lunes, 30 de julio de 2012

DEBERÍAMOS DESNUDAR EL FOLLAJE

Imagen tomada de la página/infojardin.com



DEBERÍAMOS DESNUDAR EL FOLLAJE




Deberías, cuanto antes, desnudar el follaje, experimentar en la punta de la memoria los actos sacramentales del relámpago en la sombra del césped, morder la saliva degollada de la boca hasta el punto de multiplicar los peces en los poros con el agua de la tempestad de la ventana desnuda. Todo el desvelo se dilata en aguas de deseos, en la hora del despojo, el chirriar de la puerta del alma con tus paredes puestas en mi rostro. Me hundo en el centro de tus senos, transpirado el ojo coagulado en el centro hundido de la alacena pródiga, en el arco del violín del reencuentro seductor de los sueños. Todo es tiempo, a fin de cuentas: años, vos lo sabes, de cuadernos acumulados; ahora resplandece tu mirada en cada desplazamiento, en cada palabra enloquecemos de caballos, porque así es el fuego inevitablemente. Porque así el calor mantiene nuestros huesos con esa luz sutil y ensimismada que nos devuelve todo: la vida absoluta que tanto necesitamos. Anduve como un perro desafiando las calles en medio del tráfico, como un perro vestido con las calamidades del mundo. Al final, superamos las encrucijadas de los rostros homónimos y las arterias rotas, de las aceras sucias de la ciudad. Hoy, sin más, nos desnudamos para florecer en la labranza hasta reencontrarnos: yo en la transparencia de tu nido, en la Patria húmeda de mi lectura.

Barataria, 30.VII.2012

sábado, 28 de julio de 2012

LUCIDEZ TARDÍA

Imagen tomada de la página//imagenes.skamasle.com



LUCIDEZ TARDÍA




No sirven los nombres cuando cuelgan del hilo falso de las vísceras, a la mitad del hospedaje de las agonías, en el eructo que pende de las estatuas: no sé si temprano o tarde me llega esta lucidez ansiada, el raciocinio necesario para ordenar la memoria, evitar los tropiezos que de pronto suben hasta las sienes. La razón me avienta en sus relinchos, no hay almohada más entera que las certezas frente a la piedra ciega del terror que nos gobierna. Antes, desde luego, pudo el arrebato, el fermento volvía doméstico al viento, despiadada la aventura de la tormenta. No más, digo ahora, cuando exhalo furtivos monólogos de hojarasca. (Claro, sólo después de andar, uno se da cuenta de tanta carroña, el firmamento carece de sustancia cuando no está dicho desde el nosotros.) Pero bien, ha llegado el momento de ser unánime con mi retorno a la serenidad, dejo flechas y ese confín de piel para invocar de nuevo el mar: un mar sin persecuciones y lecho seguro, donde la embriaguez sea de campanarios y navíos. Claro que hay designios que a uno lo vuelven al andrajo. Descanse el ceño en compañía de los ojos, que venga el olvido a hacer su faena de sepulturero. Hoy amanece la respiración sin deudos: abro mis manos para soltar la caricatura que fui. Destruido el abandono, tengo la mesa servida y el umbral como alacena. Mientras tanto, fundo mi materia con la tinta como si se tratase de mi último respiro.

