lunes, 31 de diciembre de 2012

CANDELABROS DE LA NOCHE

Imagen tomada de la red





CANDELABROS DE LA NOCHE




hablo de las aguas debajo del tacto que circulan derretidas  golpeando los huesos el humo corrompido en el olfato con sus extensas rodillas de lágrimas los candelabros allí con su tos golpeando las pupilas y el grito muriéndose en las tumbas: más allá el ombligo de la intemperie entre alambradas como si llorara extraviado el vinagre de la desventura o los dedos de las raíces arrancadas del lamento  allí en su más puro estatismo cae húmeda la lengua de los pétalos el pino hundido en su corteza de luto y los andenes sacudidos por tantas heridas y cicatrices ante tanta sombra amarga en la garganta la noche se apodera de las ramas del desvelo y de este cielo de bóvedas oscuras —entre tanto poderío expirado la luz yerma cede sus carretas al pez fúnebre de mis costillas entonces toca fondo la embriaguez y esta sementera de la muerte donde brota el escombro hacinado de los altares inmóviles de la ráfaga de los ataúdes no hay en los semáforos sino telarañas y opacos espejos y niebla en la epístola de los cristales y trajes oscuros donde se esconden los carruajes del drama del estrépito muero en medio de estos cirios insaciables: sabes que la oscuridad es densa e inevitable y que sus acendrados andenes me obligan a cargar el equipaje para no demorar en el sendero del viajero que se adentra al océano —en los ataúdes la memoria drena los ecos del taladro que perfora la última fotografía de los sueños: por un momento tropiezo con los nudos cósmicos del inminente aerobismo del escalofrío (quien qué se aleja de los días póstumos deja de pensar en los juegos transitivos del espejo en la máscara favorita del paracaídas mamá también haciendo conjeturas en el vacío frente al espejo rupestre del horizonte cada vez menos visible desde este ángulo obtuso del bostezo) algo sin duda galopa en medio de los huesos: son las funerarias que trasladan a los muertos son los muertos de trenes sin pupilas son las bicicletas que flotan en lo indecible del rincón guarapo del destino es ese otro hospedaje donde mueren a dentelladas los colores los códigos polisémicos de la ceniza la campana sorda de la náusea en el mausoleo de los tambores de la ceniza —hay noches que son rotundas: en la redondez de la sal la onomatopeya del cuchillo perforando las esquinas de los metalenguajes ya no suspiro ni aspiro cuando ya me ha inmolado mi propia demencia al punto de volver leve el vuelo río abajo del tizne multiplicado —huye ahora de mí que el azogue me viene en ráfagas y oscurece el aliento y la caverna que me habita huye de mis desiertos huye de este aire viciado de los espejos huye muerde mis orgasmos y luego vete de este cementerio de sombras…

