viernes, 30 de octubre de 2009

Divagación postrera [10]

Sin comentarios






Divagación postrera [10]






¡Ah, los Premios, tan necesarios, tan importantes! ¡Cuánto llenan de vanidad! Yo preferiría un Premio de repudio a la marginalidad, a la soberbia; un premio a la inclusión sin más requisitos que el propio intelecto. “Que no sea la pobreza la que condicione la vida”, como bien lo expresara don Antonio Gamoneda, al recibir el Premio Cervantes. Desearía un Premio a las buenas conciencias. Me quedo, sin embargo, con este verso de François Villon “las mismas nieves del año pasado”. Los mismos criminales irrumpiendo en la vida; la misma desventura anquilosando el amor; los mismos sesos de la complicidad… ¡Ah, los premios, qué serían “encima de los estanques, más allá del confín de las estrelladas esferas como bien lo expresara Charles Baudelaire…a menudo deberé, decía Samuel Beckett tragar fantasmas de caverna. Desde luego Beckett se lo plantea como una interrogante.
Barataria, 29.X.2009

jueves, 29 de octubre de 2009

Divagación postrera [8]

Así es la imaginación frente a un libro







Es como una nostalgia de juventud perdida
es como polvo expandido en el aire,…
PIERRE DE RONSARD





Divagación postrera [8]






Recién he concluido lo que he dado en llamar mi libro más importante de poesía: “Rastro de los sueños”. He divagado en él como los gatos en el tejado. He viajado hasta los límites de la memoria. Cada palabra en el papel, ha sido como la abeja al azúcar. Y, aunque el reloj de pronto se ha vuelto pájaro, he escrito las palabras necesarias: arrojé, por consiguiente, las que me eran inútiles. De pronto no sé si lo que dejé vale la pena. Dejé la solemnidad de los violines y preferí una armónica. Preferí acariciar la navaja de los días. Preferí ponerme anteojos y aventarle las colillas de mis cigarros a la muerte. Saqué dientes y sombreros y paraguas y fresco he salido del bosque con la mujer desnuda de los sentidos y los relámpagos.
Barataria, 28.X.2009

miércoles, 28 de octubre de 2009

DDivagación postrera [6]

vitral de la geografía







Divagación postrera [6]






En el vitral de la geografía, las ramas son mis pensamientos. Ahí, cada pensamiento se humedece en los pétalos del perfume. Siempre resulta reconfortante caminar sin ser uno entre los árboles. Cada follaje tiene su misterio, acaso el misterio del ser humano que transita el universo de los sueños. A menudo en la hojarasca se detienen las palabras como los pájaros, al amanecer, con su propia brújula.
Barataria, 27.X.2009


martes, 27 de octubre de 2009

Divagación postrera [5]

amanecer







Divagación postrera [5]






El rocío es la mejor muestra del amanecer. Cada vez que las aguas del sueño se avecinan, los trenes vuelven a mi memoria con sus vagones de eucaliptos. Impávido frente a los rieles, el azúcar de las ventanas me prodiga un aroma a tiempo y a nidos. Desde luego el día siempre resultar un azar, pero el vuelo es una suerte de devoción en el iris que se asoma.
Barataria, 27.X.2009

Divagación postrera [3]

amanecer


Divagación postrera [3]

Ningún credo sabe mejor que los manantiales;
Con el salvavidas del aire,
Los espejos se renuevan y saltan del desván.

lunes, 26 de octubre de 2009

Divagación postrera-André Cruchaga

Juntos miramos pasar el agua del tiempo








Divagación postrera








Juntos miramos pasar el agua del tiempo.
A la orilla recordando las pequeñas cosas:
La suerte del día confundiéndose en nuestras pupilas,
La luz de la balanza en nuestro extravío.
Ahí de espaldas al olvido, la puerta del horizonte
En nuestras manos.
Aquí, anclada tu sonrisa en la piel de la espuma.
Aquí el nido de la carne que el viento hace irrepetible.
Barataria, 26:X.2009

domingo, 25 de octubre de 2009

Mano de ciego-André Cruchaga

Ciego en este subir a empujones la niebla.
El lado siempre oscuro del viento entre las manos.








Mano de ciego






Mano de ciego no es ciega:
Una voluntad la manda,
No los ojos de su dueño.
PEDRO SALINAS






Ciego en este subir a empujones la niebla.
El lado siempre oscuro del viento entre las manos.
La luz ¿en qué balcones es posible?
¿En qué pócimas de sueño se hace visible?
Lo ganado se ha perdido en abismo.
Ahora toca bajar la testuz: torbellino de lunas sepia.
Pozo de oquedades el tren del vértigo;
Túneles de cal, sórdidos; y no puertas compasivas.
Nacimos para morir como cucarachas; los negreros
De turno despiden mal olor,
El excremento se volvió la ramera de la noche.
Nada poético y de buen humor el rictus de las agujas.
Ahora la clase política cree que ganó el cielo
Y sólo han quedado los destentados en la tierra.
El feto de la nueva clase intelectual es grotesco:
El aspa de sus ojos se confunde con el estiércol.
Un día de estos habrá uno de matar en defensa propia.
La realidad no tiene ningún misterio, ni hostias,
Simplemente estómago de alfileres.
[¿Dónde está la verdadera causa del desarrollo,
La flexibilidad universal? —lo que veo a fin de cuentas
Es una sucesión de actos propios de los sofistas,
Neokantianos del oportunismo].
Ya otros escribieron páginas memorables de este País.
Ya se evocaron las vasijas de los antepasados.
Y sin embargo la canción traspasa los bambúes.
No sé si deba seguir hurgando en las páginas escritas,
Ese juego sin pudores,
El deseo instaurado sin prudencia,
La critica a los párpados sobre los adobes,
Los rígidos lenguajes del cactus,
El lápiz del garabateo en ciertos personajes,
Los ecos que después emulan ebriedades,
O sencillamente perderme en el invierno de las narices,
O en la ceguedad puntiaguda de las cincuyas.
Yo te quiero, País, pero me duelen los pedacitos
De analgésicos, la nueva pestilencia de los jocotes,
Los cigarros Marlboro saliendo de polarizados,
El machete sin píldoras anticonceptivas,
Los chiribiscos para espantar los zancudos a falta
De mosquiteros traídos de Persia.
Yo te quiero, País, aún con esta risa de muerto,
Con esta agria dulzura de los laberintos.
Y aunque [unos hacen lo que saben, y otros saben lo que hacen],
Al final, País, [uno levanta la caza, y otro la mata].
Barataria, 24. X. 2009

viernes, 23 de octubre de 2009

Discurso ¿Político? No; poético…-André Cruchaga

¿Quién quiere adornar la sintaxis, con palabras coherentes, menos
Hastiadas al vértigo y al asombro?
Fotografía: xaloctours.es








Discurso ¿Político? No; poético…







…el hombre grita en cualquier parte la suerte de una patria.
SALVATORE QUASIMODO





¿Quién quiere adornar la sintaxis, con palabras coherentes, menos
Hastiadas al vértigo y al asombro?
Sólo lo ilógico cabe en los ojos cerrados, y en el aire tapado por sombreros.
De los discursos que se libre la humanidad —ya no están al alcance
De Dios, ni siquiera en el colectivo de los escapularios.
Entre el discurso y el hecho, hay que elegir comas y caminos y fosas
Sépticas doblar a la esquina y vomitar en los contenedores públicos.
Las disidencias siempre serán un cáncer, aunque no de mamas, sí
De pensamiento: —Aquí la pasión la tiene que cargar en hombros
La “democracia” con epítetos: formal, popular, parlamentaria.
¿Cuándo nos acercamos al fondo de estas piezas literarias? Sin duda,
Cuando los paparazzi tienen la exclusiva y se repiten las mismas palabras,
Las palabras de siempre, protocolarias, inocuas,
Con sentido sólo para abrir el telón y tirar saliva en el papel.
Pero hay realidades que no se pueden tapar con un dedo. Mucho menos,
Mucho menos dejarlas al alcance de nuestra vista:
Los discursos de los presidentes son contundentes en el uso del hipérbaton
Y el pleonasmo, sin mencionar la cacofonía de la risa,
Los ademanes disfrazados y las anécdotas gastadas como las baldosas.
Nunca he podido entender las palabras confetis, con cálculos en la orina,
Ni el papel que juegan los sostenes en las tapicerías.
Tal vez suceda que no entiendo este salto de animal visible a invisible.
Sin embargo es necesario decretar un día universal para los discursos,
Así como hay para el Sida, para el hambre, la población mundial, las etnias
Y que se yo cuántos más días para restarle al calendario los días civiles,
No feriados o, feriados con emolumentos por guardar al unísono
Las sabias palabras; no la savia, que de eso sin duda que carecen.
Posiblemente los discursos, todos, se conviertan en piezas de museo;
O cuando en artefactos capaces de crear dolor de cabeza, calentura,
Hipo o simplemente un resfriado, sin angina de pecho.
[De seguro en lo oscuro se lamen las palabras y da sequía el fuego.
Vos lo sabés cuando te derramás en el aire, y vuela el olor de la herida.
Cuando la lengua destila en la vigilia, y hace diademas en la lujuria.
Vos que sabés cómo se diluyen en el musgo las palabras,
No podés tener cordura frente al verdugo].

