sábado, 13 de abril de 2013

TALLER

Imagen cogida de la red




TALLER




La puerta de par en par, los apetitos a través del umbral.
(Más allá del ojo los pájaros cuadriculados de tus poros: mi muerte
zodiacal, la secuela del designio.)
Después de tu boca, ¿cuántos caminos para olvidarme de la fonética
de los reflectores de la noche? ¿Cuántas palabras juntas
antes de las funerarias? —Voy resbalando en la gota de mi propia demencia,
¿Es el poema la forma de destruir mis sueños, la otra página de mis vísceras
justo cuando los cementerios desenfundan
todos los nombres de los nichos: las relojerías embalsamadas, el charco
de agua profunda del grito,
todos los lugares donde la tinta dobló las paredes de la bruma.

¿Dentro de qué catálogo aúlla el suplicio de los cuerpos, la escritura
como abrigo a la ceniza? —Moriré en el pantano incendiado de tus pestañas,
moriré en las encías henchidas de los sueños, (cada quien cava —lo sé—
desde sus profundidades, la perversión de sus retinas.)

Si algo falta o sobra en el poema, es la vigilia y esta necesidad de oruga
frente a los años duros de los párpados.
Si algo no está escrito (lo que le falta al poema) es el parpadeo del semáforo
para traspasar las obsesiones, el espantapájaros desnudo en el subsuelo.

Barataria, 13.IV.2013


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