miércoles, 28 de julio de 2010

VAGÓN DEL FANGO

La sien inmunda estalla en el fango de las sombras, en el ruido
Que los sueños arrastran desde el arsenal de los grises o rojos
De la sangre. —La queja abunda en la melancolía de los espejos,
Igual que el fondo fúnebre de los caracoles.
Persigo el azufre en los líquenes.
Ilustración tomada de la red








VAGÓN DEL FANGO








He aquí que hoy saludo, me pongo el cuello y vivo,
Superficial de pasos insondable de plantas.
CÉSAR VALLEJO








La sien inmunda estalla en el fango de las sombras, en el ruido
Que los sueños arrastran desde el arsenal de los grises o rojos
De la sangre. —La queja abunda en la melancolía de los espejos,
Igual que el fondo fúnebre de los caracoles.
Persigo el azufre en los líquenes.
Los dientes aguados del barro. La antigüedad doblada en sábanas
De mescal, en la transpiración arqueada del ojo caído.
Vivo lluvias con una tos en los muñones. Ahora que la joroba del cielo
Hierve en los ataúdes del matamoscas.
Todos los días, despierto lamiendo la oscuridad de las distancias.
La catarata sin fluir de la gelatina. La sangre flamígera de los fósforos,
Esos días de astillas, de estiércoles, de los cuales no quiero acordarme.
En la tempestad, de pronto todo es superficial:
—Los mares del sueño, indeseables, como la lava arada con várices.
El espejismo me sube al cuello.
Los esqueletos pantanosos en el rosario de los huesos.
Y las sandalias a punto de llamar a la comunión de los pecados.
Ya me han salido canas de andar tanto tras la muerte, callos quemados
Al rojo vivo de las piedras, ¡qué trago amargo caer en los escombros,
Hundirse la mollera como un feto en el vientre.
De pronto es de todos los días el bisturí en el espejo, —la enfermedad
Venérea de las máscaras, excavar en la roca del rostro,
Resistir al fémur funerario del caza ladridos con brújula de espuma.
Me imagino que es un riesgo vivir en catacumbas.
Lavar los platos rotos del firmamento. Querer secar con papel
Todos los pantanos, aun aquéllos cuyo esperma crepita en los estantes
Junto a los detergentes.
En esta fiesta de humedad, por desgracia, mueren los jardines.
Muere el disparo colectivo del chirriar del aceite. Morimos manchando
Los lavatorios de los cuerpos que se cubren en la noche
Para ascender o descender a otros túneles.
En este vagón nos muerde el pecado de los trenes agazapados
En la garganta. Nos muerde el cloroformo con su ensordecido álbum.
Nos muerde el quejido del reloj con ese brincar irreverente sobre
Las piedras. —sobre ese labio grueso del descenso.
Barataria, 27.VII.2010

lunes, 26 de julio de 2010

PAISATGE DES DEL PASSADÍS DEL PASSAMANS

La remor de les fulles canvia els seus ulls reals per un altre univers
En las mans, —pluja immemorial en la molsa de les meues ninetes.
Pluja aquesta realitat de veure l’espessor de la branca al brocal
nu del temps. La memòria reassumeix la seua virtut de mirar
Des del passams que inventa la fantasia.
Ilustración tomada de: deasturias.com









PAISATGE DES DEL PASSADÍS DEL PASSAMANS
poema d'André Cruchaga traduït al català per Pere Bessó








Cómo vivir en otra parte sino cerca del gran árbol blanco
de aquella lámpara
PIERRE REVERDY







La remor de les fulles canvia els seus ulls reals per un altre univers
En las mans, —pluja immemorial en la molsa de les meues ninetes.
Pluja aquesta realitat de veure l’espessor de la branca al brocal
nu del temps. La memòria reassumeix la seua virtut de mirar
Des del passams que inventa la fantasia.
El conjur és font de trens. La pàgina en blanc es torna
Hospitalària en les meues mans.
El calendari gira en els anells de les ales.
Les paraules dòcils, deslliguen l’acordió dels minuts.
A l'estany del corredor l’alfabet beu tota l’aigua necessària.
Puc llegir el bosc des de la túnica dels clarions de colors.
L’únic sospir es l’hamaca estesa en les violes.
Davant de mi la finestra de mi blanca del pols, el llauró vegetal
Del crepuscle; lluny de les meues sabates, la ciutat esmolada d’agulles de cap.
Respira la campana del rierol, —aqueixa criatura que sóc de fosques cendres.
D’ací, hui fuig l’ombra i la seua roba penitent.
D’ací l’ull confós amb l’ala.
Casi ermità, sí, però les bigues d’aquesta casa em sostenen.
Ací no m serveix el cresol limitat dels carrers; tinc com a llum
L’espill superior dels rius, els fulls de set que pugen les pedres,
El perfum somrient del celler.
Res no em conforta més l’imaginari de la memòria,
La lliçó que ningó no em dicta,
L’absència àrida de tant pneumàtic.
Em ric a soles com un boig de museu, com un quadern de balbuceigs,
Com les monedes sense amo dels pètals.
Em ric descalç purificant la terra, fugint de l’aflicció
I les proclames, de l’arquitectura estranya dels bitllets,
De l’orina de la sotsobra als cantons,
De la miopia dels cinemes apoteòsics, de les pantalles a control remot
De l’oxígen. Em ric de mi mateix sense sufocaments.
Em ric de les cordals apassionades de la imatge, de la utopia
En esponges, del destí subsegüent dels discursos escrits
Als periòdics. També de les pestanyes postisses dels armaris,
I dels coixins amb lluernes forassenyades.
Des del corredor es veuen les mans de la nit, —els ràfecs multiplicats
De l’Esperança, els dies de la setmana amb el capell de l’arc del cel.
La llibertat ací té la pau del jade i això em conforta, després
De caminar llarg tret entre cares esquerpes i túnels…
Baratària, 24.VII.2010








PAISAJE DESDE EL CORREDOR DEL PASAMANOS








Cómo vivir en otra parte sino cerca del gran árbol blanco
de aquella lámpara
PIERRE REVERDY









El murmullo de las hojas cambia sus ojos reales por otro universo
En las manos, —lluvia inmemorial en el musgo de mis pupilas.
Lluvia esta realidad de ver la espesura de la rama en el brocal
Desnudo del tiempo. La memoria reasume su virtud de mirar desde
Desde el pasamos que inventa la fantasía.
El conjuro es manantial de trenes. La página en blanco se vuelve
Hospitalaria en mis manos.
El calendario gira en los anillos de las alas.
Las palabras dóciles, desatan el acordeón de los minutos.
En el estanque del corredor el alfabeto bebe toda el agua necesaria.
Puedo leer el bosque desde la túnica de las crayolas.
El único suspiro es la hamaca tendida en los alelíes.
Enfrente de mí la ventana blanca del pulso, el arado vegetal
Del crepúsculo; lejos de mis zapatos, la ciudad afilada de alfileres.
Respira la campana del arroyo, —esta criatura que soy de oscuras cenizas.
De aquí, hoy huye la sombra y su ropa penitente.
De aquí el ojo confundido con el ala.
Casi ermitaño, sí, pero las vigas de esta casa me sostienen.
Aquí no me sirve el candil limitado de las calles; tengo por luz
El espejo superior de los ríos, los folios de sed que suben a las piedras,
El sahumerio sonriente del tabanco.
Nada me conforta más que el imaginario de la memoria,
La lección que nadie me dicta,
La ausencia árida de tanto neumático.
Me río a solas como un loco de museo, como un cuaderno de balbuceos,
Como las monedas sin dueño de los pétalos.
Me río descalzo purificando la tierra, huyendo de la aflicción
Y las proclamas, de la arquitectura extraña de los billetes,
De la orina de la zozobra en las esquinas,
De la miopía de los cines apoteósicos, de las pantallas a control remoto
Del oxígeno. Me río de mí mismo sin sofocos.
Me río de las cordales apasionadas de la imagen, de la utopía
En esponjas, del destino subsecuente de los discursos escritos
En los periódicos. También de las pestañas postizas de los armarios,
Y de los cojines con luciérnagas desaforadas.
Desde el corredor se ven las manos de la noche, —los aleros multiplicados
De la Esperanza, los días de la semana con el sombrero del arco iris.
La libertad aquí tiene la paz del jade y eso me conforta, después
De caminar largo trecho entre caras hurañas y túneles…
Barataria, 24.VII.2010

domingo, 25 de julio de 2010

LABRIEGO

Siempre tengo que decidir entre acostarme, caminar o escribir.
Termino por escribir al comenzar el día. Después están las faenas
Docentes a las que debo acudir con realismo.
Nunca me fatigo de ver tantas ventanas: —de desvanecer
Todos los días el camino de la aurora, el reloj que me pongo
Por costumbre. Cuando me sumerjo en la orquesta de la batalla,
Me propongo ser un pájaro sobre el océano.
Ilustración: Imágenes gratuitas








LABRIEGO







Converso con el hombre que siempre va conmigo;
(…)
A mi trabajo acudo, con mi dinero pago
El traje que me viste…
ANTONIO MACHADO








