martes, 30 de marzo de 2010

CAMÍ OBERT-poema d'André Cruchaga traduït al català per Pere Bessó

A sobre el camí obert els ulls del calendari. Els cercles
De la pols, els anells de les enfiladisses.
Els ulls amb tanta llunyania acumulada. Amb tants diumenges
D’espills. —Amb tants fèretres desfent-se al començ
De cada somni, enmig de la tinta coagulada a les temples.
Autor de la fotografía: Juan Revilla Esteban








CAMÍ OBERT
poema d'André Cruchaga traduït al català per Pere Bessó







…todavía no tengo la sangre
y la tierra y la palabra
no me pertenecen
HOMERO ARIDJIS

Oculto en sus cavernas, el Poeta sintió sus males horribles,
y un bulto de carne creció en su cabeza,
y escamas en su espalda y costados…
WILLIAM BLAKE








A sobre el camí obert els ulls del calendari. Els cercles
De la pols, els anells de les enfiladisses.
Els ulls amb tanta llunyania acumulada. Amb tants diumenges
D’espills. —Amb tants fèretres desfent-se al començ
De cada somni, enmig de la tinta coagulada a les temples.
Riu davant del bescoll dels ocells. Ofegue aquest anar
En les ombrel·les. Parle de beure baguls de bambú.
Llepe el sostre penjat de les meues ulleres.
—Pense en el ventall dels caragols: les cortines darrere
De les finestres simulant mocadors de ràncies teranyines.
[Tinc entre els meus llibres, cavalls i vaixellets de fusta; sirenes
Escrodrinyant botelles, manolls d’escuma a la vorera dels turmells.
Nens amb draps bruts netejant parabrises.
Paraigües descenent com el arc iris.
Sóc un animal infinit enmig de la foscor d’aquests dies:
Animal de sol sense paracaigudes, illa al mar de la setmana, lluerna
En la tenebra incurable de l’escala de la gola.]
Demà continuaré aquests mateixos carrers amb la bicicleta
[de la meua timidesa.
Cel suïcida de crancs. Peixos destrossats als femers.
Quan veig el fum dels trens,
M’adone de quant el rellotge ha matat:
Potser que no siga així, però sent el gargamell damunt dels meus muscles.
A la fi, no sé si paga la pena ser bon samarità. Fer cas
Omís dels paranys. Evitar les contradiccions de l’ànima.
Devorar la pròpia culpa de les ovelles. Procurar un millor Paradís
Al voltant d’aqueixa fullaraca al turó sense la mà de Déu
Apostant-lo a les ànimes.
Entre la garrotxa despulle els gossos del carrer. El brau de la meua fam
Que amollí des de l’alcova, l’aigua beneïda de tantes veritats sense dir.
El gaudi de saber-me home sense usdefruits. Lliure d’usura.
Ací, però, toca fer-se amic del llop:
Devorar el núvol, i el jocote d’iguana, els tamals pizques de l’ànima,
La rosta dels pètals, l’alteritat dels trulls, els jardins
De quinze anys de les estrelles, els camps de pilota dels Maies,
L’hivern sec d’Abel i Caïm,
Aqueste sacrifici del peix empanat. La humitat perversa
Als engonals, l’amor ben a prop del cansament.
De sobte em toca enraonar amb totes les meues absències. —La gespa
Per on acostumava a córrer amb desenfrenament. L’abric que em cobrí
Llargament. El bolic que custodià la meua esquena de la nit.
A ver dir, em toca buscar les paraules a la meua butxaca. Les monedes
Dels somriures, seure al santuari de la plastilina,
Acomiadar-me’n sense els meus pantalons davall dels arbres.
Tornar-me elemental i no “Vedell d’or”.
A ver dir, pense en les paraules d’Òscar Wilde. Cada vegada
Se’m fa més clar allò que als somiadors no ens perdonen,
Tot i que marxem tallat el pit…
Baratària, 27.III.2010








CAMINO ABIERTO






…todavía no tengo la sangre
y la tierra y la palabra
no me pertenecen
HOMERO ARIDJIS

Oculto en sus cavernas, el Poeta sintió sus males horribles,
y un bulto de carne creció en su cabeza,
y escamas en su espalda y costados…
WILLIAM BLAKE






Sobre el camino abierto los ojos del calendario. Los círculos
Del polvo, los anillos de las enredaderas.
Los ojos con tanta lejanía acumulada. Con tantos domingos
De espejos. —Con tantos féretros deshaciéndose al comienzo
De cada sueño, en medio de la tinta coagulada en las sienes.
Río frente al pescuezo de los pájaros. Ahogo este andar
En las sombrillas. Hablo de beber baúles de bambú.
Lamo el techo colgado de mis ojeras.
—Pienso en el abanico de los caracoles: las cortinas atrás
De las ventanas simulando pañuelos de rancias telarañas.
[Tengo entre mis libros, caballos y barquitos de madera; sirenas
Escrutando botellas, manojos de espuma al borde los tobillos.
Niños con trapos sucios limpiando parabrisas.
Paraguas descendiendo como el arco iris.
Soy un animal infinito en medio de la oscuridad de estos días:
Animal de sol sin paracaídas, isla en el mar de la semana, luciérnaga
En la tiniebla incurable de la escalara de la garganta.]

Mañana seguiré en estas mismas calles con la bicicleta de mi timidez.
Cielo suicida de cangrejos. Peces destrozados en los basureros.
Cuando veo el humo de los trenes,
Me doy cuenta de cuánto el reloj ha matado:
Puede que no sea así, pero siento las fauces sobre mis hombros.
Al final, no sé si valga la pena ser buen samaritano. Hacer caso
Omiso de las trampas. Evitar las contradicciones del alma.
Devorar la propia culpa de las ovejas. Procurar un mejor Paraíso
Alrededor de esa hojarasca en la colina sin la mano de Dios
Apostándole a las almas.
Entre la breña desnudo los perros de la calle. El toro de mi hambre
Que arrojé desde la alcoba, el agua bendita de tantas verdades sin decir.
El regocijo de saberme hombre sin usufructos. Libre de usura.
Aquí, sin embargo, hay que hacerse amigo del lobo:
Devorar la nube, y el jocote de iguana, los tamales pizques del alma,
La torreja de los pétalos, la otredad de los trapiches, los jardines
De quince años de las estrellas, los campos de pelota de los Mayas,
El invierno seco de Abel y Caín,
Este sacrificio del pescado empanizado. La humedad perversa
En las ingles, el amor muy cerca del cansancio.
De pronto me toca platicar con todas mis ausencias. —El césped
Donde solía correr desenfrenadamente. El abrigo que me cubrió
Largamente. El petate que custodió mi espalda de la noche.
A decir verdad, me toca buscar las palabras en mi bolsillo. Las monedas
De las sonrisas, sentarme en el santuario de la plastilina,
Despedirme sin mis pantalones debajo de los árboles.
Volverme elemental y no “Becerro de oro”.
A decir verdad, pienso en las palabras de Óscar Wilde. Cada vez
Se me hace más cierto aquello de que a los soñadores no nos perdonan,
Aunque andemos sajado el pecho…
Barataria, 27.III.2010

domingo, 28 de marzo de 2010

AMBIGÜEDAD DE LA ESPERANZA

Hay un hueco en este humano caminar de todos los días.
Los ojos cuelgan de la tarde. La felicidad no es un sistema
Matemático. El gozo siempre resulta ser grito de porcelana.
—¿Qué sombras nos brindan su aplomo? ¿Qué horizontes
De desierto nos asedian?
Siempre palidece el río del respiro.

