miércoles, 3 de abril de 2013

OBSESIONES

Salvador Dalí




OBSESIONES




He venido para ver los muros
en el suelo o en pie indistintamente,
he venido para ver las cosas,
las cosas soñolientas por aquí.
LUIS CERNUDA




aquí sueño cuando llega o parte el viento el viento con la manía de los escapularios las cucharas erráticas en el recipiente del azúcar decía Robert Graves: sólo verdad pueden hablar los muertos aún en contra de sí mismos…  yo me quedo con mis pensamientos erráticos en las mañanas destruyo todas las febrilidades anochecidas ¿alguien encuentra placer en las comedias? desde el oficio de la noche el taburete del oficio (en la lucha de contrarios también existen las caricias sutiles aunque ello parezca extraño) han pasado tantos años que terminaré olvidando —de hecho ya olvido muchas cosas— la negación de la devastación de las aguas en el aliento ¿alguien juega a escapar de esta vida que llevamos?  siempre busco la luz para ver mis oscuridades y claro nunca se regresa al mismo sitio la prueba está en la pérdida del equilibrio de qué identidad hablo en voz alta pero a oscuras un minuto es suficiente para ver mis pupilas en el espejo antes de entrar a la madera antes de acertar en mis propios presagios  detrás de cada sombra hay extrañas identidades siempre está la sensación íntima de que día a día perdemos algo las monedas en desuso el crucifijo con sus paredes de sombras la ebriedad o el delirio al que nunca escapo (me quedo  aquí creyendo en tantas cosas que ignoro toda alma racional consulta a esta sabiduría diría San Agustín algo se enseña con las palabras cuando las palabras conservan la imaginación y la memoria la razón nos libre de las tribulaciones) con alguna frecuencia la vida tiene callejones sin salida: el juicio es algo que requiere de gimnasia —ahora que lo recuerdo hay poetas doctus (terminamos pensando otra cosa de lo que esperábamos)  sí  reconozco que existe un stablishment literario y con ello un absurdo de sofocantes esterilidades y también está la seudo-pluralidad y la seudo-popularidad (por suerte yo no entro en ninguna de esas categorías)  los cenáculos son jerarquías de terror dice Saúl Bellow que los escritores nuestros se han hecho cargo del papel del clero (sin duda el poeta debe tener el ánimo y la voluntad de un asesino) confieso que al indagar se rompen ciertos tabúes romper es creer en la vendimia para engendrar —por eso creo en la tinta del reloj de mi sexo en ese goce de libertad que lo arriesga todo aunque de pronto sólo veamos la silueta de la desnudez de la poesía habrá otras muertes —me digo— mientras veo mi propia muerte en cifras de vértigo en la errática soledad de las inclemencias lamento que los antisépticos bucales adversen los nombres soterrados por la saliva —deja amor que pase la sequía el final nos anuncia zapatos ligeros y un beso de pétalos de orquídeas  guarda aguarda que la noche es un gran prodigio la alta noche amor con manantial de olivos (sal al encuentro de la luz aunque duela) sal de tu sal y hazte puerto los pies también se pueden lavar con el pedernal de la risa que no te desasosieguen amor las espinas ellas son parte del alborozo de la bruma deslízate en el mar como una barca de sueños promisorios (pongámosle engrudo a las quimeras)…

Barataria, 11.III.2013 


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