia cada vez perpetúa los imposibles. No hay idioma
Que abarque esta demencia de ausencias y harapos.
A menudo los días son innecesarios para la memoria.
Aúlla el perro de la paciencia, el trote del resuello,
El siglo lloroso de las sombras, —este sopor de cascos
Enlutados. La tempestad arquea su enorme escalera.
Nada queda cuando se pierde uno en los crespones
De la noche. Arden las encías debajo de las lámparas.
Una sola piedra puede abrir las compuertas del día.
Al final el sollozo se vuelve moneda gastada en la boca
Del viento. En el costado es insoportable al alfabeto.
¿En qué piel encarnan lápidas siniestras?
¿En qué territorio habla la espesura de las piedras?
—En ese donde los guijarros sustraen el lenguaje,
En ese donde sólo hay ataúdes y pañuelos de frío.
Siempre fue feroz el hollín de los candiles. Los muertos
A la sal sin metamorfosis, las lágrimas con deseos de barcos,
Este leerse uno mismo sin repudiar la sintaxis.
(Contigo ha vuelto la noche al jardín de los ciegos.
Hay ceniza en esta travesía de nudos. Hay jardines
Arrastrados por el tacto, vértigos y armas sin sentido).
No conozco otro extravío más que la palpitación desenfrenada.
—Las ganancias sólo las provee el ejercicio de la usura,
Y no este supurar de ventanas en la noche.
Un crujido de moscas profana la carne. El disfraz del rostro,
Esta historia inevitable de arena.
Las puertas están próximas a los huesos, andrajo de la hora
Que se vierte en la sopa, desnudez que callamos en la sombra,
Universo sin albergue, postrado en zapatos sin eco.
Uno vive, después de todo, al filo del último minuto
A sabiendas que el desvarío puede convertirse en una ciénaga.
Barataria, 04.IX.2009

sábado, 5 de septiembre de 2009

Mentre que el dubte reste- poema d'André Cruchaga traduït al català per Pere Bessó

Desfiladero de la duda






Mentre que el dubte reste
poema d'André Cruchaga traduït al català per Pere Bessó






La agonía puede mataro puede sustentar la vida…
CHARLES BUKOWSKI






Mentre que el dubte reste, el rostre és un quadern il·legible.
Conec els objectes al voltant del buit. La desesperació
Dels gossos en la intensitat dels violins,
L’ètica dels secrets sense tòrcer la boca, ni la cara,
La raó de respirar i sobreviure de cara a les mosques
A les oïdes: els meus ossos toquen el fons de les cambres;
Cada trenc d’alba és la resposta a la meua anestèsia, a la finitud
Personal de les meues dents, a la ambigüitat recurrent
De la fullaraca, —drama potser que sacsa la persiana de les sines.
Els analgèsics em fan ser una llapissera despresa.
(La teua imatge llisca i goteja damunt del teulat:
Aigua que esclata en la foscor dels ulls,
En aquesta asfíxia revelada de les palpebres. En aquest udolar de la matèria.
Entre el tragí de les antípodes, taules i cadires deambulen
Sense estovalles ni comensals, dèbils diumenges sense sacraments).
Un dia la ràfega trencà temps i sang.
Ara toca refer camí a tants morts a les mans.
La fe és una estranya sensació de salmorra amb llimonada.
La resta per anar és una glopada de fum. Són vidres
Demencials en la fermentació de sordmuts. Confusa gelatina
De la nit en la seua perplexitat de successius cercles.
Les fulles buides dels crits o l’aldarull, perforen i caven
En les temples: a les altures creix la nit amb rats-penats.
Els rodamons es riuen, solitaris, del seu mateix dolor. Caminen
Sense donar-se compte damunt de les cortines del sanglot, dormen al baf
De la immundícia, imaginen un riu en les faltes del cel.
Així passen la vida els trens molsosos en les barres, els atris lletosos
De la perfídia, les poltrones amb puces on tota insinuació és delit.
(Mentre que jo t’espere en aquesta badia de sacrílegues corrents,
Mentre que espavente els mosquits que fereixen amb el seu escalpel les temples,
Mentre que vesse aquest alé al fumeral del teu calendari,
Mentre que planege la baixada dels turons, i m’assacie al bosc
Perfumat de l’ombra, que la llum desvetle les sals del cos).
La boira, però, rodeja tots els cercles. —El fogó de la mort
És a prop amb la seua fúria, la nit és a prop amb els seus rugosos
Abets, l’ec del temps se cintra al cos.
En la meua respiració s’estén, però, el rostre de les campanes.
Els carrers amb els passos envellits, el País sense mesos, l’amor damunt d’un
oli de ferides, —Aqueix que em negues a la font de les mans.
Estrany és el riure sense el teu rostre de violes. Estrany el teu ventre sense el part
De les meues mans, sense l’aigua que travessa xiulant la matinada.
La nit s’ha tornat un feix de cabells solitaris.
Giren les finestres a través de les xarxes de la fam. Els ocells
Alcen la gola de la pluja, mossegue inútilment l’apozema
Dels ports: —Ningú no serveix el trenc d’alba al coixí on els vaixells
Ixen en la mitjanit de l’aigua.
En les mans d’aquest temps: —llinda de la pols—, els murs
Són càmares de foc on se sofregeixen els anhels. Plou en la foscor
Interminable de les llindes. Joc al tauler de la tendresa.
L’escala, però, dels jardins necessita més transparència.
Mentre que l’hora lliura el seu esglai moribund,
Camine pels vells passadissos de la llunyania…
Baratària, 28.VIII.2009