De pronto se nos habla del disfrute y los beneficios de la competitividad.
De pronto la solución la tienen las Economist Intelligences,
El Global System, o la Cambridge Encyclopedia of the English Language.
Los discursos también son promotores del monopolio de ciertas
Palabras, de ciertas tentaciones lucrativas de cierto Intellectual Capital.
[Vos y yo, sin embargo, no entramos en este envejecimiento prematuro:
Y no es que usemos cremas con hormonas u otros afrodisíacos.
Nos vasta el ordenador de nuestras propias pulsaciones: el espejismo
Para verterlo en el oleaje; y la ilusión permanente para iluminar
El vértigo. Lo que sobra son los discursos
En esta urgencia sin brújula del afluente…]

Barataria, 18.X.2009

lunes, 19 de octubre de 2009

Nunca-André Cruchaga

Nunca este barco de rocío sobre el horizonte del mar,
Nunca esta madera seria del crepúsculo,









Nunca




Nunca se apaga este fuego de fotografías en las sienes.
Nunca este barco de rocío sobre el horizonte del mar,
Nunca esta madera seria del crepúsculo,
Nunca la estrella silvestre de las sustancias.
Nunca el paisaje que respira la aurora,
Nunca los caminos en círculo de los relojes,
Nunca la meditación en el suspiro de una gota de agua,
Nunca las paredes bebiendo los colores,
Nunca las espigas inminentes de los balcones,
Nunca el caos destinado a ser rebaño,
Nunca la caverna inexpresable de los relojes.
Finalmente se nace en cada ráfaga. A menudo en la desnudez
Del silencio, en el intenso escenario de las ventanas.
Nunca el tiempo fue tan nuestro en su fugacidad.
Nunca la noche ha sido hija de la transparencia por luces artificiales
Que cuelguen del infinito.
Nunca nos paramos frente a frente con los brazos abiertos,
Invocando alacenas nutritivas.
Nunca la espuma ha sido tan voraz como los dientes.
Nunca un instante cabe en un frasco de sueños.
Nunca la aurora forcejea con las imágenes de la ceniza.
Nunca las luciérnagas se someten a la liturgia de los inviernos.
Nunca los limitamos a los ascensores del océano.
Nunca las lágrimas tornan invisible la sal.
Nunca las piedras son tan increíbles como el silencio.
Nunca los ojos dejan de buscar las ramas de la ternura.
Nunca el universo se puede masticar en bolsitas dietéticas.
Nunca el fuego es tan artificial como los juegos humanos.
Nunca es tan perenne la suerte de lo eterno.
Nunca el mediodía sangra tanta como un semoviviente.
Nunca la salvación es posible en el cieno de la miel.
Nunca la verdad existe en el hollín de los adobes.
Nunca los recuerdos son la transparencia de los espejos.
Nunca el hambre deja de ser en verdad una fiera amenazante.
Nunca hay verdades más ciertas que los hechos consumados.
Nunca la sed deja de ser responsabilidad compartida.
Nunca el poema deja de trenzar los puntos cardinales.
Nunca la vigilia deja de ser posible quebranto para el calendario.
Nunca la hoguera puede quemar los nudos del alma.
Nunca fue tan insólito caminar sin zapatos sobre el fuego
Y perder la conciencia comp. Un huésped de tercera.
Nunca los caminos vuelven casta la memoria.
En la breña del aire no adivinamos ciertos huéspedes.
Nunca el horizonte queda a oscuras por falta de luz.
En las líneas del trueno se iluminan las palabras.
Nunca los roperos pueden guardar en trocitos todo el anhelo.
Nunca el silencio tiene tarifas y derechos de autor.
Nunca serán suficientes los poemas para combatir las desigualdades.
Nunca dejarás de estar aquí. Te leeré siempre después
De cada presente. En el resplandor del destino, en el tiempo
Tendido sobre el designio…
Barataria, 16.X.2009

domingo, 18 de octubre de 2009

La desnudez siempre-André Cruchaga

Aquí esta desnudez de siempre: —viviendo en el vilo de las almohadas;
En la veta del fuego, ...

La desnudez siempre




En la túnica del día, las palabras que amo: la luz, la yel
La espera que no cambia de ropa; la desnudez siempre
De los espejos, la falsa transparencia de siempre con sus dados.
El rumor desvelado en la timidez de los arcángeles,
El destello ingrave de los sueños, llaves, acaso de los prismas
En revelado augurio —Claves desde el fondo de la voz.
Así el pecho arde hacinado de respiraciones:
—Arde el incensario en la voz de los velámenes; el ojo en el disfraz
Del mundo, en la puerta arrodillada de la noche,
Algún tejado en el suelo con la madera anónima de los comejenes,
O las aguas mudas, interiores, de las vigas.
A veces la noche como la mañana son íngrimas hostias del anhelo.
A veces el tiempo entumece y desaliña,
¿Qué florece? —Sin duda el rapto sin atajos; el obseso viaje ceñido
A la arena, el vaho cuajando en la piel, las romerías sin alforja.
Uno nunca termina de entender la impunidad de la ceniza sin fatiga,
Los ruidos haciéndose frondas, las esquirlas de la ansiedad jugando
Al diluvio en los cuadernos o en el trasluz feroz de las puertas.
Como humano que soy, sobrevivo al horror de cada día.
La intemperie se ha vuelto ese lecho amortajado de la vida:
—En la sien, hieren los corpiños; hiere aquella herida de secreta mano;
Hiere el verano perpetuo con sus golpes de saeta;
El vidrio del aire dibujado en las veraneras, la aguja del estupor insepulto.
¿Qué mano tiende su cedazo sin mutismo para no respirar el miedo
O el escombro? —Sólo veo la empozada memoria de la alevosía
Y el imperativo a la ignominia. El torrente de la herida cada vez se hace
Fiero pantano, orina rancia en los retretes públicos, fuego roto de la orgía.
[Importa, más allá de estas semillas del asedio,
Importa frente a la falta de milagros y abundancia de muerte,
El ojo abierto sin el hastío de lo inmundo; el aliento dolido de las calles, no;
La toalla sobre el barbecho del hambre, sí;
También las begonias de seda sobre la intrépida hierba de tu aroma.
Lo demás que quede en la niebla de las escuelas, en la oscuridad
De los algoritmos, en la desabrida viejita de la didáctica].
Un día menos pensado la alegría asomará a nuestros poros.
Quizá mañana o toda una eternidad: mesa insegura de los lápices
En el viento. Velas sin agua sobre las venas. Espesura de círculos sin retorno.
Aquí hemos llegado sin repartir panes.
Falta luz para hacer brillar las parábolas, los salmos o los proverbios.
Falta quitarle la modorra a las campanas. Colgar las lámparas
En los aleros, quitar los piojos del poyetón del pecho,
Lamer la cordura página tras página sin tregua a las limonadas,
Buscar en la historia las vacas gordas sin insecticidas, al arte poética
De los trompos, al musgo desconcertante frente a mis pupilas,
Al racimo de ráfagas que avientan las ardillas desde las ramas.
Aquí esta desnudez de siempre: —viviendo en el vilo de las almohadas;
En la veta del fuego, hambre al fin que se vierte
En cada mugre de la noche, en cada centella que la hace visible…
Barataria, 15.X.2009

sábado, 17 de octubre de 2009

Confusió de la nit- poema d'André Cruchaga traduït al català per Pere Bessó

Camino embriagado por los toros de la noche.
Siempre creíNormal caminar entre los cuervos.


Confusió de la nit
poema d'André Cruchaga traduït al català per Pere Bessó






Mientras siga encendida mi casa vivirá…
ROBERTO FERNÁNDEZ RETAMAR





Camí embriagat pels bous de la nit. Sempre creguí
Normal caminar entre els corbs. Repartir foscor
Als clots de les antípodes, desenterrar el cel de la nostàlgia
Mentre camine mullat per tot l’insòlit de l’Univers.
De tota manera l’instint assumeix els seus mateixos diluvis:
Els presents i els vinents, la foscor dels parents
I els cavalls amb ales trotant damunt dels engonals.
En el pòl·len desfet dels sutze, en les fàtues finestres o portes,
El llibre expectant del fred,
El rober caoba dels somnis,
Les paraules de sobte tastant allò real,
La tortura gotejant en l’alé com un caramell, el gust pel ritme
D’allò hieràtic i la promptitud de la set alçada al cos.
En la rònega gota de llum dels ocells, el niu com cripta
En el desficaci de les temples, —rovell entumit a les mans,
Sense més suspens que el fil penjat de l’ebriesa.
Subtilment els muriacs ressusciten del seu mateix llençol,
I ofereixen un ensinistrat vol de violins, o a la millor sàdic vent
De sicaris on les ombres juguen a mossegar els cabells.
[“Em costa treball recordar quan aparegueres…
I començares a reaparéixer i a agafar camins com rius
I fins i tot anticipares
Una cascada de foc en la penombra de la nit, créixer, bategar,
Volar cap al mar”…]
Nosaltres en l’obsessió, apilotem llàgrimes i gola.
Ens banyem en la rabiosa caverna del dubte, en l’estupor punxant
D’allò quotidià, en els gavinets que s’alimenten de la història.
Confusos en la nit, passem del minut de temptació,
A la densitat feixuga de les enciclopèdies, a l’enyorament alienat
Dels naips, als ulls sense trencar l’alba al cos.
La nit és densa com els peixos obscurs del silenci a la sang.
En la gangrena de la llengua, les paraules fetes pedres a la boca.
La ràfega és de penes un badall a la ciutat.
—Nosaltres, menys, en el destí dels arrels.
La sina trencada sense l’aureola de la llengua, breu pàlpit sense poltres,
Llit on es juga als anells de l’aigua, a l’aire contingut en les túniques.
Un dia està prop a la turbulència de les bresques.
Vivim així la imminència de la confusió, al zum-zum de la fulla grisa.
Als dits, el seguici vençut de la carn, la llet pelegrina de l’oscur,
Els llibres polèmics que travessaren el planisferi,
El fruit divagant a esquenes dels gira-sols a la golfa de l’arcà.
La nit em naix en el mandat dels còdols. —Estèril saliva
De les llànties, quan damunt de les teules hi ha cluqueigs,
Quan la porta principal de la confusió ens posa el seu ferri braçalet.
Així doncs, en la ceguesa, hostil barca de nàufrags,
Dec conjurar contra els penya-segats del desastre,
Dec, tanmateix, viure per a nomenar-te, per a sostindre’t
Fins al meu darrer vers…
Baratària, 11.X.2009





