lunes, 30 de agosto de 2010

DESTINO

Un destino sonámbulo entre balcones y atriles. Ayer, hoy, acordeones
De duda, películas del cine mudo, trenes donde peina el viento
Su nostalgia, caminos de sombras desliado la yerba,
Veleros tejiéndole pañuelos a los puntos cardinales, pipas de un reloj
Incierto, escenas del color solar de la herrumbre.
Ilustración: Imágenes gratis








DESTINO








La piedra ama a la nube,
pero ese amor es sólo desesperación de su propia quietud.
Se lo dije, pero ella replicó
que ese amor también es siglos de nube en su alma.
WILLIAM OSPINA








Un destino sonámbulo entre balcones y atriles. Ayer, hoy, acordeones
De duda, películas del cine mudo, trenes donde peina el viento
Su nostalgia, caminos de sombras desliado la yerba,
Veleros tejiéndole pañuelos a los puntos cardinales, pipas de un reloj
Incierto, escenas del color solar de la herrumbre.
Desbocamos la respiración de las manos en los itinerarios
Trazados por las aguas; nos muerde el bulto alto de los cabellos,
El olvido que nunca ha sido confiable pararrayo,
Las ecuaciones puras de los puertos con polinomios de espuma.
Encuentro sólo efímeras campanas.
—El vértigo es mayor en las líneas fosforescentes de las pupilas.
En el ardor sin perfume de las bragas, estanque errátil de la sed,
De este drenaje quebrado de los violines.
Es la flauta del movimiento mi única túnica, la yegua errátil
De los pétalos que caen en el vaso tembloroso del ceño.
—La eternidad es una noche de olvidos, deshojos despeñados
De la razón, traspiés del páramo sobre los huesos. Frontera desollada.
Comenzamos a caminar sobre la atarraya de los pescadores:
Escamas vencidas en el tumor de la boca,
Angostos cuerpos en la lejanía, soterrados serruchos de caricias,
Miserias que dialogan con el hombre,
Páginas amarradas a la torpeza del aserrín, al clisé completo del viento,
Grano de oscuridad como astilla de árboles negros.
Hay bosques de esperma que no van a ninguna parte. Añejos calendarios
De escombro, filmes de insomnio, museos de saliva,
Sabios consejos de hollín,
Papiros donde se bañan los caballitos de mar, pájaros en el río final
De la noche, gusanos en la conciencia de una sonrisa,
Aguas rompiéndose en cada arquitectura, miedos de aviesos engendros.
Esta ballena ciega del destino, tiene su propio mar en los crujidos
De la mente, entre el vallado del miedo, en las pirámides rotas
De las canillas, en los patines de la pólvora, en el baño sauna del cieno.
—Si el tiempo fuera diferente, podría lamer mi propia herida.
Las aves de paso de la libertad, el poniente de los paralelos, pero
A buena mañana cavamos tumbas, abrimos plásticos, mordemos
La pantalla del horizonte con dientes de felino.
Si este espejo no fuera un manicomio, podríamos resucitar el cadáver
De la tristeza con ese destello corpulento de las hamacas…
Barataria, 3o.VIII.2010

domingo, 29 de agosto de 2010

Y VOY. Y LLEGO A NINGUNA PARTE

He llegado allí al espejo profundo de la palpitación. A la boca extraña
De la espuma. A ninguna parte ahora, sin los rastros.
Me rozan escaleras profundas de jade,
Ese apenas quién soy en la tierra, ese todavía en los labios.
Deshago las aldabas de la noche en mis sienes.
Ilustración: Imágenes gratuitas









Y VOY. Y LLEGO A NINGUNA PARTE.








...A fuerza de rumiar pensamientos y recuerdos
el vértigo lo invade. Y se duerme
inclinado sobre la mesa del café.
CONSTANTINE CAVAFY







He llegado allí al espejo profundo de la palpitación. A la boca extraña
De la espuma. A ninguna parte ahora, sin los rastros.
Me rozan escaleras profundas de jade,
Ese apenas quién soy en la tierra, ese todavía en los labios.
Deshago las aldabas de la noche en mis sienes.
Me apoyo en el largo hilo de las caricaturas. Huesos alados de la sangre.
Nubes en pálpito de muebles vacíos.
Ojos fugaces en el vitral desdeñado. Hacia el pecho, los gritos
Del pecho. El ombligo rompiente en mi boca.
Alguien vive bajo la pesadez de los huesos de la luna.
En el carbón transitorio de la noche relinchan las estrellas.
Voy hacia el polvo cansado del camino: mástiles, barcos, olas heridas.
Llego al ojo de la sal profunda.
Los brazos del alba caen en el asco de la ceniza.
Balcones inclementes taladran mis pupilas.
El ojo es diminuto frente a la ladera inefable. Es apenas una lágrima
Invisible. Un yermo gravitando en la sangre.
Los días son más pesados que la propia orfandad sobre el granito.
Son más ciegos que el pozo de agua en los zapatos.
Tanta ciudad desierta como sombras pululantes.
—A medianoche, aquí, el frío cala en la sangre y las sienes tiritan
Como un viejo costal colgado de un árbol.
Afuera todos los cuerpos se desploman, toda la sed abatida,
Toda la pesadumbre, todas las formas opacas acariciando la boca.
Arden los caracoles del limón sobre el musgo. La ternura póstuma
De las uñas, el vaivén de los alacranes,
La rotura de los colmillos a cada golpe de piedra.
El papel se pudre en las manos con su color incierto.
Respiro como un alelí oxidado sobre la miel derretida en las piedras.
—Nunca fue fácil caminar sobre las axilas rotas de la arena,
Sobre la canoa de la propia herida, sobre el luto bestial de la ropa
Rota, sobre la orilla redonda del luto.
Y voy. Y llego a ninguna parte. Escamas en el taburete de la espalda.
Caricatura negra en el vidrio, esta noche de cuervos.
Estos días de azarosa vigilia. Días de gangrena en la limonada.
El tiempo golpea el pecho con sus cascos errátiles.
Duele la mordida del mar secreto en la memoria. Duele la sal.
Duele la ola en trance. Duele el pájaro negro del extravío.
Duele el búho podrido de las palabras. Los ijares rotos de los peces.
Duele la boca creciendo en las hormigas. Duele la uña del odio.
Duele cada recuerdo detenido en el cuello de las botellas.
Duele la noche. Dejadme aquí con los pulmones abiertos.
Dejadme desollado por la brasa en la piedra ciega del ojo…
Barataria, 29.VIII.2010.

sábado, 28 de agosto de 2010

MENTRE QUE EL DUBTE RESTE / MIENTRAS LA DUDA SEA


Mentre que el dubte reste, el rostre és un quadern il·legible.
Conec els objectes al voltant del buit. La desesperació
Dels gossos en la intensitat dels violins,
L’ètica dels secrets sense tòrcer la boca, ni la cara,
La raó de respirar i sobreviure de cara a les mosques
A les oïdes: els meus ossos toquen el fons de les cambres;
Ilustración tomada de la red
MENTRE QUE EL DUBTE RESTE
poema d'André Cruchaga traduït al català per Pere Bessó




La agonía puede matar
o puede sustentar la vida…
CHARLES BUKOWSKI





Mentre que el dubte reste, el rostre és un quadern il·legible.
Conec els objectes al voltant del buit. La desesperació
Dels gossos en la intensitat dels violins,
L’ètica dels secrets sense tòrcer la boca, ni la cara,
La raó de respirar i sobreviure de cara a les mosques
A les oïdes: els meus ossos toquen el fons de les cambres;
Cada trenc d’alba és la resposta a la meua anestèsia, a la finitud
Personal de les meues dents, a la ambigüitat recurrent
De la fullaraca, —drama potser que sacsa la persiana de les sines.
Els analgèsics em fan ser una llapissera despresa.
(La teua imatge llisca i goteja damunt del teulat:
Aigua que esclata en la foscor dels ulls,
En aquesta asfíxia revelada de les palpebres. En aquest udolar de la matèria.
Entre el tragí de les antípodes, taules i cadires deambulen
Sense estovalles ni comensals, dèbils diumenges sense sacraments).
Un dia la ràfega trencà temps i sang.
Ara toca refer camí a tants morts a les mans.
La fe és una estranya sensació de salmorra amb llimonada.
La resta per anar és una glopada de fum. Són vidres
Demencials en la fermentació de sordmuts. Confusa gelatina
De la nit en la seua perplexitat de successius cercles.
Les fulles buides dels crits o l’aldarull, perforen i caven
En les temples: a les altures creix la nit amb rats-penats.
Els rodamons es riuen, solitaris, del seu mateix dolor. Caminen
Sense donar-se compte damunt de les cortines del sanglot, dormen al baf
De la immundícia, imaginen un riu en les faltes del cel.
Així passen la vida els trens molsosos en les barres, els atris lletosos
De la perfídia, les poltrones amb puces on tota insinuació és delit.
(Mentre que jo t’espere en aquesta badia de sacrílegues corrents,
Mentre que espavente els mosquits que fereixen amb el seu escalpel les temples,
Mentre que vesse aquest alé al fumeral del teu calendari,
Mentre que planege la baixada dels turons, i m’assacie al bosc
Perfumat de l’ombra, que la llum desvetle les sals del cos).
La boira, però, rodeja tots els cercles. —El fogó de la mort
És a prop amb la seua fúria, la nit és a prop amb els seus rugosos
Abets, l’ec del temps se cintra al cos.
En la meua respiració s’estén, però, el rostre de les campanes.
Els carrers amb els passos envellits, el País sense mesos, l’amor damunt d’un
oli de ferides, —Aqueix que em negues a la font de les mans.
Estrany és el riure sense el teu rostre de violes. Estrany el teu ventre sense el part
De les meues mans, sense l’aigua que travessa xiulant la matinada.
La nit s’ha tornat un feix de cabells solitaris.
Giren les finestres a través de les xarxes de la fam. Els ocells
Alcen la gola de la pluja, mossegue inútilment l’apozema
Dels ports: —Ningú no serveix el trenc d’alba al coixí on els vaixells
Ixen en la mitjanit de l’aigua.
En les mans d’aquest temps: —llinda de la pols—, els murs
Són càmares de foc on se sofregeixen els anhels. Plou en la foscor
Interminable de les llindes. Joc al tauler de la tendresa.
L’escala, però, dels jardins necessita més transparència.
Mentre que l’hora lliura el seu esglai moribund,
Camine pels vells passadissos de la llunyania…
Baratària, 28.VIII.2009





