viernes, 30 de noviembre de 2012

PAN DEL PARAÍSO

Imagen tomada de arteinternacional.blogspot.com





PAN DEL PARAÍSO




And all I loved, I loved alone.
Alone. EDGAR ALLAN POE.




deja que coja con mis manos el pan de la vida hay necesidad de jugar a la sortija de los sueños sobre todo cuando éstos se han vuelto escasos cunde el pánico alrededor de los canastos de la vía pública el relieve de los zapatos devora la mesa colectiva del pálpito ¿habremos de asir el último grito de la saliva o salvar  la erección del poema sobre las sales oscuras del granito? ¿habremos de morder la noche antes de encender las lámparas la metamorfosis del viento con sus jadeos retorcer las diademas del balcón que se desliza a través de nuestros ijares? también los ruiseñores agonizan en el antifaz de las luciérnagas justo cuando la garganta toca el océano y el chiltepe enceguece el sonambulismo “ Mas llama sobre llama y abismo sobre abismo,/ y trono sobre trono y medio en sueños,/ posadas sus espadas en sus férreas rodillas,/ tristemente cavilan sobre grandes misterios solitarios” diría Yeats en He remembers forgotten beauty o estos versos de Can death be sleep de John Keats: “ Los efímeros placeres a visiones se asemejan,/ Y aun creemos que el más grande dolor es morir” entre los ojos y la razón las alas y los mástiles de mis huesos la copa desproporcionada de mis trenes las antorchas de la piel a borbollones  diluida la miel de los deseos y las dolientes puertas del júbilo me queda siempre la memoria para evocar la mesa ahí donde el horno tienta la conciencia y el misterio evapora sus árboles aun en medio del titubeo crecen las ventanas del musgo y los sonidos nítidos de la levadura y el zigzagueo de las persianas de la respiración y toda el azúcar destilada de la nostalgia no hay otra forma de compensar el frío sino pronunciar los sueños en el desván de la vida escuchar el tiempo que reverencia los ungüentos caminar sobre las peripecias del júbilo desoír el vano cáliz de la muerte que siempre tropieza en nuestros calcetines al final la voz nuestra voces son párpados terrestres que también padecen el hastío de las tildes y los atroces relojes del acecho nada más sano que entender que el viento cobra fuerza en la sangre es una bocina en la geografía de tus muslos quizás la embriaguez de la cebada que llega hasta la médula espinal quizás el día a día con los dones del pan en nuestros dedos y la expulsión del Paraíso…

Barataria, 27.XI.2012



jueves, 29 de noviembre de 2012

AFUERA, LAS CALLES Y LA PARADOJAS

Fotografía: Lázaro Aguirre




AFUERA, LAS CALLES Y LA PARADOJAS




Allí las piedras se hunden bajo la corriente,…
An invite to eternity: John Clare 




afuera, las calles y la paradojas  la brizna que gime en pedazos sobre la sombra antigua de las moscas: nuestro tiempo no existe, salvo las calles y la paradojas los círculos apolillados de las viejas costumbres y si hay dudas habrá de preguntarle nuevamente a Anaxágoras por el asombro de nacer sin salvación alguna en derredor hay largas filas de gemidos y ventanas a punto de aventar la polilla en los ojos diréis, acaso, que también es melodrama el temblor de las hojas del desvelo  que suelta sus crines de intrépida vorágine y la sábana irrespirable de los ritos y la oscuridad de la piedra en la garganta sé que es horrible el delirio en los huesos derramados del vinagre los clavos se vuelven inevitables en la piel vivimos en permanentes quirófanos de gastados sueños sobre todo cuando el aire se bifurca en los escapularios y los pequeños vestíbulos de la saliva se dispersan en la carcoma impregnada de apiarios en la confidencialidad de la dulzura he descubierto la forma tetelque de los papiros el colibrí hierático de ciertas fisonomías los nerviosismos propios que produce la fugacidad en el oficio de contrastes de los jardines a punto de desvanecerse cada instante es una llama: forma inasible en la realidad del poema: no siempre uno se percata de ella cuando amanece porque es una explosión de puertas: el catálogo agridulce de nuestro entorno en la esquina de los altares el instinto a perpetuidad de la medianoche de la amurallada sábana del aliento sobre la piel el luto del aprendizaje la polución de las estatuas esgrimiendo la alegría de la intemperie si aún dudáis de las parábolas habría que resistir a la manía de convocatoria que tienen los atrios y solos quemar los himnos de la respiración desvanecer el sudario de la tinta nacer de nuevo desde la hipnosis y evitar cualquier calificativo pródigo que nos conduzca a la errata del insomnio no es suficiente pensar en las fronteras hay necesidad de derribar los muros de la propia página y esa sombra absurda que enjabona la conciencia de tizones de herrumbre vos y yo lo sabemos después de caminar sobre las brasas después que la fosforescencia quemó los ataúdes y se ha vuelto la única sabiduría posible