Barataria, 20.XII.2012


domingo, 30 de diciembre de 2012

TEXTO PARA OLVIDAR EL DESPOJO

Imagen tomada del FB de Oana Paraschiv  






TEXTO PARA OLVIDAR EL DESPOJO





pongo sobre la mesa el pan exacto de las palabras: alrededor del perímetro de la mesa la erección del manual del almanaque Bristol el desafío de los juegos en la mañana hacia el cardo que guarda el aliento a través de los andenes es inútil la libertad el frío y los sueños las tantas hojas y postales en estos días de despojos: amanecen los grifos con gotas amarillas de punta a punta las víctimas de los neumáticos me saludan es una tempestad como la sal en el revuelo de la espuma de la mar que horada mi arcilla entre el absurdo que a veces tienen los vilanos el pájaro colgado en las vitrinas del sexo siempre mis sueños han estado destinados a una travesía de ceniza ahí penden todos los objetos posibles del tabanco los jugos gástricos del grafito y las herramientas de los jardines si algo es cierto es el pájaro de tinta que hay en mi cuaderno las mañanas sin camisa de mis animales domésticos el tráfico que a menudo suele ser mayor a una catástrofe a veces sonríe una nube sobre el falo del horizonte siempre pienso en lo comestible que resulta el delirio a ciertas horas el albedrío es sólo un desierto de heces en la cabeza quito el cuadro colosal que cuelga del vaso de agua: los tibios recuerdos en la paranoia del tabanco ah la memoria hundida en los relojes o en el tintero estirado de la almohada hay cierta fijación en la mujer que ve telarañas en las semillas que germinan debajo de las sábanas todo es así de hosco en la hambruna de los cuervos  usted lo sabe cuando ve las muecas oscuras de las puertas y el tobogán sube a las zonas prohibidas a menudo  las últimas del pavimento  sobre los huesos imantados de la liebre de hecho al unísono del aletazo la incandescencia hace  cúpulas de pólvora en el ombligo de la noche me gusta el alambique de la libertad sobre todo cuando se retuerce en sus propias contradicciones cuando apenas es un laboratorio de ceniza y cualquiera quiebra el plato del horizonte en la fogata de mis años un día me propuse buscar todas las acepciones que tienen las palabras: fue tarea titánica ligar el aire a mis aspiraciones todas las aguas limpias a mis agobios oscuros así que decidí reír ante tal osadía de enamorado insipiente desde entonces he tenido que rendirle cierto tributo a los fósiles a mis restos y a los restos de las ventanas al vaivén de la hamaca de los ojos en medio de tanto paraje sombrío en el fondo son innumerables los abanicos del índigo que hay en mis dientes las ingles rotas del candil las piedras que secretan zapatos hostiles y arrancan inusitadas lenguas cuando decidí escribir me topé con un problema: ignoraba que la tinta es indeleble y que la herida de los sueños es demasiado honda y no cauteriza en un poema por eso sigo celebrando los cataclismos en mi boca no obstante en la comarca es necesario aprender a respirar  entre los tiliches de la habitación más próxima…

Barataria, 25.XII.2012



sábado, 29 de diciembre de 2012

RETORNARÉ SIEMPRE A LA SOMBRA

Autor: Egon Schiele Winter Trees [Tomada del FB de Ars Aestetica.







RETORNARÉ SIEMPRE A LA SOMBRA




Ser cien veces más sombra que las sombra
Ser la sombra que retornará y retornará siempre
ROBERT DESNOS




retornaré siempre a la sombra  seguro de haber agotado todas las probabilidades del fuego poseso de la túnica abisal de los huesos siempre con el equipaje listo para quedarme o irme casi he perdido el cobijo de la noche y los zapatos la caverna a media luz de los candiles allá las bocas heridas del tiempo no un cielo de leche perfumado por la risa desde el miedo imagino las sombras contrarias al miedo ¿hacia qué camino nosotros los oscuros de siempre sin el beneficio de encontrar el atajo del cierzo? ¿en qué flama la saliva ilumina el espectro de las sombras,  la piedra que acecha en la almohada, la puerta del alma que gime en su cueva?  llevamos días con el sueño colgado en los ojos días abominables como el hollín del terror días crispados de horribles desafueros: todo lo irreal se vuelve real en el sueño en el comedero de dichos sueños los vestigios de la ceniza y la sangre las historias divididas agonizantes del invierno en los capiteles del aliento después del viaje regreso a las sombras a las mismas que fundan las arpas del día a la arruga sin cicatrizar de las palabras: me resisto a la salmuera horrible de los bueyes a esa lengua lamiendo el último aire que nos queda sin embargo hay designios y propósitos: eso lo sé cuando la ilusión queda invalidada en la trastienda de los pensamientos el sentido común me dice los peligros antes de cruzar el puente antes de que el gallo proclame otra vez sus menudencias antes del ahora genésico clavado en las sienes de tanto caminar sólo aspiro a ser sombra bastaría prescindir de lo inútil pero el agua hierve en los troncos quedados de la tristeza en la boca de los meses soy empírico espectáculo lo sé cuando me desconcierta lo difuso al final acabaré con mis harapos y la ebriedad náufraga de mis calcetines junto al río soterrado de las rodillas de la tarde sé que es inmenso el camino del globo terráqueo por eso acumulo el movimiento de las alas y le quito la parálisis a la altura de la fosforescencia de mis zapatos aquí cerca del fin del año empiezo a quitarle también la herrumbre al alambique hasta la eternidad fecunda del horizonte con sus juguetes para párvulos: no dudo que los días negros se visten de blanco y viceversa y la alegría de las ventanas se deja acariciar por la rudeza de los moscardones  por las escamas de los peces al trasluz de postales ahogadas ¿hay escaleras para subir a las mejillas del viento? ¿puede la desnudez dar fe de los tugurios del alma? ¿muerden los cuervos las esquinas de la espuma y la camisa de agujas de las sombras? por suerte en las estaciones es mi sombra y otras sombras juntas las que multiplican el desorden de los ojos las estatuas devoradas por los pájaros es tal que lo inminente  ya empezó:  el incendio del tiempo con sus carrozas fúnebres…

