domingo, 27 de enero de 2013

BÚSQUEDA DEL OLVIDO

Foto de Rosa Turkita, tomada del FB de Viky Frías Ruiz 




BÚSQUEDA DEL OLVIDO




Donde habite el olvido,
en los vastos jardines sin aurora;
donde yo sólo sea
memoria de una piedra sepultada entre ortigas
sobre la cual el viento escapa a sus insomnios.
LUIS CERNUDA




¿en qué lejanías entierro el eco de las palabras y las cartas y los libros que me trae el cartero? el metalenguaje de la tinta mancha mis poros miserables y cimbra en las sienes sus cinco esquinas de trenes alucino con tantas dunas en el poema: escarba el bullicio de los nombres es casi doctrinal este enjambre del bullicio del ronroneo el zumbido que se superpone en la caligrafía ya no busco más oscuridad a la oscuridad sobre los ríos negros que cruzan en mis sienes quiero transitar en los días irreconocibles empezando desde el silencio conciliatorio convertido en diccionario hasta multiplicar los panes en las criptas (he desollado la idolatría de la tormenta y saltado sobre la cal y las púas derramadas de las aguas hondo y audible el crujido del alma hilo sajado de las vestiduras pedregosos de ese rictus del gemido ríos como un combate fiero el diario vivir del poema detrás de tanta marejada hay ojos cercenados y sitiados por falsos estupores: el camino descalzo del bullicio es fiero) ya casi con mi pálpito putrefacto no aspiro sino a olvidar y a que me olviden: ya suficiente salmuera tiene el aliento y herrumbre el sudor trasegado del tiempo este cuerpo derruido en las telarañas de la entraña la extraña respiración de los zumos llega hasta el sofoco delirante de tantos inviernos sin brújula ¿qué vida no quiere el olvido después de permanecer en el pozo de las incertidumbres fluyendo como la yesca de la ira? ¿qué baba amanece como semilla en los tímpanos ciegos del fuego en estas manos ya de miedo en estos hombros disidentes de los dientes? ¿qué otro mundo puedo buscar en las piezas del rompecabezas en la palidez de los vegetales en este temporal de campanas sumergidas? y es que de humedad en humedad se fue agotando el alfabeto y cada vez esquiva la orquesta de la alegría: en medio del espejismo de los zapatos el resuello de la muerte y así como fue  eléctrico el cierzo en la ventana la tempestad y las espigas ahora sólo quiero borrar los despeñaderos el azufre del rito la ironía del grito en el tizne y aquellos sueños blancos sobre la almohada sin más reniego que el hipo de la tinta  a fin de cuentas (“tomo la tinta del día baño a todos con la saliva del brasero todos son reyes cuando se reconcilian con su materia prima y su muerte hermana el sol desenmaraña al precipicio rescata la aldea que ya no vuela porque enarbola demasiados mástiles”) olvídenme todos los días mientras la otredad me libra de las pesadillas olvídenme del rastrojo y del ojo amarillo del ansia olvídenme de los dominios de los ijares sólo quiero ser ilegible y olvidado: por si no me creen ya estoy en tránsito comiendo en mi propia cripta…

Barataria, 20.I.2013



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