Confusión de la noche





Mientras siga encendida mi casa vivirá…
ROBERTO FERNÁNDEZ RETAMAR





Camino embriagado por los toros de la noche. Siempre creí
Normal caminar entre los cuervos. Repartir oscuridad
En los hoyos de las antípodas, desenterrar el cielo de la nostalgia
Mientras camino mojado por todo lo insólito del Universo.
De todos modos el instinto asume sus propios diluvios:
Los presentes y los venideros, la oscuridad de los deudos
Y los caballos con alas trotando sobre las ingles.
En el polen deshecho del hollín, en las fatuas ventanas o puertas,
El libro expectante del frío,
El ropero caoba de los sueños,
Las palabras de súbito catando lo real,
La tortura goteando en el aliento como un carámbano, el gusto por el ritmo
De lo hierático y la prontitud de la sed alzada al cuerpo.
En la gota apenas de luz de los pájaros, el nido como cripta
En la desazón de las sienes, —herrumbre entumecida en las manos,
Sin más suspenso que el hilo colgado de la ebriedad.
Sutilmente los murciélagos resucitan de su propia sábana,
Y ofrecen un amaestrado vuelo de violines, o a lo mejor sádico viento
De sicarios donde las sombras juegan a morder los cabellos.
[“Me cuesta trabajo recordar cuándo apareciste…
Y empezaste a reaparecer y a tomar caminos como ríos
Y hasta anticipaste
Una cascada de fuego en la penumbra de la noche, crecer, latir,
Volar hacia el mar”…]
Nosotros en la obsesión, apiñamos lágrimas y garganta.
Nos bañamos en la rabiosa caverna de la duda, en el estupor punzante
De lo cotidiano, en los cuchillos que se alimentan de la historia.
Confusos en la noche, pasamos del minuto de tentación,
A la densidad estúpida de las enciclopedias, a la añoranza enajenada
De los naipes, a los ojos sin amanecer en el cuerpo.
La noche es densa como los peces oscuros del silencio en la sangre.
En la gangrena de la lengua, las palabras vueltas piedras en la boca.
La ráfaga es apenas un bostezo en la ciudad.
—Nosotros, menos, en el destino de las raíces.
El seno roto sin la aureola de la lengua, breve pálpito sin potros,
Cauce donde se juega a los anillos del agua, al aire contenido en las túnicas.
Un día está próximo a la turbulencia de los panales.
Vivimos así la inminencia de la confusión, al zumbido de la hoja gris.
En los dedos, el cortejo vencido de la carne, la leche peregrina de los oscuro,
Los libros polémicos que atravesaron el planisferio,
El fruto divagando a espalda de los girasoles en el desván del arcano.
La noche me nace en el mandato de los guijarros. —Estéril saliva
De las lámparas, cuando encima de las tejas hay graznidos,
Cuando la puerta principal de la confusión nos pone su férreo brazalete.
Así pues, en la ceguera, hostil barca de náufragos,
Debo conjurar contra los acantilados del desastre,
Debo, sin embargo, vivir para nombrarte, para sostenerte hasta
En mi último verso…
Barataria, 11.X.2009

viernes, 16 de octubre de 2009

Candil sin pupilas-André Cruchaga

El horizonte desliza los tejados sobre el agua,
Mientras los pájaros le dan serenata a los árboles.









Candil sin pupilas







El horizonte desliza los tejados sobre el agua,
Mientras los pájaros le dan serenata a los árboles.
Algo hay en el agua de los sueños: barcos, trenes,
Helechos y el frágil martirio de las gotas.
En el pabilo de los anhelos se queman las arañas.
Una y otra vez los pétalos quebrados de la suerte,
Los ánimos mordidos por el horóscopo,
La fiera que espera tras los gritos del lenguaje.
Los abanicos de los poros sajan el tiempo:
—El juego de las heridas sin indulgencias, esta página
Temblorosa del pudor, ese pavor a la ternura.
¿Qué día deja de ser yugo, o ganada libertad?
¿Qué vilanos resplandecen sutiles en el universo?
Los hilos de las manos se vuelven cadenas en la boca.
El soplo vital apenas se siente en la respiración.
¿Hacia qué luz me conduce este candil sin pupilas,
Esta suerte de herméticas puertas,
Estos pies cambiando de zapatos sobre las piedras?
—Un día ya no seremos. Ni podremos viajar hacia la savia,
Ni visitar las pupilas del buen augurio.
En la oscuridad las pupilas pierden su manantial.
Los párpados desvanecen la cadencia del asombro.
—Un día ya no seremos. Mundo efímero sobre los pétalos.
Mundo sobre la sal del rocío.
Mundo sin perdurar en lo posible.
Mundo con hastío de antorchas.
—Un día ya no seremos sino la lágrima sobre la losa.
La moneda perdida en los antepasados de la arcilla.
El guarumo ruidoso de los viejos cabellos,
Los ardores sobre la mesa, sin manteles, sin el suspiro de azúcar.
—Un día ya no seremos, la vicisitud inabordable de los nombres,
El absurdo petrificado de los espejos,
Los nombres sin acacias a medio tiempo,
Los anónimos equilibristas de la desnudez, las enfermizas imágenes
De los desfiles, un solo momento innominado de la noche,
La región injustificada de los fantasmas o los criados…
Ocurre que los atavíos habituales se llenan de retórica.
La cotidianeidad es tan antigua como la existencia.
En la humedad de la espera los días se tornan inermes.
¿Saldremos invictos de esta noche de ruinas?
—Oír, olvidar, los gritos del País es también olvidarte o, al menos esperar
A transpirar otras tormentas sin paraguas, o centrar la sed en las quimeras.
Vos sos parte de este extravío personal de mis cuadernos:
Los cascos de los meses saltan sobre las calles;
Algo es necesario para restañar todos los absurdos, antes que la desmemoria
Se hunda en las almohadas de las tormentas
Y perdamos hasta el olvido.
Ahora, despierto en medio de una tempestad que no entiendo:
Me son familiares las páginas del extravío
Y esa forma tuya de camino velando el fuego…
Barataria, 10.X.2009

jueves, 15 de octubre de 2009

A la llum del dia, llum de nit…-poema d'André Cruchaga traduït al català per Pere Bessó

A la llum del dia, els irritats cabells de la memòria.
Els guspireigs de la carn damunt de les diverses eines

A la llum del dia, llum de nit…
poema d'André Cruchaga traduït al català per Pere Bessó






Ella es el horizonte de algo que no deja de retroceder.
Produce la impresión del horizonte infinito.
Y yo describo con lágrimas esta pintura porque esta pintura me toca el corazón.
ANTONIN ARTAUD






A la llum del dia, els irritats cabells de la memòria.
Els guspireigs de la carn damunt de les diverses eines:
—Costa entendre els cresols de l’oblit,
L’ocote de les reminiscències,
El estaule dels infants nou nascuts bastint els seus mateixos sons.
Ara temptege el somriure en la dansa de les mamelles;
El plom amarg al pou de la boca,
Els dies feriats en la combustió dels periòdics,
O la perplexitat gratuïta al bri de les brases.
La gratuïtat dels núvols manca de factures i clientela, tot i que hi haurà algú
Que les tinga inventariades per si de cas.
Mentre desvetlem el secret dels noms,
Em reconec afonat davall dels llençols, en el crit del sostre,
En la flaçada castanya de les teules.
Abans de la cara perduda del crit,
Abans de relliscar en la pell de la teua piscina, insistent l’embriaguesa
Dels sostenidors, la sang aromada dels malsons,
L’escuma apretada de l’aroma, el dolç riu de l’embadaliment, les mans
Esteses als cascavells de l’espavent, els vidres embogits
De les brases, la davallada de les paraules en la fusta resuscitada.
En aquesta mena de vida, la pluja dansa amb nosaltres;
Treballem escolpint els abraços, quartelles d’afecte, guacals
De sucre, persianes d’aire fresc, calendari de truites…
Ací resten els uns i els altres construint el riu d’Heràclit:
El just també peca impregnat de sal i sang, mentre el pervers
Dissimula ocells vius, o guarda silenci a les arestes del zodíac.
[Dormida t’assembles al silenci de les dentadures,
A l’oli il·limitat de les lleixes,
Al roig dels arbres del crepuscle, a la necessitat d’escriure de les ones].
Els dies sempre són ací amb necessitat de vigília:
Inlassables condensen els dòlmens del fum, el pes dels trens
En trossets de bombolles,
La cansalà de la masturbació a l’olla de pressió,
El llim al voltant de tres mil anys.
Sovint ens tornem jugadors de daus incerts.
—Són els jocs de l’insomni en la civada de les fotografies. Són el risc
A la taverna sense probabilitats de guanys.
Sempre baixem i ballem als punts cardinals. —Prenim gotetes
D’oli de bacallà per a digerir les fórmules del gaudi,
A fi de no caure en la tinta obsessa de la pólvora.
A la disfressa de les paraules i la història, els ponts penjants
Dels antropòfags, els barris convertits en estranys mètodes per a la tortura,
El sistema signant el seu epíleg.
[Mentre tot açò passa, tu i jo li llevem el fred a les cigonyes.
En absència d’ocells, inventem peixos perquè ens espien,
Així la cançó dels camins es torna arpa.
Així la rosada del celler abrasador, sempre és raïm calent a les temples.]
Així els grans del dia, quan morirem, penjaran al seu rellotge totes les setmanes
De tristesa. Totes les parets a l’amulet dels llibres…
Baratària, 07.X.2009