Barataria, 28.VII.2012

jueves, 26 de julio de 2012

BANALIDADES

Tomada de la página/valencia.olx.com.ve



BANALIDADES




Ante tantos litorales vacíos de pájaros y banalidades, me quedo con tus manos cárdenas que sangran días de abiertas lámparas; prefiero, desde luego, los días sombríos de la ventana enloquecida del trasmallo, las sienes rotas de tanta luz, a la bisutería colgada de los lóbulos del calendario, a la nomenclatura falsa de los dioses inmortales, a la coquetería dulzona de ciertas palabras que terminan por confesar ciertas afasias. (Soy culpable, sin embargo, de haber pecado con mi inteligencia; lo confieso a gritos: me he llenado de los mismos sinsabores de la asfixia.) Deduzco que atrás de los ventanales hay funerales más severos que las discusiones bizantinas, ventiladas hoy en día con alguna clientela; por doquier pensamos en los best seller de las banderas, en el delirio de las modelos, en una ley para favorecer la anorexia. Juro que en cierto modo es mejor platicar con los muertos, y no por lo del monólogo, sino porque de pronto las lápidas están hechas de papeles y letras trascendentes: desde luego, quizá sea otra forma de mi propia agonía. ¡Qué importa! Nada en este País importa, después de hacer pedacitos la camisa de mis poemas, las tortillas del poema, las linduras de besos que añoré siempre cuando colisionaba con la metáfora melliza de la sábana. Nada en este País es importante: vos agonizas indiferente, con tu atuendo negro buscando la proporcionalidad directa del nosotros.

Barataria, 26.VII.2012

martes, 24 de julio de 2012

HERIDAS LAS MANOS Y LAS SIENES

Imagen de caminosdelalma.wordpress.com



HERIDAS LAS MANOS Y LAS SIENES




Un día olvidaremos todos estos años: la música de las lágrimas, el sudor de tanta substancia que ha gemido en nuestras sienes, tal vez afiebrada de hojas cuando caen, ¿quién dice que no padecen la caída como el aire roto de las pestañas? Nos desvanecemos cuando la llovizna nos pellizca los dientes, cuando la suciedad arrecia en nuestras manos, cuando inhalamos el musgo opaco del calendario, cuando ojo tras ojo giramos en el anillo de las falsedades, cuando ya nuestra edad no nos sirve para inventar relojes, ni saltar sobre el rojo del capullo. Hay tanto, hoy, que nos viene a la memoria: a menudo me da pena el reproche de las carpinterías, la frazada vencida del aserrín, todos los años rotos en la proximidad del vejamen, de pronto la caña molida en el trapiche del envejecimiento, la sangre, los pensamientos oscuros sobre las sienes, días de pánico y vértigo: aguas desbordadas sin ganar el compás de las rodillas, la sanación a la medida de nuestro gozo. (Deberás perdonarme en medio del grito, deberemos vivir en estas aguas movedizas del alma, mientras los años ordenen los sueños.) Esta herida es un golpe a la alegría; todo el amor lo llevaremos a la tumba, en plena tumba, inmóviles los cuerpos, las manos asidas de una cruz interminable. Es largo todo este esqueleto de transeúntes. Es largo e intenso. En el espejo somos polvo del éxtasis; todo lo ensayado derivó en sollozo. Tarde nos dimos cuenta del vacío de nuestros cadáveres, ahora jugamos al oficio de las criptas, ofreciendo nuestra sangre subterránea. ¿Quiénes somos entre la muchedumbre? Las sombras nos hacen llorar con su sarcasmo…

Barataria, 24.VII.2012

domingo, 22 de julio de 2012

AFUERA, EL RALÁMPAGO, LA ESPIGA

Imagen tomada de/forodefotos.com



AFUERA, EL RALÁMPAGO, LA ESPIGA




Sucede que afuera nos atormenta el relámpago y la espiga, los trajes hechos a la medida del olvido, el sobrante de los sueños sobre la piel gastada por el tráfico de los días hilvanados con el contagio de la piel. Sucede, también, que nos consume la negación de los ronquidos de los nombres con frágiles adjetivos. Ahora mismo, en la boca deshabitada de la ternura, en los ojos callados, enmudecidos por la noche de los transeúntes que pasan con palabras olvidadas, hay grietas que consumió tanta espera. La sombra en la oscuridad del cuerpo, es tan cierta como las aldabas inaccesibles de la fiebre muda de las cortinas en un cuarto oscuro, (nos suspendemos, apenas, en la tela de los pensamientos) en la persiana fúnebre que aún nos queda del conjuro. Afuera, no sólo hay relámpagos y espigas, sino suburbios de indolencia que destrozan nuestra condición de supervivientes debajo de la hojarasca. (Me hundo en el desgarrón de mi sangre aminorada, en el estrago del cuerpo por la falta de sábanas); ¿será hoy, mañana, que encontraré las llaves de los nuevos tiempos, los fueros para la sonrisa y no para el harapo, la madera pulcra y no el matapalo? —Siempre vivimos una suerte de sigilo, pagamos cada tributo a la almohada por nuestros sueños, elevamos las plegarias necesarias ante la tempestad, reímos en el santuario del odre propiciatorio de la tormenta, hicimos de la hoguera un ofertorio. Si morimos hoy, migraremos hacia las alegorías, hacia el grito sin hastío de la líbido. Mañana, estaremos otra vez en los pretéritos.