Mientras la duda sea






La agonía puede mataro puede sustentar la vida…
CHARLES BUKOWSKI





Mientras la duda sea, el rostro es un cuaderno ilegible.
Conozco los objetos alrededor del vacío. La desesperación
De los perros en la intensidad de los violines,
La ética de los secretos sin torcer la boca, ni la cara,
La razón de respirar y sobrevivir de cara a las moscas
En los oídos: mis huesos tocan el fondo de las habitaciones;
Cada amanecer es la respuesta a mi anestesia, a la finitud
Personal de mis dientes, a la ambigüedad recurrente
De la hojarasca, —drama acaso que sacude la persiana de los senos.
Los analgésicos me hacen ser un lápiz desprendido.
(Tu imagen resbala y gotea sobre el tejado:
Agua que estalla en la oscuridad de los ojos,
En esta asfixia revelada de los párpados. En este aullido de la materia.
Entre el trajín de las antípodas, mesas y sillas deambulan
Sin manteles ni comensales, débiles domingos sin sacramentos).
Un día la ráfaga rompió tiempo y sangre.
Ahora toca desandar a tantos muertos en las manos.
La fe es una extraña sensación de salmuera con limonada.
El resto por andar es una bocanada de humo. Son güishtes
Demenciales en la fermentación de sordomudos. Confusa gelatina
De la noche en su perplejidad de sucesivos círculos.
Las hojas huecas de los gritos o el bullicio, perforan y cavan
En las sienes: en las alturas crece la noche con murciélagos.
Los vagabundos se ríen, solitarios, de su propio dolor. Caminan
Sin darse cuenta sobre las cortinas del sollozo, duermen en el vaho
De la inmundicia, imaginan un río en las faltas del cielo.
Así pasan la vida los trenes mohosos en las mandíbulas, los atrios lechosos
De la perfidia, los sillones con pulgas donde toda insinuación es delicia.
(Mientras yo te espero en esta abadía de sacrílegas corrientes,
Mientras espanto los mosquitos que hieren con su escalpelo las sienes,
Mientras vierto este aliento en la chimenea de tu calendario,
Mientras planeo la bajada de las colinas, y me sacio en el bosque
Perfumado de la sombra, que la luz desvele las sales del cuerpo).
Sin embargo la niebla rodea todos los círculos. —El fogón de la muerte
Está próximo con su furia, la noche está próxima con sus rugosos
Abetos, el eco del tiempo se cimbra en el cuerpo.
En mi respiración se tiende, sin embargo, el rostro de las campanas.
Las calles con los pasos envejecidos, el País sin meses, el amor sobre
Un óleo de heridas, —Ese que me niegas en la bandeja de las manos.
Extraña es la risa sin tu rostro de alelíes. Extraño tu vientre sin el parto
De mis manos, sin el agua que atraviesa silbante la madrugada.
La noche se ha vuelto un haz de cabellos solitarios.
Giran las ventanas a través de las redes del hambre. Los pájaros
Levantan la garganta de la lluvia, muerdo inútilmente la pócima
De los puertos: —Nadie sirve el amanecer en la almohada donde los barcos
Salen en la medianoche del agua.
En las manos de este tiempo: —umbral del polvo—, los muros
Son cámaras de fuego donde se sofríen los anhelos. Llueve en la oscuridad
Interminable de los dinteles. Juego al tablero de la ternura.
Sin embargo la escalera de los jardines necesita más transparencia.
Mientras la hora suelta su pavor moribundo,
Camino por los viejos corredores de la lejanía…
Barataria, 28.VIII.2009