Barataria, 24.XII.2012 


viernes, 28 de diciembre de 2012

FUEGO ENTERRADO

Imagen de André Cruchaga





FUEGO ENTERRADO




El tiempo que no has vivido
no sabes a lo que sabe.
JOSÉ BERGAMÍN




abajo del poyetón de la intemperie todos los días del fuego enterrado cada centímetro de lámparas el nixtamal y la piedra de moler del infinito el tapexco y los residuos de la sobremesa: todo debe aligerar su huida del traspatio las ventanas concluyó el espectáculo de la caída de los días eran inminentes los disparos de la noche y las divagaciones giratorias del abanico al trasluz del hormigueo  de aquel vacío interminable de fuego adusto:  cada quien muerde a oscuras el alborozo de los callejones y reinventa las indiferencias el muro hundido de los ídolos que no respiran sino en la deshora de la dirección equivocada de las puertas: así hubo de tragarse la historia todas las piedras calladas de la almohada las fachadas los símbolos de la indigestión y el oprobio insustancial del firmamento  si bien cada día era pronta embriaguez luego pasó a ser humo toda la ostentación de la luz en la boca si bien amanecía el cierzo en la ventana del día a día eso pronto se convirtió en lo que era: un aprendizaje de suplicios y cuchillos el carbón ardido del tiempo ya pasado el horizonte sin relevo ni aurora el río de la muerte al que yo esperaba todos los días no era  pues  la alegría compartida sino el responso anticipado de la noche la voz amarilla que en un instante perdió lo que era ¿dónde están los límites de la boca cuando todo dejar de ser despierto fragor?  aquí  ¿hacia dónde desdibujamos la risa las variables del aliento enajenado por la falsa prosapia del entendimiento?  ¿habremos de honrar después de todo la desnudez y los pensamientos inoíbles de los jugadores de póker  con un vaso de coñac a la diestra del diente del olvido? detrás de las sombras los huesos [vos] sin duda en la maroma del viento con tu última soledad con los ojos de pétalo marchito sobre el desván de la cuna yo difícil de  ser mudo cuando se avecinan las colillas de mi vecindario y la herencia triste del estrépito —el mío aclaro— el que se quemó en el manantial del sinsentido de la brasa de la contradicción en el páramo inacabo del espejo hoy vuelvo —siendo lo que soy— a las palabras del viento y no me fío del rostro generoso en salmuera que de eso ya duele el mar en los ojos todo pudo ser caudal pero no fue todo pudo ser luz perdurable pero no fue nadie camina sobre el cráneo de la herrumbre ni puede ser tan expresivo en la oscuridad  siempre es breve el respiro: el día comienza sin fatiga el pétalo siempre es joven en los sueños el alba es joven aún como para mutilar sus alas el río no yerra al menos que alguien subvierta su cauce la piedra está allí vasta en su dureza y no hay farol que dure cien años sin que deba cambiarse regreso intenso a la vuelta de la rama la hoja en movimiento me convence del tránsito hoy abro la espiga cárdena de todo lo que tiene sentido ya no la ceniza en pleno mediodía acompáñame luz en este recorrido del alma…