Siempre tengo que decidir entre acostarme, caminar o escribir.
Termino por escribir al comenzar el día. Después están las faenas
Docentes a las que debo acudir con realismo.
Nunca me fatigo de ver tantas ventanas: —de desvanecer
Todos los días el camino de la aurora, el reloj que me pongo
Por costumbre. Cuando me sumerjo en la orquesta de la batalla,
Me propongo ser un pájaro sobre el océano.
Leve como la abeja que juega sobre el polen.
Hago de los ojos grises un arcoíris de tibios huertos.
De pronto el único mapa para andar es la luz: la gota de sol avanzando
En las almas, la lucha tenaz por nombrar las cosas:
Es tan simple como jugar a las canicas de la ternura.
Día a día construyo un jardín: hacemos el rocío con la misma
Revelación que nos dan las palabras.
No es un trabajo áspero, no.
Se trata de alumbrar el futuro y entender la alborada de los signos.
Cada mañana acudo a ofrendar el azúcar de la ternura.
La lección del rocío procura el misterio de las palabras. Amanece
En las respiración, el fuego resurrecto de los peces. Amanece.
Hoy me veo en cada ojo descifrando los arcanos: la espiga del río,
El sombrero de la filigrana en cada pupitre.
Razones hay para entender que la arcilla es escritura.
Cada día estamos buscando las aldabas del reloj y los libros;
Poco a poco hemos aprendido a descifrar las puertas, a respirar
Sin miedo en las calles,
A pulir el jade del mapa mundi, a vencer la hostilidad de las monedas.
En la mesa, tenemos el alfabeto completo, sin carcomas.
No nos desanima el mal de ojo de los estruendos exteriores,
Porque estamos aquí, en este relincho de los sueños, con ferviente
Avidez. Como un pastel que espera por nosotros.
De pronto, el aula, es una embarcación de dones y dulzaina:
Al final, sé, que cada quien tocará su propia melodía: y revelará
De manera audible, “los territorios conquistados”…
Barataria, 21.VII.2010

sábado, 24 de julio de 2010

ARMADO CON LA PISTOLA ABSURDA DE LA FE

Sí, y es que el tiempo nos exige, callarnos y armarnos de fe en el vacío.
Armarnos los dientes de saliva. Golpear en la flama de la espera,
Incorporar a los contrarios en la madrugada del sueño,
Encender el fósforo del traje nuevo,
Hacerle la guerra a la palidez, interrogar al cigarro del invierno
Estacionado en la boca, mordido por la ansiedad de las manos en la pared,
Cobrarle por anticipado a los muertos.
Pablo Picasso: Desnudo acostado








ARMADO CON LA PISTOLA ABSURDA DE LA FE







El alma va cerrando los párpados que amo.
LUIS LORENTE








Sí, y es que el tiempo nos exige, callarnos y armarnos de fe en el vacío.
Armarnos los dientes de saliva. Golpear en la flama de la espera,
Incorporar a los contrarios en la madrugada del sueño,
Encender el fósforo del traje nuevo,
Hacerle la guerra a la palidez, interrogar al cigarro del invierno
Estacionado en la boca, mordido por la ansiedad de las manos en la pared,
Cobrarle por anticipado a los muertos.
(Ya no más la espera. Ya no más el tanteo.
Un día fui cordero: —el tatuaje de la brasa hoy se reparte en ceniza).
Me harta el comején, los brazos y los pies y el paladar,
El rostro y la campana cimbrada en la lengua hasta derretir las encías.
Jamás fueron buenos o, del todo buenos, los almacenes petrificados,
El ángel desgastado en los aleros de la lluvia.
Me río de la ropa interior de las postales, de la simplicidad sorda del maní,
Del filo que siempre llevan consigo los escándalos.
A menudo la fe es una terrible pesadumbre: los íconos bien lustrados
Sirven de espejo o bufanda,
A mucha o falta de fe, vomitaré las estatuas, la piedra cuadrada
Del alfabeto, y hasta los días de guardar sin santificarlos.
El fuego es deleitoso cuando quema las persianas del alma.
La semana cumple su oficio de mesa servida. Los pilares caen
De tanta contemplación miserable, desde Cartago a estos días. Y no es,
Por fortuna, invento mío. Sino el destino del sacramente en la intemperie.
Hoy más que nunca la sensatez es una diadema terrible,
Sobre la copa del sombrero.
Hoy, necesitamos buenas dosis de analgésicos: —un café con azúcar
Para azucarar la brisa y las añoranzas del pasado.
El hambre derrumba las montanas, mientras se hacen estimaciones
De sabiduría cristiana, mientras los orgasmos no llegan a enciclopedia.
Siempre he visto jerarquías de dudosa clientela.
Los dioses más antiguos se ríen hoy de los lavatorios y los retretes,
Sin dejar de hacer de los discursos, feroces dardos.
No es el dogma la atalaya de la primavera. Prefiero el resabio
Circulatorio de las moscas, a seguir la doctrina de la fotografía sepia,
A seguir en la quimera de la sonrisa sobre la losa.
Todo va cayendo en la fosa de los estupefacientes, en este ladrillo
Oscuro, disfrazado de ventana. Lo demás es obra de la fe,
Aunque sea una pistola absurda en la insolación cotidiana.
Barataria, 20.VII.2010








ARMAT AMB LA PISTOLA ABSURDA DE LA FE
poema d'André Cruchaga traduït al català per Pere Bessó








El alma va cerrando los párpados que amo.
LUIS LORENTE









Sí, i és que el temps ens exigeix callar-nos i armar-nos de fe en el buit.
Armar-nos les dents de saliva. Colpejar en la flama de l’espera,
Incorporar els contraris en la matinada del somni,
Encendre el llumí del vestit nou,
Fer-li la guerra a la pal·lidesa, interrogar el cigarret de l’hivern
Estacionat en la boca, mossegat per la ansietat de les mans en la paret,
Cobrar de bestreta als morts.
(Mai més l’espera. Mai més el tempteig.
Un dia fiu anyell: —el tatuatge de la brasa hui es reparteix en cendra).
Em farta la formiga blanca, els braços i els peus i el paladar,
El rostre i la campana cintrada en la llengua fins a fondre les genives.
Mai no foren bons o, del tot bons, els magatzems petrificats,
L’àngel desgastat als ràfecs de la pluja.
Em ric de la roba interior de les postals, de la simplicitat sorda del cacau,
Del fil que sempre emporten els escàndols.
Sovint la fe és una terrible feixuguesa: les ícones ben polides
Serveixen d’espill o tapaboques,
A molta o manca de fe, perbocaré les estàtues, la pedra quadrada
De l’alfabet, i fins i tot els dies de guardar sense santificar-los.
El foc és delitós quan crema les persianes de l’ànima.
La setmana acompleix el seu ofici de taula parada. Els pilars cauen
De tanta contemplació miserable, des de Cartago a aquests dies. I no és,
Benauradament, invent meu. Sinó el desti del sacrament en la intempèrie.
Hui més que mai la sensatesa és una diadema terrible,
Damunt de la copa del capell.
Hui necessitem bones dosis d’analgèsics: —un café amb sucre
Per a endolcir la brisa i els enyors del passat.
La fam enderroca les muntanyes, mentre es fan estimacions
De saviesa cristiana, mentre els orgasmes no arriben a enciclopèdia.
Sempre he vist jerarquies de dubtosa clientela.
Els déus més antics es riuen hui dels lavatoris i els excusats,
Sense deixar de fer dels discursos feroços dards.
No és el dogma la talaia de la primavera. Preferesc el regust
Circulatori de les mosques a seguir la doctrina de la fotografia sèpia,
A seguir en la quimera del somriure damunt de la llosa.
Tot va caient en la fossa dels estupefacients, en aquesta rajola
Fosca, disfressada de finestra. La resta és obra de la fe,
Encara que siga una pistola absurda en la insolació quotidiana.
Baratària, 20.VII.2010

lunes, 19 de julio de 2010

ORFANDAD DUPLICADA EN EL GRANIZO

El mar frío desangrándose en esa paradoja de doble orfandad:
—La mía y la tuya que respira en guacales rotos de ternura.
La que está ahí en el cuaderno de la memoria sin borrarse;
(A veces, la lava es tan pétrea que no fluye).Fiera noche del aguacero.
Ilustración: Imágenes gratuitas







ORFANDAD DUPLICADA EN EL GRANIZO






Though it's been awhile now
I can still feel so much pain
Like a knife that cuts you
The wound heals, but the scar, that scar remains…
POISON [every rose has it's thorns]






El mar frío desangrándose en esa paradoja de doble orfandad:
—La mía y la tuya que respira en guacales rotos de ternura.
La que está ahí en el cuaderno de la memoria sin borrarse;
(A veces, la lava es tan pétrea que no fluye).Fiera noche del aguacero.
Ahora mismo, ¿qué hacer cuando las ventanas envejecen,
Cuando la claridad equivoca los rectángulos,
Y el barniz se vuelve comestible?
Sin duda es adorable el contragolpe de los desequilibrios.
La dulzura colgando de la media asta de las aves domésticas,
El tren de la lluvia goteando sobre los faroles, el grifo de lengua
Consumido por las lecturas de la noche.
De pronto vos y yo buscando la puerta única de las enredaderas.
De pronto las heladez del petate, multiplicada en el suelo.
El candil de los gallos, inaccesible; los recuerdos cansados de tanta
Tormenta, en pétalo segado de la tormenta.
Las persianas del frío hieren mis huesos. Cuelga el carámbano
De las palabras, cae el ombligo como una noche sin dientes,
Los pies hendidos sobre el cuchillo, las monedas sin cambio, gastadas,
En el mismo sitio de la hoja tocada por el hollín.
No sé si siempre fueron así los días del olvido. Los días sin oídos.
Las noches sin léxico. Los clavos maduros de madera.
Ciertos son los círculos secos de la sonrisa. El brazo cortado del horizonte.
Quizá esos sueños del colibrí o la libélula.
Quizá la voz cortada de los muertos, —las calles con palabras doloridas,
Esta sangre, clara, trepando a la boca como el ciempiés de la yedra.
(A veces, las estrellas nos sirven para lustrarnos los zapatos,
A veces los peces de la soledad se vuelven cobijas siniestras,
A veces lo humano es un desliz del granito, —nos muerde el pedazo
De sombrero del tiempo, la ruda dispersa del campanario).
En la orfandad, —tuya y mía— vivimos días malolientes:
Pegasos de cipreses en el incendio del suspiro. Moscas blancas
En el hangar de la boca, —moscas de agonizantes pupilas.
El lenguaje vacío de la boca nos asedia. Nos muerde. Nos asesina
El calendario sordo de la escarcha, el arcoíris trizado de las tejas,
Esta almohadilla sin tinta del firmamento.
Hervimos, pues, en la piedra inmovilizada de las hormigas: —el harapo
Nos asiste. Nos asiste, sólo, el papel periódico de la precariedad,
Los adioses del pañuelo en la jaula,
Y esta terca manera de responderle al cielo con una cruz desde la tierra.
Barataria, 18.VII.2010

domingo, 18 de julio de 2010

ÁRBOL DE LA FUGACIDAD

Vivimos así, sin el estupor necesario del trino filial que nos auxilie.
Ahora, excepto la hojarasca de otoño, nada es cierto. Ni los zapatos
Gastados en las aceras de la lengua,
Ni el tobogán de la rama que mece los párpados del viento.
Ramona Falls Mount Hood-Wilderness, Oregon