A la luz del día, luz de noche…






Ella es el horizonte de algo que no deja de retroceder.
Produce la impresión del horizonte infinito.
Y yo describo con lágrimas esta pintura porque esta pintura me toca el corazón.
ANTONIN ARTAUD







A la luz del día, los irritados cabellos de la memoria.
Los chispazos de la carne sobre los diversos utensilios:
—Cuesta entender los candiles del olvido,
El ocote de las reminiscencias,
El establo de los niños recién nacidos construyendo sus propios sonidos.
Ahora tanteo la sonrisa en la danza de las ubres;
El plomo amargo en el pozo de la boca,
Los días feriados en la combustión de los periódicos,
O la perplejidad gratuita en la brizna de las brasas.
La gratuidad de las nubes carece de facturas y clientela, aunque habrá alguien
Que las tenga inventariadas por si acaso.
Mientras desvelamos el secreto de los nombres,
Me reconozco hundido debajo de las sábanas, en el grito del techo,
En la cobija castaña de las tejas.
Antes de la cara perdida del grito,
Antes de resbalar en la piel de tu piscina, insistente la embriaguez
De los sostenes, la sangre aromada de las pesadillas,
La espuma apretada del aroma, el dulce río del embeleso, las manos
Extendidas en los cascabeles del asombro, los vidrios enloquecidos
De las brasas, el descenso de las palabras en la madera resucitada.
En esta suerte de vida, la lluvia danza con nosotros;
Trabajamos esculpiendo los abrazos, cuartillas de afecto, guacales
De azúcar, persianas de aire fresco, calendario de tortillas…
Aquí están los unos y los otros construyendo el río de Heráclito:
El justo también peca impregnado de sal y sangre, mientras el perverso
Disimula pájaros vivos, o guarda silencio en las aristas del zodíaco.
[Dormida te pareces al silencio de las dentaduras,
Al aceite ilimitado de los anaqueles,
Al rojo de los árboles del crepúsculo, a la necesidad de escribir sobre las olas].

Los días siempre están ahí con necesidad de vigilia:
Incansables condensan los dólmenes del humo, el peso de los trenes
En pedacitos de burbujas,
El tocino de la masturbación en la olla de presión,
El limo alrededor de tres mil años.
A menudo nos volvemos jugadores de dados inciertos.
—Son los juegos del insomnio en la avena de las fotografías. Son el riesgo
En la taberna sin probabilidades de ganancia.
Siempre bajamos y bailamos en los puntos cardinales. —Tomamos gotitas
De aceite de bacalao para digerir las fórmulas del regocijo,
A fin de no caer en la tinta obsesa de la pólvora.
Al disfraz de las palabras y la historia, los puentes colgantes
De los antropófagos, los barrios convertidos en extraños métodos para la tortura,
El sistema firmando su epílogo.
[Mientras todo esto pasa, vos y yo le quitamos el frío a las cigüeñas.
En ausencia de pájaros, inventamos peces para que nos espíen,
Así la canción de los caminos se vuelve arpa.
Así el rocío del tabanco abrasador, siempre es racimo caliente en las sienes.]
Así los granos del día, cuando muramos, colgarán en su reloj todas las semanas
De tristeza. Todas las paredes en el amuleto de los libros…
Barataria, 07.X.2009

miércoles, 14 de octubre de 2009

Prehistòria de les criptes- poema d'André Cruchaga traduït al català per Pere Bessó

Ha passat tanta densitat damunt de la nit que la senectud es tornà
Pa sord, orfandat d’aixetes brutes, risc d’esperons;
Aquells arrels amb rètols de fongs, són ara sinistres dents


Prehistòria de les criptes
poema d'André Cruchaga traduït al català per Pere Bessó




…pomos eran no maduros.
LUIS DE GÓNGORA





La foscor anà fent-se plenitud de part. Eterna imatge
De la nuesa, món de cansades llacunes, indolent cal·ligrafia.
En cada hora gris, el regne de les pedres, els caps de setmana sense gent,
—famolenca la cripta de la terra, memòria d’illa al llampec.
He vist passar rostres damunt de la boira freda dels horaris.
Al meu costat els papers pudents dels somnis,
El granit plagat de boques, les telles incolores de la llum, la carn
Pàl·lida en la seua tendresa. Entrí al pit deshabitat de les portes:
Entre amb els meus morts a la fusta erta, per a morir en ombra.
Entre certes llunyanies certes o imaginàries, aquell pàlpit vital
De les teues sines, l’afany buscant contrapesos als excessos de la memòria,
La tempesta com recer dels clivells,
Aqueixa prehistòria refundada en les meues mans com ràfega,
Quasi talismà on pregue la meua fam i el meu plany, quasi pedrenyera delirant.
[“torna sempre a la mateixa cambra fosca d’on isqué,
al mateix forat de la terra,
al mateix alvèol de la carn que li dóna a llum.
Una sepultura tan sols és una matriu,
I la terra la més gran de totes,
Està feta amb les sepultures, amb les primeres ombres de les coves.”]

Amb aqueixa flaire dels cants de l’escuma. Basalt fugaç del refugi.
Dec confessar junt a les estrofes de l’arc del cel, la llegenda obsessa
De l’hora zero, la teologia de la letargia, la mossegada dessagnada del refilet,
El portal oprimit dels somnis en el zumzumeig calcinat amb lloses.
Sempre girí en les teues dues veles de seda sostingudes al pit.
—Ací, infinit l’albir de les finestres sense fatiga. Tossals sense sufocament.
Sempre llancí una llengua de fletxes damunt de les teues càlides estrelles.
—Ací, la boca ascendint als tèrmens, tebis brolladors lliurats.
No sé si [“ja poden els rostres sentir vertigens d’esperança,
Donar-se les mans els sempre i els mai,
Deixar-se créixer barba les ones dels mars,
viure una família en un gra de sorra.”]
Ha passat tanta densitat damunt de la nit que la senectud es tornà
Pa sord, orfandat d’aixetes brutes, risc d’esperons;
Aquells arrels amb rètols de fongs, són ara sinistres dents,
Foc pregon en cada cantó del carbó, o simple força de silenci.
Durant segles pensí en aquest grapat de llàgrimes seques, en La Vaga
De Braços Caiguts, en la Massacre del Sumpul o el Mozote,
En la de la 25 avinguda nord amb oprobiosos tancs i helicòpters.
Deixarem de ser història clandestina, pàgines tacades d’una Plaça
Per a convertir-nos en l’estroncable alegria del somni?
—Aquesta manera de viure-nos és de jardins prehistòrics.
Les paraules promisques promouen el fanatisme. Preferesc les paraules,
a gosades, que alberguen somnis.
No el fill pròdig de la respiració. No el que es desvist en nits
Portàtils. —Em conforme amb l’alé dels teus dos poms,
Amb les teues dues atalaies cremant a la meua llengua…
Baratària, 27.IX.2009




Prehistoria de las cryptas




…pomos eran no maduros.
LUIS DE GÓNGORA




La oscuridad se fue haciendo plenitud de parto. Eterna imagen
De la desnudez, mundo de cansadas lagunas, indolente caligrafía.
En cada hora gris, el reino de las piedras, los fines de semana sin gente,
—hambrienta la crypta de la tierra, memoria de isla en el relámpago.
He visto pasar rostros sobre la niebla fría de los horarios.
A mi lado los papeles malolientes de los sueños,
El granito llagado de bocas, las tejas incoloras de la luz, la carne
Pálida en su ternura. Entro en el pecho deshabitado de las puertas:
Entro con mis muertes a la madera yerta, para morir en sombra.
Entre ciertas lejanías ciertas o imaginarias, aquel pálpito vital
De tus senos, el afán buscando contrapesos a los excesos de la memoria,
La tormenta como abrigo de las grietas,
Esa prehystoria refundada en mis manos como ráfaga,
Casi talismán donde rezo mi hambre y mi queja, casi pedernal delirante.
[“vuelve siempre a la misma cámara oscura de donde salió,
al mismo agujero de la tierra,
al mismo alvéolo de la carne que le dio a luz.
Una sepultura no es más que una matriz,
Y la tierra la más grande de todas,
Está hecha con las sepulturas, con las primeras sombras de las cuevas.”]
Con ese aroma de los cantos de la espuma. Basalto fugaz del refugio.
Debo confesar junto a las estrofas del arco iris, la leyenda obsesa
De la hora cero, la teología del letargo, la mordida desangrada del trino,
El portal oprimido de los sueños en el zumbido calcinado con lajas.
Siempre giré en tus dos velas de seda sostenidas en el pecho.
—Ahí, infinito el albedrío de las ventanas sin fatiga. Lomas sin sofoco.
Siempre lancé una lengua de flechas sobre tus cálidas estrellas.
—Ahí, la boca ascendiendo a los linderos, tibios manantiales entregados.
No sé si [“ya pueden los rostros sentir vértigos de esperanza,
estrecharse las manos los siempre y los nunca,
dejarse crecer barba las olas de los mares,
vivir una familia en un grano de arena.”]

