domingo, 9 de noviembre de 2014

FRÍO DE LA INFANCIA

Imagen cogida de la red




FRÍO DE LA INFANCIA




Me llueve la infancia cuando resucita mi boca en la intemperie de la sábana.
Mientras la edad se empapa de recuerdos, vuelve el frío en el ala del cierzo.
Llevo veraneras esperando en la sangre, pinos amarillos en mi olfato,
trapiches de vieja azúcar, panelas de ojos abriéndose a los brazos.
Nunca fue fácil el reloj o el mercado sin zapatos (la pobreza siempre estuvo allí,
ciega, con su risita de desamparo, con su modorra de granito.)
¿Cuántas veces le pregunté por el hambre o la sed?
¿Cuántas ramas oscuras al amanecer, con piojos y uñas sucias?
—Nunca obtuve respuestas sino en los recuerdos: en la lágrima abierta
del candil, el hervor de las hormigas como otra sombra, ese aire indescifrado
del destino que uno apenas alcanza a trasegar.
En el costado de la respiración, los imperativos misteriosos del sollozo.
Todo es, por cierto, historia y medianoche de trenes.
Barataria, 07.XI.2014

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