miércoles, 11 de junio de 2014

ESPEJO

Imagen cogida de la red



ESPEJO




En la caverna de los sueños, no cabe el espejo y su descendencia.
(En las horas más transitadas del día, el remolino danzante de las horas.
Por cierto, ya me acostumbré a la podredumbre de las axilas.)
Y también, al atractivo de las funerarias. Y también a las megalomanías.
Ante los bostezos y la mímica y las epifanías, lo último que faltaba
es la gangrena; en la boca o el crujido de la oscuridad, la vía pública.
Después de todo, alguien se lava las manos para limpiar su conciencia;
la calle es como una ventana de insomnios,
las aguas de las cunetas, esos espejos en los que nadie se quiere ver:
mientras todo vuelve a la normalidad, debo lucrarme de la beneficencia,
y de todos los antídotos, así sabré que la irrealidad solo es una sombra
que pasa de largo a través de mis zapatos…
Barataria, 04.VI.2014

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