sábado, 23 de febrero de 2013

SOMBRA

Foto de il piccolo istrione, 
imagen copgida del FB de Hedes Andrea




SOMBRA




Nada para ser real la piedra de la sombra sobre la sangre. Nada tan cierto
como la sombra que habita el desconcierto de un mundo entre telarañas
y escaleras: —furias al borde del muro de la tormenta,
lunas rotas en las aguas de la noche.
cunde la desazón en los caballos fúnebres del viento, en la aridez
del despojo, en todas las pupilas vencidas de los zapatos: ante el mínimo
asombro, las huestes de la muerte dispuestas a derrumbar las estaciones.
¿Hacia qué llanto o sed los leños de las manos, los débiles ascensos
de la memoria,
cansados del creciente desvelo de las arenas? —Ya no seré señuelo
de ávidos ataúdes, ni la grieta del letargo de tus pulsiones, ni la constante
imposible del viento con remedo de ventana.
en una lágrima cabe toda la piel del designio: nunca hay certezas de cara
a la luz, sino exangües palabras de ceniza, ramas incesantes trocadas
en muerte, y tatuajes como espolones de alfileres.
—(Nada más necesario, hoy, que ascender hacia el olvido, el paraguas
se tornó demasiado pesado para el pálpito, sangra la lengua intransitable
del aliento, siempre fue imposible la oscuridad de los días.

—Vuélvete, sombra, a tu habitual arrecife de oscuridades…

Barataria, 15.II.2013 



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