Barataria, 18.XI.2012


miércoles, 28 de noviembre de 2012

PROBABLEMENTE EL FRUTO SEA ÉSTE

Imagen tomada de ateismoparacristianos.blogspot.com





PROBABLEMENTE EL FRUTO SEA ÉSTE




Descartemos, por lo tanto, toda idea de comparación con el cisne en el momento en que su existencia lo abandona, y no veáis ante vosotros sino un monstruo cuyo semblante me hace feliz que no podáis contemplar: si bien es menos horrible que su alma. Con todo, no soy un criminal…
CONDE DE LAUTRÉAMONT




probablemente el fruto sea éste: masticar el mecate del silencio en vez de proferir agonías donde no cupo el amor donde si bien oscurece el fragor se encarga de disolver cualquier llamado a la soledad no es la noche la que ensimismada entra a las andanzas del desaliento sino la luz piedra del altar donde empiezan las palabras no soy teatro sólo cosecha de la muerte no soy melodrama sino la herrumbre que galopa en la acequia del tiempo con ramos de ciprés en las sienes yo hablaré siempre de los élitros hablaré del agua sobre el tejado de los encajes siempre fiel a la claridad aunque ésta sea una conquista diaria en medio de la desazón que produce el pincel de los quejidos queman sin duda todas las policromías: NADA es aunque repique la aurora nada es a riesgo de equivocar las fotografías nada el firmamento con su dádiva de luz: lo entendí cuando el abrupto rasgó los sueños al punto de quedar inservibles las buenas costumbres y las paredes limpias Y ahora que lo sé me toca amanecer sin esperas con la ternura vestida de guijarro y los horarios en raras lápidas como esa sed que nunca encuentra su propia forma sino obscenos discursos de saliva es probable que nunca haya entendido la grafología de mis ojos ni el disparo a las extremidades del espejo lo cierto es que pertenezco a esa caligrafía colgada a la vergüenza pública de las calles: soy hijo del azar y el sonambulismo del deshielo del puñal en el diluvio de los reptiles sonámbulos de mis dedos de los peligros que encarna el sonambulismo de las sombras en el degüello de las calaveras siempre habrá certidumbres góticas en los girasoles y pupilas apagadas en el pozo del pecho por fortuna ya me he acostumbrado a las precipitaciones de mi vida corriente sobre las aceras (lo que me queda no es la herida ni la cicatriz de aquella campana  sino la contemplación de los gestos oscuros del deliro) qué palabra en fin puede volverse ferviente semilla y no una tierra sin caminos no niebla que suelte sus manos tuertas aquí estás y en cada puerta que abro renazco el tiempo sólo es un estratagema de las sombras en cuya piel se abren las bocas para pellizcar los senos del agua ya en la altura es probable que recordemos esa tortura de los sueños en el vacío

