miércoles, 24 de abril de 2013

LIVIDEZ POST MORTEM

Imagen cogida de internet




LIVIDEZ POST MORTEM




Yo solo tenía una libélula en el corazón como otros son hermanos del vértigo
y llevan la aorta de las constelaciones acogida en sus sienes.
JUAN CARLOS MESTRE




Mueren los días los fuegos minerales de la ternura mueren entonces los peldaños de la escalera todas las batallas libradas por la voz  la niebla que desciende como un imán hasta los poros ese extraño lenguaje del bostezo: muere lo de siempre en pequeñas obleas de angustia (vivir entonces es caminar solitarios a través de aceras infinitas donde nadie te ve salvo la humedad o el conglomerado de los ascensores) ¿dónde está la voz que sostiene los imposibles?  muero en el estatismo de la orilla mientras llega el agua a la sed mientras le busco otro nombre a la ceniza ya he sido ungido de incendios para mi propia muerte me quedo aquí en el subterráneo del poema hay un invierno de increíbles rescoldos (la flama es pura como el aire que crepita en la tinta nada es extraño cuando es la piedra indócil la que perpetúa la primavera nacimos del prodigio del deseo la orfandad es el pesebre de mi muerte la niebla entre el girasol marchito el alfabeto del agua en la carne consumada por el viento) —¿hacia dónde va la palidez de la brisa  este post mortem de ala y sombra  el ojo ciego de la tumba que no escapa  del frío a quemarropa de los candiles? Ya me cansé de andar largos centímetros de tiliches: desangré mi espiga en acequias purulentas abrí desde mi ventana los combustibles de la transparencia aprendí —claro está— que los días tienen llaves y que uno puede lavar sus penas en un lavabo para después ser la flor blanca de una bacinica o el destello de un retrete el doble pulso de la piedra y el aire la maleza del zodíaco en la garganta  (uno advierte el pus  hasta que brota ese chorro amargo de larvas  hasta que el dardo se volvió insoportable:  hay estampillas grises colgando de las paredes de la niebla ¿alguna respuesta para toda esta eclosión? ¿de qué inusitado lenguaje quedó flagelada la carne del poema? —sólo respondo con el abrigo de mis espejismos tierra filtrada en mi nombre  negado y vulnerado por tanta espera) en el corpus de la turbación feroz el jaguar póstumo de la voz amarilla de la memoria es extraño meterse uno en los anillos de la quimera en la imagen y la semejanza lo irremediable del fuego  el perenne hervor de la saliva el alborozo invencible de la muerte y la pala que tenaz escarba  en el último itinerario de la lámpara —desde luego si la tumba es mi morada  qué más puedo pedirle a las antorchas  qué más gruta que el cuaderno espeso de mis respiraciones:  uno aprende —sin que el sollozo también se amortaje— que es júbilo también la voz apagada que es música el pulso consumado  irrepetible como el primer suspiro del orgasmo en el agitado destello de las relecturas  después —sin alarde alguno— todo seguirá siendo noche o día y allí en ambas caras de la moneda habrás de ver mi sombra con tu mueca pudibunda después la conciencia hará lo suyo (yo ahora me he liberado de mi propio cautiverio: asciende súbitamente el aliento al anunciado sombrero del rocío)…

Barataria, 17.IV.2013


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