Ha pasado tanta densidad sobre la noche que la senectud se tornó
Pan sordo, orfandad de grifos sucios, riesgo de espuelas;
Aquéllas raíces con letreros de hongos, son ahora siniestros dientes,
Fuego profundo en cada esquina del carbón, o simple fuerza de silencio.
Por siglos pensé en este puñado de lágrimas secas, en La Huelga
De Brazos Caídos, en la Masacre del Sumpul o el Mozote,
En la de la 25 avenita norte con oprobiosos tanques y helicópteros.
¿Dejaremos de ser historia clandestina, páginas manchadas de una Plaza
Para convertirnos en la restañable alegría del sueño?
—Esta manera de vivirnos es de jardines prehistóricos.
Las palabras promiscuas promueven el fanatismo. Prefiero las palabras,
Desde luego, que albergan sueños.
No el hijo pródigo de la respiración. No el que se desviste en noches
Portátiles. —Me conformo con el aliento de tus dos pomos,
Con tus dos atalayas ardiendo en mi lengua…
Barataria, 27.IX.2009

martes, 13 de octubre de 2009

Blasfèmia del subsòl-poema d'André Cruchaga traduït al català per Pere Bessó

Encara és ací l’edat dels uniformes jugant als colors,
Les hamaques en l’hivern vertical de les hores


Blasfèmia del subsòl
poema d'André Cruchaga traduït al català per Pere Bessó






A les temples la rosada es torna tinta de la vida. La llum és estranya
A les casseroles del foc —L’absurd també és un camí
En la penombra, una casa amb taules transcorregudes.
El desig redó del caos és ací al suor de la fatiga,
O en alguns objectes on la sal es converteix en estàtues.
L’ull és menys fidel que els pensaments confessos, que els desigs.
Algú és diferent a mi en allò relatiu a les pors:
Encara és ací l’edat dels uniformes jugant als colors,
Les hamaques en l’hivern vertical de les hores,
El trull amb el seu olor de fadrines —esteses aquestes damunt de
La gespa del gaudi. Alé de paraules estranyes i fosques.
—Mai no dorm en les nits d’hivern, al borboll de poders
Que esvaeixen els llançols.
A voltes dic que la molsa és oficiant de la nit: òbric el cofre
De l’esbufec i en segons la ràfega d’ombres és pell, o buit o arbre.
Quan trenca l’alba, la respiració té randes d’ocell.
[“En el vertader sentit hegelià, és fundamentalment contradictori a
Aquesta metafísica; la doctrina destila relacions internes;
El principi de la raó suficient és difícil de formular amb precisió.
La identitat en la diferència és impossible”…]
La negació crema en les sals de l’orfandat, en aqueix fred de contradiccions
On les libèl·lules són l’ull doble d’aquestes estovalles amb cucs.
No sé si aquest viatge cec és transitiu. O de penes el túmul d’aqueixa dona
Obrint-se a la meua mateixa tortura: —ritu irascible a les venes.
Ara recorde que dir certes coses o la veritat mateixa és un acte
Revolucionari que és clar no entumeix com l’artriti.
[El dia menys pensat vindràs al meu llit amb els teus llavis inextinguibles,
Alçarem els icebergs de la mel,
Fins a abastar la balança de l’alé, móres còncaves a la flauta
D’aquestes boques aletejants en determinat abisme.
Abisme que ens menja en la mateixa flama de la foscor,
Abisme que empra de rerafons els mocadors de l’angúnia].
En cada cercle la resina, descalça, ressuscita les seues espines.
El clímax sempre és una illa de llindes agitades. D’ombres Pàtries.
Els brolladors del tacte naixen a la farga dels espills:
—Dolen les nines als caragols de la sorra sacsada.
La carícia assedegada sense empremta de peixos, aquest món on cresc
Sense braços, sense gola, amb pètals d’afonia insomne.
La tempesta trenca les arteries de la clorofila. Trunca l’oblit
De la música, arranca els quaderns del pit.
Davall dels imminents peus de l’automatisme, Sant Salvador no té ascensors
Amb catifa roja, tampoc no es celebren els festivals de MTV,
Ni túnels humits on invadeixen les hamburgueses.
[Ací la terra és més que set i foc. Nostàlgia, tendresa desolada.
Ací et pots morir amb mi a falta de set i no passa res.
Ací et pots oblidar de mi i consumir-me en la mort.
Ací pots resuscitar als tres dies i no passa res als periòdics.
Ací, però, pots crepitar amb mi enmig de la flama
Fins a consumir-nos en la pira immolada.
Ací, tu, en la meua soledat amb la teua màgica sement, amb la teua mareselva tèbia].
Aquesta follia organitza les meues forces fins a desaparéixer en l’abisme.
Vull començar a viure l’oblit, escriure un catàleg de sabates,
O, senzillament, escriure un epitafi als teus porus, ara que
Hem entrat al “limes poshumà” del desarrelament.
Baratària, 26.IX.2009




Blasfemia del subsuelo




En las sienes el rocío se vuelve tinta de la vida. La luz es extraña
En las cacerolas del fuego —El absurdo también es un camino
En la penumbra, una casa con mesas transcurridas.
El deseo redondo del caos está aquí en el sudor de la fatiga,
O en algunos objetos donde la sal se convierte en estatuas.
El ojo es menos fiel que los pensamientos confesos, que los deseos.
Alguien es diferente a mí en lo relativo a los temores:
Todavía está aquí la edad de los uniformes jugando a los colores,
Las hamacas en el invierno vertical de las horas,
El trapiche con su olor de muchachas —tendidas éstas sobre
El césped del gozo. Aliento de palabras extrañas y oscuras.
—Jamás duermo en las noches de invierno, en el borbollón de poderes
Que desvanecen las sábanas.
A veces digo que el musgo es oficiante de la noche: abro el cofre
Del resuello y en segundos la ráfaga de sombras es piel, o vacío o árbol.
Cuando amanece la respiración tiene encajes de pájaro.
[“En el verdadero sentido hegeliano, es fundamentalmente contradictorio a
Esta metafísica; la doctrina destila relaciones internas;
El principio de la razón suficiente es difícil de formular con precisión.
La identidad en la diferencia es imposible”…]
La negación arde en las sales de la orfandad, en ese frío de contradicciones
Donde las libélulas son el ojo doble de este mantel con gusanos.
No sé si este viaje ciego es transitivo. O apenas el túmulo de esa mujer
Abriéndose a mi propia tortura: —rito irascible en las venas.
Ahora recuerdo que decir ciertas cosas o la verdad misma es un acto
Revolucionario que por supuesto no entumece como la artritis.
[Un día menos pensado vendrás a mi lecho con tus labios inextinguibles,
Levantaremos los iceberg de la miel,
Hasta alcanzar la balanza del aliento, guarumos cóncavos en la flauta
De estas bocas aleteantes en determinado abismo.
Abismo que nos come en la propia llama de la oscuridad,
Abismo que usa de trasfondo los pañuelos de la angustia].
En cada círculo la resina, descalza, resucita sus espinas.
El clímax siempre es una isla de umbrales agitados. De sombras Patrias.
Los manantiales del tacto nacen en la fragua de los espejos:
—Duelen las pupilas en los caracoles de la arena sacudida.
La caricia sedienta sin huella de peces, este mundo donde crezco
Sin brazos, sin garganta, con pétalos de afonía insomne.
La tempestad rompe las arterias de la clorofila. Trunca el olivo
De la música, arranca los cuadernos del pecho.
Bajo los inminentes pies del automatismo, San Salvador no tiene ascensores
Con alfombra roja, tampoco se celebran los festivales de MTV,
Ni túneles húmedos donde invaden las hamburguesas.
[Aquí la tierra es más que sed y fuego. Nostalgia, ternura desolada.
Aquí te puedes morir conmigo a falta de sed y nada pasa.
Aquí te puedes olvidar de mi y consumirme en la muerte.
Aquí puedes resucitar a los tres días y no pasa nada en los periódicos.
Aquí, sin embargo, puedes crepitar conmigo en medio de la flama
Hasta consumirnos en la pira inmolada.
Aquí, vos, en mi soledad con tu mágica semilla, con tu madreselva tibia].
Esta locura organiza mis fuerzas hasta desaparecer en el abismo.
Quiero empezar a vivir el olvido, escribir un catálogo de zapatos,
O, sencillamente, escribir un epitafio en tus poros, ahora que hemos
Entrado al “limes poshumano” del desarraigo…
Barataria, 26.IX.2009

lunes, 12 de octubre de 2009

Lletra inmemorial- poema d'André Cruchaga traduït al català per Pere Bessó

Encara que mai no creue el riu, ni la meua llengua no siga tenyida amb la teua saliva,Encara que només arribe a la llinda del sobressalt de la llum







Lletra inmemorial
poema d'André Cruchaga traduït al català per Pere Bessó






…y rogad con mis palabras -las vuestras-
maravillosamente vivas y actuales.
Yo, entonces, me haré visible en todas las cosas.
MIQUEL MARTÍ i POL