Autor de la fotografía: Sergio Andrés García









AMBIGÜEDAD DE LA ESPERANZA







Let me hold you
For the last time
It’s the last chance to feel again
But you broke me
Now I can’t feel anything
JAMES MORRISON







Hay un hueco en este humano caminar de todos los días.
Los ojos cuelgan de la tarde. La felicidad no es un sistema
Matemático. El gozo siempre resulta ser grito de porcelana.
—¿Qué sombras nos brindan su aplomo? ¿Qué horizontes
De desierto nos asedian?
Siempre palidece el río del respiro.
El chasquido de la bala en los armarios,
Los zapatos urgentes del calendario. La habitación en el sueño
De las paradojas.
El olfato en la mendicidad, sin heroísmos.
Somos santidad y exterminio en el tránsito.
Fatiga del trapo o de la cajita de fósforos en la penumbra.
Con todo el abanico de cadáveres, la razón pierde su lógica.
¿Qué número sin turbantes baila en las estadísticas?
[De pronto perdimos la luz de las mochetas.
Esa lucecilla que nos permitía ver el sueño a través de las ventanas.
Extraviamos las llaves de las escaleras.
Nos inundó la saliva de las rendijas. El extraño sombrero
De los tambores. Los agujeros cada vez más grandes del silencio.
De pronto mojamos el papel celofán de cielo y los pañuelos.
Hicimos del amor un abismo de navajas.
Paralizamos los goznes y las ingles. Volvimos a las tijeras frías
De las alacenas. A los cántaros de la penumbra.]
No somos nada sobre los manteles abiertos de la angustia.
No somos alba junto al candil del miedo.
Hiere el eco terroso de los espejos.
Nos hemos convertido en merodeadores de las raíces.
¿Habrá días para habitar la sonrisa al amanecer? —Esa sonrisa plena,
Pródiga en alas. Salir del ojo ciego de los fantasmas,
Consagrar las almohadas en un solo césped.
Lograr el sosiego de las campanas sin arrodillarse.
Por más ropa, el chubasco de la emoción nos desnuda. Nos hace
Volver a los ausoles de la saliva.
Ahora los días son más difíciles en torno al pulso de las ventanas.
La sed se mide con termómetros.
El anhelo con balanza y miedo. Las parábolas con el insomnio.
[No sé si habrá un día con pabilos de certeza irrefutable.
Ya no sé si abrigaremos las multiplicaciones con esta herida
Refundada en el vuelo inconcluso.
Ahora, sólo quiero entender el juego del destino. La túnica sin cuerpo
Que dejas colgada de la ruda. La página de la diáspora.
Hoy, después de todo, te miro en la carreta de mis sueños.
Espero sentado en el taburete de los recuerdos…]
Y aunque el País no espera con sus aguas polvorientas,
Y aunque el dolor urge de pájaros,
Y aunque la ultramar no sea matrona,
Sigo aquí, como el sepulturero, cavando y enterrando muertos:
Bebo cada día, la gota de tus brazos indesechables…
Barataria, 20.III.2010

jueves, 25 de marzo de 2010

ESTACIÓN DE LA NIEBLA

Debajo de unas monedas el grito descarnado. Esta sombra
Como piedra en el pecho. Esta dolencia en el pecho de los cascos
De la fuga. Estas estatuas en el papel de los poros.
Dueles en los trapos rotos de mi ropa.
Imagen tomada de la red









ESTACIÓN DE LA NIEBLA








…en el asalto azul de mis espadas,
en mis enardecidos bosques de agua,
arteria soy para latir su muerte.
MIGUEL OTERO SILVA

…en el mismo haz
Ata lo que fuimos mutuamente
FERNANDO PESSOA









Debajo de unas monedas el grito descarnado. Esta sombra
Como piedra en el pecho. Esta dolencia en el pecho de los cascos
De la fuga. Estas estatuas en el papel de los poros.
Dueles en los trapos rotos de mi ropa.
Tiemblan los abanicos de las hojas. La lava hirviente de los rostros
Que en derredor deambulan como un ataúd de libélulas.
Hay niebla en este insomnio del sollozo.
Bajo los pinos el follaje de mármol del ciempiés.
La carne directa a la fosa hasta perderse. En el centro de la cobija
Se postran los sueños.
Vos y esta Patria tendida en mis pupilas. La Patria y tus senos
Suplicantes en mis sienes.
Todo se vuelve invisible a mis manos de labriego.
Los sueños tejidos y la edad. La noche con su niebla múltiple.
A menudo tus brazos se convierten en acequias.
Días de súbita porcelana. Días de colmillos en el pecho.
Días apenas con fingidos bocetos. Noches con juguetes cansados.
¿Qué imagen tuya se lleva el viento en las hojas?
Entre la niebla del escombro no te reconocen mis ojos.
Todo es historia en la perversidad del caos. Historia que soporta
La ceniza. Cielo falso de un tiempo sin tormentas.
Todo se lo llevaron las hormigas irreversibles del andrajo.
¿Qué nos queda después de abandonarnos en los espejos?
—Las huellas de un siglo sin brebajes. La leyenda del letargo.
Los días respirando embudos. Los vitrales cansados del viento.
¿Qué paraíso nos espera en el sopor del naufragio?
Ahora reclamo tus pupilas.
Reclamo las puertas de los roperos y las alacenas.
Reclamo al extravío fulminante.
A la cruz que llevo en el lenguaje.
Esta ciénaga donde la nostalgia me ha metido. Esta tierra sin albergues.
Vos me fundaste todas las ausencias. Me fundaste tapicerías
Ciegas. Oscuros párpados en máscaras.
Vos pusiste nueces en la mesa. Muros con dientes y alambradas.
Vos pusiste la lejanía del pan para mis manos y la hojarasca
Como albergue. ¿Qué nos queda después de hospedarnos
En el alfabeto? —sólo las aldabas con su rastro de herrumbre.
Esta terca manía de vestir la Esperanza. Quizá los andrajos de la noche,
El óxido sin reclamo de los cuerpos anónimos,
La furia de la escarcha sobre los párpados,
La lona de los poros en las escaleras, esta temperatura de los huesos.
No sé si vendrás un día a abrir más esta herida.
Si hay atajos para llegar al lecho de las fotografías. Si la avidez
No se rompe en la intemperie.
Dentro de la niebla crece la caligrafía húmeda de los ojos.
Crece la breña en la estación de los murmullos. En este País insomne.
En esta trama polvo. En esta marcha sin itinerario…
Barataria, 17.III.2010

lunes, 22 de marzo de 2010

VENTANA AZUL DEL ESPEJISMO

Desde siempre caminamos con granizos en la garganta.
Los armadillos pudren el nudo de los brazos. El goteo azul
Del espejismo en tiempos donde la respiración es difícil.
Y uno no puede detenerse desde cerca de ver los pájaros sin funda
Del horizonte. Hay que vivir en los rieles de lo huraño,...
Autor de la fotografía: Sergio Cortes Robles








VENTANA AZUL DEL ESPEJISMO








The world below the brine,
Forests at the bottom of the sea, the branches and leaves,
Sea-lettuce, vast lichens, strange flowers and seeds, the thick tangle
openings, and
pink turf,…
WALT WHITMAN
(THE WORLD BELOW THE BRINE)








Desde siempre caminamos con granizos en la garganta.
Los armadillos pudren el nudo de los brazos. El goteo azul
Del espejismo en tiempos donde la respiración es difícil.
Y uno no puede detenerse desde cerca de ver los pájaros sin funda
Del horizonte. Hay que vivir en los rieles de lo huraño,
En la fila india de los recuerdos,
Junto al sopor de las piedras entumecidas,
Zambullirse en el humo de la asfixia, colgar los jardines de los párpados
Y zigzaguear las goteras de las tejas en el pararrayo de los túmulos.
—De pronto uno vive equivocadamente el infinito:
El diario vivir de pronto a uno lo concierte un Lázaro del siglo XXI,
En un presidiario sin comida, zurcido por tantas castraciones.
Me pregunto si tienen sentido las balanzas.
El plato coagulado de las pústulas, el caldo hecho de hierbecillas,
Del baño maría de los cuchillos,
La hoguera verbal, aquí, justo en desbandada de libélulas.
A menudo se nos quiere dar atol con el dedo o alquitranizar el ojo
Para no ver en su conjunto las muletas de la polilla.
—De pronto solo nos es dado pensar en los meteoros y ver,
Desde la ventana, azul lo que es vértigo y tormenta y caos y degüello.
Para hablar es necesario olvidar el alfabeto y la gramática.
Para imaginar hay que pensar en gramos de marea oficializada.
[Para verte debo recurrir a la bufanda de la lisonja, al firmamento
De la levadura, a la pizarra muda de los chubascos, al desinfectante
De los paracaídas, a las linternas en desuso del moho,
A esta suerte de rotar en el bagazo de las melódicas].