Barataria, 17.XI.2012



martes, 27 de noviembre de 2012

EL TIEMPO PASA

Imagen tomada de cosmopolitan.taconeras.net




EL TIEMPO PASA




el tiempo pasa y apenas nos percatamos o a hacemos de él caso omiso son amargos los días cuando la embriaguez desaparece de nuestros costados el ahora exaspera con sus torcidos dientes sea lo que sea hablaré con el mar con la luz con la memoria y también con las fronteras de piedra que golpean la razón y también con la gravedad de los discursos hay demasiadas ráfagas ensayando en las entrañas el ombligo desencadena ciudades degolladas  cada profundidad desangra el destino es una lucha de complicidades (¿en quién amanecen primero los sonidos la aureola del relámpago en los ojos?) ante el hambre muerdo los metales y el éxtasis del olfato quizás también el rompecabezas que no alcanzo a entender en medio del despojo en el asombro la lágrima perdida en el cuerpo derramado del fruto hay días áureos lo sé pero los hay también con sábanas opacas carcomidos por el látigo del vértigo días que no conozco aunque apele a ellos días oscuros como una lágrima homicida días para el exterminio días como el olvido incendiado de espejos rotos ¿quién acude al túnel de mi propia asfixia, al zigzagueo de esta orfandad de cucharas a esta otra mudez de mis brazos? el tiempo pasa con sus extraños axiomas —distintos idiomas atesoran el aliento— algo no es y me avienta de la mesa algo degüella las promesas del viento ¿habré de escribir en un umbral de lámparas y derramar la vigilia en el luto de la herida que repite el luto de la hosquedad? Jamás mi boca convaleció en los altares cada mañana sin embargo fui puntual al fuego: siempre estuve en la docilidad del tránsito ciego a veces de frío en la complicidad de noviembre permanezco aquí sin advertir el futuro sin ninguna certeza después de todo a pesar de las necesarias contradicciones de la intemperie tal vez en el último recuento de las palabras se abra la compuerta al suicida y corte mi yugular con el último poema escrito aquí entre el paisaje descalzo de medianoche solo te pido que alumbres mi muerte y que en justa recompensa dejes que el viento borre mi nombre de tus párpados

Barataria, 13.XI.2012



lunes, 26 de noviembre de 2012

ES PRECISO, ALLÍ, JUNTAR LAS MANOS

Imagen tomada de la red





ES PRECISO, ALLÍ, JUNTAR LAS MANOS




Es preciso, allí, juntar las manos, hacerlas visibles en el granero,
recordar por ejemplo que no somos invisibles, aunque en los zapatos
guardemos cierta dosis de metafísica.
No sé si es posible hacer florecer el mendrugo, la intensidad
sin restituir la alegría,
los vacíos de la sintaxis, a fuerza de existir en el pretérito,
en la garganta cobran vida las lejanías: mueres o vives. Así de simple
es este aquí tendido en el sofá de la locura: aquí la hojarasca
tiene sus funciones,
—sostengo mis huesos desnudos, abiertos al azar de mi saliva,
derruidos en las visiones donde se funda el infinito, quedados el pulso
marchito de los papeles
a intervalos del bolsillo, la flor en las arcadas del inframundo
del surco que cava en el pensamiento hasta la deshora de la hoguera
en la entraña: lo imposible es más fuerte que el tiempo,
que todos los abismos juntos
en el sonambulismo de una atarraya: ¿puede conspirar la soledad
en una mortaja de insomnes cadáveres?
Después de tanto indagar en las antípodas, encontré la respuesta…

Barataria, 26.XI.2012


domingo, 25 de noviembre de 2012

VELÁMENES A MEDIA LUZ

Imagen tomada de elpasajero.com




VELÁMENES A MEDIA LUZ




Antes que el tiempo se acunara en días,
El mar, el siempre mar, ya estaba y era.
JORGE LUIS BORGES




