jueves, 20 de noviembre de 2014

JIRONES

Imagen cogida de la red




JIRONES




Desgarrado el aliento, ¿quién acude o ayuda a sostener la orfandad?
A menudo la memoria cava y nos destierra. Raída la ropa, quedan los poros
expuestos a la intemperie; hunde el cuervo su pico en el estanque del sueño.
(En las aguas miserables del vaivén, aúllan las hilachas como un perro destinado a la nostalgia. Debajo de tanto trajín, el sabor amargo de los adioses,
la herida imposible de deshacer con otra herida.)
En el ardor de las tijeras, la mutilación en cadena de tantos nombres: el poder
omnímodo que asume el parto con sus colmillos de sombra.
Desde siempre escarbo con mis uñas el abismo que avanza sobre el ojo;
cruza la garganta toda la sed del páramo,
así me doy cuenta de la estría del sonambulismo, de este hielo en la almohada.
Después, por cierto, la desnudez se torna irrefutable.
Barataria, 20.XI.2014

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