ÁRBOL DE LA FUGACIDAD







Vale más una hoja enmohecida,
Nada es verdad, aquí nada perdura,
Ni el color del cristal con que se mira.
NICANOR PARRA







Vivimos así, sin el estupor necesario del trino filial que nos auxilie.
Ahora, excepto la hojarasca de otoño, nada es cierto. Ni los zapatos
Gastados en las aceras de la lengua,
Ni el tobogán de la rama que mece los párpados del viento.
Ni la uña desgastada del calendario, ni la afrenta al hollín.
Transitamos por la punta opulenta del ixacanal. El gris del bisturí
Nos llueve a cantaradas, las mismas bodegas de lluvia de la historia
Y su tafetán efímero.
En este mercado de bisuterías y espejismos, hemos perdido el sosiego;
Nos quedan, desde luego, los costales rotos de la lengua,
El humo del petardo disfrazado de nube, los días con analgésicos,
Las diclofenales para masticar la hamaca de los relojes sin dolor
De encías, ni dudosas molares de angustia.
Cuando somos sobrevivientes nos importa poco el infierno:
—El árbol de la perennidad. El que se va o se queda sin rostro.
La racha de identidades perdidas en la habitación última del relincho.
Es más cierta la fugacidad que la sábana cubriendo mis costillas.
Tan cierta como la cripta de las moscas.
Tan fugaz como la forma del galope.
Tan engañosa como los dientes de las elipsis.
Tan lamida como el bajo vientre del desvarío.
Tan inútil como las palabras dichas a un sordomudo.
Veo lo que siempre pasa a través de las ventanas: —El río de los buitres,
Y los azacuanes disfrazados de caricia. Los días no feriados, ni de guardar,
El presente con todas las conspiraciones, y hasta la sal hecha estatua.
Nada permanece que no sea el tul del final del tiempo.
Nada aquí la angustia entre las aguas de lo real. En el sabor de la levedad.
Todo es delirio mientras pinto los pinceles de las palabras.
Nada en mis manos, salvo la ceniza:
—Salvo vos que subís las escaleras de la deshora, los freeway
De la chatarra, aquel cerro de retratos sepia, el sudor del spray
Entre la sombra de los ijares, o el mismo murmullo de la quebrada.
El jardín de la esclerosis anega nuestros sentidos.
En vez de claridad, leemos la oscuridad en nuestra diestra.
Cambia el pájaro continuamente de universo. En este agujero gozan
Los moscardones, la anomalía de cada absurdo. El salero vacío del azúcar,
La silla perforada de los deseos,
El brebaje añejo de las alacenas,
Esta ceniza inesperada en los zapatos. La fugacidad nos hace tumulto
De hojarasca, nos somete al vaivén de las telarañas.
No hay orgasmo que sea una campana secreta, sino apenas,
Una mancha en las cortinas del epitafio…
Barataria, 16.VII.2010

sábado, 17 de julio de 2010

LLANTERNA DEL DOLOR- poema d'André Cruchaga traduït al català per Pere Bessó

Estic ací, mossegant la mitja llum de la llanterna en el seu dolor perenne.
El ciri junt al faristol vertical del calendari.
No sé si podré recobrar el misteri de la vida: —aqueix oblit que ja no és,
I que s’ha tornat, de sobte, en claror plena.
Res no resta d’aquell temps de vaques grosses, —hui veig pertot
Gossos flacs, famolencs, capaços de tallar-te el sexe.
Ilustración: Imágenes gratuitas










LLANTERNA DEL DOLOR
poema d'André Cruchaga traduït al català per Pere Bessó








Se escurre la memoria por entre las grietas
dibujando infinitos mapas fluviales.
ISABEL GARCÍA CASALTA








Estic ací, mossegant la mitja llum de la llanterna en el seu dolor perenne.
El ciri junt al faristol vertical del calendari.
No sé si podré recobrar el misteri de la vida: —aqueix oblit que ja no és,
I que s’ha tornat, de sobte, en claror plena.
Res no resta d’aquell temps de vaques grosses, —hui veig pertot
Gossos flacs, famolencs, capaços de tallar-te el sexe.
De dia hi ha relativa tranquil·litat, de nit el vestit blanc canvia a negre
Com els pneumàtics apilats en les carreteres.
Els dies són foscos com un blues en una cambra sense llum.
Avança, lenta, aquesta estreta paret de la respiració.
Homes llop contra l’home, segons les paraules de Thomas Hobbes.
Hi ha, cap avall, armaris de paret amb escales. Formes que destrossen
Les galtes, esquelets per a sempre del futur, lluernes de cavalls
Amb genets ensagnats en els calcetins.
Llops inconfessos en el plat del dia. Nits on resideix el voltor negre.
Mirades d’ullals torts. Bufa el vent en els picaportes del dolor.
Cavil·la, immutable, el kerosé sobre l’alacrà sord de la nit.
La nit deslliura tota la fam en els ulls.
També mans i braços pertanyen a aquest esquinçament sense sentit,
A aquesta respiració quotidiana del perill.
—Què és de la palla, també, en l’ull del dia, en els peus cremats
Del fang, en l’escala decrèpita de l’alé?
Res no té lògica en aquesta fossa, tot i que la lògica siga eixugar-nos
En la llàgrima. Res no té sentit, tot i que el sentit siga, remugar
En les llindes de la terra. Mastegar les mirades del cel. Santificar
El tropell de la vigília. Morir creient en l’ànima ressuscitada.
—Al capdavall, també nosaltres invoquem la llàgrima:
Dissequem els jardins en la boca. Immolem les ninetes en la guillotina
Del dolor, en aqueix aiguamoll de la desòrbita.
Som el criminal i l’assassí perfecte: —la cascavell enrotllada
En les bigues de l’ànima, el cos espí de l’horitzó, el corb perfecte
Del mos, el soterrani on volen impacients els muiracs.
La vida ens aventa l’ansietat de la por, —suma gratuïta
A la desconfiança d’aquests dies, enganyosa llanterna de la queixa.
Dec confessar, de més a més, que aquest món és irresistible: com més
Descomposició, més vida: gaudim ja l’instant de la pell trencada,
Plorem hipòcritament davant del dolor alié, àdhuc llepem
La ferida per a calmar els esquelets del crit.
Oblidem la bèstia abominable que ens depreda. L’aigua tèrbola
De la lluerna, i inventem encontres per a desfer-nos de l’enruna.
No sé fins quin dia serem la carnada on s’ofega l’instint.
No sé si aquests dies nus continuaran dormint entre llops…
Baratària, 13.VII.2010








LINTERNA DEL DOLOR









Se escurre la memoria por entre las grietas
dibujando infinitos mapas fluviales.
ISABEL GARCÍA CASALTA









Estoy aquí, mordiéndo la media luz de la linterna en su dolor perenne.
El cirio junto al atril vertical del calendario.
No sé si podré recobrar el misterio de la vida: —ese olvido que ya no es,
Y que se ha tornado, de pronto, en claridad plena.
Nada queda de aquel tiempo de vacas gordas, —hoy veo por doquier
Perros flacos, hambrientos, capaces de cortarte el sexo.
De día hay relativa tranquilidad, de noche el traje blanco cambia a negro
Como los neumáticos apiñados en las carreteras.
Los días son oscuros como un blues en una habitación sin luz.
Avanza, lenta, esta estrecha pared de la respiración.
Hombres lobo contra el hombre, tal las palabras de Thomas Hobbes.
Hay, hacia abajo, alacenas con escaleras. Formas que destrozan
Las mejillas, esqueletos para siempre del futuro, tragaluces de caballos
Con jinetes ensangrentados en los calcetines.
Lobos inconfesos en el plato del día. Noches donde reside el zopilote.
Miradas de colmillos tuertos. Sopla el viento en los aldabones del dolor.
Cavila, inmutable, el kerosen sobre el alacrán sordo de la noche.
La noche desata toda el hambre en los ojos.
También manos y brazos pertenecen a este desgarramiento sin sentido,
A esta respiración cotidiana del peligro.
—¿Qué es de la paja, también, en el ojo del día, en los pies quemados
Del barro, en la escalera decrépita del aliento?
Nada tiene lógica en esta fosa, aunque la lógica sea enjugarnos
En la lágrima. Nada tiene sentido, aunque el sentido sea, rumiar
En los dinteles de la tierra. Masticar las miradas del cielo. Santificar
El tropel de la vigilia. Morir creyendo en el alma resucitada.
—después de todo, también nosotros invocamos la lágrima:
Disecamos los jardines en la boca. Inmolamos las pupilas en la guillotina
Del dolor, en ese pantano de la desórbita.
Somos el criminal y el asesino perfecto: —la cascabel enrollada
En las vigas del alma, el cuerpo espín del horizonte, el cuervo perfecto
De la mordida, el sótano donde vuelan impacientes los murciélagos.
La vida nos avienta a la ansiedad del miedo, —suma gratuita
A la desconfianza de estos días, engañosa linterna de la queja.
Debo confesar, por lo demás, que este mundo es irresistible: a más
Descomposición, más vida: gozamos ya, el instante de la piel rota,
Lloramos hipócritamente frente al dolor ajeno, inclusive lamemos
La herida para calmar los esqueletos del grito.
Olvidamos la bestia abominable que nos depreda. El agua turbia
Del tragaluz, e inventamos encuentros para deshacernos del escombro.
No sé hasta qué día seremos la carnada donde se ahoga el instinto.
No sé si estos días desnudos seguirán durmiendo entre lobos…
Barataria, 13.VII.2010

jueves, 15 de julio de 2010

POST SCRIPTUM: MEDITACIÓ- poema d'André Cruchaga traduït al català per Pere Bessó