un día aprehenderé del viento, la metáfora de los brazos escribiré hasta sangrar en la piedra de los grises, y asumiré que mi espejo es otro espejo a la deriva del destiempo otra forma de saber, quizá, que las fronteras no son neutrales, y que los paralelos tienen cerraduras moriré lentamente junto a la sintaxis de la ausencia acaso porque al pensar no puedo extender mis brazos cuando lo inexplicable de la historia no es un alambique sino un vacío de peces lanzados al abismo en los códigos del agua el sexo abre las paredes hasta volcar los caracoles en olvidos del templo del monólogo que existe en la espuma a media luz la escritura con sus epitafios las tardes empujadas por la tinta de los tratados del follaje en la almohada a la distancia sólo la claridad de los recuerdos es posible: en lo posible aquí se fundan los metalenguajes ¿existen las lámparas o las inventamos cuando estamos a la deriva? ¿escribimos a oscuras en el reloj o sólo es un ardid del ojo que se resiste a las fábulas? ante el harapo de la vida consuetudinaria traicionamos nuestras propias preguntas nos auto flagelamos inventando diatribas encarnizadas defensas del epígrafe cada sombra tiene sus atajos cada imaginario su propio péndulo cada entidad sus miedos alegrías explicaciones trastiendas así es como se fragmenta el diálogo y avanza la luz hacia la sombra en el juego de los párpados —dilo— deberían haber hilos para coser las miradas y niños que aprendan a liberarse en el viento sin el asedio de la obcecación supernumeraria siempre la desesperación la inventamos a mitad de las palabras sin resistirnos tropezamos con el balbuceo y vuelve el sentido a demoler la rosa que amamos en el nido de la cordura hay días hundidos en su propio deterioro y nos quedamos a la deriva de las aguas en la noche germinal de jeroglíficos en esos velámenes imprescindibles en el grafito del poema
Barataria, 13.XI.2012


sábado, 24 de noviembre de 2012

A RATOS DESCONSTRUIMOS EL OLVIDO

Fotografía: Lázaro Aguirre




A RATOS DESCONSTRUIMOS EL OLVIDO




a ratos desconstruimos el olvido para oír nuestras voces en la paradoja que nos da la existencia incesante: la poesía siempre es un presente y un adiós un ardid de transparencias ocultas en cuya música fabulamos nuestras irrompibles lecturas del aliento sé que no hay otro nombre para que devore mis ansias ni otra imagen más cierta e insoluble que los ahoras del lenguaje que nos amanece en derredor nuestro duelen los meses imposibles sobre todo cuando el resplandor nos sonríe con sus obviedades es fácil morir cuando atravesamos las poluciones nocturnas diluimos el orgasmo de las letras en medio de nuestras sombras  reconstruimos las probabilidades de la alegría  mientras los argumentos del día nos dan el salvoconducto el amanecer con su consagración de cabellos en el diccionario encontramos cierta impaciencia por las definiciones ¿podremos nosotros quitarle esas gravedades al lenguaje?  A menudo la separación se nos torna un hacha aquella larga temporalización del aliento es una forma de convertir la gramática en un recurso auxiliar de nuestra locura nada es amorfo en la costumbre de nuestros pies lo sé desde la dimensión equidistante del planisferio desde la perspectiva invariable de nuestro repertorio de pronto nos llega esa multitud de lluvia incapaz de mojarnos todo el cuerpo los deseos de escribir y comunicarnos en la oscuridad consumir el producto de la tinta sin preventas ni plusvalía salvo la alegría de confiar en nuestra estupidez en los trozos de vida inolvidables que quedan en el poema en lo aprendices que somos a la hora del ritual pero somos dignos de morder la dicción de los relojes y convocar los paisajes más atrevidos para darle vida a los maniquíes que pululan en las calles en algún momento entenderemos las antípodas del azar esa inmensidad decadente de las ciudades del viejo mundo
Barataria, 23.XI.2012


viernes, 23 de noviembre de 2012

LA NIEVE ES UNA FLOR INEXORABLE

Fotografía: Lázaro Aguirre





LA NIEVE ES UNA FLOR INEXORABLE




la nieve es una flor inexorable que está ahí inconmovible al punto
de colmar las ventanas y los brazaletes cómplices
de la neblina
en la noche caen en la hondura los relojes
la luz apenas en estos cálculos salvajes la incandescencia destrozada
allá descienden los puntos suspensivos de lo pétreo
a la medianoche me caen los diluvios
gratuitos los invernaderos lanzados a las lámparas
cuando lo imposible
se marche de nuestros brazos
habremos recuperado la respiración del horizonte y cogido el fósforo
multicolor del paisaje desde la lejanía no siempre se ven los abismos
solo las ardillas sobre las tapicerías
y el prensapapel de los tatuajes y el rugido de la noche
yo quiero para tu nombre únicamente el polen y la respiración
de los eucaliptos la hamaca sin dobles de la tormenta y el bosque
donde crezcan nuestros aperos de labranza
debemos caminar en libertad junto a las gaviotas
los días pasan cargados de follaje quitemos en vendaje y cojamos el pan
en los armarios la vigilia de la noche es intensa

