jueves, 18 de septiembre de 2014

MURAL

Imagen cogida de la red




MURAL




En el ojo redondo del caracol, algunas hojas insondables como abanicos.
La vida no deja de ser un imaginario de soledades: en el fondo las obsesiones
de la época, los paisajes petrificados de la desorientación.
En torno al amarillo suspendido de la tarde, la tinta solar en el ombligo
del hambre, los colores que flotan en la peregrinación del ojo.
(En la memoria compartida de lo corpóreo, un mundo de máscaras y olvidos,
la facultad total de hurgar los vacíos errantes de la historia.)
Llegará un día, —hijos del tiempo— en que quememos la presencia
de las fechas y le demos un puntapié a lo inmundo: nunca fundamos nada,
salvo los miedos y el pálpito yerto.
Todos los tiempos se juntaron en el ruido: vencido, sólo acumulo pesadumbres.
Todo el eco de las paredes me es indiferente cuando la irrealidad del hollín
se ha tornado certeza. Nunca tuve respuestas a la precipitación de las ventanas.
Inmóvil el silencio y las palabras y los anillos envolventes del delirio…
Barataria, 18.IX.2014

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