Vivimos en un extremismo a punto de quebrar los cántaros y los bolsos,
Restamos sin cesar hasta no tener nada.
Vivimos tiempos de reacomodo existencial entre chirridos de frascos
Con brebajes de dudosa procedencia. Fulgura el gris del equívoco,
Saca su trozo de lengua el aliento del esmeril, el zumo de los inodoros,
Esa boca de rumiante estertor, la piedra que respira la garganta.
[—¿Dónde estamos ahora? —Pendemos del ojo ciego del corcho.
A veces pienso que son demasiado viejos nuestros cabellos, el pus
De la saliva, la mocheta de los aleros, el pantalón del Universo
Para estos ajetreos de bosque incendiado.]
A veces pienso que somos felices existiendo desde esa ventana fiera
Del espejismo y, claro, “a falta de pan buenas son las semitas”,
El olvido de los muertos, el soslayo del alba. El pulso de la hipertensión
Al límite del magma, las sienes hurtadas de la luz.
A veces pienso que es el único consuelo que tenemos. Consuelo a fin
De cuentas que oculta las verdades cotidianas.
—¿Dónde estás ahora con tu lenguaje de ataúdes, con tus muslos
Largos de milpa, con tu magma en el plato de china de mis deseos,
Empapada de azúcar desde las axilas,
Con tus encajes a punto de reírme, con tu sábila de sonidos agrestes?
Miramos la plaza acorralada de delirios.
Sólo nos queda, frente a la destrucción, la ilusión del espejismo…
Barataria, 13.III.2010

domingo, 21 de marzo de 2010

DE VEZ EN CUANDO EL OLVIDO

Nada está seguro en otros párpados ni en otras bocas.
En los puertos uno espera a pausas el olvido y no es cierto:
Se cae siempre en la tentación de pensar, de no olvidar el pizarrón
De la Esperanza. —El dibujo de los días promisorios,

La caricia que inevitablemente ha dejado una huella.
Autor de la fotografía:José meis Meaño






DE VEZ EN CUANDO EL OLVIDO







A vast similitude interlocks all,
All spheres, grown, ungrown, small, large, suns, moons, planets,
All distances of place however wide,
All distances of time, all inanimate forms,
All souls, all living bodies though they be ever so different, or in different worlds,
Walt Whitman
(ON THE BEACH AT NIGHT ALONE)





De vez en cuando el olvido se diluye en una taza de café.
La ceniza resbala en la ceniza del viento. El terror a las escaleras
Eléctricas es por falta de costumbre a perder el equilibrio.
Generalmente los días invocados se pierden en el papel.
—Me dicen que llorar ablanda los huesos de las mejillas
Y limpia desde luego los lagrimales.
Nada está seguro en otros párpados ni en otras bocas.
En los puertos uno espera a pausas el olvido y no es cierto:
Se cae siempre en la tentación de pensar, de no olvidar el pizarrón
De la Esperanza. —El dibujo de los días promisorios,
La caricia que inevitablemente ha dejado una huella. Los juegos
Que han sobrevivido a las sombras,
La llave con goterones en el pecho. El hartazgo de esperar
En la oscuridad —casi en sigilo— el correo postal de los días felices,
O de aquellos días donde el horizonte nos parecía totémico.
De vez en cuando el olvido es una ráfaga de cuerpos sin perfume:
Salta la duda en los centímetros de los peces.
En los segundos mojados de los párpados en las campanas.
Los ataúdes duermen en el funeral de los tejados.
Tartamudean los pañuelos en la penumbra.
La risa es sal en el cuerpo de las gaviotas. Arde la espuma en la herida,
Los muelles de la angustia, la astilla de los recuerdos, los abanicos
Oscuros de la noche en las sienes del alcanfor.
Estremece el féretro que emerge de la ternura,
Las pupilas inmóviles de un arpa de sirenas, la escama de barcos
Que no encuentran el paraíso, el lagarto del dolor en la garganta.
De vez en cuando el olvido se torna inmensidad hiriente.
—No hay olvido sin rejas salvajes. Ni paisajes ahogados en el cuerpo.
Ni noches sin huesos anclados como muletas.
Ni tobillos rotos de cipreses en el propio espejo.
Ni secretos que arrastren las aguas hacia la tiranía del bostezo.
Ni dientes que no mastiquen el hierro del gemido. Ni eviten
La asfixia del incienso en el cuarto oscuro de los logaritmos.
Entramos a semanas con valijas desocupadas. A tenedores sin comida.
A cucharas soperas sin bocas, al largo diente de lo divisible.
Hay alas que se pierden en el sollozo del musgo.
—¿Valen los jamases en la olla de presión de presión de los frijoles,
En la playa anónima del mantel con hambre, en el escabeche
Ambiguo de los alfileres, en la cebolla sin claridad de cierzo?
Se moja la sombra de la materia. El espasmo del cinc, la canícula
Del ojo en la piel y los relojes. La acequia de la llaga.
—Con todo, es necesario que ahora respiremos el olvido: Sacudir
La última coma de la lluvia, asumir el escapulario de otros apegos,
Retornar a las ventanas de la fantasía, empujar la obsesión
Hacia las ventanas, hacia la diafanidad de las lámparas.
—Usted y yo— tenemos autoconciencia. La fatalidad nunca fue
Hermana de Heráclito. Ha llegado el momento de exorcizar a todos
Los demonios y hacer del espejo del escombro, un bolsón
De alados vértigos…
Barataria, 10.III.2010

martes, 16 de marzo de 2010

OBSTINADA SOMBRA DE LA NIEBLA

De súbito la sombra de los pájaros, los contornos habitados
De la niebla, la orquesta insomne de los candiles, el pabilo flotante
De la trementina en el papel madera de mi almohada.
Sutil las cortinas del hambre en los milímetros de los muros.
En la gota de cierzo habitan claridades imperceptibles.

