viernes, 12 de diciembre de 2014

LINDERO

Imagen cogida de la red




LINDERO




En el lindero del infinito, el borde sedentario del espejo y su sombra
de desierto, las fauces del fuego y las piedras, los días civiles del calendario
debajo de la niebla: un perro lame los excrementos insomnes del parpadeo.
En la mano de la pobreza tiemblan los neumáticos y el cataclismo del tatuaje
y el pedacito de nostalgia con gangrena.
(Busco en el pájaro del alba con ese sabor de solsticios. En el sudor
de la multitud, los juguetes oscuros dejados en las aceras. En este cúmulo
de horas, casi domésticas las ventanas. Todavía la luz está tendida sobre la tarde.)
En la herrumbre, el arcoíris muerde los agujeros petrificados de los ojos.
En la línea imaginaria de la luz, la dimensión de los pensamientos.
Siempre es adusto el talud que se levanta sobre la patria. Jamás el sopor padeció 
de inocencia; amo a muerte los ijares del entresueño.
Amo el paraguas desvanecido de los ecos y sus miedos frente a los míos.
Cuando desciendo al postrer despojo, el panal del ansia y su ardimiento.
Sobre el límite absoluto del sinfín, las palabras como viejos corales.
Adentro de la garganta del horizonte, el violento sudario de los cometas.
Barataria, 13.XI.2014

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