sábado, 19 de abril de 2014

IMÁGENES

Imagen cogida de la red




IMÁGENES




En el alud de recuerdos, las manos y el goteo de las esquinas del eco.
Frente a las curvas de mis incoherencias,  los huecos de la voz que danzan
como una Nada póstuma entre cadáveres.
Sobre la mesa el manicomio de mis ojos derruidos, los cadáveres
purificados de mi boca, los días impotentes del asco.
(En la ciudad, la orfandad de lápidas, los cementerios obesos de semen
y las ventanas amargas de la jaula.)
Al final, sólo sé que juntos, amamos los extraños días del crepúsculo y sus vagas
sastrerías y sus vastos cuchillos de sangre y sus olores de nerviosa cerveza.
Nada más tiene la contundencia del vómito o el llanto o el orgasmo:
crece el telar del Paraíso con sus miedos.
Crece, mientras escribo, la blasfemia del reloj como un anaquel viejo…
Barataria, 20.IV.2014

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