Autor de la fotografía: Sergio Cortés Robles







OBSTINADA SOMBRA DE LA NIEBLA








They tell me to be discreet for all intended purposes,
They tell me revenge is sweet and from where they stand, I’m sure it is.
But I feel nothing for their game where beauty goes unrecognized,
All I feel is heat and flame and all I see are dark eyes.
BOB DYLAN







De súbito la sombra de los pájaros, los contornos habitados
De la niebla, la orquesta insomne de los candiles, el pabilo flotante
De la trementina en el papel madera de mi almohada.
Sutil las cortinas del hambre en los milímetros de los muros.
En la gota de cierzo habitan claridades imperceptibles.
Noches vencidas del agua. Puertas de contritos coros. Suburbios
De ceniza y calendarios de fugaces alegrías.
El metal de la brasa quema mis ojos.
Colores de cansancio brotan de las hojas.
Piedras donde la sombra el ansia monótona de los pañuelos.
Un día sin palabras cabe en la crin fugaz de las hamacas.
Uno está bien mientras no se desgasta en los catálogos —mientras
Queda alguna luz en los torbellinos, en los epitafios,
En esa hipoteca de silencio que pagamos todos los días con altares.
Uno se da cuenta después de todo, que el País fluye en el canibalismo,
En la elaboración de manuales para no existir,
En la lección diaria de la devastación,
En el plato insaciable de la tributación.
—La vida ha pasado a segundo término. Hay rostros en la trastienda
De la excentricidad,
En el mercado flotante de los nísperos, en la matriz de los espejos.
No se vive y sin embargo son un juego las sombras:
La sintaxis de la muerte en fronteras ciegas,
Las pasarelas con inerarios frívolos, el señuelo de la grieta que somos.
El desnivel de los féretros cubre todo el planeta.
En cada gesto del suicidio, una nueva historia con alambre de púas.
Oscureciendo las aguas saltan los peces sobre las pupilas.
—Y, mientras vos y yo, en la palabra circular del vaso,
En el guacal del sueño queriendo sacarle lustre a las vocales.
[Hoy somos tan diferentes al tiempo de las crayolas,
A los dibujos de gratuita hipnosis, a las puertas sin aldabas.
Somos diferentes a la argamasa de los archivadores y los diccionarios.
Al parpadeo de cualquier tiempo en indicativo,
A las fotografías sepias del aliento,
A esos monólogos que nos hacen ver fijamente en el espejo].
De pronto, ahora, debemos usar cosméticos dentales
Como el bicarbonato micropulverizado para quitarle el sarro y la caries
A este crepúsculo de cadáveres, a este País de insólito rocío.
—Díganme que no vivimos un país fatuo, si la avidez del azogue
Nos acecha con sus lagartijas de ceniza.
Díganme que no vivimos dentro de una muralla de cuchillos.
Díganme que no es la angustia la que nos asedia con su flauta
De vinagre, con su veta de carbón impasible, con sus gárgaras de sal.
Díganme que no hay graneros de miel en las hojuelas de la brisa.
Díganme que esta danza no es la del zenote, sino de la espuma pétrea
En los laberintos del paisaje.
Díganme que de repente nos convertimos en el viejo polvo de Comala,
En el ocio estridente de los gladiadores romanos,
En el fósforo mudo llegado a nuestras manos…
Barataria, III.2010

sábado, 13 de marzo de 2010

PANORAMA AMB PERSIANES IRREALS- poema d'André Cruchaga traduït al català per Pere Bessó

I els femers ningú no els veu. Tampoc els carrers soterrats de fem.
Davall de la marea de la fetor, les mosques en el seu exercici llòbrec.

Les paraules fosques dels naips, l’ordre barallant les seues cartes
Per a propi profit, l’alçada d’impòsits.
Ilustración tomada de la red










PANORAMA AMB PERSIANES IRREALS
poema d'André Cruchaga traduït al català per Pere Bessó









I els femers ningú no els veu. Tampoc els carrers soterrats de fem.
Davall de la marea de la fetor, les mosques en el seu exercici llòbrec.
Les paraules fosques dels naips, l’ordre barallant les seues cartes
Per a propi profit, l’alçada d’impòsits.
Ací bombolleja l’escanyament i el ball rullat.
Un deu ser inalienable, però s’ha d’aprendre a immolar-se sota
Condicions nupcials.
Per a mantindre’s sa i estalvi un només deu enraonar amb les ombres,
Un deu restar a l’ossada de l’aire,
En la còrnia de la boirina, com menys visible, com menys transparent,
D’ací la vigència dels passamuntanyes, les botes de la respiració
Amarrades a l’esfera de l’horitzó.
Al tapís de les fulles que potegem, —tot un piano de tsunamis,
L’eixovar de la vida entre persianes irreals.
El pavelló de la caretaTan present a l’engonal i els ulls.
En els dies més foscos acostumem a invocar, —amb ciris a la mà—,
L’ara major de les nostres impotències: —Inventem la llum divina
Del resplendor; ningú no anticipa el perill del xàfec:
Els dormitoris sinistres on viu la pobresa, ni les butxaques
Tancades com un violí cec.
És clar que és fascinant el poder i la plana principal dels periòdics.
Beure l’oxígen de primera classe, assistir a una subhasta de Sotheby’s,
O coleccionar Barbies de la casa Christie's,
És clar que aquests petits passatemps no afecten les partides secretes,
Ni viatjar amb seguicis usant lents Christian Dior.
En la farsa es pesquen arrels per peixos o viceversa. L’espectre
De la llengua només engul l’escòria, els misstatges publicitaris molt ben
Dissenyats per al consum diari i àdhuc se’ls afegeix Complex B12.
—Sempre és així al riu d’aquestes pedres turbulentes. Altrament,
No veuríem branquillons de llorer a la perxera dels fracs,
Ni tindríem deliris del tamany dels diluvis o maretrèmols.
—Algú em diu que també això és poesia per a les ninetes.
Clar, poesia de la nit, corcant les entranyes; menjar per a
Tripulants de rovell, per a ninetes tallades en túnels, botzines
De iode amb agulles capoteres, a la vora de la lluna.
Ah, i els pobres. Nosaltres estem bé, mentre que se’ns ensenyen
Els llampecs de les moixarres, encara que l’esperança
Sucumbesca a l’abisme sinistre dels pòrtics evaporats del paradís.
De sobte, als llibres de contes fantàstics, encara s’exhibeixen
Aqueixos espillets d’antany on un podia veure el gorg
Dels pòmuls i la parla barbameca dels llençols i els faldellins.
Els personatges de la nostra història no deixen de ser tan diferents
Als d’antany, —ara, és clar—, es contempla el planeta
Des d’una laptop i el fum a través dels e-mails.
Alguna cosa resta, tanmateix, al fogó de la consciència: —La possibilitat
D’una porta cap a la música, no a la ganyota, ni a la riallada.
Un dia hi haurà sabó i llavatoris per a llavar les nostres còrnies i el plec
Dels genolls i el riure i la tendresa…
[Ací, Paiset, “Sols resten els densos condons de llenya en què s’amaguen
Els coralls.
Sols brillen els meus ulls, mentre veig caure fulles i pètals.
Malbaratada llum que mulla
I enlluenta els caps de bestiar
Que tornen a l’estable”].
Baratària, 12.III.2010

