jueves, 28 de enero de 2010

HAY UNA GAVIOTA QUE NO ES UN BLUES


Autor de la fotografía: Fernando de Toro Ortiz








HAY UNA GAVIOTA QUE NO ES UN BLUES








Desconfía de aquellos que te enseñan
listas de nombres
fórmulas
y fechas
y que siempre repiten modelos de cultura
que son la triste herencia que aborreces
JOSÉ AGUSTÍN GOYTISOLO







Hay una gaviota que no es un blues. Un aire que parte
A lo indefinido. Flautas, senos, arrimados al trópico.
Quiero explicarme los sombreros curtidos de la libertad,
Las sonrisas pujonas de los trenes, las boinas manchadas
De tabaco, el continente con vacas moribundas,
Los camaleones en planicies de muecas,
Las arañas con su vastedad de saliva,
Enero gris de convalecencia,
Febrero con úteros desgastados,
El mapa de la digestión abandonado, —me dicen que hay mejores
Colores que el negro o el blanco, que los bagres en alcantarillas.
El amarillo salpica las calles estrujadas, las gaviotas por docenas
En los mercados de pulgas, los primeros pájaros de la tristeza
En los neumáticos,
Las madrugadas siempre saben a ecos exuberantes. La mata
De majonchos con percusiones singulares. Una conversación
Con las aves, vale más que un apretón de manos; es otro cielo donde
No incomodan los codos, ni las postales son necesarias, ni un tenor
De vejigas a punto de estallar,
En la hernia de los bigotes. —Mi madre siempre me enseñó buenos
Modales; sin embargo, pongo en duda su validez en este tiempo.
En el cántaro de los litorales, la hamaca de la espuma mece las gaviotas
Con puñales de sal.
Hay pájaros ávidos para la diafanidad; otros, para lo oscuro.
En la antípoda de las nubes, está el tejado flotando en mis sienes.
En las tinajas de aquella mujer que amo,
Cabe la maroma de mis ojos,
El sombrero de la marea,
El quintal de esperma para tenderse en la hierba
Taladrar la desnudez, quitar las ramas del vestido, picar el cielo
Con el vuelo, asegurar el buche de las olas, columpio del mar
Encabritado.
Después que venga el veredicto del subibaja, la posibilidad de Alicia
Cruzando las curvas de la lengua,
Las palas del sudor,
Las pesadillas de la pantera negra de la armónica, el baño de las leguas
Submarinas, el oso panda destartalado en el papel higiénico,
El viejo enfado de los gatos gruñones, la pelvis suculenta con salsa
De tomate, el pan acumulado en la alacena de la pimienta.
Hay una gaviota que rompe mi sosiego.
A menudo es un hipermall de ventarrones.
Sus dientes filosos muerden mis sueños. Su tanga conspirativa,
Nada paciente, monta hasta el buche de las persianas.
En el trote se borran todas las beligerancias. La vagina del mapa
Me deja soñar con el sonambulismo de los frijoles.
Y es mejor así —que una gaviota no sea blues. Sino sopa, jardín,
Libro, escalera, globo terráqueo…
Barataria, 24.I.2010

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