Barataria, 21.XI.2012


jueves, 22 de noviembre de 2012

LE GUSTA VIAJAR EN TREN BAJO LA LLUVIA

Imagen toda del blog bajolasombradeunala.blogspot.com






LE GUSTA VIAJAR EN TREN BAJO LA LLUVIA






le gusta viajar en tren bajo la lluvia enredarse en el lenguaje abstracto de las ventanas reinventar alegóricamente las palabras y despertar desnuda en el cielorraso de mis ojos extrañamente se superponen las palabras del absurdo  el tiempo real a través de las esquinas mojadas del eco de los trenes nos muerden las ideas que tienen que ver con la claridad los argumentos de la música en la trastienda enredada de la emoción el barroco ya inalcanzable de los símbolos versus el blues de John Lee Hooker y su discos Black snak Wednesday evening blues que aún conservo para cuando cae la lluvia a partir de las dos de la mañana o las cuatro vuelvo al paraíso de la amplificación solar, he dormido poco haciendo mis propias deducciones: The doors aquí desparramado en la rama gris del cierzo de Budapest hasta mi cama The bartered Bride La Boheme de Puccini Fausto de Gounod y aun El crepúsculo de los dioses (Die Götterdammerung)  de  Wagner claro que me pierdo ahí adentro del tiempo con mi propia estupidez de insuficiencia aunque al final mis pedazos de diario lo compensan todo: los excesos de mi divagación ¿me salvan o me matan? pero así ando: tipográficamente amorfo con noches habitadas aplicadamente dentro de mi almohada imaginando de pronto golpes lúgubres muerdo mi labio inferior sin comprenderlo una lágrima homérica emerge de la distancia juro que así logro humedecer el alma muchísimas veces a puertos distantes donde apenas puedo imaginarme un café o la luna en el sobresalto pienso que somos el uno para el otro los dos en una sonata de cuerpo y alma y sin puertas en el fondo no quiero pensar en esas otredades de las que hablan los psiquiatras ni en la ontología de un manual de párpados ya ella de regreso vuelvo a mi taller…

Barataria. 20.XI.2012



miércoles, 21 de noviembre de 2012

MIENTRAS APLOMO EL RELOJ DE MI BOCA EN TUS OJOS

Imagen tomada de jardineria.pro







MIENTRAS APLOMO EL RELOJ DE MI BOCA EN TUS OJOS




Mientras aplomo el reloj de mi boca en tus ojos la brújula del césped nos retrata como aquellos manuscritos escritos durante todas las semanas: bajo la lluvia suicida de mis metáforas las centellas de los peces muerden los cabellos corren los galopes diurnos de las estrellas también el pedernal suicida del relámpago de  pronto la boca de la sal gime en los ojos y despeina a las gaviotas que remansan en las sienes hasta volver lo prolijo en demencia hasta morder la plumafuente de la risa tan necesaria en estos días de candiles afásicos  cada vez los ojos se tornan flama en la escalera labrada de la saliva sin duda puedo seguir aquí como un homeless con mis opulentos silencios y harapos: pero desnuda te ves ilimitada en el bosque de mi fatalidad desnuda en las interrogaciones de mi reloj desnuda bajo la sombrilla del cierzo en pleno desagüe del hambre desatada para mi los días se están volviendo hecatombe y alfileres suicidas instrumentos persecutorios de mi deriva ráfagas que de pronto me desarman sobre la alucinación de mi almohada la acumulación de ventanas me abraza hasta que las lámparas se derriten en el lecho del vaho en esa montaña donde el aliento se convierte en velámenes: a veces la ignición madura la garganta y la puerta ante mí ilegible en la fosforescencia que palpita  en la dura oscilación de las aguas las sombras dialogan en medio de sus propias enredaderas: ante la noción del apocalipsis el oleaje con sus desvanecidos magnetismos la historia la nuestra que es también historia del cuerpo indeleble en los pies terrestres de la sangre cierta en la prolongación de los nombres tan cierta como la explosión del tránsito: en los días sucesivos quemaremos todas las noches quemaremos el cielo y la tierra con el riesgo también de quemar la trementina y la redondez posesa de tu ombligo