viernes, 12 de marzo de 2010

PANORAMA CON PERSIANAS IRREALES


Autor de la fotografía: Alonso Muñoz








PANORAMA CON PERSIANAS IRREALES








Y los basureros nadie los ve. Tampoco las calles soterradas de basura.
Bajo la marea del hedor, las moscas en su lóbrego ejercicio.
Las palabras oscuras de los naipes, el orden barajando sus cartas
Para provecho propio, el alza de impuestos.
Aquí burbujea el estrangulamiento y el baile ensortijado.
Uno debe ser inalienable, pero hay que aprender a inmolarse bajo
Condiciones nupciales.
Para mantenerse a salvo uno sólo debe platicar con las sombras,
Uno debe permanecer en la osamenta del aire,
En la cornea de la neblina, lo menos visible, lo menos transparente,
De ahí la vigencia de los pasamontañas, las botas de la respiración
Amarradas a la esfera del horizonte.
En el tapiz de las hojas que pateamos, —todo un piano de tsunamis,
El ajuar de la vida entre persianas irreales. El pabellón del antifaz
Tan presente en las ingles y los ojos.
En los días más oscuros solemos invocar, —con cirios en mano—,
El altar mayor de nuestras impotencias: —Inventamos la luz divina
Del resplandor; nadie anticipa el peligro del aguacero:
Los dormitorios siniestros donde vive la pobreza, ni los bolsillos
Cerrados como un violín ciego.
Desde luego es fascinante el poder y la plana principal de los periódicos.
Beber el oxígeno de primera clase, asistir a una subasta de Sotheby’s,
O coleccionar Barbies de la casa Christie's,
Por supuesto estos pequeños pasatiempos no afectan las partidas secretas,
Ni viajar con séquitos usando lentes Christian Dior.
En la farsa se pescan raíces por pescados o viceversa. El espectro
De la lengua sólo traga la escoria, los mensajes publicitarios muy bien
Diseñados para el consumo diario y hasta se les agrega Complejo B12.
—Siempre es así en el río de estas piedras turbulentas. De otro modo,
No veríamos ramitas de laurel en la pechera de los fracs,
Ni tendríamos delirios del tamaño de los diluvios o maremotos.
—Alguien me dice que también eso es poesía para las pupilas.
Claro, poesía de la noche, corroyendo las entrañas; comida para
Tripulantes de herrumbre, para pupilas sajadas en túneles, bocinas
De yodo con agujas capoteras, a la orilla de la luna.
Ah, y los pobres. Nosotros estamos bien, mientras se nos enseñen
Los relámpagos de las mojarras, aunque la esperanza
Sucumba en el abismo siniestro de los pórticos evaporados del paraíso.
De pronto, en los libros de cuentos fantásticos, todavía se exhiben
Esos espejitos de antaño donde uno podía ver el remanso
De los pómulos y el habla lampiña de las sábanas y los refajos.
Los personajes de nuestra historia no dejan de son tan diferentes
A los de antaño, —ahora desde luego—, se contempla el planeta
Desde una laptop y el humo a través de los e-mails.
Algo queda, sin embargo, en el fogón de la conciencia: —La posibilidad
De una puerta hacia la música, no a la mueca, ni a la carcajada.
Un día habrá jabón y lavatorios para lavar nuestras córneas y el doblez
De las rodillas y la risa y la ternura…
[Aquí, Paisito, “Solos están los densos pantes de leña en que se esconden
Los corales.
Solos brillan mis ojos, mientras veo caer hojas y pétalos.
Desperdiciada luz que moja
Y abrillanta a las reses
Que vuelven al establo”].
Barataria, 12.III.2010

lunes, 8 de marzo de 2010

LENGUA DE NIEBLA

Desde siempre la hamaca de la niebla deja sentir su huella.
Mañana no sé si todavía estarán bien los huesos, los océanos
Estrujados del aire el claustro de las antiguas puertas
Y patios. Pronto uno sabe que los zapatos dejan de ser azules.

Ilustración tomada de la red








LENGUA DE NIEBLA







Ya no pasan los coches. Pasan restos de diarios
y un cartel liberado zapateando en el polvo.
Estoy seguro. Nos encontraremos.
WASHINTON BENAVIDES

…no es placentero ser puesto en la cruz y dejado ahí,…
CHARLES BUKOWSKI







Desde siempre la hamaca de la niebla deja sentir su huella.
Mañana no sé si todavía estarán bien los huesos, los océanos
Estrujados del aire el claustro de las antiguas puertas
Y patios. Pronto uno sabe que los zapatos dejan de ser azules.
Con miopía no se pueden ver las fotografías del Paraíso,
Ni los tiernos animales que fecundan los peñascos.
El sopor cabalga en el vientre quebrado de la tierra. El golpe
Del aliento en los muslos, la cara diaria de la monotonía sopla
Con sus dientes de granito.
El maletín del desasosiego en el maletín de los trenes.
A diario, muerte el asfalto con el moho moribundo de su sábana.
—A veces entramos al barco de nuestros pasos. Los pájaros dejan
Secuelas inefables en cada careo de los dientes con los tragaluces.
A veces, también respiran los símbolos del tránsito.
Cada noche trae consigo manos salpicadas de sombras,
Y minotauros trashumantes. Rehenes de desquiciado vaivén,
Terraplén de espejismos donde me vuelvo testigo de las piras.
En la invención de los nudos, los durmientes de los rieles,
Hacen sangrar la poca luz de las hormigas.
—Venimos a menudo de una herida más profunda que el túnel
Subterráneo de la garganta, que los trenes eléctricos de los poros,
Que Dios mismo en el trance de la con ciencia.
[Vos no estabas aquí cuando saltó, hosco, el paisaje y acechó
El azogue de las parábolas, los proverbios, los salmos, los cantares:
Somos a menudo compañía de ese viaje del sollozo, orfandad
Del contagio, agua del náufrago que reclama litorales, armaduras
Más espesas que el alba. Hemos apartado las aguas balbucientes
De los clavos, la armadura sutil de los alfileres debajo de lasa sábanas;
Hemos mordido, en fin, el río visceral de las venas
Hasta el último gris del despojo].

Nunca dije que fuera fácil estornudar a todo pulmón en la oscuridad
Inerme, en los injertos de los ojos,
En la marcha sin trino del traspatio de las begonias.
Nunca dudé que a falta de pan son buenas as semitas. El caballo
Sin brida del café espeso, la profanación de las ventanas
Junto al estertor de un itinerario de vértigos.
Nunca dije si despierto se mira mejor el mundo. Los poemas de Walt
Whitman al límite de las vocales, las bellas durmientes de las cruces
Trepadas en nuestra conciencia, el dibujo con tinta china
De nuestros antepasados, la periferia del pubis en el frescor
De los afluentes. En el tapiz del ala diurna.
Trepa la niebla al patio del paladar. los días del musgo concéntrico,
El atril de los embudos, el acordeón de la mostaza en la rodaja
De mundo que tenemos.
Estamos como pedacitos de muérdago sin desayunar en un pocillo
De peltre viejo. —La niebla nos ata con sus grilletes de hollín.
Estamos como antes a punto de empezar siempre el recorrido
De las viejas ilusiones: apóstoles a oscuras en la penuria…
Barataria, 06.III.2010

domingo, 7 de marzo de 2010

AHORA SÉ-

Ahora me canso de sostener la niebla en mi boca.
La madera lentamente se pudre en las bodegas del alma.
Ahora veo cómo las palabras cuelgan de frenéticos escapularios.
La extensión de los ecos rompe la ceniza de mis cigarros.

Autor de la fotografía: Alberto Tormo Pastor










AHORA SÉ






A la doctora Teonilda Madera.
Poeta de gran vuelo poético




Existen las montañas, lo sé.
Y los anteojos para la sabiduría,
Lo sé. Pero yo no he venido a ver el cielo
FEDERICO GARCÍA LORCA,
(POETA EN NUEVA YORK)