Davall del llençol el dit polze dels follets. L’aranya que teixeix
Enmig del fum del graellat de fang.
Furgue en els raïms d’agram penjats de l’escala del ponent.
[Ella sap que perdérem el cordó umbilical en veure’ns a l’espill;
Mai no tornàrem a ser els mateixos després de la primera mort;
Aquells versos presos del florit de les baldes ho testimonien;...
Ilustración: Imágenes gratuitas








POST SCRIPTUM: MEDITACIÓ
poema d'André Cruchaga traduït al català per Pere Bessó








Under my thumb
A siamese cat of a girl
Under my thumb
She's the sweetest, hmmm, pet in the world…
ROLLING STONES







Davall del llençol el dit polze dels follets. L’aranya que teixeix
Enmig del fum del graellat de fang.
Furgue en els raïms d’agram penjats de l’escala del ponent.
[Ella sap que perdérem el cordó umbilical en veure’ns a l’espill;
Mai no tornàrem a ser els mateixos després de la primera mort;
Aquells versos presos del florit de les baldes ho testimonien;
Darrere d’una pàgina i altra, les paraules destintades,
En la llengua no cabé el mocador rauc de la sal, ni la pedra,
Ni les fullaraca cegues de cremar i caminar damunt de l’última fel del foc.
En veure l’armari de paret buit ho recorde tot: les peüngles esberlades
De les gavines, les cartes cridant els porus.
Tot resta a la balança clausurada de l’empori. En el viatge ferit
De les finestres. En l’ombra hermètica de la boca.]

—És complicat, al capdavall, esperar en casa. Veure la cel·la
Disseminada en les vocals. Dolcíssim pit en la lilmonada del turmell.
Després d’escriure, el bérbol sacsa la seua escòria d’infant pervers.
Només la meditació ens salva d’una altra sepultura: —Potser d’una altra mort
Al·legòrica, com no jugar a “lladres i serenes” en els cànters de la set.
Com no jugar a “la vuelta del toro, toronjil”,
I hissar els peus mullats del Pavelló Nacional. Com no tornar a mastegar
Els cucs de la murtra per a deixar-los que es facen papallones.
De pense que el crit es la gepa d’una serralada;
O almenys això sembla amb els seus talussos de saliva solta.
—Hui ja no és important, en la supervivència, parlar de partides.
Si de cas, de les secretes. Aqueixes que serveixen per a sufragar viatges de Primera
Classe en els “turbojet”, en hotels de les Bahames.
Me passí la vida buscant un camí sense tatuatges. Me passí la vida
Obrint les pústules que deixen certes lectures. Sortosament el mal d’ull
Cegà els dominis de la pols i el rovell.
[Ella deu saber-ho ara quan la paraula ha perdut tot diàleg.
Quina anàfora sepulcral el buit. Tot el buit que deixen els llampecs.
Tota l’escòria que deixa la llenya consumida. Tota la despulla
Que ens resta en les mans després d’esclofollar l’arbre
Amb el matxet groc de l’oblit.
Ella ho sap, trencada la cara de les finestres, begut el foc pel vent.]
Un dia més, un dia menys, l’orfenesa només és armari
On s’acumula l’arna.
Un día més, un día menys, la foscor és redona com els cercles.
Baratària, 11.VII.2010








POST SCRIPTUM: MEDITACIÓN







Under my thumb
A siamese cat of a girl
Under my thumb
She's the sweetest, hmmm, pet in the world…
ROLLING STONES






Debajo de la sábana el dedo pulgar de los duendes. La araña que teje
En medio del humo de la hornilla de barro.
Hurgo en los racimos de grama colgados de la escalera del poniente.
[Ella sabe que perdimos el cordón umbilical al vernos al espejo;
Jamás volvimos a ser los mismos después de la primera muerte;
Aquellos versos prendidos del moho de las aldabas loa testiguan;
Tras una página y otra, las palabras desteñidas,
En la lengua no cupo el pañuelo ronco de la sal, ni la piedra,
Ni la hojarasca ciegas de arder y caminar sobre la última hiel del fuego.
Al ver la alacena vacía lo recuerdo todo: las pezuñas quebradas
De las gaviotas, las cartas llamando los poros.
Todo está en la balanza clausurada del emporio. En el viaje herido
De las ventanas. En la sombra hermética de la boca.]

—Es complicado, después de todo, esperar en casa. Ver la celda
Diseminada en las vocales. Dulcísimo pecho en la limonada del tobillo.
Después de escribir, el jiote sacude su escoria de niño perverso.
Sólo la meditación nos salva de otra sepultura: —Quizá de otra muerte
Alegórica, como no jugar “ladrón librado” en los cántaros de la sed.
Como no jugar a “la vuelta del toro, toronjil”,
E izar los pies mojados del Pabellón Nacional. Como no volver a masticar
Los gusanos del arrayán para dejarlos que se hagan mariposas.
De pronto pienso que el grito es la giba de una cordillera; o al menos
O al menos eso parece con sus taludes de saliva suelta.
—Hoy ya no importante, en la sobrevivencia, hablar de partidas.
Si acaso, de las secretas. Esas que sirven para costear viajes de Primera
Clase en los “turbojet”, en hoteles de las Bahamas.
Me pasé la vida buscando un camino sin tatuajes. Me pasé la vida
Abriendo las pústulas que dejan ciertas lecturas. Por suerte el mal de ojo
Cegó los dominios del polvo y la herrumbre.
[Ella debe saberlo ahora cuando la palabra ha perdido todo diálogo.
Qué anáfora sepulcral el vacío. Todo el vacío que dejan los relámpagos.
Toda la escoria que deja la leña consumida. Todo el despojo
Que nos queda en las manos después de descascarar el árbol
Con el machete amarillo del olvido.
Ella lo sabe, rota la cara de las ventanas, bebido el fuego por el viento.]

Un día más, un día menos, la orfandad sólo es un armario
Donde se acumula la polilla.
Un día más, un día menos, la oscuridad es redonda como los círculos.
Barataria, 11.VII.2010

miércoles, 14 de julio de 2010

PLANISFERIO

Sobre la mesa, el pedazo de la campana en estallido de cucharas.
Un pájaro desata su vuelo de las servilletas.
Juego en el mapamundi desdoblado de los pañuelos.
Repaso, en el pecho, las puertas de mis antepasados, los tapices
De la periferia, las semillas, casi en cuclillas de las palabras.
Ilustración: Imágenes gratuitas








PLANISFERIO








Cómo vender el esplendor de los días.
Llegan, de súbito, como sábanas blancas
y las lunas de la mañana son preguntas
hasta que se enciende la noche secular,..
NANCY MOREJÓN







Sobre la mesa, el pedazo de la campana en estallido de cucharas.
Un pájaro desata su vuelo de las servilletas.
Juego en el mapamundi desdoblado de los pañuelos.
Repaso, en el pecho, las puertas de mis antepasados, los tapices
De la periferia, las semillas, casi en cuclillas de las palabras.
De pronto las líneas se vuelven temblorosas en la pizarra, las torcazas
Del césped, el discurso a cuentagotas de los discursos más conspicuos.
Sombra es este País en manos de vástagos imberbes.
A menudo los héroes y semidioses se extasían como en un zoológico.
El reloj no alcanza para darle toda la vuelta al manubrio, al bailarín
De piscuchas y cadáveres,
A la cuenta regresiva del silencio en medio de la jungla.
La naranja de la sed antecede a los sombreros.
Hay días que son menos ciertos que la pólvora china en las pupilas.
Ante el fuego, rezo padres nuestros líquidos, —mastico jengibres
Con cebollas curtidas, quito el mantel de la trastienda,
El polvo acumulado en el fervor patrio.
Incinero los periódicos por aquello del cuarto poder de medianoche.
O espero que la lluvia de la infancia deshaga el crepúsculo.
Desde luego que, el amor a la Patria, aun con sobresaltos no cambia.
Por supuesto que la ceniza del arco iris prefiero verla en el espejo.
En la carcoma doméstica de los taburetes,
Quizá en la breña impotente del aire, —en los barcos de la alta mar
De la herida, en el retrete fijo de la sombra de las estatuas.
En realidad, el Universo, no deja de ser un billete falsificado,
La tristeza envuelta en petates,
El emporio mullido de las rodillas, la pantalla henchida de truculencias.
En fin, sobre el planisferio de la memoria,
Los relojes muerden los paraguas, mientras la noche hace lo suyo.
Aletea el espejismo. Hay remedo de candiles.
El terror campea como brasa en las pupilas. Trota el miedo.
En el trasfondo, el planisferio llena de pañuelos la conciencia.
Ojalá sobrevivamos a esta fatal ceniza que nos depreda…
Barataria, 10.VII.2010

martes, 13 de julio de 2010

MEDITACIÓN EN LA CENIZA

Inhóspita la ceniza, es toda la ceniza sobre los fantasmas del asfalto.
Allá la luz gris, semidesnuda, desprendida de todos los sueños.
El horizonte se vuelve indescifrable e inentendible, —no hay certezas
En los caracoles desteñidos de los ojos,
En las siluetas que recorren el asombro, en la urgencia sin alas...
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MEDITACIÓN EN LA CENIZA








En un pequeño otoño, los quinqués dan una luz muy tibia.
Crees en tu casa. Pero toda casa está vacía.
LUIS ANTONIO DE VILLENA