Mientras la duda sea




La agonía puede matar
o puede sustentar la vida…
CHARLES BUKOWSKI



Mientras la duda sea, el rostro es un cuaderno ilegible.
Conozco los objetos alrededor del vacío. La desesperación
De los perros en la intensidad de los violines,
La ética de los secretos sin torcer la boca, ni la cara,
La razón de respirar y sobrevivir de cara a las moscas
En los oídos: mis huesos tocan el fondo de las habitaciones;
Cada amanecer es la respuesta a mi anestesia, a la finitud
Personal de mis dientes, a la ambigüedad recurrente
De la hojarasca, —drama acaso que sacude la persiana de los senos.
Los analgésicos me hacen ser un lápiz desprendido.
(Tu imagen resbala y gotea sobre el tejado:
Agua que estalla en la oscuridad de los ojos,
En esta asfixia revelada de los párpados. En este aullido de la materia.
Entre el trajín de las antípodas, mesas y sillas deambulan
Sin manteles ni comensales, débiles domingos sin sacramentos).
Un día la ráfaga rompió tiempo y sangre.
Ahora toca desandar a tantos muertos en las manos.
La fe es una extraña sensación de salmuera con limonada.
El resto por andar es una bocanada de humo. Son güishtes
Demenciales en la fermentación de sordomudos. Confusa gelatina
De la noche en su perplejidad de sucesivos círculos.
Las hojas huecas de los gritos o el bullicio, perforan y cavan
En las sienes: en las alturas crece la noche con murciélagos.
Los vagabundos se ríen, solitarios, de su propio dolor. Caminan
Sin darse cuenta sobre las cortinas del sollozo, duermen en el vaho
De la inmundicia, imaginan un río en las faltas del cielo.
Así pasan la vida los trenes mohosos en las mandíbulas, los atrios lechosos
De la perfidia, los sillones con pulgas donde toda insinuación es delicia.
(Mientras yo te espero en esta abadía de sacrílegas corrientes,
Mientras espanto los mosquitos que hieren con su escalpelo las sienes,
Mientras vierto este aliento en la chimenea de tu calendario,
Mientras planeo la bajada de las colinas, y me sacio en el bosque
Perfumado de la sombra, que la luz desvele las sales del cuerpo).
Sin embargo la niebla rodea todos los círculos. —El fogón de la muerte
Está próximo con su furia, la noche está próxima con sus rugosos
Abetos, el eco del tiempo se cimbra en el cuerpo.
En mi respiración se tiende, sin embargo, el rostro de las campanas.
Las calles con los pasos envejecidos, el País sin meses, el amor sobre
Un óleo de heridas, —Ese que me niegas en la bandeja de las manos.
Extraña es la risa sin tu rostro de alelíes. Extraño tu vientre sin el parto
De mis manos, sin el agua que atraviesa silbante la madrugada.
La noche se ha vuelto un haz de cabellos solitarios.
Giran las ventanas a través de las redes del hambre. Los pájaros
Levantan la garganta de la lluvia, muerdo inútilmente la pócima
De los puertos: —Nadie sirve el amanecer en la almohada donde los barcos
Salen en la medianoche del agua.
En las manos de este tiempo: —umbral del polvo—, los muros
Son cámaras de fuego donde se sofríen los anhelos. Llueve en la oscuridad
Interminable de los dinteles. Juego al tablero de la ternura.
Sin embargo la escalera de los jardines necesita más transparencia.
Mientras la hora suelta su pavor moribundo,
Camino por los viejos corredores de la lejanía…
Barataria, 28.VIII.2009

viernes, 27 de agosto de 2010

TÚ Y EL TIEMPO

Baño mis arterias desde elcueloo,
hasta la sílaba de las ventanas:
luego retorno al temor de siempre:
la vida. La antewsala de las calles.








TÚ Y EL TIEMPO







“Bajo el caído párpado del sueño
donde guardas tus luces esenciales;”
JORGE ROJAS








Sé que el tiempo a menudo se nos presenta
Como un vitral de distintas fotografías;
A menudo como una campana en la memoria.
Tiene mucho de viento y de albatros:
Desviste las distancias y abraza el horizonte.
Algo hay de ti en estas imágenes del espejo:
Todo cobra vida cuando tocas el sueño;
Cuando los ojos juegan en los labios y la tierra,
Hasta llenar nuestras pupilas.
Hasta mover las cortinas de las luciérnagas
Y caminar descalzos sobre esas lamparillas.
Tú y este tiempo excesivamente cruel:
Cada minuto se convierte en espanto;
La dureza de la realidad suele imponerse
A cualquier gozo de la carne. A cualquier motivo.
Por eso, “no te duermas mientras hablo.
La ternura se acaba en el deseo.
Luego el silencio se convierte en vacío,
Y las noches comienzan en el alba.
Te he dicho muchas veces que hay que aceptar la realidad:
Ni los sueños se viven, ni las alas se juntan,
Por eso a veces no tenemos sino una sola mano...
Los muertos crecen recordándonos y ya no vuelven a morir.
Escucha” todos los escalofríos. Su estertor.
Pese a todo, quiero seguir pensándote desnuda
Cubierta de transparencia para ver en ti el mar;
Andar sobre el suelo de las olas y la arena:
Cundir mi pecho de lámparas, ríos y helechos.
Pese a la realidad abismal y abrupta,
Seamos, como habla el evangelio de los niños:
Un reino que le abre puertas a la fantasía,
Un reino más viejo que el mundo; por eso más joven
Y restablecido por el misterio de los puertos.
Tú y el tiempo: libro en mis ojos.
Libro con el alba de tu ombligo.
Ojos contigo andando quemaduras:
Único testamento de la vida.
Vivimos tiempos violentos y ausencias;
Fuimos desde la abierta herida,
La herida pronunciada de la noche:
Extrañas calles, rieles, y estupros.
Ahora sé que ningún amor es vano;
Cualesquiera nos da su estertor:
Y si no se ama, todo acaba en muerte.
Pero no te invadan dudas, zozobras:
La vida es sueño y realidad.
Por ejemplo, camino para verte
Y bebo en cada orgasmo la alegría;
Baño mis arterias desde el cuello,
Hasta la sílaba de las ventanas;
Luego retorno al temor de siempre:
La vida. La antesala de las calles.
Pero no me asusta todo este tiempo,
Si tu sombra se convierte en pabilo
Y me das esa luz reverberante
Del cuerpo junto con la alegría.
Barataria, 25.04.2004

jueves, 26 de agosto de 2010

NOSTALGIA

Mis caracoles viven todos los días del año en mi cuaderno.
Están aquí incorruptibles como mi caligrafía.
Brillan mis ojos cuando los emborracho con tanta pequeñez:
Relojes, espejos, lápices, diccionarios, sábanas, cortinas, ventanas,
Caites, cebaderas de mescal, hamacas, anteojos, tijeras,
Tortugas, periódicos, lagartijas, calendarios,...
Ilustración tomada de Fotos en blanco y negro gratis









NOSTALGIA








He visto calles como piernas
poniéndose las medias tendidas en el balcón…
CÉSAR GONZÁLEZ-RUANO







Mis caracoles viven todos los días del año en mi cuaderno.
Están aquí incorruptibles como mi caligrafía.
Brillan mis ojos cuando los emborracho con tanta pequeñez:
Relojes, espejos, lápices, diccionarios, sábanas, cortinas, ventanas,
Caites, cebaderas de mescal, hamacas, anteojos, tijeras,
Tortugas, periódicos, lagartijas, calendarios,
Estadísticas de población, goma de pegar, analgésicos, grises
Donde se atolla el tren de mi infancia. Hay también, campanas,
Adobes, tejas, pañuelos, abanicos, paraguas, sombrillas, tortugas
Que envejecen junto conmigo.
Desde luego no me faltan las sillas, los clavos, el martillo,
La piocha, la lima para afilar, y otros cachivaches como mis libros.
Dicho esto en el espejo: pongo en evidencia mis aficiones,
En las tardes de invierno sólo me dedico a ver las tormentas.
El pasto de ceniza de la muerte.
El maullido de las gotas que caen sobre los jarrones del patio.
Tras el espejito de las aguas veo los pájaros arrastrar su pico de sed.
Cuando es de noche y duermo los truenos me devoran,
Me vuelven difuso el sueño, hacen girar los árboles como los latidos
Del viento a la deriva.
Hoy sólo he visto caracolillos al pie de las raíces.
El caracol mayor seguramente delira en su propio fuego,
En la pirámide angular de la garganta, en el acanalado rumbo
De mi lengua. El papel carbón me sirve para calcar la transparencia.
Cada murmullo de cansancio que de pronto siento.
Ahora mismo llueve en el infierno: se oye triunfante la intriga.
Tengo, aquí, todos los afiches de los que se pronuncian en contra
De la violencia: los doblo como lo hacen quienes los elaboran.
Aquí todo lo que es real me parece imaginario y viceversa:
Prefiero la soledad confesa, mi soledad sin disputa, los extraños rebaños
De la saliva, el toro de la miseria que ven mis pupilas.
Escribo pensando en la mujer desnuda que me robó la conciencia.
Escribo soportando el disfraz de las caricias, el contómetro
De los supermercados, el barniz inesperado de la astucia.
Al final me río de las maldades de este mundo: —del pan de cada día
De los cuchillos, de la abundancia de uñas en la boca,
De la estación ardiente de las córneas, del sótano de mi escritura,
De los feligreses que creen en el ideal del insomnio
Y por eso promueven las vigilias en la intemperie. El aliento es insólito
En las alturas, por eso me quedo en el ave fénix de mi caracol desnudo.
Me quedo en las entrepiernas restañadas.
En la equis del esplendor semántico.
Me quedo, aquí, con mis chunches: sólo espero una sonrisa sin protocolo,
Y cumplir un año más de insurrección al abrigo de mis cuadernos.
Barataria, 26.VIII.2010

miércoles, 25 de agosto de 2010

LA POESIA/LA POESIA

Sempre está ací: pètal fugaç de l’ànima, ala, papallona.
Aigua fèrria em troba en la paraula. Escindeix l’instant
Possible dels impossibles: corre indicible en els anells
De la imaginació; la meua ànima incessant la nua.
Poesia sola embolicada en el tro de la pluja.
Ilustración: Imágenes gratuitas