Encara que mai no creue el riu, ni la meua llengua no siga tenyida amb la teua saliva,
Encara que només arribe a la llinda del sobressalt de la llum i perda
Les seues mateixes síl·labes, el palpebreig mai no tanca els ulls, — fins i tot en l’eclipsi
De certs codis, albire aqueixes regions com una llavor a la carn.
En l’aurora, viscuda ja en pètries fogates,
S’ha filtrat la serradura d’aqueix missal redó del teu melic.
L’apiari d’aquesta follia té claraboies d’infart,
La lectura d’un malecó sense molls que sostinguen les aigües.
[“mai no he mantés contacte amb l’inert.Si de alguna cosa he renegat és de la indiferència.No aspire a transmutar-me,ni em tempteja el repòs.Encara m’intriguen l’absurd, la gràcia.No estic per a l’immòbil,per a l’inhabitat.”]
Des de la infinitud, el vent subverteix els cistells del temps.
Des de l’horòscop de les fletxes, he buscat les aigües, ací on
L’horitzó no té comportes i la roba es desembolica fàcilment de l’embriaguesa.
Un dia vindran de bell nou les sirenes a cremar aquesta història d’ullals.
Ja no seran necessaris els jutges, ni els deuteronomis, ni els reis,
Si de cas els planys fúnebres, les profecies i les epístoles…
A Tintoretto en el lavatori de la transfiguració, “L’agonia a l’hort”.
Si de cas els peixos de les paràboles, el cent per un de les llavors,
L’estrella mengívola de la teua virginitat, i el costum diari de florir entre
Cadàvers, entre tantes veritats a mitges dels espills,
Congregats al portavions de la mentida, al quiosc dels periòdics.
M’encanta el café granulat de la teua saliva i la dictadura erèctil dels teus mugrons.
La nostra època és una amalgama de sofre i cendra, de coltells
I sexe virtual, de supervivència en la gota fosa de l’acer.
El gaudi dels símbols ha tornat a ser tribal: —ací tenim els sexy show,
Els sexual stores i altres cordes cremant en el sudor de les paraules.
[“Tanmateix
Volem…paraules sòlides
que resistesquen enmig de la nit
els nous vents del món
paraules filles de les seues paraules
fundadores
pètries
incommobibles
fornidores per a la lluita i la fraternitat
per a la lluita de la fraternitat”]…
Fou tota la llum a la carn nua de la nit. Encara no sé si existesc front
A la paüra de la salmorra, a aqueix afonar-se la terra als genolls:
—consciència o no del mausoleu o la vida, del granit o la terra.
Quins forem, ací, trets de la casa per a perdre’ns al desert
De l’esperma, per a morir entre sang i pixum, ruïna sense la boca de Jesús?
—Espectres d’un orgasme disfuncional en la tempesta de la nit,
Papers on els ocells no arriben a ser Fénix, sinó aqueix sospir feroç
Dels parracs, aqueix brufol sense paraules sobre els cadàvers…
A la fi devem empassar-nos l’espavent de les lluernes, arrossegar
L’abisme de l’inhòspit i cremar-nos als cauteris antics del sospir.
Aquesta boira violenta sobre el món, fa de la fusta un braç balb;
I de l’alegria, un crit de la fam…
Baratària, 20.IX.2009






Carta inmemorial




…y rogad con mis palabras -las vuestras-
maravillosamente vivas y actuales.
Yo, entonces, me haré visible en todas las cosas.
MIQUEL MARTÍ i POL




Aunque nunca cruce el río, ni mi lengua sea teñida con tu saliva,
Aunque sólo llegue al umbral del sobresalto de la luz y pierda
Sus propias sílabas, el parpadeo nunca cierra los ojos, —aun en el eclipse
De ciertos códigos, atisbo esas regiones como una semilla en la carne.
En la aurora, vivida ya en pétreas fogatas,
Se ha filtrado el aserrín de ese misal redondo de tu ombligo.
El apiario de esta locura tiene tragaluces de infarto,
La lectura de un malecón sin muelles que sostengan las aguas.
[“Jamás he mantenido contacto con lo inerte.Si de algo he renegado es de la indiferencia.No aspiro a transmutarme,ni me tienta el reposo.Todavía me intrigan el absurdo, la gracia.No estoy para lo inmóvil,para lo inhabitado.”]
Desde la infinitud, el viento subvierte los guacales del tiempo.
Desde el horóscopo de las flechas, he buscado las aguas, ahí donde
El horizonte no tiene compuertas y la ropa se deslía fácilmente de la embriaguez.
Un día vendrán de nuevo las sirenas a quemar esta historia de colmillos.
Ya no serán necesarios los jueces, ni los deuteronomios, ni los reyes,
Si acaso los trenos, las profecías y las epístolas…
A Tintoretto en el lavatorio de la transfiguración, “La agonía en el huerto”.
Si a caso los peces de las parábolas, el ciento por uno de las semillas,
La estrella comestible de tu virginidad, y el hábito diario de florecer entre
Cadáveres, entre tantas verdades a medias de los espejos,
Congregados en el portaaviones de la mentira, en la bazuka de los periódicos.
Me encanta el café granulado de tu saliva y la dictadura eréctil de tus pezones.
Nuestra época es una amalgama de azufre y ceniza, de cuchillos
Y sexo virtual, de sobrevivencia en la gota fundida del acero.
El gozo de los símbolos ha vuelto a ser tribal: —ahí tenemos los sexy show,
Los sexual stores y otras cuerdas ardiendo en el sudor de las palabras.
[“Sin embargo
Queremos…palabras sólidas
que resistan en medio de la noche
los nuevos vientos del mundo
palabras hijas de sus palabras
fundadoras
pétreas
inconmovibles
pertrechadotas para la lucha y la fraternidad
para la lucha de la fraternidad”]…

Fue toda la luz en la carne desnuda de la noche. Aún no sé si existo frente
Al pavor de la salmuera, a ese hundirse la tierra en las rodillas:
—conciencia o no del mausoleo o la vida, del granito o la tierra.
¿Quiénes fuimos, aquí, sacados de la casa para perdernos en el desierto
De la esperma, para morir entre sangre y orina, ruina sin la boca de Jesús?
—Espectros de un orgasmo disfuncional en la tempestad de la noche,
Papeles donde los pájaros no llegan a ser Fénix, sino ese suspiro feroz
De los harapos, ese búho sin palabras sobre los cadáveres…
Al final debemos tragarnos el asombro de las luciérnagas, arrastrar
El abismo de lo inhóspito y quemarnos en los cauterios antiguos del suspiro.
Esta niebla violenta sobre el mundo, hace del madero un brazo aterido;
Y de la alegría, un grito del hambre…
Barataria, 20.IX.2009

domingo, 11 de octubre de 2009

Vertigen de l’escalfred-poema d'André Cruchaga traduït al català per Pere Bessó

El lliure somni transpira mons inventats. Mons eteris
I no aqueix que, espés de sang, apareix a les Ginness
Recorreguent la pols sense llànties,



Vertigen de l’escalfred
poema d'André Cruchaga traduït al català per Pere Bessó




Consumada la sed, sólo una huella
De lívida ceniza…
MARGARITA PAZ PAREDES




En tots els vertigens humans els llibres respiren escalfreds.
La ràfega de la consciència perd els seus perdigons.
Al capciró dels dits batega el fil sense quadern dels desencerts.
El lliure somni transpira mons inventats. Mons eteris
I no aqueix que, espés de sang, apareix a les Ginness
Recorreguent la pols sense llànties,
Mastegant la violència en totes les seues formes vegetatives.
Un encenser mossega les lluernes del crepuscle a l’estiu
De la set; quan Déu camina damunt de les aigües, els fulls de l’escuma
Inventen l’aurèola de les gavines.
Al món les paraules superiors han de ser el nosaltres i no
Justament Walt stress amb els seus espills virtuals.
Per a desfer la via a l’Univers, fa falta canviar les portes de l’aire,
I obrir pas als ferrocarrils.
Qualsevol coixí pot fer-se rossinyol dels somnis.
En la nostra carn no serveixen les estovalles sinó les campanes amb la seua xafegada
De claus. —És menester canviar les mirades davant de les noves de la por.
Al rellotge de les paràboles,
Compten les estacions de la saliva, i les cerimònies de l’endormiscada.
Quants supervivents són necessaris per al juí final?
—La nit retrobada a la caravana de la transpiració. Només la nit
I el seu ardit de diàspora i plastilina.
Només l’erm aleatori del canvi climàtic.
Només la nuesa enmig de teranyines, o els forats de les mirades.
La història ens ve sempre amb huracans de cendra:
No és possible llavar els peus amb lavatoris de formigues, ni fingir humanitat
Entre la garrotxa, brollador potser del dolor, ni emprar olis, com no siga
Per a assuavir el fil del bisturí a les vèrtebres.
Fem Levitació en el magisteri errant de les confraries.
Caiem en les burilles de les funeràries sense resurrecció.
Assistim al silenci com enclaustrats en un fal·lus copulant; preferim
La placenta en la gaubança del bordell alienat.
Assumim el manual de les matrones i no l’ànima del credo, ni el graal
Que conforte les ansietats produïdes pel sistema.
Al camí ix la branca del gemec. La branca lleu de la llum.
Aquesta ànima no reposa a l’eixida del sol. En el fons desacate qualsevol
Olfacte, el doll de la nit envaint els meus mormols, aqueixa lenta
Calma que no puja a la pluja.
Tal volta aquest fàstic, adins, desfaça els camins, enrune les dents
Del manteu de fang i arena, torne la xanca a la flaire.
On hi ha vents transparents i sons distints al desarrelament?
En quin lloc la nit té sentit als portals i aquest dolor
De mesos no es torne nen down, ni macrocefàlia per a experiments?
—Tot el somni té dubtes i preguntes.
Confusos dies en els que encara viuen. Ara ixen i entren cementeris
De mi mateix. No veig el palpebreig de l’amor,
Sinó els matossars enderrocant-se, com un talud d’espills.
No veig sinó l’ansietat de les portes tancant-se al colp del tràfec.
Baratària, 16.IX.2009