Hoy, después de caminar por estas mismas calles, me doy cuenta
Que todo ha cambiado: —Ya no somos los mismos. Los tejados,
Las paredes, —el rostro nuestro—, los anhelos, el puente colgante
De nuestros sueños, la diadema del arco iris en las sienes,
El rumbo de los días en el frío.
Los zapatos cansados del pavimento. Las paredes yertas, sin jardines,
El mundo que ahora anda deshabitado y sin paraguas.
No es suficiente el mail ni el Messenger para abrazar la escena
Primordial de las pupilas.
En la oscuridad caminan los alambiques de los viejos estancos.
La boca protesta en el bostezo del papel.
Parecidos a las ventanas, son estos libros de mi almohada: únicas,
Enredaderas donde las sombras o la voz se convierten
En trementina. En memoria restaurada de pinos.
Ahora me canso de sostener la niebla en mi boca.
La madera lentamente se pudre en las bodegas del alma.
Ahora veo cómo las palabras cuelgan de frenéticos escapularios.
La extensión de los ecos rompe la ceniza de mis cigarros.
No sé si deba poner la mesa de la memoria al servicio de tantos
Condimentos: —A la historia de los poros, al ojo de las certezas
O al mapa del deseo de las ventanas.
Hay palabras de difíciles abrazos en los roperos.
El maletín de los poros cambia con los presentimientos.
Debo pensar en la respiración íntima de la lluvia. En las azoteas
Disponibles, en los aleros de la espuma sin cicatrices,
En el azúcar húmeda de las fotografías. En estas calles donde divaga
Sorprendida la pupila, el sudor o el instinto.
Los abrigos siempre han sido una conquista en la melodía
De los árboles, —azul las campanas alargando el aliento, el alambique
De Pegaso descubriendo la complicidad de la memoria.
Cada día soportamos el dudoso mapa de las semanas. El saxofón
Del viento en la túnica espejeante de las mariposas —Ese arco iris
Que sólo cabe en la página en blanco de los brazos.
Ahora sé de la desnudez de los pañuelos en el espejo.
Sé de la conmoción de las banderas en el aliento, del tráfico
De las quemaduras en los muelles, de los hangares de los zapatos
Y de esa otra edad que viven las begonias y los girasoles.
Sé de la luz de los trenes que atraviesa la conciencia, y el mar
Presentido en la historia audible del invierno.
En la garganta corre una luna interminable de pájaros.
—Aquí y allá, nos baña la distancia de un blues y la ráfaga cansada
De una melódica. Ahora lo sé cuando la puerta de los libros
Se abre hacia el fuego del césped,
O hacia la luz blanca de las dunas de la nieve.
Ahora el río ha pasado el umbral de los dinteles. En el taburete
De la gramática, navegan los dientes sin horario. —Quizá sea,
El pájaro o el mar, visible, interminable de la fantasía…
Barataria, 02.III.2010

viernes, 5 de marzo de 2010

RESPIRACIÓ DE LA FERIDA- poema d'André Cruchaga traduït al català per Pere Bessó

Àrma’t de valor per a destenyir el calendari. La follia és l’assenyat
Judici de l’alliberament. Altrament, pregunta-ho els dies diumenges
Als borinots, a les mosques i als que combreguen i guarden
El parany al corral de la seua consciència.

Autor de la fotografía: Alonso Muñoz








RESPIRACIÓ DE LA FERIDA
poema d'André Cruchaga traduït al català per Pere Bessó








Nada te turbe. Nada, digo, sino la hondura de vivir
de amar, de estar como ciclo herido,
a la ventura y la certeza de ser sólo
la llama ciega, el claro acierto del peligro,
la vida sin temor a la Nada.
Barco apenas desplegado en el mar.
ÍTALO LÓPEZ VALLECILLOS







Les ninetes desvetlen el llavi ofés. Dilatada sang
Del cos. Cavalls vençuts en el crit de la pols. Què ha passat
Amb el rovell com un renill de cavalls, com la llanda
Amarga dels ermassos?
Els trens, els vaixells, les carretes,
Els caçadors de càbales en el mar de la història.
Aquesta permanència en pissarres sense dejuni. Els eclipsis de la fe,
L’acordió de les mosques al dinar,
L’advent sense un exordi de melics al costat de la meua boca.
Dolen tots els crims amb bombo i plateret: les candeles
Issades als patis de les cases o cambres apilonades, les fosques
Mossegades de la romeguera, el mal d’ull mentre es plora el nové dia.
A la porta de colp de la fuita, les agulles de cap sense corredors,
Les mans obrint la lluerna del país, mossegant els llorers
De l’escut i els colors sense capitells de la bandera nacional.
Dóna i tot el roig de les meues sandàlies. Tot el mar
Fosc de l’engany; el Llàtzer que sóc, fill de la ranera.
Beu el meu semen suprem dels acordions. El cavall sencer
Del batec. El llamp que naix de les aigües].

Vells records trenquen el cel de la memòria. —Els infants de hui
En la història mísera de l’alba. El balancí de la sal crema
El galop, i els nius endredats en l’arbre del destí.
On jauen, ara, els cementeris de somnis, la calç viva,
Fumant de calaveres? On és el que no plora creient
En les usurpacions del poder, en el minut incongruent de l’hàlit
O la respiració? —Sagna l’espill amb la seua cítara de coltells.
La pregunta és sempre: Què es fa amb la borumballa de l’escuma
A les carretes on les mòmies exhibeixen la seua esbeltesa?
Necessitem manicomis per a la formació política.
Un Wall Street damunt del riu Acelhuate. Ulls de cíclop per a confondre
El vertigen. Més Edips per a aquest País de corbs.
¡Que déu s’apiade dels memoràndums del parrup!
¡Que la verge Maria desrovelle l’esterlina de les artèries!
—Mentre, tu continues caminant pels carrers dels espantalls
Com si la funció mortuòria no et commogués.
Continua pensant en els set pecats capitals del Decàleg.
Àrma’t de valor per a destenyir el calendari. La follia és l’assenyat
Judici de l’alliberament. Altrament, pregunta-ho els dies diumenges
Als borinots, a les mosques i als que combreguen i guarden
El parany al corral de la seua consciència.
—Quan trenca l’alba et toque de daltabaix per a saber si estàs intacta.
Quan ixes et revise les dents i la lluïssor de les sabates.
M’agrada veure el sol enmig de les teues sines. Llepe el coàgul del melic.
Quan ixes, em resta la incertesa si et veuré almenys
A la primera plana dels periòdics amb els teus membres complets
O si hi duràs el nas més llarg…
Baratària, 27.II.2010









RESPIRACIÓN DE LA HERIDA








Nada te turbe. Nada, digo, sino la hondura de vivir
de amar, de estar como ciclo herido,
a la ventura y la certeza de ser sólo
la llama ciega, el claro acierto del peligro,
la vida sin temor a la Nada.
Barco apenas desplegado en el mar.
ÍTALO LÓPEZ VALLECILLOS







Las pupilas desvelan el labio ofendido. Dilatada sangre
Del cuerpo. Caballos vencidos en el grito del polvo. ¿Qué ha pasado
Con la herrumbre como un relincho de caballos, como la hojalata
Amarga de los páramos?
Los trenes, los barcos, las carretas,
Los cazadores de cábalas en el mar de la historia.
Esta permanencia en pizarras sin desayuno. Los eclipses de la fe,
El acordeón de las moscas en la comida,
El adviento sin un exordio de ombligos al lado de mi boca.
Duelen todos los crímenes con bombo y platillo: las candelas
Izadas en los patios de las casas o cuartos hacinados, las oscuras
Mordidas de la zarza, el mal de ojo mientras se llora el noveno día.
En la puerta de golpe de la fuga, los alfileres sin pasillos,
Las manos abriendo el tragaluz del país, mordiendo los laureles
Del escudo y los colores sin capiteles de la bandera nacional.
Después de todo uno tiene que beberse toda la lejanía posible.
—El ojo de la intemperie se pierde en la niebla. La vida o la muerte
Revelada en la cuaresma con ramitos de espejos y palmas.
[Respira mi herida y todo el rojo de mis sandalias. Todo el mar
Oscuro del engaño; el Lázaro que soy, hijo del estertor.
Bébeme el semen supremo de los acordeones. El caballo entero
Del latido. El rayo que nace de las aguas].