Barataria, 22.VII.2012

viernes, 20 de julio de 2012

MADRUGADA DEL PABILO

Imagen tomada de/destartalado.blogspot.com




MADRUGADA DEL PABILO




Al lado mío, la pared y la hospitalidad de la ventana a través de la cual el delirio de los minutos cobran su razón de ser. Me transporto por completo a través de ese pabilo de la piel, las diademas del cierzo en el paisaje como esencias vislumbradas por los sentidos. En algún lugar todavía habrá imágenes azules del misterio que remonta al nido, a la voz del aire sin el estiaje de los andenes; en cada tren de la madrugada, vislumbro vagones convirtiéndose en pájaros, como una señal persuasiva de que todavía los caminos existen dentro de la respiración del ser humano. Caminos, digo. Sí, caminos para resucitar en el fluir de la espiga; caminos para perderse uno en las semillas, senderos asumidos por el surco que la esperanza va abriendo en el costado. Más cerca de la memoria reconstruimos las simetrías del vuelo, le damos al tintero fotografías íntimas, y no filas de adustos sepultureros y no zapatos de descreídas andanzas. Dentro de mi mundo, siempre la necesidad de hablar con el incienso, la luz que ofrece al pecho sus propios anticipos, esta alegría que huele a montura. Ante el pabilo me anticipo a los acechos a menudo irrenunciables, arde la almohada en su sustancia de universo. No sé cuánto he aprendido hasta la fecha: algo estoy seguro, algo queda allí, fundido en lo intemporal en cada San Andrés que florea en círculos, aún en la apariencia de la fuga, nosotros, los efímeros.

Barataria, 20.VII.2012

miércoles, 18 de julio de 2012

JUEGO GIRATORIO

Imagen tomada de/miswallpapers.net



JUEGO GIRATORIO




Alrededor de los anillos que prolonga el misterio de la lluvia, el viento giratorio de la flama como un pájaro de interminable humedad. Siempre me despierta la melódica de los grillos, con su magnetismo de adormidera, la siempreviva carnívora del aliento, el asalto rudo a las axilas; mientras, sigo el hilo ensordecedor de los dientes, con la lengua elástica de los helechos: sigo, porque seguir aunque suene estúpido, es la proximidad al teatro ambulante de los parques, a la felicidad inequívoca bestia caliente de los caramelos. Jugamos a la vida en medio del crimen, apuñalamos la tempestad de los orgasmos, masticamos los ceniceros con colillas desahuciadas, mientras las relojerías nos hunden en su trono giratorio. A la medianoche los juegos que nos devoran: el ápice de la lengua en la almohada, los olores lentos que se desprenden de los ijares, horno enfurecido en el alfabeto del ombligo. Cuanto más giran las sienes, el bosque se vuelve furtivo en el ombligo, el agua cae crecida de ventanas. Giran embriagados los peces terrestres del vestigio, la cópula migratoria de las ramas, la navaja del aliento próxima a la puerta del gran hangar del templo sagrado. Todo es así, invierno en llamas: invernadero del ojo azul del alba, anónimo rapto del fuego dentro del prisma de la garganta. Todo es así: juego giratorio de los días restregados en la memoria del lecho, en los charcos de mimbre de las fotografías.