Vértigo del escalofrío





Consumada la sed, sólo una huella
De lívida ceniza…
MARGARITA PAZ PAREDES




En todos los vértigos humanos los libros respiran escalofríos.
La ráfaga de la conciencia pierde sus perdigones.
En la yema de los dedos palpita el hilo sin cuaderno de los desatinos.
El libre sueño transpira mundos inventados. Mundos etéreos
Y no ese que, espeso de sangre, aparece en los Ginness
Recorriendo el polvo sin lámparas,
Masticando la violencia en todas sus formas vegetativas.
Un incensario muerde las luciérnagas del crepúsculo en el verano
De la sed; cuando Dios camina sobre las aguas, los folios de la espuma
Inventan la aureola de las gaviotas.
En el mundo, las palabras superiores debe ser el nosotros y no
Precisamente Walt stress con sus espejos virtuales.
Para desandar el Universo, se hace necesario cambiar las puertas del aire,
Y abrirle paso a los ferrocarriles.
Cualquier almohada puede volverse ganzúa de los sueños.
En nuestra carne no sirven los manteles sino las campanas con su chubasco
De claves. —Es preciso cambiar las miradas frente a las noticias del miedo.
En el reloj de las parábolas,
Cuentan las estaciones de la saliva, y las ceremonias del entresueño.
¿Cuántos sobrevivientes son necesarios para el juicio final?
—La noche reencontrada en la caravana de la transpiración. Sólo la noche
Y su ardid de diáspora y plastilina.
Sólo el baldío aleatorio del cambio climático.
Sólo la desnudez en medio de telarañas, o los agujeros de las miradas.
La historia nos viene siempre con huracanes de ceniza:
No es posible lavar los pies con lavatorios de hormigas, ni fingir humanidad
Entre la breña, manantial acaso del dolor, ni usar aceites, salvo que sean
Para suavizar el filo del bisturí en las vértebras.
Levitamos en el magisterio errante de las cofradías.
Caemos en las colillas de las funerarias sin resurrección.
Asistimos al silencio como enclaustrados en un falo copulante; preferimos
La placenta en la juerga del lupanar enajenado.
Asumimos el manual de las matronas y no el ánima del credo, ni el grial
Que conforte las ansiedades producidas por el sistema.
Al camino sale la rama del quejido. La rama leve de la luz.
Esta alma no reposa a la salida del sol. En el fondo desacato cualquier
Olfato, el chorro de la noche invadiendo mis murmullos, esa lenta
Calma que no sube a la lluvia.
Tal vez este hastío, adentro, deshaga los caminos, derribe los dientes
Del talpetate, vuelva la cárcava a fragancia.
¿Donde hay vientos transparentes y sonidos distintos al desarraigo?
¿En qué lugar la noche tiene sentido en los portales y este dolor
De meses no se vuelva niño down, ni macrocefalia para experimentos?
—Todo el sueño tiene dudas y preguntas.
Confusos días en los que aún viven. Ahora salen y entran cementerios
De mí mismo. No veo el parpadeo del amor,
Sino los matorrales desmoronándose, como un talud de espejos.
No veo sino, la ansiedad de las puertas cerrándose al golpe del tráfago.
Barataria, 16.IX.2009

jueves, 8 de octubre de 2009

Caigudes i entropessades-poema d'André Cruchaga traduït al català per Pere Bessó

Les claus mai no habiten assossegadament el calendari.
Als llenys del dia només compta l’ardor del foc.







Caigudes i entropessades
poema d'André Cruchaga traduït al català per Pere Bessó






El sueño se me hacía traspiés y caídas…
JOSÉ LEZAMA LIMA, PARADISO





Ara la boira enfosqueix més la nit. A la seua ara cega
No entra el vent, ni el granit calcari que trepitgen les sabates.
El pols traspassa les voltes del somni: —van i venen
Els mesos repicats pel teu cos, per aquesta porta perillosa
De la fatiga on de segurs no compten els abraços.
Les claus mai no habiten assossegadament el calendari.
Als llenys del dia només compta l’ardor del foc.
L’hivern de l’ànima enfosqueix als rierols. Els tèrmens
Del soroll contenen fosques espigues, foscos solcs,
Camins en la sang dels quals batega la follia.
A la nit els ocells es tornen llum transfigurada.
Anar i vindre i trencar la sola de les sabates en la displicència
Dels congostos, en aquest albír de gàbia universal.
En cada caiguda refregue les pàgines amb la cal·ligrafia, la mateixa lectura
Somorgollada al dubte dels somnis, al galop de la llum
Damunt del riu difús de les palpebres.
Negue els trencs d’alba amb un itinerari de camàndules.
Negue el fals pudor dels cossos sense roba,
Negue els set vents que arrasen els ports i els trens.
Negue les estovalles sense nines i sense rumb,
Negue la foscor que m’impedesca veure’t els llavis, trencar l’alba
Al teu litoral esguitat per la teua pròdiga saó.
Negue les promeses que caduquen, les que enfosqueixen sense rebentar
Les onades, sense aguaitar la tinta de l’aurora.
A l’escala de la pluja el destí és un torrent.
Els campanaris repeteixen els jardins trencats de la terra.
He abandonat vaixells per a seguir aquest crit de la gola.
Els rats penats deslliuren el sutze dels cellers.
—Ací creix el món darrere dels lladrucs de la pluja damunt de les fulles.
Al cercle aquós de les parpelles, les llànties s’apaguen.
En cada porta el llenguatge vespreja de tempesta.
Les profecies sempre alcen tifons d’especulacions.
Mentre et necessite al llit sense la frontera dels llençols,
Les ales es converteixen en un àvid navíli.
La meua set a les teues mans pinta glopada de litorals.
No sé quin dia és més cert per a veure’t als meus quaderns de cal·ligrafia.
Damunt de tanta frase feta que porta a l’infortuni i no a la felicitat,
El temps es cobra els records i l’oblit.
La veu canvia de vestit i ferida; el temps de la veu acomplida,
El batec de les artèries, i l’entranya de l’anhel que un dia
Estremeix la tendresa…
Baratària, 14.IX.2009






Caídas y traspiés





El sueño se me hacía traspiés y caídas…
JOSÉ LEZAMA LIMA, PARADISO





Ahora la niebla oscurece más la noche. En su altar ciego
No entra el viento, ni el granito calcáreo que pisan los zapatos.
El pulso traspasa las bóvedas del sueño: —van y vienen
Los meses tañidos por tu cuerpo, por esta puerta peligrosa
De la fatiga donde de seguro no cuentan los abrazos.
Las llaves nunca habitan sosegadamente el calendario.
En los leños del día sólo cuenta el ardor del fuego.
El invierno del alma oscurece en los arroyos. Los linderos
Del ruido contienen oscuras espigas, oscuros surcos,
Caminos en cuya sangre palpita la locura.
En la noche los pájaros se vuelven luz transfigurada.
Ir y venir y romper la suela de los zapatos en la displicencia
De los desfiladeros, en este albedrío de jaula universal.
En cada caída restriego las páginas con la caligrafía, la misma lectura
Sumergida en la duda de los sueños, en el galope de la luz
Sobre el río difuso de los párpados.
Niego los amaneceres con un itinerario de camándulas.
Niego el falso pudor de los cuerpos sin ropa,
Niego los siete vientos que arrasan con los puertos y los trenes.
Niego el mantel sin pupilas y sin rumbo,
Niego la oscuridad que me impida ver tus labios, amanecer
En tu litoral salpicado por tu pródiga sazón.
Niego las promesas que caducan, las que anochecen sin reventar
El oleaje, sin esperar la tinta de la aurora.
En la escalera de la lluvia el destino es un torrente.
Los campanarios repiten los jardines rotos de la tierra.
He abandonado barcos para seguir este grito de la garganta.
Los murciélagos desatan el hollín de los tabancos.
—Ahí crece el mundo tras los ladridos de la lluvia sobre las hojas.
En el círculo acuoso de los párpados, las lámparas se apagan.
En cada puerta el lenguaje oscurece de tempestad.
Las profecías siempre levantan tifones de especulaciones.
Mientras te necesito en la cama sin la frontera de las sábanas,
Las alas se convierten en un ávido navío.
La sed mía en tus manos pinta bocanada de litorales.
No sé qué día es más cierto para verte en mis cuadernos de caligrafía.
Sobre tanta frase hecha que lleva al infortunio y no a la felicidad,
El tiempo se cobra los recuerdos y el olvido.
La voz cambia de traje y herida; el tiempo de la voz cumplida,
El latido de las arterias, y la entraña del anhelo que un día
Estremece la ternura…
Barataria, 14.IX.2009

domingo, 4 de octubre de 2009

Asonancias-André Cruchaga

En ocasiones tu rostro está cubierto por lienzos de Tánatos.
Un día pintaré al óleo lo imperecedero: será ocre este gesto de humanidad,
Será íntima esta flecha de luz en las ventanas.