Inhóspita la ceniza, es toda la ceniza sobre los fantasmas del asfalto.
Allá la luz gris, semidesnuda, desprendida de todos los sueños.
El horizonte se vuelve indescifrable e inentendible, —no hay certezas
En los caracoles desteñidos de los ojos,
En las siluetas que recorren el asombro, en la urgencia sin alas
De las tempestades, —alacranes de cercanas paredes, muerden
El conjuro de los cuadernos; vomitan la noche suicida de las anatomías.
Mañana gritarán sin puerta todos los fuegos, el atlas dudoso
De los poros, el mismo laberinto del horóscopo.
Mordemos cada celda de las celosías: las rendijas del claroscuro.
—¿Quién nos llama desde la noche, la sombra en la boca como una
Aguja en la memoria, como una araña vagamente sin sosiego?
Ebrios de metales difuminamos las sienes hasta beber las esquinas
De la locura. —Ebrios de palabras y apocalipsis. Noche de continuo vacío.
Exiliados de la danza augural, mordemos las instantáneas
Del musgo, el fuego ebrio del insomnio, el día irreal de los eructos.
Perdemos la piel día a día. Mordemos la sombra del tedio.
En cada hervor de la oscuridad, los dientes implacables del vacío,
—mordemos irreparables claridades;
Nos muerde el único latido: el instante mudo de lo inexorable, la fiebre
Del destello con ojos de anochecido mapa.
Aquí, la tempestad avanza sin apaciguarse: decapita los trenes y barcos,
El cuaderno abierto del océano,
La brisa inabarcable de las calles, la oración subordinada del arcoíris.
La tierra es idéntica a la grafía ininteligible. A la incertidumbre del silencio,
A la tarde con desesperados horizontes.
No siempre escapamos de esta voraz ceniza. No siempre nos cubren
Las paredes, la noche oculta de los suicidios: —no siempre olvidamos
Los retretes sin asiento, el juego del humo en las pupilas.
Nos fundimos en el bosque equivocado de la carcoma, en el día falaz
De las armonías, en la astilla de los embaucamientos, en las palabras
En desuso, en los anacronismos desbordados de las calles.
A menudo, desde la ventana, cuelgan las astillas del aire; la codicia
De la espuma. El desdibujo de la miel en los calcañales, el muslo vegetal
De los zapatos. El filo que nos amanece con ojos de horror.
Nos amanece, insano, el recuerdo de bocas insanas. Y el brillo de ataúdes
En la inminencia del día, de los brazos y las manos…
Barataria, 07.VII.2010

domingo, 11 de julio de 2010

RECURRÈNCIA EN GLOSSA MENOR- poema d'André Cruchaga traduït al català per Pere Bessó

Nòmada la llum, l’aire del plugim al rostre, l’aigua dels rostres,
Potser la mateixa respiració, l’afany de la clau sense cansament.
Tot allò viscut ho restitueix la memòria.
La pols i la cendra de l’horitzó en cavalls de llarga set.
Obscurs manuscrits els anatemes corrosius del dia, ...
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RECURRÈNCIA EN GLOSSA MENOR
poema d'André Cruchaga traduït al català per Pere Bessó








…de asombros y de noches mal paridas,
iré mil veces hurgando entre las piedras,
por la raíz perdida…
JUAN JOSE DUPONT







Nòmada la llum, l’aire del plugim al rostre, l’aigua dels rostres,
Potser la mateixa respiració, l’afany de la clau sense cansament.
Tot allò viscut ho restitueix la memòria.
La pols i la cendra de l’horitzó en cavalls de llarga set.
Obscurs manuscrits els anatemes corrosius del dia,
Els símbols inconstants d’Heràclit, Ítaca degollada per palpebres
Heretges, suburbis d’incorpòria eufòria.
Torne a l’esquelet de l’ull d’aigua, a l’esquizofrènia de la pellofa
De les paraules, —cavall en la guitarra de la fam.
Dit és que la fidelitat és còmplice de la benevolència,
Però la sal sempre renya amb les plomes del sucre.
Sovint som sentenciats a l’esbufec de la indigència. Fràgils
Hores de la pressa on hem estat sense brúixola.
Un altre món divers és la gran obra mestra dels còdols,
Aquest sembla un testament subornat, un camí de sospites
I cavil·lacions, —mena de licor trafegat en embuts de òxid.
Des del mar, el fred, o la por, tremola la femta de la nit;
Mossega l’olfacte desamarrat de la intempèrie; nega el secret contrari
Dels murs; desnuga la rotació dels teulats.
Des de la resurrecció de les lluernes a l’escorxador, o el gemec
Gaudiós de l’orgasme, o l’escala d’un clítoris fenomenal, —mango
Detés en la boca, el llit d’oblidats carrers: al capdavall només es nomenen,
Enervants, les artèries, el ble cremat del violí.
Per a cavalcar, preferesc demanar consells a l’Amadís de Gaula, i invocar
L’eternitat de l’olfacte;
Buscar l’amagatall sense dits de penediment. Al capdavall,
Es termina perdent totes les pors,
I fins i tot la perversitat de les temptacions, —aqueix fillet dels difunts
Acabat de concloure l’espurneig.
Sempre les setmanes porten dies espiants, fragàncies d’armaris
Ocults, fetges d’irreconoscible acompliment, molls d’esparses
Gavines, ensagnades sabates d’abocador apòcrif.
De les pedres, ja ni parle: li les deixe d’esmorçar dels calcetins
Al cercle dels peixos, al niu obert dels fèretres. A la pell flaca
De les vaques en la foscor, —li les deixe a l’oasi on quotidianament
M’ofegue. Al vent callat de l’udolament.
A la farina de les cebes a la hora de la litúrgia.
Baratària, 5.VI.2010







RECURRENCIA EN GLOSA MENOR








…de asombros y de noches mal paridas,
iré mil veces hurgando entre las piedras,
por la raíz perdida…
JUAN JOSE DUPONT







Nómada la luz, el aire de la llovizna en el rostro, el agua de los rostros,
Quizá la misma respiración, el afán de la llave sin cansancio.
Todo lo vivido lo restituye la memoria.
El polvo y la ceniza del horizonte en caballos de larga sed.
Oscuros manuscritos los anathemas corrosivos del día,
Los símbolos inconstantes de Heráclito, Ítaca degollada por párpados
Herejes, suburbios de incorpórea euforia.
Regreso al esqueleto del ojo de agua, a la esquizofrenia del pellejo
De las palabras, —caballo en la guitarra del hambre.
Dicho está que la fidelidad es cómplice de la benevolencia,
Pero la sal siempre riñe con las plumas del azúcar.
A menudo somos sentenciados al resuello de la indigencia. Frágiles
Horas de la prisa donde hemos estado sin brújula.
Otro mundo diverso es la gran obra maestra de los guijarros,
Éste parece un testamento sobornado, un camino de sospechas
Y cavilaciones, —suerte de licor trasegado en embudos de óxido.
Desde el mar, el frío, o el miedo, tirita el estiércol de la noche;
Muerde el olfato desamarrado de la intemperie; niega el sigilo contrario
De los muros; desnuda la rotación de los tejados.
Desde la resurrección de las luciérnagas al matadero, o el gemido
Gozoso del orgasmo, o la escalera de un clítoris fenomenal, —mango
Detenido en la boca, la cama de olvidadas calles: al final sólo se nombran,
Enervantes, las arterias, el pabilo quemado del violín.
Para cabalgar, prefiero pedirle consejos al Amadís de Gaula, e invocar
La eternidad del olfato;
Buscar el escondrijo sin dedos de arrepentimiento. A fin de cuentas,
Uno termina perdiendo todos los temores,
Y hasta la perversidad de las tentaciones, —ese hijillo de los difuntos
Recién concluido el centelleo.
Siempre las semanas traen días espiantes, fragancias de armarios
Ocultos, hígados de irreconocible desempeño, muelles de dispersas
Gaviotas, ensangrentados zapatos de apócrifo vertedero.
De las piedras, ya ni hablo: se las dejo al almuerzo de los calcetines,
Al círculo de los peces, al nido abierto de los féretros. A la piel flaca
De las vacas en la oscuridad, —se las dejo al oasis donde cotidianamente
Me asfixio. Al viento callado del aullido.
A la harina de las cebollas a la hora de la liturgia.
Barataria, 5.VI.2010

jueves, 8 de julio de 2010

EM MERAVELLE I ESCRIC-poema d'André Cruchaga traduït al català per Pere Bessó

Abans d’escriure el primer vers, he ancorat els meus ulls en la finestra.
El fantasma de tots els dies enraonant amb mi,
El camí d’ombres de sobte vessat en la llengua
Del capell, la claror concreta del mar en les meues mans.
Ilustración: Imágenes gratuitas