LA POESIA
poema d'André Cruchaga traduït al català per Pere Bessó







¡Amor, contra el espacio y contra el tiempo!
Un latido único de corazón;
Un solo ritmo: ¡Dios!”
CÉSAR VALLEJO







Sempre está ací: pètal fugaç de l’ànima, ala, papallona.
Aigua fèrria em troba en la paraula. Escindeix l’instant
Possible dels impossibles: corre indicible en els anells
De la imaginació; la meua ànima incessant la nua.
Poesia sola embolicada en el tro de la pluja. Poesia, sempre,
En l’argent viu de l’espill que em mira; poesia, ací,
De l’amargor i la nostàlgia. L’alfabet puja, paper de vaixells.
Onsevulla que vaja, m’acompanya la teua ombra: poesia de la Gràcia.
És la nit emboçada en els llampecs. Té la tendresa
Tenaç dels devantals. Cec joc de l’embriaguesa.
Empre roba de vint-i-vuit lletres per a alletar els vestíbuls
De l’esbufec, per a lliurar-me a l’ofici del foc.
Poesia sempre: galop de violents designis, als teulats
Blaus de l’angoixa, els genets beuen les tempestes.
Dejuna el parrac en hamaques fosques. Mossega el vent
Amb el seu desvariejament de punyals. Brunzeja l’armari de paret de l’eco.
Sense saber qui ets, colpeges els sembrats del crepuscle.
L’hora es torna torxa de guitarres.
La set, pròfuga del vinagre, llepa l’anyell del coixí,
Els pètals del riure, les llavors desonillades de l’insomni.
Poesia sempre: somnàmbula moneda en les meues mans.
Ixes sense postrar-te en la saliva de les voreres. Ixes de la gola
Amb una bresca de lletres, com una fresa enroscada al melic.
Al meu voltant els pins de les finestres, la sal estovada
A les temples, un tall de cofres com bosc.
No tinc brida per a despullar-te del galop. Només la montura
De la vigília, i els peixos profunds de la meua sang.
Quan et vull prendre, —llum del desig—, desapareixes
Com desapareix el temple de l’inagafable, riba breu del miratge.
Sí, i em llances al buit. Al dibuix d’aqueixa llum als dits,
Que em deixa naixent nu en cada espiga solar.
Els ulls se me’n van, poesia en el laberint de la fuita.
En el mocador de la paraula que calla o mulla el quadern
O el llit de l’espavent. Ets soterrani i porta. Ets salvació.
Calle quan no estàs en l’enderroc quotidià de les claus;
Quan les ulleres s’han fet del tamany del planeta;
Quan les abelles trenquen el pit amb les seues agulles de cap.
Entres a la meua sang sense tocar-la. Deu d’arcans.
L’eco del seu martell desemboca en torxes fugitives.
Llum sempre, poesia als meus pulmons. Llum sempre, poesia,
Afonada a les meues illades.
Llum sempre, espina inagafable al meu costat.
Llum sempre on la cendra perd el judici.
Llum sempre, llençol inexplicable en llit del temps.
Baratària, 13.XII.2009







LA POESÍA








¡Amor, contra el espacio y contra el tiempo!
Un latido único de corazón;
Un solo ritmo: ¡Dios!”
CÉSAR VALLEJO







Siempre está aquí: pétalo fugaz del alma, ala, mariposa.
Agua férrea me encuentra en la palabra. Escinde el instante
Posible de los imposibles: corre indecible en los anillos
De la imaginación; mi alma incesante la desnuda.
Poesía sola enredada en el trueno de la lluvia. Poesía, siempre,
En el azogue del espejo que me mira; poesía, aquí,
Del amargor y la nostalgia. El alfabeto sube, papel de barcos.
Al lugar que vaya, me acompaña tu sombra: poesía de la Gracia.
Es la noche embozada en los relámpagos. Tiene la ternura
Tenaz de los delantales. Ciego juego de la embriaguez.
Uso ropa de veintiocho letras para amamantar los zaguanes
Del resuello, para entregarme al oficio del fuego.
Poesía siempre: galope de violentos designios, en los tejados
Azules de la angustia, los jinetes beben las tormentas.
Ayuna el andrajo en hamacas oscuras. Muerde el viento
Con su desvarío de puñales. Zumba la alacena del eco.
Sin saber quién eres, golpeas los sembradíos del crepúsculo.
La hora se vuelve antorcha de guitarras.
La sed, prófuga del vinagre, lame el cordero de la almohada,
Los pétalos de la risa, las semillas desveladas del insomnio.
Poesía siempre: sonámbula moneda en mis manos.
Sales sin postrarte en la saliva de las aceras. Sales de la garganta
Con un panal de letras, como un desove enroscado en el ombligo.
Alrededor de mí los pinos de las ventanas, la sal mullida
En las sienes, un tallo de cofres como bosque.
No tengo brida para despojarte del galope. Sólo la montura
De la vigilia, y los peces profundos de mi sangre.
Cuando te quiero asir, —luz del deseo—, desapareces
Como desaparece el templo de lo inasible, orilla breve del espejismo.
Sí, y me arrojas al vacío. Al dibujo de esa luz en los dedos,
Que me deja naciendo desnudo en cada espiga solar.
Los ojos se me van, poesía en el laberinto de la fuga.
En el pañuelo de la palabra que calla o moja el cuaderno
O la cama del asombro. Eres sótano y puerta. Eres salvación.
Callo cuando no estás en el escombro cotidiano de las llaves;
Cuando las ojeras se han hecho del tamaño del planeta;
Cuando las abejas rompen el pecho con sus alfileres.
Entras a mi sangre sin tocarla. Manantial de arcanos.
El eco de su martillo desemboca en antorchas fugitivas.
Luz siempre, poesía en mis pulmones. Luz siempre, poesía,
Hundida en mis ijares.
Luz siempre, espina inasible en mi costado.
Luz siempre donde la ceniza pierde el juicio.
Luz siempre, sábana inexplicable en lecho del tiempo.
Barataria, 13.XII.2009

martes, 24 de agosto de 2010

SOMBRA OMNÍMODA DEL PÁJARO EN EL AGUA

Sobre las aguas, todas, la conjetura de la memoria: el acorde
Absorto del pájaro sobre el agua, el afán primitivo de las balsas.
El pico omnímodo de las cucharas.
Los absolutos saltando sobre la lluvia.
Pernocta la vaca de la noche sobre el horizonte. El molino
De viento del sudor en el sombrero del ala, en la cresta del paraguas.
Ilustración tomada de la red









SOMBRA OMNÍMODA DEL PÁJARO EN EL AGUA








They're days that make you fly
They're days you wanna cry
Sometimes the walls come tumbling down
They're moments in the dark
When pain just floods your heart
And you surrender one more time…
SCORPIONS







Sobre las aguas, todas, la conjetura de la memoria: el acorde
Absorto del pájaro sobre el agua, el afán primitivo de las balsas.
El pico omnímodo de las cucharas.
Los absolutos saltando sobre la lluvia.
Pernocta la vaca de la noche sobre el horizonte. El molino
De viento del sudor en el sombrero del ala, en la cresta del paraguas.
El atlas de las estatuas líquidas es un rompecabezas.
En mi País resuella el agua como en una planicie.
Vastos los pedacitos de gotas en los ojos.
Las caras de la digestión convalecientes.
El camaleón de las alcantarillas reptando en la lengua.
El mejor color que conozco es el de la Esperanza, aunque sea etéreo.
En canastos, a golpe, se cuentan las sonrisas: ay, el subterfugio
De los mercaderes de los puntos cardinales,
La piel curtida del eco,
El paraguas del hermano lejano, indefinido abrigo de la fuga.
Total, el amor dudoso de los puñales.
La hamaca cortada de las pupilas.
El rasguño del ala, flotando en los caracoles del susurro.
En el aluvión se abre la tinaja cansada del machete.
En cada desnudez saltan las chancletas de la hierba.
Todo es así cuando las plumas no filtran el agua. Y el buche del cielo
Abre a su antojo los pulmones.
Puedo pensar un momento en el cielo, en las aguas, en la tierra.
La maroma sublime del orgasmo es una posibilidad.
Pasar a la absolución sin molestias intestinales. Caer sobre la libreta
De direcciones de las naguas,
Sobre el auxilio de un diván sin horas,
Sacar las vestimentas para hacerle frente al invierno.
El ojo de agua se plasma en el ojo del pájaro.
Salta del techo la lengua cristalina del musgo, cuando gotea
La suma de corbatas sobre el piso.
A ella la vi sudando a chorros en el caballo de mi garganta.
Era la explosión del sorbo. El terraplén de la Vía Láctea.
La digestión de los espejos sobre la tierra suelta de los poros.
La sardina omnímoda de los zapatos sobre el agua.
Los zapatos multiplicados del sueño.
La boca enclenque sobre la silla de los manteles.
En la cueva del murmullo, sin embargo, se volvieron malolientes
Las palabras. Los cristales del alma y la cruz hecha
De cenizas y recuerdos.
Todo es nada ahora, aunque siga mordido por los muertos
Del agua, por el pájaro que nunca llegó al puerto de los sueños.
Barataria, 24.VIII.2010

lunes, 23 de agosto de 2010

LILÀS BLANCS / LIRIOS BLANCOS

Fotografía tomada de Friki.net









LILÀS BLANCS







Tal volta els lilàs blancs dels cementeris són aaqueixa altra part clara de la vida: faceta de la terra d’allò que no mor. Amb l’hivern s’han accentuat damunt de les tombes. Cada transeünt resta perplex davant del seus bifis i les seues palpebres de condensada força expressiva. Jo em demane si, amb la parsimònia de les seues nines, embadalides i embegudes, la vida renaix o redimeix amb tanta transparència. Però clar, ―açò que pense és tan sols l’enlluernament de la meua psique: orgasme del temps― Déu sap el perquè d’aquesta delicada rosada il·luminant les ombres de la terra, encarnant el miracle de la puresa i l’entusiasme de l’esperit.

