domingo, 21 de abril de 2013

NICOTINA

Imagen cogida de la red




NICOTINA




La nicotina también es un río que conduce a la muerte al menos así reza en el humo apagado de las campanas cada nube negra esparce zapatos calcinados y fauna de una sed de no sé qué estanque ebrio voy en medio de trocitos de hojarasca trepo a los años sombríos de mi voz bueno también regreso a los años de mi infancia al dorso del témpano de las estrellas y a las palabras que empezaron a curtir mi piel (siempre creí que alrededor del aliento habían adioses y resplandores que la fuga no los haría permear  de pronto todo reverbera en palabras sombrías —sé que fuimos expulsados de nuestros propios cuerpos— hacia la adustez exacerbada de la sombra nuestra sangre se corrompe en los molinos de la sequía el grito deja ecos de extasiada geometría ¿dónde caen las monedas cuando la lluvia moja las pupilas? —quiero preguntárselo al filo de la almohada) vivimos entre extraños témpanos de estatuas a oscuras en la sordidez del vinagre gastando las colillas del azogue mordiéndonos en el acodo del espejo  descendemos sin pudor al humo postrero de las escamas de la neblina: ¿dónde está el aroma del paraíso? ¿somos acaso la carne arrebatada para alimentar el olvido el agrito asido de invisibles tactos?  (la carcoma por si acaso es inminente) en el semblante y como una vieja leyenda  las córneas funerarias de las cataratas el tránsito de la roca que nos extorsiona (siempre he sido hijo de la muerte) nadie detiene esta cascada en espiral de la escarcha nadie sabe más que el viento cuando sucumbe o roza los límites de la pelvis  (en realidad nadie entierra a sus muertos los entierran otros) conocido es el ojo que muerde las vestiduras —yo dejé de ver cuando me perdí en la superficie de las planicies móvil zigzag de las aguas trepando a mi garganta (la memoria a menudo de torna caravana de soledades) lo sé ante el semblante de la usura: esta fiebre de sangrar y morir arruga los dedos de las sombras ¿en qué podredumbre he estado siempre? ¿quién engusanó de automatismos mi herida esta forma de ser de mis pesadumbres en los párpados apenas veo ¿está aquí mi rostro después de la rabia de los espejos? en lo oscuro los mismos rostros de la oscuridad: el murmullo nefasto de las estaciones la sapiencia del embudo las cáscaras de la insania y la lengua en su batalla de alfombra donde uno pone lo humano la batalla del humo en la raíz de las palabras el clima seco de las ansias: sin quererlo tuve que aprender a caminar entre la tristeza y el rostro a plazos de la demencia ha sido un temporal de granito en el ala: sin duda la nicotina permea hasta el último poro de la ropa (sólo la perseverancia ha podido librar esta batalla adusta: reírle al enemigo y ponerle azúcar al ventanal de sus pensamientos) por cierto las lámparas en medio de todo este caos hacen el trabajo de una epopeya…

Barataria, 12.IV.2013


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