Viejos recuerdos rompen el cielo de la memoria. —Los niños de hoy
En la historia mísera del alba. El columpio de la sal quema
El galope, y los nidos enredados en el árbol del destino.
¿Dónde yacen, ahora, los cementerios de sueños, la cal viva,
Humeante de calaveras? ¿Dónde está el que no llora creyendo
En las usurpaciones del poder, en el minuto incongruente del hálito
O la respiración? —Sangra el espejo con su cítara de cuchillos.
La pregunta es siempre: ¿Qué se hace con la viruta de la espuma
En la carretas donde las momias exhiben su esbeltez?
Necesitamos manicomios para la formación política.
Un Wall Street sobre el río Acelhuate. Ojos de cíclope para confundir
El vértigo. Más Edipos para este País de cuervos.
¡Que dios se apiade de los memorándumes del arrullo!
¡Que la virgen María desenmohezca la esterlina de las arterias!
—Mientras, vos seguí caminando por las calles de los espantapájaros
Como si la función mortuoria no te conmoviera.
Seguí pensando en los siete pecados capitales del Decálogo.
Armate de valor para desteñir el calendario. La locura es el sano
Juicio de la liberación. Y si no, pregúntaselo los días domingos
A los moscardones, a las moscas y a los que comulgan y guardan
La trampa en el corral de su conciencia.
—Cuando amanece te toco de pies a cabeza para saber si estás intacta.
Cuando sales te reviso los dientes y el brillo de los zapatos.
Me gusta ver el sol en medio de tus senos. Lamo el coágulo del ombligo.
Cuando sales, me queda la incertidumbre de si te veré al menos,
En la primera plana de los periódicos con tus miembros completos
O si traerás la nariz más larga…
Barataria, 27.II.2010




jueves, 4 de marzo de 2010

CASA EN MI PECHO

Ahora ya no hay nadie. Está vacía. Paredes y techo envueltos
Con las lianas de la niebla. Con el hollín del olvido.
El abrigo del poyetón se transformó en polvo de sueños.
El péndulo del reloj cae como un esqueleto de recuerdos.

Ilustración tomada de la red








CASA EN MI PECHO








Adentro de la casa
un quiero estar allí... porque así quiero;
pájaro-corazón que el pecho abrasa,
De noche -la guardiana-
congregaba abandonos y fatigas,
y luego, en la mañana,
abría en cada voz luces amigas.
CLAUDIA LARS








Ahora ya no hay nadie. Está vacía. Paredes y techo envueltos
Con las lianas de la niebla. Con el hollín del olvido.
El abrigo del poyetón se transformó en polvo de sueños.
El péndulo del reloj cae como un esqueleto de recuerdos.
La casa está vacía y crecen extrañas enredaderas. Las piedras
Se amontonan como ramas, —piedras con cuervos
Y espinas, el eco roto gastado en los grises del aliento.
En la mesa falta la fosforescencia de mi madre, la explanada
De sus detalles, el delantal con el brillo de sus manos.
En la sala el tiempo negro de la luna.
No la estrella con fósforos en la cumbre.
¿Dónde está la luz del incienso y las llaves del jardín?
—La hojarasca golpea el árbol de los sueños. Miedos azotados
Por lo inaudible. Al marcharse han crecido verjas de ortigas.
¿Dónde está su pecho dulce reteniendo la hora de las ventanas?
—Muros profundos cercan su lámpara dulce de quererme.
Ahora ya no hay nadie. Está vacía la casa.
Ahora ya no hay nadie. Está vacía la casa.
Oigo su voz en el rescoldo de mi carne. Aprieta la noche.
Es como si a través del pecho pasaran todos los trenes derruidos
Del calendario, todos los barcos naufragados.
Es como morir con el tacto arrebatado. Con la luna devastada
De las caricias. Con la tristeza miserable de los trastos rotos.
Cada día han ido cayendo los años nublados de mis anteojos.
Y sin embargo su presencia llena el vaso de mi gramática.
Ya no está aquí, es cierto, en el suspiro del limonero;
Pero su luz es brisa a borbollones. Pero su torrente teje los azahares.
Pero su aura resucita en mis cuadernos.
Pero su nombre sube los andamios de mi pecho.
Pero su delantal pulcro arropa como una cuna la parábola
Del natalicio.
Ya no está aquí, es cierto, pero recobro en ella el pañal de estrellas
Que maduraba en el azúcar del idioma.
—Esa sombra vívida de la fragancia. La canela húmeda de sus trenzas,
La oración del San Andrés, el aroma de las pepitorias,
El chiltepe rojo de la armonía.
Ahora son sólo recuerdos de un viejo alquimistas de respiros.
Ya no está usted cortando el abanico de la cebolla, ni abriendo la olla
De barro de la pimienta y las zanahorias, ni aguardando por el trino
Del primer hervor de la sopa de frijoles,
Ni probando la horchata con cubitos de luz.
Ahora ya no hay nadie. Está vacía la casa.
Ahora ya no hay nadie. Está vacía la casa.
Sólo usted en la memoria, madre. Sólo usted con su dulzura de vidente.
Sólo usted desviando la esquirla de los horcones,
Sólo usted, madre, peinándome la Esperanza, —único vitral del alma
En este doble latir mío y suyo…
Barataria, 26.II.2010

miércoles, 3 de marzo de 2010

EQUÍVOCO DE LA NOCHE


Ilustración: Rene Magritte










EQUÍVOCO DE LA NOCHE








Y así voy, ciego y loco, por este mundo amargo;
a veces me parece que el camino es muy largo,
y a veces que es muy corto…
RUBÉN DARÍO








Equivoqué la noche en el brasero de la tinta de mi cuaderno.
Pájaros en el semen degollado de mis mendrugos.
La saliva del arco iris en mi hambre de feligrés consumado
De ventanas, espejos y párpados. De ciertas especias que reconcilian
El sueño, los granizos del sonido, los esqueletos de la clarividencia.
El reloj reúne el jabalí de los minutos. —Aquí donde el eje
De los estornudos proclama la ignición de los natalicios.
He tomado el día con los párpados cerrados. Con los ojos que enarbolo
Los fantasmas, caracol en el limbo de las sombras.
Enloquezco de vértigo todas las semanas.
En mi alforja encanece la siembra. Y el pájaro que me respira.
La nieve escrita en el césped. Los oídos de la racha.
La misma mujer que perdí en la vagancia del viento y en el frío
De la boca. —El amor insepulto goteando en los aleros de la saliva.
Días enteros como un carnicero de aleteantes ríos.
Noches irreales en el azadón del eco. Ritmos de sedienta ceniza.
Noches andando en los tuétanos, respirando sin raíces.
Jamás en las calles había tantas criptas entumecidas. Tanta luz
Gimiente, —árbol, aventado sutilmente al vacío.
En cada puerta resucita la memoria. Los espejos cansados de rostros,
Esta procaz lágrima de las sábanas.
En cada ojo levantamos polvaredas de sudores intensos, manchas
Y atrios de colmenas. Sobre estas migajas de recuerdos hundidos
En la conciencia, se yergue el taladro oscuro de las verjas,
La alcantarilla aguda de las estatuas,
Y esa vigilia sin remedio desde la infancia.
Hay tantos símbolos silbando en la tempestad de las calles.
Cierto es este apiñamiento de sombras en la noche. Cierta, también,
La invalidez de las semillas, la hojarasca de la vanidad,
La escalera de las guitarras en las cicatrices del parpadeo.
Subo uno y otro los peldaños del musgo. El invierno oculto
De los huesos, el rayo amargo del gemido.
Asumo sin identidad los catecismos y manuales de las paredes
Hundidas en el subconsciente, de los años extraviados en la noche.
Nunca tuve respuestas a las preguntas de la ceniza.
Nunca me respondió el túnel del miedo o el sexo del alba.
El perro cansado del horizonte. Los ojos de la llovizna. El aire a escala
De los sueños. Las ramas de los recuerdos colgando de la risa.
Siempre fue un pájaro errático esta sangre coagulada en las manos.
No sé si fue mi propia arcilla, el mantel de la nostalgia,
Los platos sin comida de mi propio día, o la tortura desorbitada
De la espuma en mis sienes.
—¿Qué noches tendrán albercas limpias para la transparencia?
Soy esa espiga pobre de los sembradíos. La necesaria hambre de hallar,
Al menos, una rendija en este cascajo que me sirve de cama.
¿Qué noches no serán noches, sino resplandores, o al menos
Una ventana de fósforos con estrofas de azúcar?
Pero la noche sigue en los medallones de las estrellas…
Barataria, 25.II.2010

martes, 2 de marzo de 2010

PANORAMA

Hay necesidad de hacer transfusiones a los fantasmas.
Colgarse del cuello de la Gracia Universal. Rezar un sinfín
De Padres nuestros; jamás quitarse el largo escapulario del sahumerio,
La pasta de dientes, y el jabón Palmolive.