Traducción: Pere Bessó







LIRIOS BLANCOS






Tal vez los lirios blancos de los cementerios son esa otra parte clara de la vida: faceta de la tierra de lo que no muere. Con el invierno se han acentuado sobre las tumbas. Cada transeúnte queda perplejo ante sus belfos y sus párpados de condensada fuerza expresiva. Yo me pregunto si, con la parsimonia de sus pupilas, embelesadas y embebidas, la vida renace o redime con tanta transparencia. Pero claro, ―esto que pienso es sólo el deslumbre de mi psique: orgasmo del tiempo― Dios sabe el porqué de este delicado rocío iluminando las sombras de la tierra, encarnando el milagro de la pureza y el entusiasmo del espíritu.

domingo, 22 de agosto de 2010

METAMORFOSI/METAMORFOSIS

Tots els matins s’ofeguen a la saliva del sol;
En canvi els rellotges, a la gola.
El fullatge amb les seues ulleres deslliura abismes:
Així es descobreix la realitat insomne de tots els dies.
Imagen tomada de la red








METAMORFOSI







Y el día hace presente su persona de vidrio…
JUVENCIO VALLE







Tots els matins s’ofeguen a la saliva del sol;
En canvi els rellotges, a la gola.
El fullatge amb les seues ulleres deslliura abismes:
Així es descobreix la realitat insomne de tots els dies.

Ser el jo de las coses, el jo del temps,
—El seu diccionari esgotat per la indiferència,
Badall d’ocells en soledat—:
Els espills gota a gota formen estrelles,
La llengua del vent arma cataclismes
Fins a provocar peixos de redreçat deliri.

Ara la rigidesa canvia de pell
“La seua lenta ceguesa, / la seua diminuta veu
Que ja no escolta ningú,…”

Cada dia les hores perllonguen el no-res:
Ara, en aquest instant, l’univers canvia
Per a sempre, l’ull de l’abisme sua
Com llop de sal damunt de les galtes.
Inquieta el tronc sec d’analfabeta:
Els seus dominis d’esmolada nit es tornen
Foscos projectils,
Tot i que és millor tindre’ls a la seua ebriesa sorda:
—Així dicta el capritx de les estratagemes—
Per a convertir-los en ritu, temple i campanes.

Per això l’esperança no deixa de ser sofisma,
Ni cigonya cansada de mirar corbs.
Entre un dia i un altre, hi ha línies d’èbries agulles de cap,
Hores de genolls, mirades suïcides,
Nens naixent entre un manoll de mosques:
Espectral memòria les finestres i portes de la qual,
Llepen el cinturó de la via pública.

Hem arribat a un temps d’anar descalços:
No sorprén a ningú el fum dels crits,
Ni els amotinaments de licor als curuls,
Ni el mur de la realitat on l’aire,
Anuncia tantes defuncions…
Descalços anirem mentre les palpebres
Servesquen d’antena per a mosques
I no bandera com brolladors de l’alé.

En tots els matins trenquen l’alba còdols:
La veu del caos trenca el tafetà blau del cel;
L’aire ix descalç a passsejar damunt
Dels vells dorments del dia:
En cada clau, hi ha llàgrimes de sang
Tremolant ulls de camells
Per on passen exòtiques tanques publicitàries.
Lentament
“la nit va deixant els seus amargs arrels
Al pit de l’home,
Minant la seua memòria,
Recobrint la seua llengua d’un cansat rovell.”
Baratària, 08. 12. 2007.
De: Noche de los sentidos







METAMORFOSIS







Y el día hace presente su persona de vidrio;…
JUVENCIO VALLE







Todas las mañanas se ahogan en la saliva del sol;
En cambio los relojes, en la garganta.
El follaje con sus ojeras desata abismos:
Así se descubre la realidad insomne de todos los días.
Ser el yo de las cosas, el yo del tiempo,
—Su diccionario agotado por la indiferencia,
Bostezo de pájaros en soledad—:
Los espejos gota a gota forman estrellas,
La lengua del viento arma cataclismos
Hasta provocar peces de erguido delirio.

Ahora la rigidez cambia de piel
“Su lenta ceguera, / su diminuta voz
Que ya no escucha nadie,…”

Cada día las horas prolongan la nada:
Ahora, en este instante, el universo cambia
Para siempre, el ojo del abismo suda
Como lobo de sal sobre las mejillas.
Inquieta el tronco seco del analfabeta:
Sus dominios de afilada noche se vuelven
Oscuros proyectiles,
Aunque es mejor tenerlos en su embriaguez sorda:
—Así dicta el capricho de los estratagemas—
Para convertirlos en rito, templo y campanas.

Por eso la esperanza no deja de ser sofisma,
Ni cigüeña cansada de mirar cuervos.
Entre un día y otro, hay líneas de ebrios alfileres,
Horas de rodillas, miradas suicidas,
Niños naciendo entre puñado de moscas:
Espectral memoria cuyas ventanas y puertas,
Lamen el cinturón de la vía pública.

Hemos llegado a un tiempo de andar descalzos:
No sorprende a nadie el humo de los gritos,
Ni los amotinamientos de licor en los curules,
Ni el muro de la realidad donde el aire,
Anuncia tantas defunciones…
Descalzos andaremos mientras los párpados
Sirvan de antena para moscas
Y no bandera como surtidores del aliento.

En todas las mañanas amanecen guijarros:
La voz del caos rompe el tafetán azul del cielo;
El aire sale descalzo a pasear sobre
Los viejos durmientes del día:
En cada clavo, hay lágrimas de sangre
Tiritando ojos de camellos
Por donde pasan exóticas vallas publicitarias.
Lentamente
“la noche va dejando sus amargas raíces
En el pecho del hombre,
Minando su memoria,
Recubriendo su lengua de una cansada herrumbre.”
Barataria, 08. 12. 2007.
De: Noche de los sentidos
Traducción al catalán por Pere Bessó

sábado, 21 de agosto de 2010

SOMNI QUE NAIX EN LA PARAULA/SUEÑO QUE NACE EN LA PALABRA

Imágenes en blanco y negro gratis








SOMNI QUE NAIX EN LA PARAULA







El meus ulls van a la recerca del fullatge: somni i alegria com la vestidura immensa que cobreix el mar. Somni i alegria com dos ocells que bateguen al pit i desempolseguen la serradura dels pensaments. Cada matí puge a l’ara de l’esperança per a besar-la i engolir la rosada en les seues pestanyes. Cert que aqueixa recerca apreta les temples; però jo la celebre perquè és la il·lusió que irromp amb les seues manotades, és la rosa que emergeix bullent del sepulcre a la extensió total de l’aire. Això és aquest miracle alat al pit. Això són les falgueres de la teua cabellera: raïm de gavines que bufen les campanes de l’aurora: deliri on les ametlles dels teus ulls semblen dos vidrieres amb la magnanimitat dels gessamins.








SUEÑO QUE NACE EN LA PALABRA








Mis ojos andan en buscando el follaje: sueño y alegría como la vestidura inmensa que cubre el mar. Sueño y alegría como dos pájaros que laten en el pecho y despolvorean el aserrín de los pensamientos. Cada mañana subo al altar de la esperanza para besarla y sorber el rocío en sus pestañas. Cierto que esta búsqueda aprieta las sienes; pero yo la celebro porque es la ilusión que irrumpe con sus manotazos, es la rosa que emerge bullente del sepulcro a la extensión total del aire. Eso es este milagro alado en el pecho. Eso son los helechos de tu cabellera: racimo de gaviotas que soplan las campanas de la aurora: delirio donde las almendras de tus ojos parecen dos vitrales con la magnanimidad de los jazmines.
*traducción al catlán por Pere Bessó

viernes, 20 de agosto de 2010

DESMESURA DEL VOL/DESMESURA DEL VUELO

Ilustración: imágenes gratuitas









DESMESURA DEL VOL








Somiar és una mica contraposar-se a l’efímer de la vida humana. No per això, però, es perdrà el judici i l’ànima; tal volta el cos, que és una petita categoria del món. Somiant viu la llum a través de l’espill del somni que feia agitar la rítmica resina dels pins. Somiar amb la capacitat de somiar i ficar-se en un altre túnel de claror: el caminar subconcient de la nua memòria, els llençols parlant com el pètal que alimenta l’abella en la seua desmesura del vol. Trencar la closca que ens mira és obra de l’ala que ens alça, que ens arranca d’aqueixa greu situació terrena. I, així, l’ignot és còmplice de la “llum que il·lumina”.








