sábado, 15 de junio de 2013

CÓPULA

Imagen cogida de la red




CÓPULA




Allí está el vacío después del fuego. El semen que se enreda con el verbo,
el tiempo en el labio rojo de la ventana. (La luz nos procrea siempre,
ropas de ebrios galopes, fuegos de sombra y yesca, alucinantes lenguas.)
—Digamos que me hundo en la costra del fuego:
—queda roto el grito en el rincón de la conciencia— luego el desafío
resulta incontenible,
fiera boca que profana las ventanas, el césped de la tormenta, el arduo
puño del calendario. (Pero también los jardines son perecibles.)
Todavía guardo el gusto de la sal de los poros de aquella orilla que golpeó
mi asfixia y también las penurias de mis baratijas.

Barataria, 04.VI.2013


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