martes, 29 de abril de 2014

CIÉNAGA

Imagen cogida de la red




CIÉNAGA




Sombría la desmesura que vierte la saliva. Todo es posible cuando el caos
llega a los pies y el ojo muerde las oscuridades en la mesa de negociaciones.
Palidece el razonamiento ante las tempestades,
engulle la providencia y el firmamento diezmado del aliento.
Todo el pozo de la tinta en el extravío: suculento el madero y la misericordia
artificial en la flor del labio,
(sigo mientras tanto muriendo en el espectáculo, descreyendo del pecho,
acepto las analogías del vinagre en la carne),
¿qué juicio prevalecerá después de los fermentos? —Hundo mis conjeturas
en el pantano oscuro del silencio. Nos hundimos rechinando los dientes:
hay un hambre insaciable de tempestad como estrofa de sal
en océano arrepentido.
Se nos hincha la profundidad. El abismo es semejante al hosco magnetismo
que producen ciertas sorderas: invoquemos, por tanto, nuevos juegos,
menos crueles que los arpones o más sutiles como el alba desnuda
en el caballo del alba…
Barataria, 03.IV.2014

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