DESMESURA DEL VUELO









Soñar es un poco contraponerse a lo efímero de la vida humana. Mas no por ello se perderá el juicio y el alma; tal vez el cuerpo que es una pequeña categoría del mundo. Soñando vi la luz a través del espejo del sueño que hacía agitar la rítmica resina de los pinos. Soñar con la capacidad de soñar y meterse en otro túnel de claridad: el caminar subconsciente de la desnuda memoria, las sábanas hablando como el pétalo que alimenta a la abeja en su desmesura del vuelo. Romper el cascarón que nos mira es obra del ala que nos alza, que nos arranca de esa grave situación terrena. Y, así, lo ignoto es cómplice de la “luz que ilumina”.

miércoles, 18 de agosto de 2010

ECO DAMUNT DE LA PEDRA DE L’ESCUMA/ECO SOBRE LA PIEDRA DE LA ESPUMA

De bategar i fondre’m estic cansat. De suar la foscor estic
Cansat. De recordar sense aixopluc està feta aquesta orfenesa
De les sabates. Els carres cecs engoleixen el meu alé.
El rovell mossega la porta de la carn. L’enderroc és un catecisme
Propens al bulliment de les baldes.
Fotografía tomada de Friki.net









ECO DAMUNT DE LA PEDRA DE L’ESCUMA
poema d'André Cruchaga traduït al català per Pere Bessó








And I forget
Just why I taste
Oh yeah, I guess it makes me smile
I found it hard
It was hard to find…
NIRVANA, [SMELLS LIKE TEEN SPIRIT]








De bategar i fondre’m estic cansat. De suar la foscor estic
Cansat. De recordar sense aixopluc està feta aquesta orfenesa
De les sabates. Els carres cecs engoleixen el meu alé.
El rovell mossega la porta de la carn. L’enderroc és un catecisme
Propens al bulliment de les baldes.
Què hi ha darrere d’aqueix eco de l’escuma damunt de la pedra?
—Maromes on no es poden penjar hamaques, ni tan sols
La promesa puntual dels espills.
En el llim de la consciència, no hi ha llei diàfana que valga,
Ni agonia més perversa que els miralls.
Mosseguem l’embut de les promeses estranyes, —aqueixa sort de voler
Filtrar les síl·labes en el fum, en l’escuma,
Com si la mà pogués florir per sí mateix.
La vida, sovint, és una mena de telefonia muda: una pedra
De fangoses transpiracions, una mà sense dits, una bassa de llits
No compartits. Una enruna de sal sense enhorabones.
—Valga’m, almenys, la fortuna d’ésser viu:
No sempre desentranyem la reciprocitat de magatzems i armaris de paret;
No sempre trobem la música adient en els crisantems.
No sempre l’emoció és germana del bon auguri.
Caminem a peu i descalços damunt dels ixcanals.
Damunt del còdol que ens aguaita en secret, damunt de la pedra agrest
Que repeteix i duplica les parets, damunt del cuir adobat del llot
Indesxifrable. Damunt d’allò que mai s’enllumena, encara que caiga el llamp
I trenque amb les temples i el tafetà de les pestanyes.
Devem renunciar fins i tot a la volença de la nit. Als missatges
Destinats a nosaltres al coixí. —És necessari desconfiar
De tot: de l’ull cec i pertorbat dels records, del fluir de la ràfega
Davant de la nostra casa: —és a dir, d’aqueixa ràfega que trenca l’ànima
I et fa vulnerable en la intempèrie.
Ara dec descreure de la polida taula i ara, del miccionar
A la gatzoneta o a cel ras, damunt de les fumaroles del fum o les onades.
Mai no sabem si l’escuma és una postil·la damunt de la pedra,
O un simple ornament del quequeig de les enfiladisses del pit.
Mai no acabem de capir l’hora domèstica del zodíac,
El desencert transversal dels rellotges,
El plural armari dels laberints,
—aqueixa forma d’abandonar-se en la precarietat total de la serradura. Mai
No se sap, al capdavall, cap a on se’n van els ecos d’allò viscut,
Cap a on el menjadiners dels reductes,
La declaració de l’afeixugament,
Aquesta manera d’abdicar en la flama de la pluja, amb les mans buides.
De sobte, ja no podem esperar dies millors, ni renàixer
En els somnis. Ja no es pot confiar en l’altaveu del subconscient.
Ja no quan tot el misteri el consumeix la gran nit del sentit
I queda desvelat el mausoleu o la catacumba.
Barataria, 18.VIII.2010








ECO SOBRE LA PIEDRA DE LA ESPUMA









And I forget
Just why I taste
Oh yeah, I guess it makes me smile
I found it hard
It was hard to find…
NIRVANA, [SMELLS LIKE TEEN SPIRIT]









De latir y fundirme estoy cansado. De sudar la oscuridad estoy
Cansado. De recordar sin refugio, está hecha esta orfandad
De los zapatos. Las calles ciegas tragan mi aliento.
La herrumbre muerde la puerta de la carne. El escombro es un catecismo
Propenso al hervor de las aldabas.
¿Qué hay detrás de ese eco de la espuma sobre la piedra?
—Maromas donde no se pueden colgar hamacas, ni siquiera
La promesa puntual de los espejos.
En el limo de la conciencia, no hay ley diáfana que valga,
Ni agonía más perversa que los espejismos.
Mordemos el embudo de las promesas extrañas, —esa suerte de querer
Filtrar las sílabas en el humo, en la espuma,
Como sí, como si la mano pudiese florecer por si sola.
La vida, a menudo, es una suerte de telefonía muda: una piedra
De fangosas transpiraciones, una mano sin dedos, una balsa de lechos
No compartidos. Un escombro de sal sin parabienes.
—Válgame, al menos, la fortuna de estar vivo:
No siempre uno desentraña la reciprocidad de almacenes y alacenas;
No siempre uno encuentra la música apropiada en los crisantemos.
No siempre la emoción es hermana del buen augurio.
Caminamos a pie y descalzos sobre los ixcanales.
Sobre el guijarro que nos espera en sigilo, sobre la piedra agreste
Que repite y duplica las paredes, sobre el cuero curtido del lodo
Indescifrable. Sobre lo que nunca se alumbra, aunque caiga el rayo
Y rompa con las sienes y el tafetán de las pestañas.
Uno debe renunciar has a la querencia de la noche. A los mensajes
Destinados a uno en la almohada. —Hay necesidad de desconfiar
De todo: del ojo ciego y perturbado de los recuerdos, del fluir de la ráfaga
Frente a nuestra casa: —es decir, de esa ráfaga que rompe el alma
Y te hace vulnerable en la intemperie.
Ahora debo descreer de la atildada mesa y altar, del miccionar
En cuclillas o a cielo raso, sobre las fumarolas del humo o el oleaje.
Uno nunca sabe si la espuma es una apostilla sobre la piedra,
O un simple adorno del tartamudeo de las enredaderas del pecho.
Uno nunca termina por entender la hora doméstica del zodíaco,
El desatino transversal de los relojes,
El plural armario de los laberintos,
—esa forma de abandonarse en la precariedad total del aserrín. Nunca
Se sabe, después de todo, hacia dónde van los ecos de lo vívido,
Hacia dónde el tragamonedas de los reductos,
La declaración del agobio,
Esta manera de abdicar a la flama de la lluvia, con las manos vacías.
De pronto, uno ya no puede esperar días mejores, ni renacer
En los sueños. Ya no se puede confiar en el altavoz del subconsciente.
Ya no cuando, todo el misterio lo consume la gran noche del sentido
Y queda desvelado el mausoleo o la catacumba.
Barataria, 18.VIII.2010
________________
PRIMERA APOSTILLA

André:Un poema que da de sí. Un poema que se debate, se ovilla y desovilla para volver de modo recurrente a la visión tormentosa de la vida. Una visión personal, muy tuya y que acaba por ser paradigma de tu poesía. Y, como siempre, un poema largo de a trallazos en que principio y fin se identifican substancialmente. Así, las coordenadas del mausoleo o la catacumba –últimamente reaparece con frecuencia esa vida interior soterrada, subterránea- del verso zaguero se alinean con los vaivenes y remolinos de la superficie en el título más que significativo por su aporte en haz exo. Y habría que atenerse en la búsqueda de una larga tradición en donde el símbolo matriz de la “piedra” cobra vida: eco, palpitación, rumor. Y, si bien la piedra animada, puede responder a la reverberación de la caracola –el teléfono del juego de niños que el poeta se reivindica-, la presencia metonímica del mar está servida. Una piedra, como se temía, por ejemplo Rubén Darío, la piedra sensitiva. Al fin y al cabo, el maestro no hacía más que revirginizar la oraz expresiva de base metafórica: “el orazón de piedra”. Pero ahora no sólo es piedra que palpita, capaz de sentir y sufrir, es piedra que lleva y trae las olas –las ondas- el rumor profundo del mar.
Si somos capaces de “comprender” –ley de la aceptación, Bousoño dixit- mediante los complejos mecanismos transracionales, por ejemplo, el ámbito de las analogías y la base panteísta que las sustentan, ya no tendremos por qué quedarnos siempre en el análisis del poema –y del sentido- de sesgo surrealista, al menos no cabrá hablar de manera socorrida del surrealismo academicista. Pero ése es otro cantar, una etiqueta que siendo rica queda demasiado estrecha para la definición totalizadora de poema en André Cruchaga.
***La cita de Nirvana resitúa los ecos a través de la música del sentido. Una dimensión que le permite al amigo Cruchaga alargar los plazos a través del humor ácido –bromera de espuma- sin tratar de soslayar cierto descreimiento. Olvidarse de por qué saboreamos. Tarea difícil, tanto como lamer una piedra esperando que el friegue del ápice de la lengua nos envíe las señales oportunas: las respuestas papilares que certifiquen que estamos vivos.
Pere Bessó



SEGUNDA APOSTILLA

!Ay, amigo poeta!, cómo se me aflige el alma cuando leo su poesía sensorialmente emotiva y tan llena de verdades inquisitivas que nos advierten del peligro del descrédito humano que vivimos. Su mirada poética es aguda y recorre y pasa inspección del absurdo de la vida. “Caótica”, como le llama, es la revelación del alma empírica que observa, pasa inventario de la conducta humana y que luego, al final sabe que nos espera una infalible verdad, la muerte. Esa metáfora de la piedra y del mar, símbolos de muerte y de vida, que se yerguen de su poema están cargados de fuerza y honda reflexión filosófica que culmina en ese ascenso o descenso que representa la muerte. La crudeza de las imágenes replanteando la urgencia de humanización que parece desaparecer del planeta es una invitación a soluciones que aguardan por un mejor porvenir.

