miércoles, 6 de febrero de 2013

BARCO A LA DERIVA

Foto de Luz Da Existencia,  imagen cogida del FB de Abilio Gomes da Silva 





BARCO A LA DERIVA




Ahora ya es más difícil hablar de esto, está mezclado
con otras historias que uno agrega a base de olvidos menores,…
JULIO CORTÁZAR: BESTIARIO




como barco a la deriva las sombras de la nada en el sitial de mi sombra la resistencia del frío de las palabras sobre el oleaje del rumbo que amanece y quiere ser olvido descendemos a las venas de la espuma y extendemos allí los ciegos sueños de las puertas los juguetes con sus tiritantes manos el ojo de la llovizna en torno a las gaviotas es inevitable una melódica al desnudo y los recuerdos imprecisos de un blues los naipes de la sal a mordiscos y acaso también la tristeza con nombre y apellido salta la duda al ver la alta mar en la deriva los cabellos sueltos de la congoja y el hambre de antaño como esa carne doliente de la herrumbre persiguiéndonos como monedas en desuso en estribor yo y el universo: juego a los días sin rumbo como el reloj que se atreve a cruzar las rendijas intensas que dejan las colmenas en su atrio de leche amarilla (soy todos los sueños y todas las alas en esta salada lengua del fuego  soy oración y pánico entre tantos huesos líquidos soy rostro que se abre a la vorágine soy sumiso al azúcar aunque reine lo amargo aunque bullan despiertos rostros de sangre aunque las manos se agrieten y las adornen los moscardones: aprendí a contener el aliento ante los pernos de los féretros) entre hundirme en las aguas y recoger las migajas de los días no hay mayor diferencia:  hice de la mendicidad una profesión digna hice de los bolsillos solitarios vagabundos duermen las alcantarillas junto a mis axilas el acto de la vigilia ha hecho del sonambulismo escaleras fugaces  a través de las cuales transitan extraños parpadeos  he llegado al punto de reírme ante mi propia identidad sí de reírme pues qué otra cosa puedo hacer cuando ya encanecen los puentes y me toca platicar con el mundo a través de mis monólogos: el bien de la conciencia sobre una lágrima el devenir dubitativo del espejo sin auxilio la navaja del témpano en que se volvió el alba o la perenne lluvia del pesimismo como las lágrimas artificiales de neblina en la historia de mi propio hedor huyen los troncos de las estrellas lame el pez negro de la muerte las esquinas enjabonadas del delirio aquel cielo-mar en las palmas de mis manos  no sé si existen otros pronósticos para leer el crepúsculo otros periódicos con nuevas historias otras ideas sin zapatos sucios: en las ramas del traspatio de los sueños el crimen denso de los expulsados del Paraíso: allí cercenado el paisaje y desenfundados los bostezos o si se quiere el pavor de la memoria como un fantasma de otoño en el pálpito a la deriva de la sed y del ya nunca desatados cae el infinito sobre la sombra de mis ojos…

Barataria, febrero de 2013



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