EM MERAVELLE I ESCRIC
poema d'André Cruchaga traduït al català per Pere Bessó








Abans d’escriure el primer vers, he ancorat els meus ulls en la finestra.
El fantasma de tots els dies enraonant amb mi,
El camí d’ombres de sobte vessat en la llengua
Del capell, la claror concreta del mar en les meues mans.
El foc quotidià de la innocència damunt de la sal nua, les absències
Al vaixell de les temples, l’assetjament de les hores humides,
—Anar d’una banda a l’altra; desfer-se en tants records:
L’ocell a la branca, l’aranya quieta, dilatada en la paret,
A vegades, el fred confús dels porus.
Els dies al coixí, i al damunt, les premonicions, la llengua
De la línia del temps, la clau dels galls sense disfressa, puntual,
Obrint sempre la contraporta de l’alba.
Haurà al capdavall algú que em traga d’aquesta devoció secular
De saludar els matins, la plaça major del melic,
Fer la introspecció necessària als guacals de la rosada,
Obrir els calaixets de les paradoxes, pregar un Pare Nostre, i guardar
L’equilibri enmig del diluvi?
Escric tots els dies malgrat la immensitat dels minuts.
Mire de buscar les paraules més diàfanes de l’orgasme. Descobrir
El secret de la saliva. Mossegar l’heura dels espectres. Veure els cercles
Del sanglot als camps de la batalla diària.
—I, clar, creix el riu dels records. El gipó d’allò difús.
Al voltant de l’oblit no escric, per a això és l’espill: —la foscor
Absorbida pel rostre.
Em meravella la sina moradenca de la faula, el catecisme obligatori
Sense hamaques, el mar sense balancins, les audiències quadrades del jurista,
La fumigació de les ninetes,
Amb tants albellons sabonosos.
L’imperi del futbol en l’escenari de la fam.
Meravella el caos de Sant Salvador sense la possibilitat de ser Au Fènix.
—L’hampa ens amarra el somrís. Lentament menja l’Esperança.
Malgrat això, no hi ha límits per a recrear les llums hollywooderes
De la lluna als aparadors imminents del crit i la gola.
Malgrat això, encara somie amb un sospir: —amb la carn sense vestit
De les finestres cap al mar, cap a l’hivern perenne dels amants,
Cap al solc de l’estima del blanc,
Cap a l’encert diàfan del xuclamel, cap al desdejuni sense engrunes,
Cap a un món sense pelleringues mentals,
Cap a l’escorça de l’entranya, on la sina mostre el sol del so,
—on respirem el verdor de la rosada…
Baratària, 02.VII.2010








ME ASOMBRO Y ESCRIBO








Antes de escribir el primer verso, he anclado mis ojos en la ventana.
El fantasma de todos los días platicando conmigo,
El camino de sombras de pronto derramado en la lengua
Del sombrero, la claridad concreta del mar en mis manos.
El fuego cotidiano de la inocencia sobre la sal desnuda, las ausencias
En el barco de las sienes, el asedio de las horas húmedas,
—Ir de un lado a otro; deshacerse en tantos recuerdos:
El pájaro en la rama, la araña quieta, dilatada en la pared,
A veces, el frío confuso de los poros.
Los días en la almohada, y sobre ella, las premoniciones, la lengua
De la línea del tiempo, la llave de los gallos sin disfraz, puntual,
Abriendo siempre el portón del alba.
¿Habrá después de todo alguien que me saque de esta devoción secular
De saludar las mañanas, la plaza mayor del ombligo,
Hacer la introspección necesaria en los guacales del rocío,
Abrir las gavetas de las paradojas, rezar un Padre Nuestro, y guardar
El equilibrio en medio del diluvio?
Escribo todos los días pese a la inmensidad de los minutos.
Trato de buscar las palabras más diáfanas del orgasmo. Descubrir
El secreto de la saliva. Morder la yedra de los espectros. Ver los círculos
Del sollozo en los campos de la batalla diaria.
—Y claro, crece el río de los recuerdos. El chaleco de lo difuso.
Sobre el olvido no escribo, para eso está el espejo: —la oscuridad
Absorbida por el rostro.
Me asombra el seno cárdeno de la fábula, el catecismo obligatorio
Sin hamacas, el mar sin columpios, las audiencias cuadradas del jurista,
La fumigación de las pupilas,
Con tantos albañales jabonosos.
El imperio del fútbol en el escenario del hambre.
Asombra el caos de San Salvador sin la posibilidad de ser Ave Fénix.
—El hampa nos amarra la sonrisa. Lentamente come la Esperanza.
Pese a ello, no hay límites para recrear las luces hollywoodenses
De la luna en los escaparates inminentes del grito y la garganta.
Pese a ello, todavía sueño con un suspiro: —con la carne sin vestido
De las ventanas hacia el mar, hacia el invierno perenne de los amantes,
Hacia el surco del cariño del blanco,
Hacia el atino diáfano del chupamiel, hacia el desayuno sin migajas,
Hacia un mundo sin piltrafas mentales,
Hacia la corteza de la entraña, donde el seno muestre el sol del sonido,
—donde respiremos el verdor del rocío…
Barataria, 02.VII.2010

miércoles, 7 de julio de 2010

SOLEDAD

Dicho está: al diezmar la piel, diezma también el aire de las ventanas.
Los ojos de hoy recrean las postales de la memoria.
Ayer, sin ser disfraz, la alegría no tenía horarios, ni arcoíris
En el descenso de los paraguas.
Pintura de: Georges Malkine








SOLEDAD








La soledad es sólo un mero espejo
con una luz.
VICENTE ALEIXANDRE








Dicho está: al diezmar la piel, diezma también el aire de las ventanas.
Los ojos de hoy recrean las postales de la memoria.
Ayer, sin ser disfraz, la alegría no tenía horarios, ni arcoíris
En el descenso de los paraguas.
En el camino la claridad devora la vigilia. El olor es cierto en las fauces
De la luz, cierto como este río de begonias en el pecho.
Uno muerde los calcañales del fuego a la luz agonizante.
—Es patético haber sido y ya no ser. Ser y esperar para tornarse olvido;
Ser oscuridad en medio de la ubre del cuaderno, sin ojos,
Con los despojos propios de la distancia próxima y lejana.
—Al final es así la madera humana en el ojo incierto de la niebla.
Nada es, siendo un absurdo la luz del rocío. Los días escritos en la pared,
El laberinto ecuatorial de los barcos, la ceniza que acompaña al césped.
He venido oyendo nombres a lo largo del calendario, —hondos nombres
Mordiendo las piedras del subconsciente,
Atardecidos pájaros debajo del agua.
En la pijama de los panales, no caben las sonrisas, si acaso,
El entresueño del yermo con sus despojos, con sus sábanas de indiferente
Cama, con la herida a muerte en pleno día.
La soledad nos muerde todos los dedos de las manos, —la demasía
De los escapularios como un remolino, el colibrí desheredado,
Los girasoles muertos de las pupilas. Uno es así después de tanto tránsito.
Es esta soledad, —carne y alma—, sed o vejamen del ojo que ya no ve,
Del ojo llagado en su propia memoria,
Sombra calcinada sobre el río del horizonte.
De pronto ya nada se espera en el quicio de la puerta, a no ser el ataúd
Que llevará de nuevo las raíces a la tierra, —espejo carcomido
Por el tiempo: antesala de otras latitudes para el ala.
Vivimos días termales en vasos de nitroglicerina, la perenne oquedad
De lazarillo, la raíz a cuestas del sollozo.
Ahora se aquieta, —en el olvido—, cualquier luz insepulta.
Ya no existe la complicidad del sueño, sino la luciérnaga decrépita
Sobre el charco, la aurora arrodillada de brisa, el güishte en máscaras
De cierzo. Lo demás todo es soledad:
Arcilla del libro en mis manos, brasa de ternura devorada…
Barataria, 01.VII.2010

martes, 6 de julio de 2010

DESIERTO REVELADO

En la víspera del cierzo, el desván del desierto. La aridez cómplice
De las edades olvidadas. La duda a cuentagotas de los insectos.
Dunas no habitadas en el tragaluz del vértigo.
Ríos subterráneos donde se ofrece en cucharas el insomnio.
Pintura: Salvador Dalí








DESIERTO REVELADO







Comme ma soif est grande
pour y voir un si grand désert
DANIÈLE TROTTIER








En la víspera del cierzo, el desván del desierto. La aridez cómplice
De las edades olvidadas. La duda a cuentagotas de los insectos.
Dunas no habitadas en el tragaluz del vértigo.
Ríos subterráneos donde se ofrece en cucharas el insomnio.
Dardos disueltos la raíz escarpada de las puertas, el tobogán del azar
En el aliento, —el huerto perpetuo de las arenillas,
Abriendo el ala del hijo pródigo, ermitaño del oasis insepulto.
Ardemos en las ganzúas del humo, almohadas de íngrimas sombras
Sobre la respiración arrodillada de la arena.
La sed es real, no mero espejismo:
—[“Conservas en la piel toda la memoria de un océano
de noches y de lunas. El instante perfecto de las nubes,
el momento etéreo de la brisa haciéndose viento.”]
—Cuando las arenas del crepúsculo acechan, sales del álbum
De mi alfabeto, tan cierta como el río subterráneo de mi queja. Tan cierta,
Como el sahumerio soterrado de la tierra.
El sol abrasador de las campanas, me deja días de alacenas vacías,
Pulsante cobre en el antimundo de las miradas.
El País tiene el reloj desbaratado de los ojos. Tiene manos donde el agua
No llega a la sed, ni chubascos de aleatorios naipes.
De la mano de Sócrates podemos leer la primicia de la intemperie,
E inducir los días al aprendizaje.
Nada nos queda, salvo vomitar la tristeza. La flor irreal de la zarza.
El animal que somos con la lengua seca: sin odre el gotero del sudor.
De pronto todo taladra nuestra conciencia, —nos proponemos hacer
Un incesto del mundo, un dique con hilos de saliva.
El cuervo del delirio hipnotiza las sienes, este abismo de cansancio
Donde estamos sin más suerte que el traspié.
Venimos de trajinar sobre la inmundicia de los jeroglíficos;
Nada nos ata, después de todo: podemos morir desollados por los buitres,
Sin pies, sin zapatos, sin nada, a la deriva de la arena.
No escapamos a las dunas de este mundo: es claro el féretro
Del desahogo, la destrucción de la noche ahora en los ijares.
Es claro el espejo de los balbuceos en la memoria, la vida eterna
Buscando supernumerarios, el embudo del viento en la bruma
De la garganta. Todo es claro cuando la música cesa
Y el horizonte acorta los árboles…
Barataria, 29.VI.2010

lunes, 5 de julio de 2010

LA BOCA CON SU GRITO

Es imposible no desconfiar después de tanto caos. Hay agravios
Que rebasan cualquier boca: lupanares del grito. Grises del tamaño
De las ballenas, bocales modeladas para la sangre.
Uno no sabe, de pronto, hacia dónde es irrefrenable el grito.
Que colillas tiene, pedazos de noche prendidos en la lengua.
Paul Ackerman