¿Y qué decir de las palabras sagaces y sabias de Pere Bessó? Seducen como ese mismo mar en el que nos coloca el poema. Realmente, da gusto encontrarse con poetas como ustedes que pueden esculpir la palabra y leerlas más allá de las fronteras semánticas. Gracias por compartir conmigo este poema.

Teonilda Madera,

domingo, 15 de agosto de 2010

ENTRE LA SOMBRA, LA LUZ DE LA CENIZA

Los ojos volvieron a la costumbre de mirar la roca. La ropa sucia
que se lava en casa; el cansancio, a menudo bondadoso, en las bancas
del parque, —aquellos días con hebras de sol y cierzo.
Ahora nos sentamos sobre el jarrón áspero de la ceniza.
Fotografía de André Cruchaga








ENTRE LA SOMBRA, LA LUZ DE LA CENIZA








I saw a beggar leaning on his wooden crutch,
he said to me, "You must not ask for so much."
And a pretty woman leaning in her darkened door,…
JOE COCKER







Los ojos volvieron a la costumbre de mirar la roca. La ropa sucia
que se lava en casa; el cansancio, a menudo bondadoso, en las bancas
del parque, —aquellos días con hebras de sol y cierzo.
Ahora nos sentamos sobre el jarrón áspero de la ceniza.
Al paso de los sentidos, la escarcha de los cascos del tiempo:
la penumbra como un sol negro en las pestañas,
la loma de la hojarasca anclada en puerto,
la alegría, —ávido despojo para el trasfondo de cortinas.
Entre la luz de la ceniza, la perversidad de la miseria en la mesa.
Cuando veo el tejado de los reveses, hacen falta puertos y escaleras;
cuando el caballo de la niebla pasa, la lengua siega la noche.
Porque cierto es que a menudo la esperanza se convierte en demencia;
y la garganta, un áspero patio de astillas.
En el camino ancho del polvo no tienen sentido las palabras,
ni la luna decapitada de los transeúntes ciegos,
ni el pañuelo lamiendo la sal de las esquinas de los ojos,
ni el aguacero que deshace los altares incansablemente.
Sé que hay días con puertas sin demencia, —a lo mejor sin arrugas
petrificadas, con un destino por encima de la blasfemia.
Todo surge con ropa difusa. Todo es invierno de nocturnos caracoles.
—¿Qué hay de la sencillez de las carretas y las celosías,
del libro blanco que escriben las hormigas,
del acuario donde larvamos nuestros garabatos de insipiente caligrafía?
—Nada nos da el cerco de piedra trenzado en el horizonte.
Ni la rodilla rota en el retablo de un pezón sumergido,
ni la silla doblada frente al derroche de los murciélagos.
Nos muerde hasta el cuello el sonido sordo de las paredes.
Nos muerde el índigo en la risa de los niños.
El caballo de bastos de la terquedad, el arco iris en blanco y negro
de la madera, el salmo de los cielos profundamente oscuro.
Nos llueve en la memoria un tsunami de relojes. De nuevo las ventanas
Como una parábola indescifrada,
como una sábana pétrea de cansancio,
como una cuesta de recuerdos sin dormir en el pan.
Nos muerde en la cara el papel celofán de las sombrillas: el propio
zapato moribundo de los cementerios, la frugalidad de los cadáveres,
el cristal de los barrotes pintados en las pupilas.
—En cada sombra, el pétalo raído de la ternura, el búho apretado
de la noche, la ceniza en el claustro del pecho.
Hay en esta suerte de la sangre, bolsones sin cuadernos y crayolas,
Y una joroba semejante al caos.
Hay en este filo de caballos negros, ese hilo oscuro del aliento:
Los años desvaídos, mordiendo el tranvía estático de la ceniza.
Barataria, 15.VIII.2010
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sábado, 14 de agosto de 2010

PLENITUD PLUVIAL/PLENITUD PLUVIAL

Tot el caos al tro de la foscor. Amb xanques la lluna
Atropellant les ninetes. La humitat desfeta dels vestits,
La gola anihilada, submergida, en el ble de tots els morts.
No sé quina fi tenen les gavines en les ulleres de l’aigua,
En la fusta anònima de l’inaudible.
Fotografía de Carlos Miguel Cortés Calzado









PLENITUD PLUVIAL
poema d'André Cruchaga traduït al català per Pere Bessó








Porque a pesar de todas las pieles de becerro
una camisa es casi tanto como una página…
SALVADOR NOVO








Tot el caos al tro de la foscor. Amb xanques la lluna
Atropellant les ninetes. La humitat desfeta dels vestits,
La gola anihilada, submergida, en el ble de tots els morts.
No sé quina fi tenen les gavines en les ulleres de l’aigua,
En la fusta anònima de l’inaudible.
De sobte, caminem també damunt de l’agua i deixem la pols,
La lluerna sufocant de la somnolència, el dedejuni en les monedes
D’algun avariciós, l’assessí arrecerat, rentant de sobte la seua consciència.
Les esquerdes obrin el moble dels epílegs.
Tota l’aigua absurda de l’ensopegament. Massa aigua la dona
Dels meus malsons, la comicitat dels circs amb el seu esnobisme agrest.
És clar, hi ha dies més certs que una carícia a boca de canó,
Que l’ombra mullada del llit amb mal de queixals.
Que una rampa de lletres en la llengua.
Es cert: a força de ploure les granotes ixen del seu amagatall;
A força de ploure, la nit humana es torna una calamitat de taula
Sense truites. A força de negar-me, el plat s’ompli de records.

[“i és un dolor inatés i encara més fred i més foc
No ser sinó l’estàtua que desperta
En l’alcova d’un món en què tot és mort”.]

El silenci ho diu tot, no necessàriament el crit. L’argent viu sord
De les ombres, l’avidesa cega del coixí.
Com explicar els segles de cendra i complexos, de fum, sang,
Tenebra i deixar de respirar-los en els forcons del somni.
Mai no desvelà Freud els altres dits del misteri. Ezra Pound, nàufrag
En els seus passos o Joyce perdut en la concavitat del seu Ulyses.
En el silenci sent el treball de les mosques i els borinots.
Em trobe al bell mig de l’espill i l’escuma triumfant de les banderes.
La melodia toca la meua camisa de nàufrag. Cada vaixell imprimeix el seu propi
Vertigen. Ara que mirar la gespa ha esdevingut una proesa.
Isc per a assaciar el crit beneït de les estàtues.
Afora sempre aguaiten els dubtes, —els martells, els malls
En posició d’atac. Adins el suplici desordenat del cel.
Tot ací amb l’hòstia roja dels sentits: —amb la mamella espessa
De la saliva, mossegant la borsa de valors de la tenebra.

[“L’aigua de l’ombra ens despulla/ de tots els records/
En aquesta brusca/ immersió que anticipa, a les oïdes/ la sordera
Metàl·lica del somni”.]

Per això mateix, trac els meus joguets de paper per a perdre’ls en l’aigua.
Tu, però, seguiràs amb els teus ulls de tomba en la maroma
Del pèndol, sense trobar els botons del sudari.
Així ha de ser mentre l’aigua siga una tragèdia…
Barataria, 14.VIII.2010









PLENITUD PLUVIAL








Porque a pesar de todas las pieles de becerro
una camisa es casi tanto como una página…
SALVADOR NOVO







Todo el caos en el trueno de la oscuridad. Con zancos la luna
Atropellando las pupilas. La humedad deshecha de los trajes,
La garganta aniquilada, sumergida, en el pabilo de todos los muertos.
No sé qué fin tienen las gaviotas en los anteojos del agua,
En la madera anónima de lo inaudible.
E pronto, uno camina también sobre el agua y deja el polvo,
El tragaluz sofocante de la somnolencia, el desayuno en las monedas
De algún avaro, el asesino agazapado, lavando de pronto su conciencia.
Las rendijas abren el mueble de los epílogos.
Toda el agua absurda del tropiezo. Demasiada agua la mujer
De mis pesadillas, la comicidad de los circos con su agreste esnobismo.
Por supuesto, hay días más ciertos que una caricia a quemarropa,
Que la sombra mojada de la cama con dolor de muelas.
Que un calambre de letras en la lengua.
Es cierto: a fuerza de llover las ranas salen de su escondite;
A fuerza de llover, la noche humana se torna una calamidad de mesa
Sin tortillas. A fuerza de negarme, el plato se llena de recuerdos.

[“y es un dolor inesperado y aún más frío y más fuego
No ser sino la estatua que despierta
En la alcoba de un mundo en el que todo ha muerto”.]

El silencio lo dice todo, no necesariamente el grito. El azogue sordo
De las sombras, la avidez ciega de la almohada.
Cómo explicar los siglos de ceniza y complejos, de humo, sangre,
Tiniebla y dejar de respirarlos en los horcones del sueño.
Nunca desveló Freud los otros dedos del misterio. Ezra Pound, náufrago
En sus pasos o Joyce perdido en la concavidad de su Ulyses.
En el silencio oigo el trabajo de las moscas y los moscardones.
Estoy en medio del espejo y la espuma triunfante de las banderas.
La melodía toca mi camisa de náufrago. Cada barco imprime su propio
Vértigo. Ahora cuando mirar el césped se ha vuelto una proeza.
Salgo para saciar el grito bendito de las estatuas.
Afuera siempre acechan las dudas, —los martillos, las almádanas
En posición de ataque. Adentro el suplicio desordenado del cielo.
Todo aquí con la hostia roja de los sentidos: —con la ubre espesa
De la saliva, mordiendo la bolsa de valores de la tiniebla.