Barataria, 18.VII.2012

lunes, 16 de julio de 2012

ALBEDRÍO DEL VIENTO

Imagen tomada de/imagenzone.net



ALBEDRÍO DEL VIENTO




Todo lo hace el antojo de caminar por estas calles del viento, la memoria atrás del paraíso perdido del espejo con sus agónicos ojos de hojarasca, quién puede adivinar el pájaro de cielos que horada las sienes en medio de la extraña furia de los objetos, anillos despiadados de la tortura del infinito con su cuentagotas de vendaval nostálgico. Caminar así, se ha vuelto una necesidad: todo lo aparea el firmamento en la libre claridad presurosa, oscura sombra que sostiene la presencia del pulso, los días de la semana irresueltos, decadentes, hundidos en su reino, saturados de granito. Después de todo, cada quien a lo suyo, con sus fundamentos, espejos, flechas afiladas, afanes sin sentido, cuando el germen del desencanto circunda hasta la más mínima mueca. El juicio es diferente en cada olla de presión del pensamiento, en cada balanza que pesa los cabellos del arcano, la fugacidad que avanza con sus propios derroteros, la gruta redonda de la locura. Sin duda cada quien tiene su propio fervor de brazos, el atisbo que hacemos en el cántaro del musgo, los presentes del hollín y sus refranes o parábolas, todo en fin, lo que teje los andamios, incluyendo los manteles y las persianas, las banderas que nos obligan a una nacionalidad no mensurable. Con todo, amanece en cada persona y es cada persona, la que hace o deshace sus propios símbolos.

Barataria, 16.VII.2012

sábado, 14 de julio de 2012

PIRA EN EL UMBRAL

Imagen tomada de/imagenzone.net



PIRA EN EL UMBRAL




Emerge en la sal de la almohada, allí donde se guarda el libro del tiempo y las estaciones se vuelven baldosas suburbanas, barajas del soliloquio de los platos, caminos quemados de la alacena a punto de volverse ceniza. A diario quemo la vasija del calendario como era costumbre en las antiguas esquinas del vértigo, en la belleza imposible de los tomates. La hoguera de la tinta me sirve para mis propios sacrificios, los de antes, de hoy, mañana, el sarampión en el acantilado de las manos, de las siete cabritas por la miel o el trino o la lluvia. En la ola de la flama abatida por el viento, el metal o la madera con sus propios ídolos al acecho de la saliva que brota de los sueños devorados por los terribles pechos embalsamados. Ya sea que esté al fondo, ya sea en el umbral, el caballo de la sangre mastica las puertas, los ojos en la simetría del anzuelo, la inminencia derretida del tintero en el día a día del sepulturero. Arde la carne del cuaderno al filo del espectador ensimismado, carne descreída de los zapatos viejos, voz estancada en la polifonía de los moscardones, hipotenusa del deslave del alba empuñada al asedio del humo que brota de los cimientos quebradizos del pensamiento perdido en el dolor de las márgenes moradas de los poros. En los días aviesos de la Caja de Pandora, la leyenda invisible del buen aliento, el mal agüero regado por el soplo de la rotundidad de la ceniza. Al final, sólo nos queda el almanaque astillado de los pétalos con los vilanos agotados en los dientes, el cuerpo en su cárcel cíclica.