Barataria, 21.XII.2012


jueves, 27 de diciembre de 2012

RAÍCES INCANDESCENTES

Imagen tomada de Cotilleoblog





RAÍCES INCANDESCENTES




A tientas con un jarro de atasco casero
por el agujero equivocado capaz de romperse un diente,…
PERE BESSÓ




gira el aliento afilado de la sangre alrededor de las raíces de la incandescencia en cada hoja disuelta de las ramas del sonido la página quemante de la lengua los sonidos que maduran en el follaje  [vos] la sílaba pulverizada en mi laberinto la planicie de la llana de los albañiles en el aquí del pájaro que se incendia en medio ahora de la sombra del verano entre un árbol y otro el ojo abierto del sexo de la ventana hacia el ombligo giratorio de la flama hacia donde aspiramos la otra costilla del poema   hay formas que consumen las raíces las hunden las ocultan:  el puñado sepia de la hojarasca y el grafiti del aliento en las redes de las nubes que de pronto se vuelven peñascos de sombras gruesas manchas acumuladas en las mochetas del horizonte  sólo di que vamos al ahogo petrificado del aliento al altivo fruto donde ni siquiera las oblicuidades son propias ( cada vez acribillamos la densidad de los ijares  la quema de las lámparas y el hierro forjado dentro del día ante lo inminente hasta nos olvidamos del arbolito del lenguaje  desmoronamos lo interminable al otro lado del zaguán tocamos los vacíos del aire  el ojo sólido de la aldaba que nos hace repensar el tiempo con sus pedazos de noche) ahora sé con certeza que nunca de nuestras raíces esa sed hacia dentro de la historia el revés habitado de las ramas el follaje donde crece el pan desnudo los cuchillos del fuego los triángulos obtusos del sol y el [vos] subvertido en las esquinas de la semita mieluda de las azoteas  entre nosotros crece el tiempo líquido tendido en el repello de las paredes en la buganvilla sonámbula de las alacenas camino a la almohada del vacío la memoria desde luego hace lo suyo: crece el telar infestado de sexo aumenta el sonambulismo de los espejos muerden las uñas en forma de cuchillos pululan los albañales de la vegetación hasta el punto de hacer de los mentones y la boca y la lengua un trapiche después de todo también nosotros traficamos con las sombras de los médanos con la sal y los ataúdes con los antros y las putas a la deriva con los andenes de la ciudad chorreando de retórica con todo el amanecer y las sábanas ahogadas en el desgarramiento nómada de las manos siempre volvemos al mismo lugar:  al muelle del nosotros mismos con su baratija de emociones a la luz y a la sombra de los estantes como la explosión de la Bolsa de valores en un día halagüeño  como el presente tocado por un martillo vamos y venimos cortados por los sueños ¿hacia dónde se dirigen las concavidades del calendario? de seguro al poema quien es quien paga todos los ahogos igual que los zapatos gastados del delirio…