[“El agua de la sombra nos desnuda/ de todos los recuerdos/
En esta brusca/ inmersión que anticipa, en los oídos/ la sordera
Metálica del sueño”.]

Por eso mismo, saco mis juguetes de papel para perderlos en el agua.
Vos, en cambio, seguirás con tus ojos de tumba en la maroma
Del péndulo, sin encontrar los botones del sudario.
Así ha de ser mientras el agua sea una tragedia…
Barataria, 14.VIII.2010
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viernes, 13 de agosto de 2010

LOS OFICIOS DE LA NOCHE

Autor de Katarzyna Widmanska









LOS OFICIOS DE LA NOCHE








Esta vez el barco navegaba en silencio,
las espumas parecían orillar a un corazón desgarrado por
los hábitos de la noche.
JOSÉ CARLOS BECERRA







En algún sitio los ojos se pierden en la noche. Los horarios marcan
Los colores. El espejo de la niebla envuelve la tristeza.
Paso de las miserias del día a los espejos de la noche: al alquitrán
Oscuro de las vigas donde los roedores me comen el oxígeno.
Es una suerte de identidad con las telarañas.
Todos los insectos desnacidos muerden las uñas de los pies: comen
En cada poro que queda descubierto o fuera de la cobija de los periódicos.
A más noche estallan los poemas y mojan las pupilas.
Para alumbrar la fosa donde estoy, cierro los ojos del alma,
El relincho denso de la niebla se alza como un semáforo de orgasmos.
Cuando aúllan las puertas, despierta el sueño: —los convulsos
Aleluyas del bronceo, las famosas del cine estridente,
Las mascarillas de pepino y papayas, la miel de abeja, el azogue:
Arde la farsa o la ternura debajo de la sábana,
La historia de siempre, apta sólo para adultos.
—A uno lo divierte la ráfaga extraviada en pedacitos de azafrán;
A uno lo pervierte la lengua del anís,
El alcanfor de la piel en las palabras,
Las horas donde las aguas escapan de los poros. Las aguas del regadío.
Me aburro del pensamiento mediático de la espuma:
Oscuro en un País oscuro: siempre de duelo. Siempre fábula o tumba.
Durante la noche maduran los caminos de la respiración:
—La hipnosis se aproxima a los poros calcinados. A los cajones
Del pensamiento, —aunque pensar, aquí, no sea del todo una realidad
Tangible. Bueno, podemos pensar, en el refugio de nuestros propios
Huesos, en el ámbito de los calcetines, en los encajes, si es que
No cambian de sitio, como las caricaturas posibles para los juguetes.
Sólo el océano del propio sueño en la noche es posible.
Los brazos del zumbido del zancudo, la ventanilla muda del cielo,
La mina quita pie del miedo,
La inteligencia como una ponzoña de los buitres.
Los oficios de la noche son tan sencillos como los peligros en el mar.
Como un puño de alfileres obcecados al golpe,
Como orgasmo repentino de mimetismos, como la barba abisal del mundo.
La noche hace parir tornillos de murmullos.
Sobre mí caen máscaras y gusanos. Peces afilados. Cuchillos
En la lengua, idénticos a la ceniza. Desvelos de sal. Espectros
En el arte del terror. Quizá allí, afuera, en el pavimento, los neumáticos
Sean otra cosa: negros frutos de la mente,
Bocas arrodilladas sobre candelabros de tortura.
En algún sitio los ojos se pierden en la noche. Se muerde la vida
Con todas las tachuelas aciagas de la tortura…
Barataria, 13.VIII.2010

jueves, 12 de agosto de 2010

LA POESÍA EN MI CASA

No tengo otra casa más que el trapo oscuro de mis versos. La casa
De antes es bostezo, paredes encaladas en el alarido de mi memoria.
Ha cambiado todo desde la infancia: ha llovido a gritos en la sangre;
Silba el corazón desnudo frente al espejo.
Zigzagean los túneles cuando atraviesan las palabras. Susurra mi pobre
Humanidad en cada piedra que encuentra en el camino.
Ilustración tomada de la red








LA POESÍA EN MI CASA









…y en la casa de la poesía no permanece nada
Sino lo que fue escrito con sangre
Para ser escuchado por la sangre.
PABLO NERUDA







No tengo otra casa más que el trapo oscuro de mis versos. La casa
De antes es bostezo, paredes encaladas en el alarido de mi memoria.
Ha cambiado todo desde la infancia: ha llovido a gritos en la sangre;
Silba el corazón desnudo frente al espejo.
Zigzagean los túneles cuando atraviesan las palabras. Susurra mi pobre
Humanidad en cada piedra que encuentra en el camino.
Soy “un animal de soledades”. Un animal entre muchedumbres
Redimidas. El tiempo asediado por asombros y agobios.
Mientras descanso en la geografía de la brasa, saltan los quiasmos
Y los calambures, el rostro lavando los pretéritos.
Cavila en los cuadernos familiares, en la nostalgia de los muelles,
En el surco desdoblado de la sangre, en cada boca herida por el vértigo.
Es otro mundo aquí, el sostén de las vocales. La tierra frenética de la sed.
La madera de carpintero que me incendia.
Las horas ni cuentan cuando el espejo se sumerge en el cierzo.
(Escribo todos los días, aunque muchos estén en contra de la libertad
De escribir a diario; camino y dialogo con mis propias vestiduras:
Cada quien despedaza el Universo como quiere.
Quien tiene una herida que cave otra y otra y otra hasta la preñez.)
A nadie le pido tinta para escribir la eternidad desde la fugacidad
Que soy. Cada herida tiene su propio abismo; cada sangre sus noches
Desafiantes. Los meses tienen un cielo de esperma.
En esta búsqueda, puertas y sillas, perduran en el alfabeto tutelar
De las raíces. En la sábana galopante de mujer.
La luz desvela cada corredor de los relámpagos. El propio ámbito
De la oquedad. El mantel solar de los huesos.
Mi casa es mi casa: a veces se llena de funerales. Otras veces emerge
El seno sideral del fuego, hasta calentar la hornilla de las consonantes.
Lame al perro echado de mis zapatos. Al pantalón desvivido
De las escaleras. A los ojos vívidos de mis libros.
Camino a la escuela me la encontré un día entre tantas rarezas.
Era invierno cuando descendí hasta sus venas. Aquí me condujo
A lo sordamente habitado. A los espectros de las alacenas,
A la alegría extraña del silencio.
Por supuesto ésta es mi casa: la gota que tirita sobre el tejado,
La tierra despierta donde se fundan las espigas, el blues necesario
Del galope, el presente indefinido de mis sentidos.
Por supuesto ésta es mi casa: la poesía de siempre.
La sombra del pájaro de todos los días…
Barataria, 12.VIII.2010

martes, 10 de agosto de 2010

ACEQUIA CIEGA DEL ESCAPULARIO

En mis manos tiritan los cántaros del polvo de todos los días.
La siesta sin hamaca tendida en los dedos.
La raíz desnuda de cada hora que anochece en el sueño del escapulario.
Nos movemos en el hilo tenso del frío. En la acequia del vejamen.
Ciego el sorbo de los escapularios. Vegetal la memoria en la noche.
Ilustración:Banco de imágenes gratuitas









ACEQUIA CIEGA DEL ESCAPULARIO







Then you came alongf with a suitcase and a song
Turned my head around
Now I'm so alone, just looking for a home in every face I see
I'm the freedom man, I'm the freedom man
I'm the freedom man, that's how lucky I am
THE DOORS






En mis manos tiritan los cántaros del polvo de todos los días.
La siesta sin hamaca tendida en los dedos.
La raíz desnuda de cada hora que anochece en el sueño del escapulario.
Nos movemos en el hilo tenso del frío. En la acequia del vejamen.
Ciego el sorbo de los escapularios. Vegetal la memoria en la noche.
Subimos a través de la escalera de la catástrofe. Sobre el muro
Sin guantes de los cadáveres. El escenario de los vaticinios
Con micrófono. El silencio igual que la sordera, peor que la mudez
De una corbata colgada de la lengua o la lengua misma lisiada
En la hélice de los lóbulos. Ladran los perros en la campana en la propia
Campana de la conciencia.
Ahora nos arrojamos a la tempestad de los escombros, —a esa sed
Del hijo pródigo o a las monedas sin bolsillo, al desayuno sin platos,
Al féretro envejecido de la intemperie,
A la celda donde duelen los tuétanos de las palabras.
Caminamos entre los mórbidos cuchillos de la ley. Cacos turbios
Del pulso. Pétalos grises sin rescatarse del caos.
Vienen a los ojos los espejos fugaces del agua. El maíz de las historias
En la mesa, la estrella gigante del miedo o del hambre.
La incorrecta ortografía del granito en la cicatriz del destino.
Muchos, sin embargo, retornamos a los nombres del desgarramiento.
Volvemos a leer el girasol entre las enredaderas,
Entre el yo personal y el yo colectivo, entre la sombra de la memoria
Y los contrarios despojos de los espejos.
La compuerta de la sal se abre a las pupilas. La sangre a gritos
Del gusano que nos anquilosa, el himen ilegitimo del tributo.
Nunca fue fácil, de repente, reconocernos en la trifulca, o ignorar
El balbuceo de los zapatos en la marcha.
Nunca ha sido fácil santiguarse con las manos callosas de las raciones
Sobre el atrio con comensales del estiércol.
Todavía recuerdo los rezos sobre las mortajas de las veraneras.
Sobrevivir en el escondite del cerco de piedra, en el interior de cada
De cada antorcha, en la bóveda exacta de tu ombligo.
Nos encargamos de la decrepitud de los sombreros. Y soportamos
La calle abandonada, la humedad equívoca del alambique.
Descendimos hasta la ceniza de las palabras. Nos amuralló el granito,
Cada quien mordió el páramo del calendario.
Hoy, todavía nos encontramos con los largos caminos de la noche…
Barataria, 10.VIII.2010

domingo, 8 de agosto de 2010

ABRAÇ SUBTERRANI/ABRAZO SUBTERRÁNEO

El meu País, Meu?, de ningú, de la Utopia. Del cigró a l’ull, no la palla
Emboçada en la llengua; no el llampec emboçat en la creu,
Ni en l’escapulari ornant la nit. Ni la gaveta del pit,
En els armaris de la cendra.
Em mata a pauses el maquillatge de les hores en la boira.
Autor de la fotografía: Jorge González