Barataria, 14.VII.2012

jueves, 12 de julio de 2012

EFEMÉRIDES DEL AZÚCAR

Imagen tomada de/mimind.wordpress.com



EFEMÉRIDES DEL AZÚCAR




Es el destino el que nos lanza gorriones de azúcar a nuestra almohada: en el rostro chorrean las glándulas de las salamandras, las calorías disueltas en el fuego. El vértigo con su párpado de chupamieles, la leche de las lámparas sobre los poros, hijos del despojo en la selva de los labios: enarbolamos la vida y la muerte con nuestros aletazos de agua azucarada, siempre en fuga los pensamientos como vos y yo, derretidos en la ternura desbocada, sostenidos por la puerta que respiramos cuerpo a cuerpo alrededor de la llama que difuminan los litorales, la playa del aliento, o sencillamente el desnudo diente que confía en el hambre del pecho. Con todo el almíbar que golpea los pensamientos, somos cristales mientras andamos en las manos las palabras: en las manos, sin duda, arde el sonambulismo del azúcar, esos espacios entrañables de las ventanas que conducen a la claridad, mi propio árbol hundido en las pupilas, la demencia del cisne iluminado en los ojos: separamos las aguas de la isla invisible para otros, y ahogamos cualquier calendario desfavorable hasta volvernos marea del unísono, piedra mantenida en los balcones. Si bajamos la hondonada es para ejercitar el hambre inmensa del espíritu, no para fomentar los insomnios cuyas espadas cortan los cabellos. Nos abandonamos así, a la suerte del azúcar, al vértigo sí, de los cuerpos en extremo de la niebla de los poros. A través de los ojos y el pálpito, los pensamientos cargados de tempestad, el cielo entonces convulsivo de la anáfora.

Barataria, 10.VII.2012

martes, 10 de julio de 2012

MADERA PULCRA

Imagen tomada de/fondospaisajes.net



MADERA PULCRA




Entre el alba y la noche, la madera sosteniendo los tejados, los días visibles y ocultos, la sombra hiriente de la madera aserrada en el olfato. El bosque es cómplice de mis semillas inevitables: los aserraderos seducen mi alma, lo tangible del equipaje de los recuerdos, la jarra de la conciencia que busca las ventanas. (Vos, con tus colinas diurnas en mis ojos; bocas y manos en el estanque del ascua, la antorcha allí bordando las campanas, la orilla del animal que juega al escondite entre símbolos y piel y duros arbustos como los ojos del día. Vos, sí, entrada al templo de la solemnidad con todo el universo exuberante en el ombligo, con las páginas del libro irisado casi al límite de los peces.) El viejo bosque de mi infancia es el abecedario a través del cual sangra mi vida y preparo mi muerte. Después de todo, la eternidad que uno cree muere, se agotan los días en el aliento. A cada quien su ración de incertidumbre, el pan nunca comido en los muelles, el fermento que de pronto nos brinda la nostalgia. Todo es diferente a los brazos que nos piensan. Por suerte, la demencia nunca derribó los horcones ni fue objeto de cansancio: fuimos hechos de esa madera que se renueva en el lápiz, lista para construir sueños y horizontes y muebles y abrigos. Jamás pudieron con nosotros las artes funerarias empapadas de otras latitudes de ceniza. Por eso somos transeúntes de alas afinadas. (En la distancia, los caminos se ven infinitos, pareciera que se hacen un punto en el desagüe del delirio austral del crepúsculo. Delante de nosotros, los caballos trepando la escalera de los encajes, el bosque primordial de los pensamientos. Dentro de nosotros, al árbol tangible de la respiración: el galope precipitado de la fábula.)

Barataria, 09.VII.2012

domingo, 8 de julio de 2012

NÁUSEA DEL LAMENTO

Imagen tomada de la página/imagenzone.net




NÁUSEA DEL LAMENTO




A la medianoche, entre el silencio y el ave guarecida, el pensamiento envuelve cada centímetro del firmamento, es entonces cuando me dan náuseas: no es por el desagrado o el rechazo a tanto servilismo, porque a fin de cuentas, no seré yo quien lo extirpe, sino otro tiempo menos avieso. Mientras persigo la hondura de la altura, ¿quién puede sacarme de esta comarca, y aventarme a lo hondo del plomo? He visto ya, muchos afanes derribarse y alboradas que presagian lentas oscuridades; pero avanzo con toda y esta locura, mar adentro discurriendo en el espejo, enfebrecido de persianas. En las calles, el vómito de la niebla, y ciertas palabras oscuras como las paredes de adobe, como el granito plantado en la corriente. Desde luego, me perturba la sed de la inclemencia, los tropezones retorcidos en los zapatos, la envidia que se disfraza de brazos quietos: pero es el mundo real donde cosechamos o cegamos la risa, la fiesta donde se agolpan los alfileres, las palabras que nos asustan. El horizonte siempre amanece con las certezas de lo azaroso, con una morgue en el pecho o en las pupilas; luego resulta que también hay que aprender a vivir con los agravios, masticar el acero de la fatiga, buscar compañía en las estatuas, pedirle cordura al escapulario. Un pájaro blanco cruza entre las sábanas: después de bregar, los pilares del tiempo se encargan de hablar en el hervor de las hormigas. Nosotros embriagados como una esponja.