Barataria, 19.XII.2012



miércoles, 26 de diciembre de 2012

MATORRAL DISPERSO

Imagen tomada del FB de Georgeta Tudora






MATORRAL DISPERSO




disperso y trascendido todo el matorral de los últimos ecos del resuello donde ya nadie más alumbra después de la tormenta que sacudió todo lo audible hasta dejar postrado el pulso y seca y devastada la garganta sin ninguna posibilidad de certidumbre ahora bajo una noche de graznidos el movimiento lúdico de las hormigas en la hoja fortuita del silencio juro que en los tiempos venideros caminaré descalzo en las aceras sin la zozobra de la piedra en mis calcañales porque todo lugar habrá sufrido transformación en mi pecho: tampoco será necesario esconderme bajo las siete cabritas cercenadas del cuento ni tendré necesidad de cuidarme de los cielos falsos de la montaña entumecida en los goznes de mi respiración en el infierno de tus piernas los antiguos sofismas de siempre la llave invisible de la transparencia siguiendo al chupamiel del herbario de la bestia que soy yo al margen de la civilización en realidad la saliva es cosa vana como lo es el gozo sin recaudo atrapado en el pescuezo de la noche me gustaría tomarme en serio el ojo sobre el ombligo del delirio pero de pronto la realidad se impone a todo dictamen de la fantasía:  en esencia sólo me llega el zumo extraño de los días de cuarentena la extraña incoherencia de la sed y el desollado invierno de la esperma en el matorral sacudido por la niebla que queda después del baño sauna  del fuego diluido de las cordales al final creo que pensar racionalmente es terrible yo no puedo hacerlo tristemente porque en mi habita la ignorancia de las campanas y el ojo limpio de mosquitos y el mal de ojo en torno a mis resuellos de Ícaro languidecido los viejos pétalos despeinados del hollín en el tabanco el olor a canela cabeceando en la mesa y aquella mujer frívola aunque a veces delirante dentro de mi lengua atolondrada juro que sueño en los rincones de sus axilas en su vientre dispuesto a caminar en  mi vigilia en la pira reluciente de los puntos suspensivos: dentro del arca de la noche sangran mis costados y bebo los huesos de la noche el espejismo del ijar es un ventarrón de éter o azufre luego alguien me dice: (“La búsqueda interior no te hará un solitario. Qué difícil hablar y más oírnos los unos a los otros. Y mucho más compartir —sin premisas— la vida, como se oye comparte el tedioso mosquito del calor tropical con la puertas abiertas mientras la anciana espulga al muchacho más sabio de la casa y las loras anuncian que la soledad no existe,”…)  después de todo sólo me toca desvivirme en el ala del inocente velero que busca comida y aunque la espera tulla el hervor del trasiego yo sigo en este matorral disperso al borde del abismo porque a fin de cuentas nada pierdo cuando ya el convite sofocó toda ternura

Barataria, 17.XII.2012



martes, 25 de diciembre de 2012

LAS AVES SON LENGUA DE VELEROS

Imagen tomada de taringa.net





LAS AVES SON LENGUA DE VELEROS




…embrutecí de ti, por
esas dos rodillas
que guardaron todo el portento…
GONZALO ROJAS




yo no sé si después de todo existe un balcón para los veleros y dientes para masticar la espuma que enceguece durante estas largas noches de vigilia no sé si después de todo moriremos un día cualquiera junto a las ratas de lo oscuro hirviendo en el soslayo del guacal de peltre de la orina del ojo pardo de la muerte  no sé si las aves de corral ronronean como los gatos del tugurio a merced de las inmediaciones del retrete no sé si partirán las golondrinas de Bécquer del sitio donde el perico muerde la jaula y pide la fruta del sexo amotinada en el tigüilote del barandal de la esquina de las estrellas no sé si es necesario perseverar en la cuarentena de la mata de majoncho  junto al nido abandonado de los ratones llevamos días pegados al taburete del silencio sin pronunciar palabras salvo el nudo de las sombras mortíferas: la ciudad ahorcada del pubis en el entrecejo  como un surco de fuegos degollados por el deseo infinito de partir hacia el mar a un territorio diferente a las latas de coca-cola o a los neumáticos de la firestone no hay vida en el espejo sino dos sombras oscuras que el tiempo vomita no hay andenes diáfanos por donde caminar sino zapatos avergonzados de tristeza y pudor por doquier hay bocas ennegrecidas  como el galope negro del tabanco en medio del hollín del aullido: escombros del blues querido en la cuchara curtida de la ceniza de la olla de barro de los muertos pese a todo mi oficio es platicar con las ventanas morder los zaguanes de la ceniza trepar las agujas de la acupuntura hasta desertar las toxinas de las calles  la sábana saqueada de la esperma  mi oficio tal cual es desplazarme a trote limpio de la cabalgadura del ciempiés de las municiones de la respiración al punto de morder la dentadura del vértigo pero como Lorca no estoy aquí para ver el cielo simplemente sino para recobrar mi anteojos y mi espíritu perdido en la atarraya de las telarañas en la alambrada cinematográfica de los hidrantes sin posibilidades de regresar el reloj al punto cero del huevo empollado después de todo en el fermento de la piña colada del perímetro sólo las aves son lengua de veleros yo apenas la mueca de las luces de bengala de la horda del semen en el antebrazo de las colillas sólo las aves saben amanecer en la diáspora de la carta sin cuchillos que escribe el viento y nunca lloran en el tacto amorfo de las ambigüedades el árbol de la piedra tantea el horizonte a ras del suelo apesta la tormenta…

