domingo, 17 de marzo de 2013

CADÁVER


Imagen cogida de foropicos.net





CADÁVER




Soy “el cadáver que habla por la boca de la herida”, el cadáver oculto en la palabra fugitiva, la medida ciega del Dios que amanece en mi boca, esta historia abriéndose en la marcha del vértigo y la noche. —“¿Qué es sino el tiempo abierto, entregado a lo efímero, a lo incierto, con que ahora la modernidad de Segismundo reclama el reino? ¿Qué mejor rastro de una modernidad aleatoria, pero viva y libre? El “cadáver que habla por la boca de la herida” —como esa otra “funesta boca” en que se engendraba la noche, y que se abría en la cueva—, no sólo le muestra al rey derrotado la alegoría de la ruina, la destrucción y la decadencia. También le señala, con una ambivalente sonrisa, la resurrección del otro fantasma que ahora gobierna.” Se quema la noche que perdura en mi aliento, el alarido del tambor y las trompetas, el deseo de multiplicarme en bestia funesta en medio de todo este follaje.

—¿De qué frutos ciegos me viene esta extraña pesadilla?
¿Acaso, también, los fuegos inasibles se tornan oscuros ríos en el balcón
negro del mundo?
Dejo mis viejos pantalones para la subasta postrera de la ficción, a fin
de cuentas, en el entresuelo, los sótanos son otra fantasía de esquirlas.
En mis vísceras ya se coagulan los sueños, cerca está la palabra yerta;
otros muertos, la hoja aterida desuellan mi alienta; otros vacíos, los que nunca
dije son ciertos, a la hora de temblar en los significados.
Voy ciego como van todos los muertos tanteando sus propios candelabros:
—deletreo mi propia noche invisible— el delirio de ya no ser carne doliente,
sino el polvo de andar entre la vida.
Todo el dolor y las campanas, las aguas, aquí, en esta aldaba del féretro,
El pulso que se perdió, quemados caballos del resquicio…

Barataria, 10.III.2013

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