Ilustración: Gustave Courbet








PANORAMA









Me he detenido a ver las ruinas que permanecen
esa Pompeya —distante o sombría
cercana o luminosa—
que me ha de esperar el próximo año
tal vez en un próximo siglo
NANCY MOREJÓN








Las manos de la noche velan las espigas de los espantapájaros.
Ausente del eco, sudarios inauditos.
Caballos galopando en las aceras. Bueyes de cansadas carretas,
Perros deambulando en los zapatos, mordiendo la saliva
En los calcetines, hartos de este calor sin manubrios.
A prueba de paredes, el globo terráqueo en convoy.
El día de los amantes abriendo la sonaja del pecho con hisopos.
Las fechas que uno olvida en el azufre quemado de la ropa,
El eje de los minutos en las sienes donde los dedos degollan
La piel sin ningún remordimiento. Los murciélagos prendidos
De las neuronas, vomitando su mendrugo de vuelo.
A menudo el amor estorba después del semen. Y mucho más,
Las inseminaciones artificiales, estornudar en las bancas
De los parques sin ninguna cortesía, mirar a la vecina desde
La azotea del cielo como otro arco iris ardiendo en las pupilas.
Todo el panorama del País parece irreconciliable entre brasas
De distinta leña, chiribiscos y hojarasca.
Hay necesidad de hacer transfusiones a los fantasmas.
Colgarse del cuello de la Gracia Universal. Rezar un sinfín
De Padres nuestros; jamás quitarse el largo escapulario del sahumerio,
La pasta de dientes, y el jabón Palmolive.
En los usos horarios de la ceniza, está disecada la geografía nuestra.
Los panfletos del aire y cierto donaire de escaramuzas.
En la ciénaga cualquier bisutería tiene valor inapreciable.
Con la bicicleta de mis sueños resulta dudoso alcanzar las alturas.
La Libertad a menudo sirve para tirar piedras.
Ahora la sueño cuando me toca pagar el alza de los impuestos.
Cuando las pesadillas rompen la camisa,
Cuando se licita la otredad de los cigarros, los búhos sin gramática,
Los dados de seises encorvados en la canícula,
El insomnio ahuecado de la metamorfosis. Vivimos la paranoia
En la yugular de las palabras, en la palpitación de las estatuas,
En la imaginación que perdió la llama de los faros.
Aquí un amanecer de maderas sin calma.
Las ventanas rígidas de las ramas,
El centro del universo en difusa salmuera.
En la soledad el ahogo devora los arrullos.
Después de todo, no sé si habrá resurrección y tregua los domingos
Enloquecidos de mercados, las cejas del paisaje mientras leo
Cigüeñas, los gorgoritos de hastío al mediodía.
Me gusta la ironía anarquista de los zoológicos, las historias
Sobrevivientes de los zapatos, los horcones universales del contagio,
Las esquinas guturales de los famosos y ese celo infalible de las bestias.
—De otra manera se me hace imposible sostener esta acefalea.
Quedarme en la frontera de un balcón ascendente.
Vaciar la nitroglicerina de la perversión. O simplemente cantar
Un aleluya con las manos sucias sin el protocolo de los perfumes.
Barataria, 23.II.2010

lunes, 1 de marzo de 2010

RUMOR DE LO PÉTREO

Aramos la memoria con las cartas del zodíaco.
Las sombras del sexo marean los sentidos. Un puntapié
A la respiración es mejor que el oleaje de la espuma.
Ilustración: Gustave Courbet








RUMOR DE LO PÉTREO







…negra necesidad salpicando los rostros
diciendo una vez más nunca flotó lo amado nueve días
ni nueve mesesni nueve vidas…
SAMUEL BCKETT

Sólo una Diosa es Antes y es Después
Sólo una Diosa sobrevive al Desastre
Y ella está con nosotros.
EFRAÍN BARTOLOMÉ








Toda la historia es una lengua de cruces y escapularios.
Aramos la memoria con las cartas del zodíaco.
Las sombras del sexo marean los sentidos. Un puntapié
A la respiración es mejor que el oleaje de la espuma.
Hay quienes hacen pétreo el sufrimiento;
Afrontarlo sin paracaídas es un delito como el amor arrugado
En una almohada. La historia termina siendo un enjambre
De alfileres donde las nueces enmudecen su destino.
—Si algo he aprendido es que nadie redime a nadie.
Nui la savia de la hostia, ni la sed del poder empuñando banderas
Mesiánicas. Nos salvamos nosotros entre la miel de las enredaderas.
Nos curamos nosotros quitando la amnesia del calendario.
—Siempre la naturaleza tiene vestiduras corrosibles, superiores
A la cobija nocturna de los aleros y los tragaluces.
En medio de mi oficio diario, Rilke con sus “Lettres à un Jeune poète,
Para la suerte de sobrevivir descalzo e impecablemente.
Una rama de blues vuela derramada sobre el agua:
“Nobody knows the trouble I’ve seen” o de “Shining moon”.
¿Habrá refugio al otro lado del mundo? —Digo, después de estar
En flagrante intemperie de sábanas. Sin corazón a mi costado,
Habitando en los aleros del vejamen.
¿Habrá moral suficiente para respetar los sueños?
Sé que el nuevo orden trae más noches que días. Más soledades
Presurosas junto a nuevas estatuas, florecientes estanques
Del aforismo popular. ¿Habrá semanas para el arrepentimiento?
El suicidio sigue siendo el mayor sol de nuestros días.
¿Hasta dónde las palabras enmudecen colmo piedras?
—Necesito frotar la linterna de la fantasía. Colgarme del cuarto
Creciente de las rotaciones, medir la noche en sacos de gaviotas,
Velar el sepulcro de mis deudos.
Debo rascarme la cabeza para meditar en la razón de las ascuas,
En la falda negra del País que llevo en el grito,
En los zapatos de charol que nunca fueron a la medida,
En el hilo dental de las vísceras, en tu pócima de senos quemada
En mi boca, en la turgencia de las huellas digitales,
En el número de identificación de cada instante. Debo pensar
En el último caballo del orgasmo, cerca de los pájaros del ombligo.
Hay días pétreos como los bolsillos sin nada.
Uno se harta de ser el crucifijo de todos los días.
He pensado en la mudez del cielo abarcando todo el globo terráqueo.
Pienso en los cangrejos de las utopías. En el cuentagotas
De los armisticios, en este huerto de beduinos.
Debo volver a las transfusiones de sangre sin ninguna ventaja
O esperanza de vida. Algo no tiene sentido en la sombra del espejo.
Algo me dice que las alforjas no son hospedajes ungidos
Para continuar el viaje sin orejas, ni ojos.
Debo quitar la sangre del brasero y robar a Ícaro su calendario.
Barataria, 21.II.2010