Barataria, 14.XII.2012


lunes, 24 de diciembre de 2012

INÚTIL SILENCIO

Imagen tomada de codivergencia.blogspot.com






INÚTIL SILENCIO





En ausencia de la voz, la cárcel cerrada del aliento. El cántico
que huye de los sentidos, la pared cerrada de mi tiempo.
Mientras se va el ansia en el suspiro, un perro ladra las deshoras,
allá entre guijarros y arbustos.
Si bien después de todo el silencio resulta inútil,
algo quedará aunque la lluvia lave los andenes:
la Nada siempre ha sido mi trofeo más preciado.

Barataria, 12.XII.2012



domingo, 23 de diciembre de 2012

MONÓLOGO EN LA NOCHE

Imagen tomada de fondosescritorio.net




MONÓLOGO EN LA NOCHE




En la pasión de la noche, sea la luz viviente mientras muero.
Sea el fin de la sombra en el hacha, la atarraya con olor a peces,
sea la guitarra sobre las densas aceras de las algas,
sea tu voz,  —la sombra marchita de aquélla espera—
sea la espuma que llega hasta las arenas con pisadas anónimas,
sean los golpes de pecho como el ventanal que asoma
equidistante al deseo.

Voy contando todos los ojos colgados de las horas que pasan,
—en la ilusión ya no asoman las retamas blancas—
me quedo junto a la fragata de la niebla a la espera del cauterio,
quizá la hipnosis del alborozo,
me brinde el cordaje necesario para amarrar las anclas
acurrucadas de la sonrisa de otro tiempo.

Entre el braceo de la concavidad oscura, ¿para qué la aguja violenta?
¿Acaso no es suficiente tanta interrogación nefasta?
Soy un viejo que sin embargo se remoza en las campanas:
en el pecho endurecido llevo un alfabeto blando de aguas cristalinas.

Barataria, 10.XII.2012


sábado, 22 de diciembre de 2012

RESTOS

Imagen tomada de sakkarah.blogia.com





RESTOS




Aún queda en los andenes restos de zapatos amortajados;
junto al acantilado se pudre el atardecer de los suspiros:
allí la boca entre lentos corales,
aquí el suplicio de los periódicos en grises, los ángulos obtusos
del fermento,
la tarde que se ahonda a contraluz,
las estanterías vencidas de los zapatos, el nivel de los ríos en la boca.
¿Habrá armisticio para mi saliva después de experimentar
en el almanaque los días del desorden,
el mecate terrible de los relojes en el cuello?

Yo me permito cruzar en medio de la osamenta de la claridad;
después de todo siempre estoy a punto del epílogo:
sangran los motores del espíritu al servicio de la oquedad de estos días.

Barataria, 08.XII.2012



viernes, 21 de diciembre de 2012

LOS VACÍOS HABITADOS

Imagen tomada de lacomunidad.elpais.com





LOS VACÍOS HABITADOS




Desnuda te creen las palabras, entra el tiempo en la ensalada
de tu ombligo, hacia los misterios de la dentadura.
Así insobornables palpitan las legumbres del vacío, el vestido
de la combustión, la lección seminal del despilfarro.
En tu pecho juego a cazar lo vívido, el redondo tránsito del olfato.

Si con la lluvia crecen los hondos ríos de los recuerdos,
al otro lado del trapo de la gravidez y el vaho, los puentes diluidos
en el jengibre de los negros huecos de mi anhelo.
Desde siempre me tocó caminar entre horizontes despeinados:
el pozo enmarañado de los paralelos, la aurora en las ramas de la noche,
sin más certeza que la voz del mar en el acantilado.