LA BOCA CON SU GRITO








La herida será entonces una rama seca en la llanura,
un pedazo de alambre.
LUZ PICHEL







Es imposible no desconfiar después de tanto caos. Hay agravios
Que rebasan cualquier boca: lupanares del grito. Grises del tamaño
De las ballenas, bocales modeladas para la sangre.
Uno no sabe, de pronto, hacia dónde es irrefrenable el grito.
Que colillas tiene, pedazos de noche prendidos en la lengua.
Grave es llegar al sitio donde estamos:
Sombras cuya conciencia tiene un precio; horas de ventanas sin cristales.
Días con puntales de oscuridad: ésta avanza como el sonido
De una trompeta, como los paralelos borrados de los mapas.
Sólo nos queda la boca con su grito pasando en medio del ojo
Del calendario. Desde luego ensordece esta fatiga: —esta manera feroz
De lamer el agua, la esquirla contaminada del sollozo,
El humo torturado de la fragancia.
Entre oscuros escarabajos, el aliento se vuelve insoportable.
Hacia la ausencia de párpados, el sol desafía los puntos cardinales.
Muere la risa frente a la perplejidad de los jardines.
—De qué sirve el pensamiento sin jazmines, ni ocotes, ni alelíes,
Cuando las luciérnagas han perdido la obediencia del azúcar,
El instinto natural del torrente entre los pinos.
He visto arder los cuchillos en la boca, la cruz abierta al luto, la toga
Del fuego arder en las sienes, los nombres respirando en los zapatos.
Esta herida ya tiene mudo los cielos, —urde su silencio de la manera
Más natural, del más pesado granito de la memoria.
—Antes pronunciaba otras palabras: no esta hoja muerta del eco,
No este beso ahogado de mar,
No esta destrucción entera arrancando las raíces, el ojo de la cueva,
La duda como Gracias complementaria de la embarcaciones.
Tenemos, sin duda a nuestro derredor, fantasmas audaces, asedios
De anónima masturbación,
Y nubes que de pronto se convierten en telarañas.
En la ansiedad de los candiles, prevalece la boca con su grito.
La hoja humeante del escalofrío. La anuencia por lo torvo. La gracia
Irrefutable de trasportar la ceguera hacia los arcanos de la herida.
—Quizá nos quede, aún, un poco de optimismo: quizá la total palabra
No está dicha. Quizá el desierto nos dé el alimento. Quizá debamos
Transfigurar esta fatiga en un alambique de blanca humedad.
Barataria, 26.VI.2010

domingo, 4 de julio de 2010

SOBRE ELS CAMINS QUE S’ESBORREN- poema d'André Cruchaga traduït al català per Pere Bessó

Torne a caminar entre els taüts de les espines. Desfent
El cami dels capells, la distància del fred en la tempesta
De la roba, el cel dels cabells obert a la cendra, al musell
Cosmogònic de l’anul·lació.
El País ha encanudit junt als cavalls de la violència. Ací, hem
Soterrat morts fins i tot en el pati de darrere de la casa.
Ilustración: Imágenes gratuitas










SOBRE ELS CAMINS QUE S’ESBORREN
poema d'André Cruchaga traduït al català per Pere Bessó








Camins que s'esborren
perquè l'aigua encerte a inventar l'aroma en el verd
i el cavall de la distància
deixate amb el seu trot milers de melodies difuses
enfonsant les peülles ferides en el vel de les hores
MANEL RODRÍGUEZ CASTELLÓ







Torne a caminar entre els taüts de les espines. Desfent
El cami dels capells, la distància del fred en la tempesta
De la roba, el cel dels cabells obert a la cendra, al musell
Cosmogònic de l’anul·lació.
El País ha encanudit junt als cavalls de la violència. Ací, hem
Soterrat morts fins i tot en el pati de darrere de la casa.
Portem la fador als muscles de la nit. —com anona rebentada
El món visible de la carn trencada, la campana aturdida del pit,
La demagògia en la taula de la impunitat, els rellotges gastats, il·legibles
Dels ulls, la lluerna errant de la intel·ligència,
El carnaval possés de la vestimenta del clown, el cos sencer
Dels soterranis de la lucidesa.
Sobre els camins que s’esborren, la paparra esquizofrènica de la mort,
La llengua en l’esplendor de les mortalles,
Les temples lligades al crit,
Tal volta com una nit de rails infinits per on troten els cavalls
Tòxics del foc, les vestimentes corcades del caos.
Som, a estones, l’hora difosa de les paraules, —el coet borratxo
Del parrac, el cine familiar de la tenebra.
Llargues mans ens obren la respiració: litorals d’espesa fullaraca,
Davall dels somnis del Paradís.
L’incendi és una fàbrica de carrers sinistres. Bèsties de filós rovell,
Cuines de despullada bellesa, olors de venjatives espècies.
La vida és finestra i es tanca.
Ara pengen mocadors dels jardins: cossos inventariats
En prestatgeries, racons prenyats de serps.
En la inclemència, no hi ha nit, ni dia. —El rellotge és el mateix fong
Del temps. La mateixa ombra d’artificis. El mateix ultramar del bosc.
Ací hem tornat a la purificació romana del circ:
—A aqueix estat de tribu i dislèxia, al disc ratllat del reble,
Al pou macabre de les agonies.
Sobre els camins que s’esborren, els camins d’un pútrid turbant.
La simfonia del borinot. El zope empinat en la branca clandestina:
—A l’aguait com la flor fosca de les panses. A aquest dia de la Pàtria
Entre matossars, a aquesta gerra de vestidures rases.
Sobre el camí, els cavalls en terra estranya: —només manquen trompetes
Per a enderrocar la teranyina dels funerals quotidians…
Baratària, 25.VI.2010









SOBRE LOS CAMINOS QUE SE BORRAN








Camins que s'esborren
perquè l'aigua encerte a inventar l'aroma en el verd
i el cavall de la distància
deixate amb el seu trot milers de melodies difuses
enfonsant les peülles ferides en el vel de les hores
MANEL RODRÍGUEZ CASTELLÓ








Vuelvo a caminar entre los ataúdes de las espinas. Deshaciendo
El camino de los sombreros, la distancia del frío en la tempestad
De la ropa, el cielo de los cabellos abierto a la ceniza, al hocico
Cosmogónico de la anulación.
El País ha encanecido junto a los caballos de la violencia. Aquí, hemos
Enterrado muertos hasta en el traspatio de la casa.
Llevamos el hedor en los hombros de la noche. —como anona reventada
El mundo visible de la carne rota, la campana aturdida del pecho,
La demagogia en la mesa de la impunidad, los relojes gastados, ilegibles
De los ojos, la luciérnaga errante de la inteligencia,
El carnaval poseso de la vestimenta del clown, el cuerpo entero
De los sótanos de la lucidez.
Sobre los caminos que se borran, la garrapata esquizofrénica de la muerte,
La lengua en el esplendor de las mortajas,
Las sienes atadas al grito,
Acaso como una noche de rieles infinitos por donde trotan los caballos
Tóxicos del fuego, las vestimentas corroídas del caos.
Somos, a ratos, la hora difusa de las palabras, —el cuete buscaniguas
Del andrajo, el cine familiar de la tiniebla.
Largas manos nos abren la respiración: litorales de espesa hojarasca,
Debajo de los sueños del Paraíso.
El incendio es una fábrica de calles siniestras. Bestias de filosa herrumbre,
Cocinas de despojada belleza, olores de vengativas especias.
La vida es ventana y se cierra.
Ahora cuelgan pañuelos de los jardines: cuerpos inventariados
En estantes, esquinas preñadas de serpientes.
En la inclemencia, no hay noche, ni día. —El reloj es el mismo hongo
Del tiempo. La misma sombra de artificios. El mismo ultramar del bosque.
Aquí hemos vuelto a la purificación romana del circo:
—A ese estado de tribu y dislexia, al disco rayado del cascajo,
Al pozo macabro de las agonías.
Sobre los caminos que se borran, los caminos de un pútrido turbante.
La sinfonía del moscardón. El zope erguido en la rama clandestina:
—Al acecho como la flor oscura de las pasas. A este día de la Patria
Entre matorrales, a esta jarra de vestiduras raídas.
Sobre el camino, los caballos en tierra extraña: —sólo faltan trompetas
Para derribar la telaraña de los funerales cotidianos…
Barataria, 25.VI.2010

sábado, 3 de julio de 2010

DETRÁS DEL TIEMPO

Ilustración: Imágenes gratuitas








DETRÁS DEL TIEMPO








Me niego a la costumbre
de urdir así de simple las horas que acorralan.
Detrás del tiempo
Tu gesto aún me desborda,…
MAYLÉN DOMÍNGUEZ MONDEJA







