lunes, 24 de noviembre de 2014

TRÁNSITO DE LA VIDA

Imagen cogida de la red




TRÁNSITO DE LA VIDA




Amanecida la muerte camina entre las sombras; viene, está en la ceniza
del júbilo, —la imagen anticipa la rebelión de la luz y esos íntimos calendarios
que atraviesan los espejos.
Entre el cirio y el alhelí, siempre el viaje imposible a la ropa del origen.
Sordos los terrones de niebla y ciega la lluvia del despojo.
Breve el tallo en la cintura del aliento.
Una sola palabra, —cielo, mar, sinfín— lame la avidez de mi propia intemperie.
Un solo cuerpo, la huella de este mundo en la garganta, la saliva desangrada
de los cadáveres, lo necesario que resulta el olvido en una caricia.
Al trasluz del ocote, descienden húmedos alfileres.
¿En qué muelle o vado, baña la sed paraguas impasibles?
En el traspatio de la muerte o la vida —que a fin de cuentas es lo mismo—,
el rescoldo se encarga de inmolar esta brasa de zapatos que se lleva
en la cuenca del júbilo. (En la vena de polvo, la cruz abyecta de la flama.)
Un niño purifica sus ojos en la niebla que produce la risa del cierzo.
Barataria, 24.XI.2014

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