Aquel ámbito fue llenado con ausencias y transeúntes subterráneos.

Durante acostumbrados espejos esperé la claridad y el aire.
Esperé en puerto, rehacer la historia, la niña con sandalias de sol,
la página del viento en el turbante de pescadores inefables:

¿Existes en mi tosca hoguera de coníferas, siempre erguida?

El tiempo nos camina y nos sumerge en el surco de la respiración
sin clemencia alguna: los vacíos derraman el confín,
—de nosotros, sin duda, huyen líquidos los mástiles y el ave
que aguarda que el día sea cumbre esparcida, torrente de ojales.

Barataria, 20.XII.2012



jueves, 20 de diciembre de 2012

NOTICIA DEL DESAMPARO


Imagen tomada parecequevuelvotarde.blogspot.com





NOTICIA DEL DESAMPARO




 “ (…) nuestra palabra, que anduvo nuestro camino,
que murió nuestra muerte,
y que en todo momento descubrimos”
Jaime Sabines.





No creo en la piedad animista sobre todo cuando estoy en la cuerda
floja de actor de circo, de circo jugando constantemente a la ruleta
rusa, tras los días perdidos en la escena última de la absolución.
—Dirás que exagero, pero es que a menudo siento alegría
cuando pienso que vendrá la muerte,
a bailar junto conmigo en la noche. Lo digo en serio cuando empiezo
a contar todas las pequeñas cosas que me rodean:
desde la madrugada voy y vengo, toco la piel de las carátulas de mis libros,
leo el periódico desde las cuclillas de la oscuridad,
ardo gratuitamente en la hosquedad de los escarabajos,
aunque no lo creas, me río del zipper que se remonta a los vacíos.
A la hora de leer los escombros,
muere el concierto del jardín, el violín con nuevo vocabulario,
—todo es una confusión absurda—
el crepúsculo en calma del poema que escribí ayer
en medio de tiliches,
maduro en su prematura orfandad. El desamparo no deja de ser
lápida de ceniza, o paraje de agria saliva,
un juego confuso con letras mayúsculas y minúsculas, con erratas,
y ventanas falsas donde no escapa ni el humo de las colillas cesantes.
Después de todo debo auxiliarme del diccionario
—no puedo repetir ciertos nombres—
ni confundir los juegos sucios del traspatio.
La infamia de los sueños me deja perplejo: la bestia de estos sueños
me hiere con su coz,
vivimos asociando cierta hostilidad, sumando estoicismo a la amargura.
Después de todo ya me acostumbré a estas horas ciegas.
He aprendido a caminar de puntillas sobre la ceniza de mi claustro.

Barataria, 18.XII.2012

miércoles, 19 de diciembre de 2012

SIGNIFICACIONES Y SUSURROS

Imagen tomada del FB de Aurel Sibiceanu





SIGNIFICACIONES Y SUSURROS




Al fin, el goce de lo leve es lo profundo, la sabia ciencia
de la claridad para quedarnos en ella, infinita,
como un jardín alegre de buganvilias blancas.

Aquí, en este viaje de avideces, lo vasto del tañido.

Y es que, en el entretejido del reloj,  estamos interpretando
la querencia, la tinta volcada en la sombra de la página.
 El poema, entonces, es la queja, el vendaval de los metales;
pero también la certidumbre de la desmesura.
En el inminente fuego, el absoluto.
Un día, atentos al susurro de las palabras, nadie nos empañará,
Nadie nos quitará la lluvia,
nadie nos cerrará la puerta,
nadie con su afán de calles ciegas, nadie con un lenguaje atroz,
nadie exactamente como un acantilado.
Llegado el tiempo, todo es proximidad, forma y contenido:
habremos de salvar la fragancia en la que otros sucumben,
habremos de discurrir en la desnudez de la armonía.

Y entonces el poema será la respiración de la vida.

Barataria, 17.XII.2012