sábado, 23 de agosto de 2014

DIGRESIONES

Imagen cogida de la red




DIGRESIONES




Todo hombre tiene la estatura del desastre…
Leopoldo María Panero




De toda esta suerte de contar peces en el mar embrutecido de mis entrañas ¿es inmoral volver allí a ese volumen de la estupidez del gozo?  rasgamos la piel de la luz en la noche que solo quiere crecer de olvidos (¡Dios!) ¿dónde está el petate del aliento la letra recta sobre el papel del aire? el ojo asume el rostro de lo negro las cosas que se mueven en los párpados de la memoria el corcho en la aldaba de la habitación de la caricia siempre el candil se disfraza de relieve tanta monotonía en este juego de dados —nosotros ni siquiera hemos aprendido la distancia de estar vivos o muertos de ser solo sueño o abismo: quien habla conmigo es esta realidad engusanada los dentífricos con sabor a cementerios congelados aquella orfandad que sigue siendo hasta estos días la sombra en el camino por las venas del poema pasa la posteridad el granero del lenguaje con algunas palabras eruditas (el poeta palidece frente a la fotografía de la noche ¿es necesario un psicoanalista para que me aparte los reflectores de la irrealidad? ¿hacia qué punto cardinal el ojo debe derribar las paredes morder la funda de las abejas llenar de sal los telegramas amorosos del desparpajo? me cuesta trabajo abrir las gavetas del tiempo conversar con el coito de mis huesos) ¿dónde están todos mis parientes mientras procuro ponerle alas a la esperanza morderla santiguarla en la piladera echarle tierrita abonada ayer ayer morí en medio de la leche espesa del matapalo del espanto ¿dónde están ahora tus brazos madre? muerdo el cascajo donde se endurece mi lengua cierto cerré todas las puertas desde aquellos transeúntes del infierno cerré con pretextos las ventanas y colgué en mi pecho el escapulario del cataclismo uno es todos los trenes juntos y sé que es difícil entenderlo: del pájaro a la piedra o la rama del párpado a la ardua escritura siendo la tribulación una metamorfosis uno se duele de las disidencias (no hay amuletos para zurcir tantas certezas) es horrible el paladar al ras del suelo es horrible el desdén en el anverso de las manos es horrible todo el fuego que nos aprieta hasta el despojo no hay disfrute en el dolor estomacal de las palabras no existe otro cielo soberano más que el del alma propia y aun así invocamos el cauterio los llamados caballos de las revelaciones los parajes del calostro y la ternura natural del precipicio después de todo solo pernocto en el potrero de las sombras en el molino de viento que suda debajo de los paraguas ¿a quién distingo en el atlas de la penumbra? el rompecabezas de la mueca de los puertos esa vastedad de telarañas en equilibrio los pedacitos amarillos de la indigestión de las alcantarillas siempre quiero explicarme frente a la zancada de los sombreros emigrar hacia el grito de la trementina repetirme en el abrigo de tu piel fugarme del cuarto de baño de los miedos cerrar el último pasillo del pabilo que cuelga de la hamaca de algún tabanco bajo la cancioncilla de cuna duérmete columpia la rama del arrullo todo es sublime cuando no hay amago de jueces tras la enagua de mi madre las posibilidades del poema los papeles sobre un tren de invierno sin más ropa que mi ceguera calurosa siempre estoy leyendo lo incomprensible: los periódicos sordos de las sombras el vértigo que se extiende hasta el sufrimiento después de partir te me has hecho invisible incomprensible hasta cierto punto tiembla la pezuña de la beligerancia en el sonambulismo de la vida terrena es clara esta racionalidad en desbandada: en el taburete del zumo los peldaños de mi locura sobre la vía láctea duermo en medio de los senos de la miseria: me quito los zapatos y empieza a sangrar en el poema…
Barataria, 22.VIII.2014

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