lunes, 20 de mayo de 2013

HORAS

Imagen de Micul Prinţ, cogida del Fb de Cezar Paul-Badescu




HORAS




Allá en el ataúd de mi sombrero,  la tempestad del adobe.
(El agua de la noche muerde como tinta de espinas los costados.)
Dejo mis pies debajo de la ceniza, por si acaso. Dejo el frío secular
del pensamiento que haga lo suyo, sin antídotos.
—Me defiendo cada día de los jinetes del apocalipsis —digo cada día—;
de otra manera no podría oír las campanas del mundo invisible.
En cada porción de ojo, los ojales del reloj sobre la solapa del aliento:
ya han pasado las embarcaciones y los alfileres,
¿puedo seguir sin pañuelos el trayecto que me queda?...

Barataria, 13.V.2013



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