viernes, 4 de septiembre de 2009

Perplexitat- poema d'André Cruchaga traduït al català per Pere Bessó

JEAN BAPTISTE SIMEON CHARDIN






Perplexitat
poema d'André Cruchaga traduït al català per Pere Bessó






Després d’aquest món la paraula rovellada. La ràfega
Espessa de la nit, les temptacions del poder allargant
Les seues branques sinistres, els jardins reclinats damunt de la boira.
Morir en l’estació de la pluja colpejant les parets:
Cau l’ala repetint el rovell, l’ombra de les ídoles,
I fins i tot aqueixa manera de morir damunt de l’heura.
No hi ha atzar en aquest deliri sense taula del destí.
A la fi els dies moren als peus; inassolible l’altra riba
Dels inventaris, les equacions sense armadures,
O les interrogacions a les barres dels corbs.
Cada dia entrem a un pou de mortalles: —Ofega al pedrís
El sutze que sobrevola en les estelles dels espills i les llapisseres?
Escrivim la fam cap a la bèstia ensinistrada;
Llancem la memòria, de sobte, a través del conjur del No-res.
La nit és sentinella d’aquest temps i el paper carbó els meus ulls.
Ignore quins dies s’assacien amb el plor, amb les perplexitats
De la sal, amb aqueix deliri que només dóna l’eco de les ferides.
Udola el fuet de l’escalfred. Com oblidar l’agulla que esgarrapa
En la sang? —És el ritual de cada hora a la boirina.
Sovint és necessària una catifa d’amnèsia per a
Enfrontar el dol de les cambres buides: Aquest Món incert,
Potser febre que immola com una foguera.
De sobte el calendari es torna feraç idolatria, misteriós
Aliment per a la dolçor de la por, pedra flotant,
Prodigiosa frustració de dents…
La sensibilitat és una mena de malson multiplicat en la lucidesa
Dels ganivets. De qui són els solcs de la compulsió?
Fa falta intel·ligència per a veure la rotació del pòl·len; el cel
Està cada vegada més a prop del foc, no sé si la carn mateixa pot
Sostindre una unça de consciència, una sospita de pètals, un diluvi
De begònies damunt de la virtualitat de les voravies i anar sense fatiga.
Les imatges de ruptura cada volta es fan més tenses als teulats.
Sovint el vertigen s’esdevé més poderós que el galop dels cavalls
Exacerbant amb les seues ferralles la mudesa de les pedres.
(Com estranye el teu alé d’ocell, la sina cremada d’arc del cel,
Màgics hisops on germina l’aire i el sol es torna límpida
Llum de migdia, cavallet per a dibuixar l’infinit).
Quines perplexitats escapen o perduren a aquest equívoc de negacions?
—La respiració no té treva per moltes fissures i escorces
Que vente el món. Els cementeris ocupen l’entusiasme.
De segurs que els corredors de la Bolsa no s’estimen la poesia.
Tampoc no ho fan els captaires que transiten per carrers deserts,
Per bé que ells siguen matèria de versos, llumins de la vexació.
Des de quan el fred pot palpar-se als soterranis?
—Els aniversaris acumulen incessants morts, conversacions
Que van restant al fil de la demència. —Vosté i jo ho sabem
Quan obrim la porta, quan a soles falsifiquem la innocència,
I les raons passen a segon pla…
La sordidesa no serveix per a administrar analgèsics. I, tanmateix,
Ens exposem a absorbir la follia en un jardí pudent:
Sovint escopir és l’única manera que tenim per a expressar
La nostra existència, el fred possible, el triomf davant del poder.
Quant a la resta, que continue el deliri junt a l’oxígen dels coixins.
Baratària, 20.VIII.2009






Perplejidad





Después de este mundo la palabra enmohecida. La ráfaga
Espesa de la noche, las tentaciones del poder alargando
Sus ramas siniestras, los jardines reclinados sobre la niebla.
Morir en la estación de la lluvia golpeando las paredes:
Cae el ala repitiendo la herrumbre, la sombra de los ídolos,
Y hasta esa manera de morir sobre la hiedra.
No hay casualidad en este devaneo sin mesa del destino.
Al final los días mueren en los pies; inasible la otra orilla
De los inventarios, las ecuaciones sin armaduras,
O las interrogaciones en las mandíbulas de los cuervos.
Cada día entramos a un pozo de mortajas: —¿Ahoga al poyetón
El hollín que sobrevuela en las astillas de los espejos y los lápices?
Escribimos el hambre hacia la bestia amaestrada;
Lanzamos la memoria, de repente, a través del conjuro de la Nada.
La noche es centinela de este tiempo y el papel carbón mis ojos.
Ignoro qué días se sacian con el llanto, con las perplejidades
De la sal, con ese delirio que sólo da el eco de las heridas.
Aúlla el látigo del escalofrío. ¿Cómo olvidar la aguja que escarba
En la sangre? —Es el ritual de cada hora en la neblina.
A menudo es necesaria una alfombra de amnesia para
Enfrentar el duelo de las habitaciones vacías: Este Mundo incierto,
Acaso fiebre que inmola como una hoguera.
De pronto el calendario se torna feraz idolatría, misterioso
Alimento para la dulzura del miedo, piedra flotante,
Prodigiosa frustración de dientes…
La sensibilidad es una especie de pesadilla multiplicada en la lucidez
De los cuchillos. ¿De quiénes son los surcos de la compulsión?
Hace falta inteligencia para ver la rotación del polen; el cielo
Está cada vez más próximo al fuego, no sé si la carne misma puede
Sostener una onza de conciencia, una sospecha de pétalos, un diluvio
De begonias sobre la virtualidad de las aceras y andar sin fatiga.
Las imágenes de ruptura cada vez se vuelven tensas en los tejados.
A menudo el vértigo es más poderoso que el galope de los caballos
Exacerbando con sus herrajes la mudez de la piedras.
(Cómo extraño tu aliento de pájaro, el seno ardido de arco iris,
Mágicos hisopos donde germina el aire y el sol de vuelve límpida
Luz de mediodía, caballete para dibujar el infinito).
¿Qué perplejidades escapan o perduran a este equívoco de negaciones?
—La respiración no tiene tregua por más fisuras y cáscaras
Que aviente el mundo. Los cementerios ocupan el entusiasmo.
Los corredores de la Bolsa con seguridad no aman la poesía.
Tampoco lo hacen los mendigos que transitar por calles desiertas,
Aunque ellos sean materia de versos, fósforos del vejamen.
¿Desde cuándo el frío se puede palpar en los sótanos?
—Los cumpleaños acumulan incesantes muertes, conversaciones
Que van quedando en el hilo de la demencia. —Usted y yo lo sabemos
Cuando abrimos la puerta, cuando a solas falsificamos la inocencia,
Y las razones pasan a segundo plano…
La sordidez no sirve para administrar analgésicos. Y sin embargo,
Nos exponemos a absorber la locura en un jardín maloliente:
A menudo escupir es la única manera que tenemos para expresar
Nuestra existencia, el frío posible, el triunfo ante el poder.
Por lo demás que siga el delirio junto al oxígeno de las almohadas.
Barataria, 20.VIII.2009

jueves, 3 de septiembre de 2009

Mar a fons- poema d'André Cruchaga traduït al català per Pere Bessó

Fondo ensimismado de aguas







Mar a fons
poema d'André Cruchaga traduït al català per Pere Bessó





Los que vestimos cuerpos como trajes envejecidos
a quienes basta el hurto o la limosna de una migaja que es
todo el pan y la única hostia
hemos llegado al litoral de los siglos que pesan sobre
nuestros corazones angustiados,
SALVADOR NOVO




Mar a fons la nit total dels meus sentits. El llit al rostre,
El pit estalonat amb testos de Calipso, l'anar humidit
Pels dies, la imatge carnal, sense limits a la cambra.
L’asfíxia quasibé toca els ossos. La finitud de les certeses
Arrancada a certes ambigüitats, la litúrgia de l’aire a les palpebres,
—A voltes la llum defalleix als jardins, la profunditat ofega
Les paràboles; goteja la ferida instantànies de palpebres.
Cap a quins fons la ceguesa fa les seues manufactures? —Cap
A quins calendaris la taula coagula el menjar, aqueixes endurides
Paraules del crit? Els ulls giren, lleugers, al voltant dels objectes.
Aigües ombrívoles emplenen el costat sacramental de la ràfega.
Sóc un comensal al davantal de la molsa. Bracege al coral
De certs peixos, en l’apogeu d’aqueixa estranya llum, món esqueixat
De flautes. Cada paisatge crema en els caragols. Cada rastre
És un cor fermentat en la comuna trama dels espills.
Hi ha crims a l’altra banda del somni: — gossos solars estesos
A l’alba, nus amants que se n’allunyen en esvanir
La consciència en les fotografies. A l’ull s’instal·la el fred de la impunitat.
Els avis condemnats a la desesperació, l’anatomia crítica
Dels claus, el vell turment dels hiverns estacionals.
La Pàtria i l’amor mai no arriben quan es ploren. Mai una guitarra
No reviu els ulls, els ocells repetits que s’alcen a la vesprada.
(Per a què els braços si no serveixen per a agafar l’olor als vestits;
Sovint l’huracà llepa els rellotges on el respir caduca. Al faristol
Del paladar no cap l’hivern amb tot el seu alfabet, però sí,
Els racons del secret, el desvetlament del sospir en l’arc del cel)…
En aquest mar a fons hi ha nits i set. Hi ha misèria i tortura.
—Sempre aquest País insepult traí els meus somnis. El desdeny, el traïment
Són permanents: On ets mentre que agonitze? On et trobe
Sense veure sepultures, amb un pessic de zum-zums, agonitzant
En la necessitat dels ovaris, amb un flascó d’esperança i sense barbitúrics?
Al capdavall no sé on et trobes. No sé del vestit tornat
Fortalesa, ni en qui reclines la teua arquitectura.
Front a l’ànsia i la despulla renaix l’oblit i l'estridència dels morts.
Hi ha dies on la llàgrima resorgeix amb empenta. Hi ha dies on la mel
És un vell litoral de penya-segats, obscé llaç d’ofegaments.
S’esdevé que les fal·làcies s’obrin en trossos de pa. No en feliç meravella.
Els dies són més certs quan punxen el plany.
Quan la ferida s’emplena de clams, i el plor és un retrat
De crisantems. (I encara que la paradoxa siga un poc afortunada,
La foscor ateny la llegibilitat de les dents, la degradació
Exacta de les vísceres, i l’antic sotsmón de les finestres als ulls.
Sovint és la retòrica la que s’encarrega dels simulacres. Quant a la resta,
Conec el calembur dels discursos i el tret a la racionalitat).

Mai no em dius res d’aquesta tortura que depreda els quaderns del dia.
Mai no estàs ací amb mi suportant la bava de les portes tancades,
El rovell sense treva de la descomposició,
Els arbres tallats on cucleja l’horitzó, les víctimes ofegades
En les clavegueres i aqueix matí on escapce la meua esperança.
El món ens arrossega amb el seu punyal desorbitat cap a espais
On els jardins es dissequen…






Mar a fondo





Los que vestimos cuerpos como trajes envejecidos
a quienes basta el hurto o la limosna de una migaja que es
todo el pan y la única hostia
hemos llegado al litoral de los siglos que pesan sobre
nuestros corazones angustiados,
SALVADOR NOVO




Mar a fondo la noche total de mis sentidos. La cama en el rostro,
El pecho apuntalado por tiestos de Calipso, el andar humedecido
Por los días, la imagen carnal, sin limites en la habitación.
La asfixia casi toca los huesos. La finitud de las certezas
Arrancada a ciertas ambigüedades, la liturgia del aire en los párpados,
—A veces la luz desfallece en los jardines, la profundidad ahoga
Las parábolas; gotea la herida instantáneas de párpados.
¿Hacia qué fondos la ceguera hace sus manufacturas? —¿Hacia
Qué calendarios la mesa coagula la comida, esas endurecidas
Palabras del grito? Los ojos giran, ligeros, alrededor de los objetos.
Aguas sombrías llenan el costado sacramental de la ráfaga.
Soy un comensal en el delantal del musgo. Braceo en el coral
De ciertos peces, en el apogeo de esa extraña luz, mundo agrietado
De flautas. Cada paisaje arde en los caracoles. Cada rastro
Es un corazón fermentado en la común trama de los espejos.
Hay crímenes al otro lado del sueño: —perros solares tendidos
En el alba, desnudos amantes que se alejan al desvanecer
La conciencia en las fotografías. En el ojo se instala el frío de la impunidad.
Los abuelos condenados a la desesperación, la anatomía crítica
De los clavos, el viejo tormento de los inviernos estacionales.
La Patria y el amor nunca llegan cuando se lloran. Nunca una guitarra
Revive los ojos, los pájaros repetidos que se alzan en la tarde.
(Para qué los brazos si no sirven para asir el olor a los vestidos;
A menudo el huracán lame los relojes donde el respiro caduca. En el atril
Del paladar no cabe el invierno con todo su alfabeto, pero sí,
Los rincones del sigilo, el desvelo del suspiro en el arco iris)…
En este mar a fondo hay noches y sed. Hay miseria y tortura.
—Siempre este País insepulto traicionó mis sueños. El desdén, la traición
Son permanentes: ¿Dónde estás mientras agonizo? ¿Dónde te encuentro
Sin ver sepulturas, con una pizca de zumbidos, agonizante
En la necesidad de los ovarios, con un frasco de esperanza y sin barbitúricos?
No sé a fin de cuentas dónde te encuentras. No sé del vestido tornado
En fortaleza, ni en quién reclinas tu arquitectura.
Frente al ansia y el despojo renace el olvido y la estridencia de los muertos.
Hay días donde la lágrima resurge con ímpetu. Hay días donde la miel
Es un viejo litoral de acantilados, obsceno lazo de ahogos.
Sucede que las falacias se abren en trozos de pan. No en feliz asombro.
Los días son más ciertos cuando punzan la quejumbre.
Cuando la herida se llena de clamores, y el llanto es un retrato
De crisantemos. (Y aunque la paradoja sea un poco afortunada,
La oscuridad alcanza la legibilidad de los dientes, la degradación
Exacta de las vísceras, y el antiguo submundo de las ventanas en los ojos.
A menudo es la retórica la que se encarga de los simulacros. Por lo demás,
Conozco el retruécano de los discursos y el disparo a la racionalidad).
Nunca me dices nada de esta tortura que depreda los cuadernos del día.
Nunca estás aquí conmigo soportando la baba de las puertas cerradas,
La herrumbre sin tregua de la descomposición,
Los árboles cortados donde grazna el horizonte, las víctimas ahogadas
En las cloacas y esa mañana donde decapito mi esperanza.
El mundo nos arrastra con su puñal desorbitado hacia espacios
Donde los jardines se disecan…
Barataria, 27.VIII.2009

