sábado, 29 de marzo de 2014

ORILLAS CADUCAS

Imagen cogida de elojoenelcielo.wordpress.com




ORILLAS CADUCAS




Las cuatro patas de la mesa en el eclipse victorioso de la polilla.
Al borde de la bombilla del precipicio se apagan los rascacielos del mundo.
(Uno nunca sabe si las carpinterías tienen sentido solidario, si la garlopa
y el serrucho y los clavos permiten la convivencia, tal los manuales
de urbanidad o formación de ciudadanía.)
Creo, —después de todo—, que las lápidas deberían tener el nombre de todas
las abejas; y los pólipos, un lugar en los refrigeradores.
Nunca hay claridad en la avalancha del vinagre, ni en la noche de introspección
del vestigio de la conciencia.
En atención a los murmullos, la orina suelta su jengibre al amanecer.
Ante la extorsión, son insuficientes las hostias y el reojo de las arcadas
del insomnio: mañana estaré de nuevo desplazándome entre las estribaciones.
Barataria, 20.III.2014

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