Barataria, 15.XI.2012

martes, 20 de noviembre de 2012

APUNTES HACIA TU ISLA

Imagen tomada de la red





APUNTES HACIA TU ISLA




después de todo te forjo en mi pecho. Día a día destruyo, silban los trenes,
reconozco asido a la pared la suerte de esta herida,
de la madera del clamor emergen las ventanas, —hacia nosotros la piel,
los zapatos del suplicio, los imaginarios de la ciudades del viejo mundo,
a nuestras espaldas,
los peces del poema al abrir la mañana,
la colilla del reloj dejada por la fiebre bisiesta de los muslos,
—al límite, jugamos a lo ilusorio de la lección de islas en la penumbra;
Nuestros años alcanzan la rebelión de la lluvia: cavamos en la memoria
el abecedario con la voracidad con que viento y aguas,
abren la tierra de los surcos: crece a la distancia el sonido de tu cuerpo,
y giran obstinados mis párpados,
hacia el azúcar que asciende hasta la desnudez del pabilo,
en la alacena se rompe la vastedad del cielo,
allí podría morir en el élitro de tus pezones, junto a la respiración del muérdago

Barataria, 15.XI.2012







lunes, 19 de noviembre de 2012

NOVIEMBRE

Imagen tomada de fotoplatino.com






NOVIEMBRE




Tu ausencia ávida junto a mis vientos: a condición de la tristeza,
te desvistes de golpe en la latitud de las palabras,
sube el metal de los ecos cuando amanece, —vos compartida
en la cintura de la campana, la espera amurallada aún, aquí irreparable
la nostalgia, el pecho obligado a las fisuras del tiempo,
¿qué es la lluvia si falta el hambre de tus guas,
el rostro que juega con mis manos a la esperanza, eje del farol
cautivo en el desorden de las horas?
ningún día es suficiente para subir al horizonte del ombligo, terca
manía del desvelo aquí en el tótem de la incandescencia;
la batalla comienza cuando quemamos los anillos del agua,
a orillas del paladar, las verdes pinceladas del musgo, los labios rojos
en el tintineo del fulgor.
¿Podremos preservar el hambre, después de todo,
en medio del incendio del polen, dentro del copo endosado del aire?
Si es verdad el firmamento, no habrá pañuelos en la respiración.