Barataria, 07.VII. 2012

viernes, 6 de julio de 2012

AGUAS DERRAMADAS

Imagen tomada del Feisbuk de Argelia Quintana.




AGUAS DERRAMADAS




La herida en ráfagas derrama sus augurios, es lava la luz que despierta en los costados, la ventana derribada por las aguas crecidas, el tiempo agónico en el esmero de la tortilla: fluye el fragor del pétalo, justo, en medio de la sed y el arrebato. Desde luego me ahogo de pálpitos en este torrente, donde sólo un huésped taciturno del lápiz, del cuaderno remoto de los sueños; en el cofre abierto de los símbolos, otro camino de colmenas difíciles, otros ecos de la caricatura fantasmal. A ratos sucumbe en el estómago la oferta y la demanda, los vértigos autómatas, el carraspeo de la política criolla, los papeles subidos de tono en manos de la fornicación. En el paisaje cotidiano de los relojes, queda ese malestar de los retortijones, la balanza deslucida en las mayorías, el trapecio de la saliva en el limbo de la catedral gótica de la lengua. En el delirio de los canastos, sin duda, no cabe la cordura, ni los buenos modales, sino el contraste de los guijarros, el teatro voluptuoso de las alucinaciones. (Con todo, me quedo aquí en las calles, a la espera de un arcoíris que remueva el asfalto, el mantel de un celaje promisorio, o simplemente, el eco de las aguas atravesando la garganta, más que un acto meramente fisiológico.) Siempre las aguas torrenciales nos dejan sin dientes; luego hay que ir donde un dentista para restaurar los pretéritos y hacerle frente al futuro. Se inunda de aserrín el mapamundi y cada esperma que tropieza con begonias.

Barataria, 05.VII,2012

miércoles, 4 de julio de 2012

FETICHE DEL SUEÑO

Imagen tomada de la página/decoracion.facilisimo.com



FETICHE DEL SUEÑO




(Entre la arritmia del altar de los lentes, las calles revelan infortunadas moscas, bibliotecas esotéricas, caminos de largas botellas, casas con paredes avergonzadas, con la debilidad de pulso y aliento, a punto de desplomarse sobre el acordeón del aire. A veces me confundo entre culto, idolatría o veneración, lo cierto es que todos tenemos en nuestro haber, alguno o algunos de ellos, nos volvemos coleccionistas de grutas y acordeones, de códigos que, en un momento rebasan nuestras ansiedades: yo tengo el mío, la noche con su ráfaga de poros, la tasa de café buscando un sostén, ciertas frases que son gaviotas en la mesa, el cielo en la trastienda de la voz. Me interno en la fantasía desnuda de la anona, estiro el ápice de la lengua de la oratoria, yuxtapongo el desorden a los lápices, te vienes sonámbula en el espejo del sueño. Sí, redondo el ojo de las furias sobre el azafate de la reverberación sobre la esfera que atraviesa el apetito, exacerbados hasta el punto de lo imperativo, el papel persiste en la tinta contra todo el cuerpo afiebrado del apelativo inconfeso de la fusión. En la oscuridad galopa el mapa de la saliva, la hipnosis del tacto sobre la geografía, el colibrí al borde la lluvia con su loco territorio de pecado. Dormido, llueve hasta derretir el tejado, mismo que nos cubre de la intemperie en los días extraviados del latido; por si fuera poco, me subo a los caballitos de madera para mi práctica lúdica del extravío. Y claro, es intensa la lluvia de los astros, estas ganas de galopar sobre el sahumerio de la memoria: los estribos, insólitos me sostienen de cualquier caída, sobre todo, las del arrecife boca abajo. Siempre la lujuria excava en el alba.)