Asonancias






Epilepsia en las alturas
Dios deposita sus injurias en los pararrayos…
GUILLERMO DE TORRE




Raras veces los periódicos dan noticias halagüeñas. Mientras unos
Malversan fondos; otros, el tiempo en Comisiones y tribunas.
Así se construye la paz social, aunque nunca llegue la justicia a nuestras
Manos. La lucha es incesante en esta niebla de los horarios:
Cantamos, gritamos, soñamos.
La soledad inventa barcos matutinos;
La lluvia cabellos grises sobre el horizonte.
Desde ese balcón del tiempo libro mis batallas: Aquí tantos recuerdos
En esta casa vacía,
Duelen las hojas del almendro cuando caen en la niebla y no en el balcón
De tus pezones, y no en la estrella de tu ombligo.
[De todas maneras así lo escribo a diario en mi cuaderno de poesía:
Cada recuerdo se hace un invierno extraño.
Vos y yo lo sabemos mientras nacemos en un establo.
Siempre son así los tragos de la vida. Las tardes en el mojón de un trago
De whisky, en la piedad que necesito sin asonancias.
En ocasiones tu rostro está cubierto por lienzos de Tánatos.
Un día pintaré al óleo lo imperecedero: será ocre este gesto de humanidad,
Será íntima esta flecha de luz en las ventanas.
Será espiga este desgarramiento de lo sembrado.
Será arado el espolón de las mamposterías.
Un paraguas cubriendo el costado. Un rostro eterno en m i sombra].
En ocasiones la plusvalía sólo es tangible en los horrores de la guerra;
No necesariamente en los barriletes del folclor nacional,
No en las variantes fonológicas de nuestro léxico.
El lenguaje coloquial siempre me conduce a las pupusas, a la chicha,
El ixcanal, a los caites y a tantas toponimias del Cuscatlán
De don Pedro Geoffroy Rivas.
Ahora esas palabras no se dicen en los discursos protocolarios.
Ni siquiera los pájaros se paran en los horcones de los girasoles.
Aunque desde luego sigue sobrando la miseria en los televisores,
Los papeles enlatados de las disidencias,
La fastuosidad en las comitivas con lentes antisolares y anticorrosivas,
Mientras el hambre parpadea
En las losas babélicas de la ideología.
Las imágenes diarias son suficientes para celebrar cumpleaños.
Lo mediodías están destinados a las telenovelas y no al historic chanel,
No a la mano que deshaga la sustancia mortecina de todos los días,
Ni al canon estrófico de los tejados.
[Ves cómo la memoria desvela nuestras utopías. Ahora lúcidos, salvando
Al menos los recuerdos, la cotidianeidad de los parques,
El viaje sobre las aguas que asumimos como ciertas y sentidas,
La densidad de los trenes,
El perenne camino del desvarío,
La luz que aún es tempestad en el delirio de sabernos vivos,
El murmullo en el pecho como sol desvelado en tus cabellos negros].
En el aliento del carbón no caben las ventanas. Cada quien inventa
Enjambres de palabras en el anonimato.
Odio la lógica de los postulados éticos en el espejo de la ceniza.
Por eso, con mis juicios locos, sólo acecho la montaña rusa de los pétalos,
Y cuento los invernaderos del pensamiento
En los globos del aire con sus arenas fatigadas.
Barataria, 04.X.2009


jueves, 1 de octubre de 2009

Balcó del vertigen-poema d'André Cruchaga traduït al català per Pere Bessó

Val més una dosi d’Olimp que aquest fardell on gitem
Els somnis, i aquest ardor dels ulls vestit de foc.






Balcó del vertigen
poema d'André Cruchaga traduït al català per Pere Bessó






…nadie sabe si existe alguien
para asombrarse, para ser feliz,
para determinar las grandes desgracias.
ALAIN BOSQUET




La paraula en el sospir és un velam de tempestes
I sons. Pel contrari el silenci s’ofega en l’iris
Mimètic del temps. Cada borrasca atordeix els ràfecs
De l’alé, la levitat mai no compta en la reserva del vol.
Els segles coagulen les branques de les estacions:
—ací son incomptables les agulles de cap que els enderrocs
D’Heràclit han deixat en la dispersió de les aigües.
Quan pense en les estacions, tot d’una recorde
Els rails d’aigua a les meues nines,
Les ràfegues d’escuma sanglotant damunt de les pedres.
Un dia té menys possibilitats de viure que les paraules,
Els ocells i aquest vell dimoni de la memòria.
Quan camine al voltant dels portals, el fons de la cendra
Descén a les sabates, [tu que nua floreixes sota
La lluna, i em reinventes en la necessitat de l’aire;
Bategues al tràfic del meu pit, i mossegues el meu coixí
I calcetins fins al xiu-xiu de la vigília real].
Un s’envolta amb la flassada de les paraules per a inventar
El pols pendular de la intrepidesa, i assumir el vol
En la balança dels espills.
[“El país perd competitivitat, és víctima de la inseguretat
i de totes les angúnies i temors;
La violència i la delinquència són qüestions palpitants i lacerants”]
Així i tot inventem claredats en la negror. Dol l’ull
A la lluerna de la terra, en aqueix gosset faldeller dels símbols.
Els dejuns programats pararan al capdavall la taula amb esquelets.
Abans aprenguí la humitat en la cafeina dels boleros;
Ara la humitat és esfèrica al matalaf on respira la meua set.
Al País creix cada dia tota mena de tautologies.
[M’agraden les pupuses de lorocos amb formatge i llet de burra;
Els testicles dels toros i els budells sense cap urbanitat,
Les pissarres amb jeroglífics perquè ningú ni els entén,
Els ecos en espiral esclatant els timpans…]
En fi, aquest País i tu sou la meua única Història vertadera: la perversitat
Dels tatuatges, el punyal que en acabant esdevé elegia,
Els màrtirs que dolen com una flor marcida a les nines,
La catarsi de la molsa quan les mans halen l’horitzó.
Amb tot i això aquest escapulari inútil he de supurar-te’l al desert,
Banyar amb aigua beneïda els Sants de la meua devoció. Després,
Sols després, fer-te llum embrionària,
Jugar a la manera dels infants:,
Fer volar els barrilets de l’arc del cel, tocar el sostre de l’esglai,
O, veure’m a l’espill al punt de l’ebullició de les violes.
Sovint hem de caminar enmig de les branques del cinisme.
Els dies sense branques creixen els ardits amb llúpol.
Preferesc escapar de les paraules i ficar-me en el so de Jimi Hendrix.
Val més una dosi d’Olimp que aquest fardell on gitem
Els somnis, i aquest ardor dels ulls vestit de foc.
Al capdavall la llum depén de la fossa on estiguem
Somiant la mar de la nostra mateixa nuesa impoluta.
Baratària, 11.IX.2009






Balcón del vértigo






…nadie sabe si existe alguien
para asombrarse, para ser feliz,
para determinar las grandes desgracias.
ALAIN BOSQUET





La palabra en el suspiro es un velamen de tormentas
Y sonidos. Por el contrario el silencio se ahoga en el iris
Mimético del tiempo. Cada borrasca aturde los aleros
Del aliento, la levedad nunca cuenta en el sigilo del vuelo.
Los siglos coagulan las ramas de las estaciones:
—ahí son incontables los alfileres que el escombro
De Heráclito, ha dejado en la dispersión de las aguas.
Cuando pienso en las estaciones, de inmediato recuerdo
Los rieles de agua en mis pupilas,
Las ráfagas de espuma sollozante sobre las piedras.
Un día tiene menos posibilidades de vivir que las palabras,
Los pájaros y este viejo demonio de la memoria.
Cuando camino alrededor de los portales, el fondo de la ceniza
Desciende a los zapatos, [vos que desnuda florecés bajo
La luna, y me reinventás en la necesidad del aire;
Latís en el tráfico de mi pecho, y mordés mi almohada
Y calcetines hasta el susurro de la vigilia real].

Uno se envuelve con la cobija de las palabras para inventar
El pulso pendular de la intrepidez, y asumir el vuelo
En la balanza de los espejos.
[“El país pierde competitividad, es víctima de la inseguridad
y de todas las angustias y temores;
La violencia y la delincuencia son cuestiones palpitantes y lacerantes”]
Aún así inventamos claridades en la negrura. Duele el ojo
En el tragaluz de la tierra, en ese perrito faldero de los símbolos.
Los ayunos programados terminarán por servir la mesa con esqueletos.
Antes aprendí la humedad en la cafeína de los boleros;
Ahora la humedad es esférica en el colchón donde respira mi sed.
En el País crecen diariamente toda clase de tautologías.
[Me gustan las pupusas de lorocos con queso y leche de burra;
Los testículos de los toros y las tripas sin ninguna urbanidad,
Las pizarras con jeroglíficos porque nadie los entiende,
Los ecos en espiral estallando los tímpanos…]
En fin, vos y este País son mi única Historia verdadera: la perversidad
De los tatuajes, el puñal que luego se torna en elegía,
Los mártires que duelen como una flor marchita en las pupilas,
La catarsis del musgo cuando las manos halan el horizonte.
Aún con todo este escapulario inútil debo supurarte en el desierto,
Bañar con agua bendita a los Santos de mi devoción. Después,
Sólo después, hacerte luz embrionaria,
Jugar a la manera de los niños: Ladrón librado y capirucho,
Hacer volar los barriletes del arco iris, tocar el techo del asombro,
O, verme al espejo al punto de la ebullición de los aleleíes.
A menudo debemos caminar entre las ramas del cinismo.
En los días sin ramas crecen los ardides con lúpulo.
Prefiero escapar de las palabras y meterme en el sonido de Jimi Hendrix.
Una dosis de Olimpo es mejor que este petate donde acostamos
Los sueños, y este ardor de los ojos vestido de fuego.
A fin de cuentas la luz depende de la fosa donde estemos
Soñando la mar de nuestra propia desnudez impoluta.
Barataria, 11.IX.2009