lunes, 22 de abril de 2013

FARZA

Foto de Sunt roman, deci pot, 
cogida de Fb de Pop Luminita Mirela 





FARZA




He visto las buenas y malas costumbres: mientes justo a la jerga de tus días mientes con la atrocidad de la infamia  llevas un suburbio de sombras en cada ojal de tus ojos, de la boca y entrecejo sale la descorporeización de las cosas todo harta: la ceniza que brota de la miseria la otra cara horrenda del espejo ¿hasta cuándo dejarán de perseguirte tus propios demonios y dejas de verterlos  en cada palabra de infiernos que pronuncias? (el cielo y la tierra me saben a carnicería) hay otros desfiladeros donde puedes arrojar tu sed de maleficio no puedes apedrear los nombres y lo zapatos no puedes andar con tus cadáveres en el pecho ni ponerlos en manos ajenas (nunca tuve buenas noticias al menos no lo recuerdo) los días se gastan vencidos por tus manos ¿existes? no creo que no existes la paranoia te sucumbe el deseo de ser alguien te desvive supura de tus poros el insulto vas siempre con tus cuencas vacías e imaginas que todo el mundo está en tu contra vives en un absurdo de ciénaga sueñas ríes tu sonrisa es otro cadáver que deambula por doquier ¿dejarás de andar en lo inmundo? te veo arrastrada en espiral con tus propios vacíos allí en tus transpiraciones el drama convertido en hacha inexplicablemente como una cadena oscura al cuello: te asfixian tus propias obsesiones ¿qué verdad hará verdad tu máscara el antifaz en el que guardas tus días oscuros la miseria que derriba tu juventud el lupanar de tu inmoralidad la mierda que te muerde el hígado?  es triste herirte y que me hieras deglutir la lentitud de los brebajes el alimento de la fanfarronería: tu propia y pálida desdicha tus sensaciones de delirios al borde de las esquinas de tu infancia (seguramente la noche te cobra todos sus muertos porque vives en los pensamientos de la medianoche caminas aúllas atraviesas las calles como perro con rabia te metes y no sales de ciertas fotografías te alimentas huérfana de los ojos de los demás urdes feroces esquinas de tabaco te arrimas a la cúpula de otras manos a los techos de al lado vigilas espías vacilas sé que estás huyes y rehúyes  te metes en la polilla de tus anaqueles apenas tienes tiempo de devolverle al horizonte su lozanía) ¿hasta cuándo? ¿hasta cuándo tus propias demencias? ¿hasta cuándo entonces la pústula en tu pecho? ¿hasta cuándo tu dedo inquisidor tu adhesión a paredes oscuras tu sexo de infierno?  simplemente es triste ser la sinfonía de la zarza fétida ruina de taburetes sombra resignada a la blasfemia  (también se muere por estas calles de la sombra) sé que seguirás escupiendo tu propio veneno sé que jamás te seducirá la nieve si acaso la alcantarilla con sus larvas fétidas si acaso la lluvia manchada de fuga si acaso tu propia demencia en el hollín prostituido de tu alcoba si acaso el falo del cadáver sobre tu lápida… (perpetúate en la grieta de tu propio dolor sigue con tus monstruos purificando los periódicos)…

Barataria, 12.IV.2013



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