Barataria, 18.XI.2012

domingo, 18 de noviembre de 2012

WATCHTOWER

Imagen tomada de la red






WATCHTOWER




“…Cavar una fosa es un trabajo serio.” Cavar con tinta la propia tumba del poema requiere de infatigables azadones en el pecho muerte diaria persistente en el follaje: llegará un día en que el cadalso sea el cuaderno o la lápida la sed de ausencias rezagadas aullidos por doquier abrupto el hollín derramado en los ojos ni siquiera el búho escapa a lo yerto del hambre toda ausencia nos viene con gigantescos gemidos: contra el roquedal el frío de la oscuridad y ésta siempre sed de infinito la torre del vigía no siempre está en el albor íntimo de la claridad en el ave  resguardada en los aleros del viento  ni en la sal unánime de los páramos líquidos llevo meses experimentando en mi propio cadáver el aforismo de los relojes en los mausoleos: en esta superpoblación del pálpito no me sirven las categorías dialécticas ni la sapiencia falsa de los espejos ni el cuaderno con pústulas de impaciencia no me sirven los mataderos de semovivientes durante la semana ni repetir los buenos hábitos de la civilización: y sin embargo allá en el fondo de la turba de mi sangre algo todavía me deja ser en lo posible: ayer vino y su murmullo se volvió imborrable ayer la totalidad del universo abarcándome desparramando las puertas de la conciencia luego de estar en plena libertad de la ternura la lluvia también abarca la estación de los ojos: es casi un dogma este rompecabezas del sueño clandestino en su máquina doctrinaria obsesiva la desmesura del goteo sobre el almacigo del vaho alrededor todo es una ventana de albures ¿en qué cadáver reencarno los granizos del tiempo el árbol con ventanas premonitorias? luego pienso en la esclerosis del aire y en el disfraz de pronto intransitivo que deshace las etimologías cuando todo vuelva a la normalidad habré de leer la ceniza en las enciclopedias o rememorar la cúpula del capitel en el retablo del buche de mis tristeza o aquella mañana de siega acaso el aletazo del grano en mi lecho
Barataria, 14.XI.2012

sábado, 17 de noviembre de 2012

ELEGIA

Imagen tomada de la red




ELEGIA




Bajo las ortigas grises como la luna, la tierra negra
y la lluvia murmurante.
JAMES JOYCE




En la sombra de la rama de agua pasan las horas como pájaros
muertos, el piano de la sal moja mis pañuelos, hasta desarmar
el horizonte, la ecuanimidad de los días de la semana;
el ojo revela, sin duda, el espejismo de todo este follaje viudo,
la tarde que suda el analfabetismo de la noche, —ficción mía—
la medianoche que me hunde en su cansada lengua.
En la fragilidad de los mástiles, no se pueden sostener las piernas baldías
del aljibe, ni este silencio disfrazado de conjuro,
ni la sombra que respira en el cieno.
Después de todo, las palabras se pierden en la tinta, al inclinar
la fosforescencia de este disfraz atroz de paralítico:
cuando la salmuera amedrenta mis pupilas, deseo partir hacia las ferreterías,
morder la memoria amarilla del tiempo, sacar los huesos sembrados
en mi garganta, quitarle al ojo, su clarividencia de trenes.
Dentro de los propios pensamientos, avanza el cohete de los grises
y estos húmedos bolsillos de la herida…
Barataria, 12.XI.2012


viernes, 16 de noviembre de 2012

TRÁFAGO

Imagen tomada de taringa.net






TRÁFAGO




cansa la monotonía de la misericordia en el yagual del aleteo de los pájaros: todo cansa y termina siendo una mueca al menos los golpes justo cuando uno empieza a escribir el poema y existen oídos que susurran en el aserrín sobre los hombros  o en las manos cuando uno se adentra  en los pies desnudos del frenesí  lo cierto es que en lo posible uno se vuelve vacío ante el desalojo del intento vano de que la silla no esté vacía lo cierto es sin embargo que las horas son demasiado pesadas en los rigores del ladrido de los perros que arremeten contra el silencio cuando el camino ha sido intenso y uno necesita que reposen los sueños pero no el tiempo se hace noche se destiñe el comienzo de uno mismo y se unifica el caos también así son las historias personales la dignidad que reclaman ciertas ausencias o el canto solemne de las paredes perdido el juicio y sin pretextos contenida la respiración hasta el último peldaño del sollozo o el suspiro en todo caso en las inmediaciones del rostro la medianoche tutela la flor que emerge de las ventanas la carroña que guardan los escaparates el lago artificial del olor y el deseo en su teñida gota de ceniza de pronto se rompe la acuarela sobre el granito el nosotros que jamás ha existido el hambre enceguecido de las palabras la suma esbeltez de los maniquíes mientras contemplo el firmamento con su pesado fardo de pánico en mi propio cementerio susurran las raíces y los cuervos disfrazados de señuelo la almohada que empieza a mostrar sus grietas ante las semillas cansadas que empuja e viento: hay un puñado de tierra en la desnudez de mi sangre: ante la puerta las calles con el número de la incertidumbre la risa inútil que perturba el estremecimiento vos sumergida en tus propios recuerdos  desmoronando la paciencia y la preñez de la corteza cerebral con una dosis de vino tinto y relojes con pesadilla de escaleras todo parece que siempre tocamos fondo: la razón es como un rincón en las fisuras recurrentes de las aceras de todas formas uno termina por acostumbrarse a esa falsa calma que da la costumbre cuando en realidad la boca se nos llena de impaciencias y el acantilado de los juegos el lugar sin límites de la ficción o el golpe bajo y feroz de las profundidades donde las ojeras aprietan su destreza  de mundo rotundo  después de todo hablo de mi lluvia frente a mis semejantes y como todo hombre recuerdo mientras muero…

