miércoles, 12 de noviembre de 2014

AHOGADO FOLLAJE

Imagen cogida de la red




AHOGADO FOLLAJE




Disuelta el agua, se ahogan los follajes. Salta quemado el ojo de la tarde.
En el trance, los suburbios del desvelo, esa ensoñación desahuciada
que no tiene ojos, ni cobijas para tapar el hocico de la muerte.
(Ciego de brazos, apenas el rastrojo en su insólito amparo; la sombra fugaz,
como esos falsos arrebatos de lo agridulce; sorprende, en los peces consumados,
el remoto eco de las aguas.)
A lo lejos, las semanas chorrean su vinagre.
Siempre la memoria traspasa la fugacidad, la piedra hundida del espejo,
el ijar maduro de lo irremediable, (tus) muslos de sediciosa marejada,
el subibaja verde del columpio, el viento adentro como ventana pintada.
Sin más sirenas, el fondo de la tarde entre las manos.
El ave del ruido hace su propia sombra: ahora escarbo en medio de telarañas.
Mañana invernará la ceniza en las palabras.
Barataria, 11.XI.2014

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