ABRAÇ SUBTERRANI
poema d'André Cruchaga traduït al català per Pere Bessó








Obrando por el hombre, en nuestras pausas,
Matando, tú, a lo largo de tu muerte,
Y a lo ancho de un abrazo subterráneo.
CÉSAR VALLEJO








El meu País, Meu?, de ningú, de la Utopia. Del cigró a l’ull, no la palla
Emboçada en la llengua; no el llampec emboçat en la creu,
Ni en l’escapulari ornant la nit. Ni la gaveta del pit,
En els armaris de la cendra.
Em mata a pauses el maquillatge de les hores en la boira.
El pantaló curt dels caragols en les mans. El fons confús
De l’espill als genolls, —aquest ser en el corc de la fogata del mango
Podrit: camí d’animal sense descans, pelegrí del dolmen
I dels cactus, arbre semblant al llinatge de les parets i els mocadors.
Entrat en el disc dur de la pedra de moldre o el pedrís,
Em resta el tatuatge dels guals,
El pont flotant dels ponts, el fil sebolit del melic,
En l’estrella ponent dels albellons.
Mossegue els utensilis vells de pescar la claror. Atrape les mosques
De l’abocador. —La Pàtria ensebolida és total en la pústula.
Davant del vertigen, el pus de l’abisme. La veritat del proverbi
En la fullaraca, el segell postal desembeinat pel rostre del xiprer.
Molts obren en el raig de l’escalfred.
En el gas pebre irrevocable de la infàmia. En l’orella tallada
Del diàleg. En la ràfega del sospir amb noms invertits.
Ací, feixuc jo, junt a les meues mans i el meu cap.
Feixuc el gos flac olisquejant en el paper higiènic de la soledat.
Faixuga la fal·lera de solejar la tovallola de la llengua damunt de la pedra
De la intempèrie, —casa sense sostre del peix sense el seu cau.
Feixuc sense brases el cami del vent. El sant desplomat del melic.
No sóc sense la balança de les abelles en les paraules:
La foscor redona és el meu resplendor. El zum-zum de l’ull impugnat
Dels bous, la nuesa de l’espina en els dits de la mà.
Obra la mascara en morositat quasi celestial. —La degollada damunt de l’esquena,
El venable jugant al naip llis de l’aleteig.
El meu País, Meu?, de ningú, de la Utopia. —Univers on els anells
Del card, mosseguen l’abraç que deixa la mel,
O la mateixa carn fosca del suïcidi.
Semblant és el fruit depilat en la meua boca, —la porta arribada a l’estrèpit,
L’oïda domèstica de la sal en el fogó de fang,
Els gossos enfosquits en el seu mateix espectacle, el llibre sense pupitre,
La llet en la madrastra sorda del destí.
A través d’aquest abraç subterrani, l’ull en el penya-segat de la parpella.
El meu País, Meu?, de ningú, de la Utopia…
Barataria, 08.VIII.2010








ABRAZO SUBTERRÁNEO








Obrando por el hombre, en nuestras pausas,
Matando, tú, a lo largo de tu muerte,
Y a lo ancho de un abrazo subterráneo.
CÉSAR VALLEJO









Mi País, ¿Mío?, de nadie, de la Utopía. Del garbanzo en el ojo, no la paja
Embozada en la lengua; no el relámpago embozado en la cruz,
Ni en el escapulario adornando la noche. Ni la gaveta del pecho,
En los armarios de la ceniza.
Me mata a pausas el maquillaje de las horas en la niebla.
El pantalón corto de los caracoles en las manos. El fondo confuso
Del espejo en las rodillas, —este ser en la carcoma de la fogata del mango
Podrido: camino de animal sin descanso, peregrino del dolmen
Y del cactos, árbol igual que el linaje de las paredes y los pañuelos.
Entrado en el disco duro de la piedra de moler o el poyetón,
Me queda el tatuaje de los vados,
El puente flotante de los puentes, el hilo sepultado del ombligo,
En la estrella poniente de los calcañales.
Muerdo los utensilios viejos de pescar la claridad. Atrapo las moscas
Del vertedero. —La Patria sepultada es total en la pústula.
Frente al vértigo, el pus del abismo. La verdad del proverbio
En la hojarasca, el sello postal desenvainado por el rostro del ciprés.
Muchos obran en el chorro del escalofrío.
En el gas pimienta irrevocable de la infamia. En la oreja cortada
Del diálogo. En la ráfaga del suspiro con nombres invertidos.
Aquí, torpe yo, junto a mis manos y mi cabeza.
Torpe el perro flaco husmeando en el papel higiénico de la soledad.
Torpe la manía de asolear la toalla de la lengua sobre la piedra
De la intemperie, —casa sin techo del pez sin su guarida.
Torpe sin brasas el camino del viento. El santo desplumado del ombligo.
No soy sin la balanza de las abejas en las palabras:
La oscuridad redonda es mi resplandor. El zumbido del ojo impugnado
De los bueyes, la desnudez de la espina en los dedos de la mano.
Obra el tizne en morosidad casi celestial. —El degüello sobre la espalda,
El venablo jugando al naipe liso del aleteo.
Mi País, ¿Mío?, de nadie, de la Utopía. —Universo donde los anillos
Del cardo, muerden el abrazo que deja la miel,
O la propia carne oscura del suicidio.
Tal es el fruto depilado en mi boca, —la puerta llegada al estrépito,
El oído doméstico de la sal en la hornilla de barro,
Los perros anochecidos en su propio espectáculo, el libro sin pupitre,
La leche en la madrastra sorda del destino.
A través de este abrazo subterráneo, el ojo en el acantilado del párpado.
Mi País, ¿Mío?, de nadie, de la Utopía…
Barataria, 08.VIII.2010

jueves, 5 de agosto de 2010

USURPACIÓN DE LA ALEGRÍA

Me han robado la alegría los coleccionistas de antigüedades.
Los productores en serie de los ataúdes. Los fabricantes de mausoleos.
—Vos con rostro de temor al día, de opaca luz y eclipse de sol.
La vida es un absurdo junto a la levitación de los relojes en el puño.
—Me robaste la alegría que era mi único indicio de existencia: el mundo
De los dibujos frente a lo nefasto de los clavos;...
Fotografía de Jorge González







USURPACIÓN DE LA ALEGRÍA







Where were you when I was burned and broken
While the days slipped by from my window watching
Where were you when I was hurt and helpless
Because the things you say and the things you do surround me
I was staring straight into the shining sun
PINK FLOYD







Me han robado la alegría los coleccionistas de antigüedades.
Los productores en serie de los ataúdes. Los fabricantes de mausoleos.
—Vos con rostro de temor al día, de opaca luz y eclipse de sol.
La vida es un absurdo junto a la levitación de los relojes en el puño.
—Me robaste la alegría que era mi único indicio de existencia: el mundo
De los dibujos frente a lo nefasto de los clavos;
La vida de hoy espejo-sombra de los limones, la brevedad de los retratos,
La cama hacia ninguna parte del vuelo.
Ahora los ojos han volado de las manos. La nube gasta todo el firmamento,
Sólo tengo la caricatura, el trago de las aceras negándose al paso
Firme, —al juego metalúrgico de los analistas,
Con su nicotina de algoritmos.
Pero no sólo voz has acribillado el trabajo de todos los días;
Lo hacen los ladrones de habitaciones, los hacen los mal llamados
Estadistas de turno, los oportunistas de piscinas,
Los que bailan cualquier melodía y devastan los ladrillos del piso
Hasta anochecer la tierra y dejar visible el polvo.
No en todos los diccionarios figura la alegría, ni siquiera en los tratados
De botánica, ni siquiera en la boca con buenos dentífricos,
Pero claro, hacemos el intento de sostenerla con las leyes de Newton.
—Vos y yo tendimos un puente de catástrofes.
Ahora la fingimos entre oscuras paredes. Entre burdeles y miseria.
Pedimos a la misericordia y nos aferramos a las bestias: aquí, usted,
Me hace llorar la risa frente al espejo,
Inventa ataúdes para socavar el galope. Muerde la fragancia
Con el bisturí del aullido. Imanta de escalofríos la garganta. Y así hurta
La estrella, la espléndida rosa del cierzo.
Antes, vivía mejor cuando no tenía noción del silabario.
Hasta los cementerios respiraban sin extravagancias. Hasta el más animal
Tenía lucidez en el oasis del suelo patrio.
Pero usted, decidió quitarme mi único bien: la alegría. Los días domingos
Sin epitafios. Las campanas sin aullidos. La horchata con azúcar de pilón,
El césped que me sirve de página en blanco y almohada y sábana.
Usted con sus carros blindados no puede caminar por las calles donde
Se venden mangos y papayas y rodajas de sandía en bolsitas
De cursi Esperanza. (También, vos, rompiste los barcos de mis cartas,
Mi propio pensamiento para urdir la noche.)
Ahora crece el arrozal de la sal en la cara. El pedazo de vidrio sin olfato,
Y los meses, aquí, en la paraplejia del tul o el mimbre…
Barataria, 05.VIII.2010