lunes, 1 de abril de 2013

PAREDES

Imagen cogida de la red





PAREDES




¿Qué pared gime redonda y resbala en la sangre?
Aquí se alzan los ojos convocados, el ave en la asunción de los nombres.
Llueven las aguas vívidas de la tinta. Llueve, hondo, lo irremediable.
(Gime en la garanta el cántaro de la locura. Gime el trazo infinito.)
Cada vez el ojo se llena de urgencias insepultas, —cada vez, —sin duda—
en la ebriedad despiadada de las pupilas.
Aquí el tiempo con la desnudez despiadada del hambre, los dominios
Insurrectos de las sombras, las manos quemadas del sudor.
¿Resisten a las palabras como un piedra en la intemperie? Ante la memoria
el surco del abecedario
y aquella continua oscuridad resplandeciente.
(Cada pared sobrevive a los incesantes días de la piel de la ceniza)
Desnudo entro a ese bosque de grafiti de la noche: hay voces ásperas
acaso sepultadas en el cemento y afiladas bocas de océano.
¿Saldré ileso de este perenne manicomio? —Ahora debo confabular
y, entre el forcejeo, sobrevivir irremediablemente a las mortajas.

Barataria, 01.IV.2013


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