miércoles, 2 de septiembre de 2009

Gozo del rocío-poema d'André Cruchaga traduït al català per Pere Bessó

Luz en las pupilas


Goig de la rosada
poema d'André Cruchaga traduït al català per Pere Bessó



Entre nus, l’arpó ardent a les mans.
els ocells de les sines, dolços, vent de l’alba.
La llum desment allò que l’ull veu a la nit.
August el litoral, l’escuma a la boca de la gruta,
Roca del desig, aus damunt del penyal del xiulit.
El mont greu, atapeït bosc al torrent de l’aigua,
—fullatge que el vent alleugera en l’alé
I torna bressol la pròdiga gesta de llepar el tribut
De la llitera. Cec és el mar; porpra l’orgasme
Damunt del promontori de sal de l’escuma.
Esquile davall de les campanes el gra dels porus:
Una altra mel prolixa solca el vim de les temples.
El llop de la nit furta qualsevol sossec.
Humida la queixa, la brasa en desencert. A meitant ribera
L’hort a la boca, imant on el rierol
Desplega peixos i deslliura la llet de les venes.
El niu abriga, entre branques, el pinzell de l’anhel.
L’àspid sobre el vas de les sines, el foc cec,
Penetrat a l’atzabeja còncava de la tempesta.
—Diràs després entre la gespa i l’heura, sense treva,
Que el calendari és curt i lleuger per a restar ací,
Concentrats en aquest desvari de violes.
La lava és fera damunt de la seua atalaia.
L’alé és el que millor il·lustra els engonals nus
De la roca. El moll de la boca, lasciu,
Toca terra en la nuesa del raig.
La veu és gutural des de la caverna, bocins de veu
Damunt de les aigües, ocells a cor el goig de la rosada
Entre les cames, damunt de l’encotxa dolça on dorm.
El vent teix i desteix els gemecs.
Les mamelles es drecen sobre el buit, damunt del llépol
Ambre que el fila, damunt de les mans que les coronen.
Així llueix com un cíclope la meua llengua, sense mirament,
En cada campana que em lliga a la despulla.
Cada dia, sense fatiga, òbric aqueix cofre sol·lícit d’ocells.
I és que en el sembradís, el solc espera que acudesca
La sement, fins a precipitar el riu de les venes.
Baratària, 02.IX.2009







Gozo del rocío


Entre nudos, el arpón ardiente en las manos.
Los pájaros de los senos, dulces, viento del alba.
La luz desmiente lo que el ojo ve en la noche.
Augusto el litoral, la espuma en la boca de la gruta,
Roca del deseo, aves sobre el peñasco del silbo.
El monte grave, tupido bosque en el torrente del agua,
—follaje que el viento aligera en el aliento
Y torna cuna la pródiga hazaña de lamer el tributo
De la litera. Ciego es el mar; púrpura el orgasmo
Sobre el promontorio de sal de la espuma.
Esquilo bajo las campanas el grano de los poros:
Otra miel prolija surca el mimbre de las sienes.
El lobo de la noche hurta cualquier sosiego.
Húmeda la queja, la brasa en desatino. A media ribera
El huerto en la boca, imán donde el arroyo
Despliega peces y desata la leche de las venas.
El nido abriga, entre ramas, el pincel del anhelo.
El áspid sobre el vaso de los senos, el fuego ciego,
Penetrado en el azabache cóncavo de la tormenta.
—Dirás después entre el césped y la yedra, sin tregua,
Que el calendario es corto y ligero para estar aquí,
Concentrados en este desvarío de alelíes.
La lava es fiera sobre su atalaya.
El aliento es el que mejor ilustra las ingles desnudas
De la roca. El muelle de la boca, lascivo,
Toca tierra en la desnudez del rayo.
La voz es gutural desde la caverna, pedazos de voz
Sobre las aguas, pájaros a coro el gozo del rocío
Entre las piernas, sobre la almeja dulce donde duermo.
El viento teje y desteje los gemidos.
Las ubres se yerguen sobre el vacío, sobre el goloso
Ámbar que lo hila, sobre las manos que las coronan.
Así luce como un cíclope mi lengua, sin reparo,
En cada campana que me liga al despojo.
Cada día, sin fatiga, abro ese cofre solícito de pájaros.
Y es que en el sembradío, el surco espera que concurra
La semilla, hasta precipitar el río de las venas.
Barataria, 02.IX.2009