Barataria, 16.XI.2012

jueves, 15 de noviembre de 2012

EN ESTA TEMPESTAD QUEMO MIS SOMBREROS

Imagen tomada de la red




EN ESTA TEMPESTAD QUEMO MIS SOMBREROS




En esta tempestad quemo mis sombreros, hasta aquí llegan tus brazos,
mirándonos desde las costillas del vestíbulo del litoral,
desde las calles de la mañana
donde asoma el escalofrío.
El techo redobla sus sílabas, el ojo en la madera del diluvio:
una sólo herida la tinta en el albatros.
Te sostengo reclinada en los brazos de mis trenes: ninguno sabe
que los días, los hacemos trabajando en el granito y las carpinterías.
Barataria, 09.XI.2012


miércoles, 14 de noviembre de 2012

ARMONÍA

Imagen tomada de la red




ARMONÍA



…escribir
a veces es lo único que nos queda
ISABEL ALAMAR




Como un trozo de pan que sube hasta alcanzar la ternura,
como la madera unánime que arrecia en los brazos.
En nosotros, crece la obediencia a la armonía, intensa, encima de las puertas,
pues entre sueño y viento,
la siembra nos deja el verde del calendario cuando amanece;
mientras la gente común rastrilla los meses,
nosotros hacemos de la sed ese mundo asumido de fermentos.
Mientras la oscuridad es para otros en las sienes,
nosotros saludamos el tren de la eufonía,
el milagro de caminar tres mil años en el desierto,
recordamos que en vez de bajar, debemos subir a diario las escaleras
sin más estaciones que la tapicería del parpadeo
sin más desorden que la desnudez incógnita de la yedra del encaje
asistida por el murmullo del remanso.
Y, en esta sombra sosegada del azúcar,
el instante se queda con los nombres,
¿es fábula o alegoría la semilla blanca
que brota de la propia esperanza?
—Yo digo que ahora, el equilibrio es una conquista que nos amanece
junto al pájaro ebrio de la cumbre, acaso la propia imagen, naciente,
de esa labor que no admite apariencias, ni soslayos.
Ya somos dos, el mar en un solo. Somos dos en una, la túnica de las aguas
el espacio donde sencillamente los meses encuentran su acomodo,
para no inmolar los propios sueños:
entre el surco y el camino, la rama envuelve la trasparencia de los brazos,
y sin reserva, todo lo lejano tórnase cercano con la complicidad
obediente del espejo, con el mismo entusiasmo con que la memoria,
da paso a la luz creciente.
Ahora crece la mesa sosegada sobre lo que antes era poyetón de sombras.
Frente a mí, el sembradío de la honda mañana,
este ver el tiempo mirando el arado, confiado en el pétalo maduro
de cuanto puede hacer la travesía al vencer el humo y la cruz.
Jamás el caos tuvo la autoridad para humillarnos:
Lo sé ahora cuando se abren los zaguanes del resuello,
lo sé ahora cuando en el vestíbulo de la ventana, se asoman las trenzas
del buen augurio;
a cada paso, sin embargo, resguardamos la esperanza,
como una faena diaria en el instante de la lluvia, como esa voz alta
en el pecho de la linterna: petrificado el goteo,
el faro del viento en la piscucha del suspiro, vos toda la música en la sien
de las campanas, anillo de la parábola en el pulso.

Barataria, 07.XI.2012