Barataria, 03.VII.2012

lunes, 2 de julio de 2012

VUELVO CADA DÍA SOBRE MIS PASOS

Imagewn tomada de la red




VUELVO CADA DÍA SOBRE MIS PASOS




Cada día busco la claridad del viento: en medio de la muchedumbre vuelvo a los mismos pasos, al mismo pañal destejido en la piel: es un acto de paciencia sostenida, entre tanta lucidez desperdiciada. Hay noches, despierto, me asomo a la capilla de los pájaros, a esos senderos de odres colgados de las ramas de mis propios pensamientos: en mi caso, es un regresar continuo hacia los recuerdos de ayer, cuando amanece en las roncas raíces del eco. (¿Hasta dónde mi vida es literaria o extraliteraria? No sabría responderlo con exactitud, si en cada recapitulación casi demoníaca lo personal es sustancia objetiva o mera mediación entre el ser y el yo literario, entre mi ideario y la metáfora, a veces personaje convertido en monólogo; mi lenguaje está ahí, a menudo en disyuntivas con el desquicio de mi naturaleza humana. Unas palabras las reemplazo, otras las sustituyo; siempre existe la posibilidad de alguna subversión, siempre. Vuelvo a Lautréamont, a una temporada en el infierno, me provoca el plano mágico de la premoción, esa gregaria palabra que nos sirve a todos, aunque la usemos de diferentes maneras, las imágenes subjetivas del sueño como formas de vida.) Lo cierto es que frente a mi cuerpo, el hiato continua sosteniendo mis dos mundos: el pasado y el presente, luego, lanzo mi mirada al futuro, no sin conciencia de lo efímero y volátil que resulta todo, hasta aquel salto a la angustia. —Ella, que sin saberlo, es parte de la naturaleza de mis libros, de mi vendaval invertebrado. Y lo digo en serio: me urge su presencia geométrica de cariño, su devorante religión, al punto de creer en el destino. Ella es mi libro, mi fetiche, mi arbusto, la sujeción sin recelo a la cárcel.

Barataria, 02.VII.2012

domingo, 1 de julio de 2012

ROSTRO DEL POEMA

Imagen tomada de la red




ROSTRO DEL POEMA




¿Quién puede negar los múltiples rostros del poema, el ojo trepado en la sombra de la indiferencia, los atributos de cada eslabón del aliento cuando nos habla algún embarcadero en la incertidumbre de un poro? ¿Quién no ha enfrentado paredes de pañuelos en el bolsillo, sin haberlos mojado con el incienso del sopor, un cuerpo de ámbar extenuado en nuestras manos, después de bramar los proverbios del apocalipsis? ¿Quién en el pulmón de la noche no respira telarañas o prolonga en el aire la locura del aliento, horadado por la piel o la voz que nos habla en la memoria? —Después de todo, el poema tiene rostros diversos: terrazas, objetos, riachuelos. De pronto llega la claridad con sus oráculos, la intimidad de la sequía de los encajes, la hora de la fuga insostenible, la velocidad del orgasmo del tamaño del cielo. (Miro quemándose la penumbra de Heráclito, el sonido que humea entre los dedos, la cárdena uva como un pedernal en mi boca: al filo del poema, el rostro de los pezones, el sudario de la cerveza como un laúd.) ¿Quién vive cuando se ha vivido en las aguas del reloj, pasando el esmeril sobre el violín del abecedario, durante un vuelo sin portales, a campo abierto? —Descubierto el poema su voz me llama, panal donde pulsa el entrecejo. Allá en los astilleros, el murmullo del fuego como una lámpara de espuma, jugando a su propia suerte, la del deletreo sintáctico de los amantes que hacen estremecer el cuerpo.

Barataria, 01.VII.2012