Volvemos al mismo sitio después de tantas mutaciones. El mismo
Lugar detrás de la hornilla del poniente: detrás el rezo y la purificación
Rota, la escultura solemne del orbe inverosímil.
—¿Cuánto urdimos sin adivinar lo inminente, el horizonte inexcusable
De la silla, el acantilado del magma en las sábanas?
—Negamos la respiración de los jardines, asfixiando el polen;
Mordimos la alegría alrededor del vinagre.
Atroz el horizonte envuelto en astillas, armarios de ciempiés sin olfato.
Precisamente, nunca pensamos en las noches terribles:
Los cuchillos adentrándose en la oscuridad, el absurdo de las hojas
Somnolientas, el barco convirtiendo en lejanía el horizonte.
Detrás del tiempo, la realidad enmascarada, el juego de los años
A mitad del moho, la piel gastada del sollozo: sal imposible de Universo.
Sube el cielo hacia el aleteo del pájaro;
El crepúsculo del entresueño, absoluto, muerde cuartillas de tiritante
Caligrafía, escarcha de la tinta ávida de rasguños.
El tiempo bebe la celosía del cancel, el pubis del ritmo, el estante
Del desfiladero, la compañía incesante de las hormigas en la piel.
Pierde el tiempo en el alud inesperado del reloj. Perdemos el vasto nosotros
En medio del yermo: hoja bebida al ras del suelo.
El puño no sirve para romper el destino de la lluvia; los pies no alcanzan
A sobrellevar la túnica del ardor,
A ser benignos sin desgastar las uñas. A enhebrar con fijeza
El traspatio de las ventanas, la espuma instalada en el cenicero.
Nos come la respiración de las ataduras: —el doblez con candado
De las acumulaciones, aquella armadura negra de las puertas. El sigilo,
La Esperanza desollada en el guacal de la muerte.
—Todo está ahí: claridad, neblina, nostalgias. Palabras hondas para
Entrar al bosque, —ramas de preguntas de lo que fuimos:
Intemperies, sábanas, sonidos. —Muecas de felicidad en clave, verdades
Sin ser distintas a la noche; días sin dejar de evocar los grises.
Después de todo nos salva el mercado de la espera:
La convicción de que hacia abajo la caída es inevitable: sólo es cuestión
De tiempo, no la tranquilidad, sino la levedad del alma…
Barataria, 23.VI.2010

viernes, 2 de julio de 2010

SEDUCCIÓN DE LOS SENTIDOS

Muerde uno la fugacidad de las distancias con los quejidos. Ciertos
Ritmos, fragmentos de memoria que la saliva deshace como agua sugerida.
Entre las pupilas inestables del agua, el goteo celeste del efluvio,
Las redes de la tierra rozando el cosquilleo,
Ese rasguño de deseos, a veces, insostenible en la solapa verde
De la claridad, —acaso evanescente de las formas, estruendo del bambú
Líquido en el ala que lo sostiene.
Ilustración: Imágenes gratuitas








SEDUCCIÓN DE LOS SENTIDOS








nadie habla ya de los efluvios sustraídos, se lamenta, se lamenta, se
lamenta el cuerpo mientras lame la herida que no cierra; abre la boca,
circula el aire y en ese pozo se instala la constancia de que las sombras no
habitadas son a veces necesarias para disipar la vida; aunque ese cuerpo
la acecha por las noches
LILA ZEMBORAIN







Muerde uno la fugacidad de las distancias con los quejidos. Ciertos
Ritmos, fragmentos de memoria que la saliva deshace como agua sugerida.
Entre las pupilas inestables del agua, el goteo celeste del efluvio,
Las redes de la tierra rozando el cosquilleo,
Ese rasguño de deseos, a veces, insostenible en la solapa verde
De la claridad, —acaso evanescente de las formas, estruendo del bambú
Líquido en el ala que lo sostiene.
Hierve el almidón con su textura en el tiesto de las manos: en el parpadeo
Del contorno, quebrado temporal de la fragancia.
Camino en esta suerte de café amargo con colillas, ciénaga afilada, densa
Mezcla de barro interior, donde la disquisición concentra adiposidades
Indescriptibles. ¡Me hundo en la ilusión del yo que me sostiene!
A veces en el ojo tuerto de la autocomplacencia sin sentido de los días
Borrosos, en la cercanía visual de las uñas gastadas por los calcetines.
Desde el ombligo de la memoria hay una sensación de océanos.
Claras furias periféricas del azúcar. Innumerables velámenes en el aliento.
Hay una clara seducción por los encajes:
Aguas inenarrables en el punto de ebullición de la almohada.
Líquidos distintos al de los poros, —respuestas de la incandescencia.
Francotiradores mordiendo los pétalos, la ventana del párpado erguido,
El labio carnoso de las campánulas con cierzo,
La conciencia de los zancudos como azarosos depredadores.
Muerdo la baldosa ignota del subconsciente, —la calle larga que soporta
Mis zapatos, la masa de nube de mis pájaros. La sonata delgada
De los alelíes: cierta brasa amarilla del colibrí y el grafiti.
De todas formas, las líneas cambiantes de los caminos me embriagan,
Hasta el punto de ignorar la hipotenusa de la esponja, el cateto
De las diferencias, el péndulo traslúcido del cuerpo.
Inconsciente regresa la herida no a su cauce, sino al viento, a la cópula
Trastocada de los bejucos, al subibaja de los círculos, a la peineta
Torpe de los recuerdos, a la sombra silvestre de la ceniza.
Vuelvo cada día al mismo sitio, aunque el punto de partida sea distinto:
Vuelvo a mis cadáveres y al cenicero donde crecen residuos de tumbas.
Barataria, 21.VI.2010

jueves, 1 de julio de 2010

CAMBRA DE L’ALBA-poema d'André Cruchaga traduït al català per Pere Bessó

Ilustración: Imágenes gratuitas








CAMBRA DE L’ALBA
poema d'André Cruchaga traduït al català per Pere Bessó








Así, cada llegada va poblando
la ciudad de figuras infinitas,
aisladas en sus líneas circulares,
nunca tangentes y jamás concéntricas.
ELENA FELÍU ARQUIOLA









És necessari enderrocar la nit per a veure els cristalls de l’alba: la brasa
Blanca del cerç, el llavi verd de l’escorça de la palpebra en la claror.
És necessari veure l’aigua del prisma que ix en trossets del dia.
Tot damunt de les teules és besllum de sucre.
Línies com un mapa cremant en ones. Transparència a la llum de l’alba.
Cada claror escruxeix la illada, —aqueix misteri únic
De despertar abocant-se a la finestra inevitable de l’espavent.
El tacte és així en la pell que el cobreix, en el color dels somnis que toca.
La cambra de l’alba és la consumació de la consciència, dia
Recobrat de l’inasible, —instant de la nit que ens obri l’aurora.
Després ni els sil·logismes alteren la lògica de l’indeleble.
Veig el gerro de cerç damunt de les begònies.
L’aigua crescuda de la brasa blava. El vestigi de les veritats enderrocades.
Mai no fou tan confortant pescar somnis en el coixí:
—Acostar l’escriptura al quadern, conviure amb la construcció
De la tendresa, enmig de destrals sotragades pel crit.
La claror conforta: un baixa fins a la gespa de la rosada, a l’estany
O bassa, a la font quasi indescriptible de la infantesa.
I ací, en aqueix bosc de culleres verdes on es beu el territori
Del vent, l’aigua crescuda de les ninetes, la vastitud de dents mossega
L’espavent. Aquest és el regne de l’alegria!
No em pregunten els perquès d’aquesta manera d’anar o vindre, després
De caminar, en els meus muscles, de la meua mateixa presència perduda, el llençol
Trencat de la nostàlgia, el cèrvol balb en el pedrís de la cendra.
No sé si en acabant es farà de nit a l’aiguamoll d’unes altres queixes. No ho sé.
Fins ara és l’aurora la que naix al glop alat de les ninetes.
És l’ull del gira-sol en la gola. És l’escala sense claus
De les persianes, —la llibertat amb mi de les mans. La llibertat
De l’oller tallant la lliçó de la rosada.
La llibertat sense lava, ni cendra. L’alegria merescuda del lletreig.
En la fondor callada de les parets, el secret del meu mateix ofici:
La finestra que sembra terrossos de sucre.
L’aroma que de sobte no cap en el meu olfacte: la finestra, bresca
De l’endormiscament. —el riure amb la seua flauta…
Baratària, 19.VI.2010








HABITACIÓN DEL ALBA







Así, cada llegada va poblando
la ciudad de figuras infinitas,
aisladas en sus líneas circulares,
nunca tangentes y jamás concéntricas.
ELENA FELÍU ARQUIOLA







Hay que derribar la noche para ver los cristales del alba: la brasa
Blanca del cierzo, el labio verde de la corteza del párpado en la claridad.
Hay que ver el agua del prisma que sale en trocitos del día.
Todo sobre las tejas es destello de azúcar.
Líneas como un mapa ardiendo en olas. Transparencia a la luz del alba.
Cada claridad estremece los ijares, —ese misterio único
De despertar asomándose a la ventana inevitable del asombro.
El tacto es así en la piel que lo cubre, en el color de los sueños que toca.
La habitación del alba es la consumación de la conciencia, día
Recobrado de lo inasible, —instante de la noche que nos abre la aurora.
Después ni los silogismos alteran la lógica de lo indeleble.
Veo el jarrón de cierzo sobre las begonias.
El agua crecida de la brasa azul. El vestigio de las verdades derrumbadas.
Nunca fue tan confortante pescar sueños en la almohada:
—Acercar la escritura al cuaderno, convivir con la construcción
De la ternura, en medio de hachas sacudidas por el grito.
La claridad conforta: uno baja hasta el césped del rocío, al estanque
O alberca, a la fuente casi indescriptible de la infancia.
Y ahí, en ese bosque de cucharas verdes donde se bebe el territorio
Del viento, el agua crecida de las pupilas, la vastedad de dientes muerde
El asombro. ¡Este es el reino de la alegría!
No me pregunten los porqués de este modo de ir o venir, después
De caminar, en mis hombros, de mi propia presencia perdida, la sábana
Rota de la nostalgia, el ciervo aterido en el poyetón de la ceniza.
No sé si después anochecerá en el pantano de otras quejas. No lo sé.
Por ahora es la aurora la que nace en el alado sorbo de las pupilas.
Es el ojo del girasol en la garganta. Es la escalera sin clavos
De las persianas, —la libertad conmigo de las manos. La libertad
Del alfarero tallando la lección del rocío.
La libertad sin lava, ni ceniza. La alegría merecida del deletreo.
En la hondura callada de las paredes, el secreto de mi propio oficio:
La ventana que siembra terrones de azúcar.
El aroma que de pronto no cabe en mi olfato: la ventana, panal
Del entresueño. —la risa con su flauta…
Barataria, 19.VI.2010