jueves, 28 de agosto de 2014

DELIRIO DE LA GOTA

Imagen cogida de la red




DELIRIO DE LA GOTA




¡Cuánto falta para elevar a santuario las convicciones! Bajo las libélulas
de tantos epitafios, la gota de delirio que derrama tu sexo, el fuego
que se arma allí, impredecible. Dentro del país, los súbitos remordimientos
del escombro, los pormenores de las visitaciones.
El encoge y estira por los índices inflacionarios, los esbeltos animales
sin alas a punto de morder semáforos y estrépitos de felicidad mal habida.
Atrás han quedado los sueños como viejos farallones: el eco impredecible
de palabra y madero.
(Alrededor del suspiro, la yema de mis dedos suavizando el contorno
de tu universo: gotea sin equívoco el braile insubordinado del concierto.)
Sin tregua, acaso,  la boca debajo de tus ijares, florece la tinaja y abre
sus secretos. Entre disidencias y concurrencias despierta el azúcar en milagro.
Siempre estamos, por lo demás, a merced de la euforia de ser aprendices…
Barataria, 28.VIII.2014

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