martes, 28 de mayo de 2013

LENTA MUERTE

Imagen cogida de la red





LENTA MUERTE




Le daré unos puntapiés a todos los días oscuros a las muchas gotas del reloj y sus desaciertos es preciso terminar con el desorden de las palabras inmovilizar el mal de ojo en el hueco abominable de la sepultura  darle otro sentido a los días marchitos de los ojales al regazo fúnebre de las poleas a la mirada silenciosa de los objetos alrededor de la almohada atardece inesperadamente sobre la piedra donde las abejas hacen su colmena  en el punto del sigilo de la cópula: la humedad vuelve inciertos los parajes de las lágrimas los tanteos confusos de los sueños  (Circe y su telar de piedra el mar oscuro incierto de la hechicería y todo el lúgubre destino de las palabras) en medio de tanta fantasmagoría   los párpados tenaces de lo profético los escapularios esenciales de la genealogía a menudo uno tiene la necesidad de morir desde los inaccesibles teclados del alma hasta el fragor de los pies: mi sombra es el lecho del taburete de los páramos  el ijar del paraguas conventual de los días que envejecen junto a los pájaros hay en la madera de la boca ese letargo de telar sin cielo siempre está allí en el cerrojo del odre el trabajo de la herrumbre las desmedidas telarañas del reparto y hasta los nudos terrestres de la conciencia con sus espléndidas uñas (con todo debo caminar sobre el desatino inventado del destello  entre tapicerías descarnadas al borde la solapa de las lechuzas: el destino es así a veces sólo es el hollín desasido del aliento el juego que tiene la gravedad de lo recurrente el duelo de la cerilla escondida en la sal otras veces muerden los adoquines empinados en las sienes esas ceremonias del lupanar de las sastrerías el antro con sus cansadas cortinas las calles al pie del murmullo de la lluvia) por si acaso —y sabiendo que no tengo escapatoria— me solazo en mis últimos sonambulismos sí desde el interior de la respiración el aire clandestino debajo del abrigo: los poros las diversas hipótesis de la muerte la incineración del miedo el mismo tiempo entre el humo del incienso desde algún lugar de la oblicuidad claro que en la marcha uno ha acumulado las complicidades de la fragancia y también los paisajes rotundos de la otredad los lejanos días —lo recuerdo ahora— de la complicidad de la madera en la construcción de los quizás de seguro el tiempo nos va convirtiendo en la evidencia del sosiego y el alarido (que una sola cosa no es posible): vivo en el ápice del éxtasis de la fatalidad el pulso drena los costados mientras el encaje de la respiración se enreda entre los bejucos del espectro del ciprés (a menudo es difícil conciliar tantas imágenes: somos siempre lo que pasa en los hongos de los asientos de las bancas públicas ¿quién nos reemplaza  a fin de cuentas del último papel  que hicimos con redoble de saliva?) lenta es la última escena de la hojarasca…

Barataria, 17.V.2013

No hay comentarios: