domingo, 29 de junio de 2014

VASTOS VACÍOS

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VASTOS VACÍOS




Pensé por un momento en las abejas cóncavas que devastan las banderas:
debajo de ciertas palabras, el vientre desconocido de la vastedad.
Ahora ya conocidas las estrías del infinito, solo quedan las heridas
derramadas, ¿quién habló de absolutos, cuando el poder es un abismo
y no misterio, una plegaria irreparable?
(Vistos los desenfrenos, no hay más que se le parezca: la corrupción,
liviandad posible del estiércol.)
Alguien me dice: no crucemos esa línea partidaria, es solo el desamarre
de las contradicciones. Terrible, por cierto, después de haber sangrado tanto.
Barataria, 21.VI.2014

sábado, 28 de junio de 2014

EDAD DEL HORIZONTE

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EDAD DEL HORIZONTE




¿En qué fuego zodiacal escribimos los días desnudos del horizonte?
¿En qué rosa sangrienta, el atlas de la lluvia y los relámpagos?
¿En qué voz, tu voz precipitada y extensa como el frío de los espejos?
¿En qué lugar la llave del horizonte y sus dedos de piedra?
Siempre es un crimen la edad que vamos perdiendo entre herrumbre
e intemperie, entre cometas, geometrías y arlequines;
—allá, no sé dónde, habitamos los miedos en la garganta,
y las distancias endurecidas como muelles desclavados por martillos.
(En los costados del aliento se hace evidente ese trajín de los cometas;
excepto la piedra no desespera en su silencio.)
Barataria, 19.VI.2014

viernes, 27 de junio de 2014

EMBARCADERO

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EMBARCADERO




Todo será, entonces, disperso como las aguas del tiempo postrero.
(Sometidos al oscuro letargo de las lámparas, pájaro sedentario,
rotas las profecías.)
Vos lo sabés desde la silla corroída de la intemperie: tatuado el rostro
sobre la madera del tiempo,  raído en los dientes el último sollozo.
En la marcha, siempre colgamos de la miseria y los abismos, de la palabra
circular de los eriales, de la melodía pródiga de párpados;
más allá de todas estas nostalgias que nos queman, el viaje siempre,
callada tierra en la devastación de la noche.
Nos azota el vasto mar de la ceniza, nosotros en la médula del diluvio.
Barataria, 17.VI.2014

miércoles, 25 de junio de 2014

ESTRAGOS

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ESTRAGOS




Nadie ve el bosque degollado en los trenes del golpe: entre el pájaro mutilado
en su corteza, la tinta de las moscas  colgando de las ramas del viento.
(Nada queda de las andaduras, sino las caídas.)
Desintegrada la gota de agua, la fuga de la página y las dudas en la almohada;
los días oscuros, entonces, en el bambú del camino.
Todo es así: las sombras hacen sus estragos en las enredaderas; rotos los ojos
al subir las escaleras, ahogado el mundo en la garganta.
 —La noche sangra en los pilares del minuto. Las manos calcinan lentamente
los artificios del paraíso.
Barataria, 15.VI.2014

lunes, 23 de junio de 2014

FRÁGIL SOMBRA

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FRÁGIL SOMBRA




Áridos y ciegos los dientes, confunde lo irreparable cuando se abre
a espacios cadavéricos. (¿Qué hay en la penumbra de los muelles?),
sino este destierro de todos los días, y los desvelos acumulados
con sus peripecias, el vinagre en la sed,
las telarañas y el tizne que ha dejado el alfabeto de las luciérnagas.
Trepa la sal a la antigüedad cavada de las armónicas: qué lenguaje trae
el acontecer del zumo de las lejanías, la muerte que me anuncia la piel,
el pedestal inerme de las sombras…
(Nadie se salva con leer todos los días los proverbios, ni haciendo
reverencias y reminiscencias del desamparo), —todo lo inimaginable,
no deja de ser un prostíbulo de mala muerte.
Barataria, 13.VI.2014

viernes, 20 de junio de 2014

DESVELO

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DESVELO




En los horcones del sueño gotean las sombras, esa ciénaga solitaria del desvelo:
hemos calcinado el plumaje de las ingles y los ruidos del luto.
Para no enloquecer, la concavidad de ceniza de los pétalos, el nosotros
engendrado en el vientre del escombro —el diluvio donde arden tantos
nombres y lentas tristezas como jardines en cámara lenta.
Después de entrar al polvo endurecido de los párpados, la sal oscura
como un muro de piedra sobre el pecho.
(Nada retorna después de los atardeceres del delirio: el desvelo es otro cuervo
que cruje en los eriales de la herrumbre.)
No hay oráculos en la gangrena de los pájaros, ni litigios para el alba.
En este magnetismo del trópico, la lluvia secular hace lo suyo…
Barataria, 11.VI.2014

jueves, 19 de junio de 2014

POCILGA

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POCILGA




Silva el viento entre mis huesos rotos. La iniquidad como lujuria fúnebre:
en medio del andrajo, la carne condenada a la noche.
Es casi demencia el día con moscas y la lluvia  agritos sobre la herrumbre.
En el trajín solo los barcos desplomados de los zapatos
y esta suerte de avidez mortal hacia el patíbulo. (Debajo del témpano
prolongado de la agonía, los poderíos y sus fatigas.)
Barataria, 15.VI.2014

martes, 17 de junio de 2014

ORILLA DE LA SED

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ORILLA DE LA SED




Como una lengua fría los ojos del crepúsculo: la sal del mar en la espuma
despeinada del vaivén.
Viajan las osamentas en los bambúes desgreñados de la edad.
En la garganta, los largos cuchillos del aliento, y la imagen casi borrosa
de las enredaderas y el musgo obstinado en los tejados.
En los pies, el charco convulso de las embarcaciones, los ojos violentos
de la intemperie, los pasos amargos a la orilla de la sed.
(El ojo dispersa la sombra ardiente de los pájaros. En la arcilla, los otros nombres 
de la piel: la rama insospechada de las luciérnagas.)
Barataria, 12.VI.2014

lunes, 16 de junio de 2014

ARROYO

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ARROYO




Siempre que escribo viajo lentamente al arroyo de mis ventanas.
Viajo, digo a las esquinas de mi infancia, a la puerta de los candiles,
y a esa sombra ensimismada de mis pantalones cortos.
No podría escribir sin el tiempo imposible que avasalla mi legión
de sombras, el escombro de cada instante que juega al desvelo.
Tampoco podría escribir si las calles  me negaran sus falencias,
si mi herencia fuera distinta a la hojarasca.
(Tampoco podría escribir sin vos, larga piel del sinfín; sin vos, húmeda
en mis palabras, balbuciente ola en mis vísceras.)
Vos, entre los densos paréntesis de los pezones, destino y entraña de la madera.
Barataria, 11.VI.2014

domingo, 15 de junio de 2014

MUNDO NOCTURNO

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MUNDO NOCTURNO




Detrás del sombrero, la curva del humo en las cuencas del mundo.
Seco ya el goteo de los platos, el hambre sujeta acordeones.
¿Es posible elevar la polilla a bandera? ¿Es posible la discreción del hollín
o el asfalto en un cielo de oscuridades erguidas?
Es casi seguro que las axilas de la noche muerdan el olfato:
no hay ninguna diferencia entre el musgo y el mundo, entre las viejas
consignas y los candiles.
A mí me parece ver un paraguas de saliva, un espejismo de afonías, una legión
de niebla asida a la garganta: el cansancio también es olla de presión
propensa al grito. Sólo tengo dudas en el incensario del entrecejo.
Barataria, 10.VI.2014

viernes, 13 de junio de 2014

ESPECTROS

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ESPECTROS




Todos han salido disfrazados de cacofonías: pero muchos no pueden entrar
a esos espacios inmaculados, ni dialogar en última instancia con la lejanía.
(En el discurso de los amantes,
siempre cuenta el diálogo inaudito de los poros y esa forma de saciar
el hambre de manera inconsciente.) Para surcar la sed, hay que invadir
al rocío y después a los pájaros.
Entre los tantos nombres de la arqueología, está el espeso plumaje de los ecos,
y la inmaterialidad conciliatoria de las doctrinas.
Por si fuera poco, en todas partes hace fila india la esperanza: nosotros,
después de todo, no somos la excepción, sino la secuela obscena
de los desmanes del poder. Algo ganamos, a fin de cuentas: aprendimos a leer
y a escribir en los espacios posibles de la intemperie.
Quizá mañana, de nuevo, nos orine la luna fría de nuestras inclemencias.
Barataria, 05.VI.2014 

miércoles, 11 de junio de 2014

ESPEJO

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ESPEJO




En la caverna de los sueños, no cabe el espejo y su descendencia.
(En las horas más transitadas del día, el remolino danzante de las horas.
Por cierto, ya me acostumbré a la podredumbre de las axilas.)
Y también, al atractivo de las funerarias. Y también a las megalomanías.
Ante los bostezos y la mímica y las epifanías, lo último que faltaba
es la gangrena; en la boca o el crujido de la oscuridad, la vía pública.
Después de todo, alguien se lava las manos para limpiar su conciencia;
la calle es como una ventana de insomnios,
las aguas de las cunetas, esos espejos en los que nadie se quiere ver:
mientras todo vuelve a la normalidad, debo lucrarme de la beneficencia,
y de todos los antídotos, así sabré que la irrealidad solo es una sombra
que pasa de largo a través de mis zapatos…
Barataria, 04.VI.2014

martes, 10 de junio de 2014

PÁGINA

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PÁGINA




Te pierdes cada vez en la estación del blanco, me dices: en esa bodega
donde a menudo el cuerpo es impenetrable y la tinta, mar del extravío.
Me pierdo frente a los obstáculos: hay un murmullo en la enredadera
de las palabras, el mundo de la nada y la salmuera.
¿Se salva uno después de todo en los imaginarios de la herrumbre?
¿Puede el ojo aventurarse en la raíz de tu ombligo o en el declive de las pupilas?
Siempre estamos cabalgando hacia lo irreparable: nos inunda el hambre
de la soledad y sus tiliches;
nos come el crimen que conspira todos los días, nos hace estragos el no saber
nada, ni  qué rumbo tiene el presagio cuando se anida en el rincón
de los poros: nos perdemos, seguramente, en el desasosiego de las distancias.
Por ahora, no dejo que el asfalto y los neumáticos entren a la página en blanco,
ni el gruñido en los cuatro costados de las mejillas,
ni la resaca del ocaso con esos sobresaltos de la ceniza…
Barataria, 01.VI.2014

lunes, 9 de junio de 2014

CARENCIAS

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CARENCIAS




Descalzo, entre pensamientos múltiples, esta concavidad gastada del silencio.
(En algún lugar, la oquedad derrama su saliva. El último invento de este oficio es la intemperie con sus brazos de plomo.)
La boca apenas con el goteo de las ventanas, (nada nos absuelve aunque
evitemos las esquirlas); en el fondo, es como estar siempre de rodillas.
Luego la clandestinidad de los armarios y el olvido.
Hoy, lo descampado que se ha tornado multitud en las pupilas.
(Sobre el petate hay muchas revelaciones: la ceniza derramada de los poros
la cobija negra de la sangre como el árbol de la noche.)
Ya no hay pérdidas, ni victorias, —lo sé—; pero el ojo seguirá desafiando
las tormentas, hasta liberar el aliento de sus rincones.
Barataria, 31.V.2014

sábado, 7 de junio de 2014

INMERSIÓN

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INMERSIÓN




En la profundidad de lo intemporal, el yo sumergido en las aguas desveladas
de la zozobra: adentro, en lo oscuro, caminan los cadáveres y ese recuerdo
que muerde las rendijas de los ataúdes.
(Siempre vivimos marcados por esos absolutos irreconciliables.)
Me pregunto si puede la audacia leer cada penuria del respiro, cada bostezo
amargo desprendido de las piedras. Siempre me aferro al sagrario
de los corales, a esa oscuridad inerme de los cuchillos.
¿En qué momento desclavo la postrera resurrección de la sintaxis, la mortaja
de lo innombrable? —De seguro cada instante nos desnuda:
da miedo la aldaba de ese polvo en que nos vamos convirtiendo cada día.
Tantas noches derramadas, por desgracia, no hacen un solo litoral,
sino un cenicero de minutos adyacentes…
Barataria, 29.V.2014

jueves, 5 de junio de 2014

GOLPES DE PECHO

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GOLPES DE PECHO




A cambio de nada la respiración de los pinos: salir ileso después de todo.
(Permanezco junto a mis viejos libros, esos libros con la dentadura gastada
de las hojas,  amarillos de tanta complicidad.)
Pienso en las antípodas, después de todo. En los trenes marchitos
del desconsuelo y las consiguientes adversidades.
Al igual que ciertas lloviznas, la multitud gris del horizonte.
¿En dónde alumbran mis ojos ciegos, el espejo de tanto ver hacia dentro?
El tizne resulta ser siempre la primicia del torrente: me ensordecen
todos los absurdos, el estruendo arrancado a las cebollas, a este ultramar
de mesa y ventana.
¿Cómo adentrarnos a lo empañado de los relojes y curar los resfríos
del tiempo? Ya me dirás con tus manos cómo es el mapamundi de las punzadas,
cómo la colmena de la noche nos ahoga con su fermento endurecido.
Camino así, porque me acostumbré a los caminos de la muerte…
Barataria, 27.V.2014

martes, 3 de junio de 2014

FAUCES

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FAUCES




Ante el pozo negro de las fauces mutiladas de los grifos, los nombres
extinguidos de los acordeones, la barbarie con sus antiguas especias,
todas las noches ahogadas en la voz.
Qué fue del cielo, —me pregunto— cuando frente a mí, el hampa ocupa
los jardines y las estaciones. Y vos en otros inviernos, inventariando lluvias
y paraguas lejos de esta piel de ciudad corroída.
En los amarillos petrificados de los pañuelos, las esquinas de los ojos
en el filo de los sometimientos: nunca el tiempo es el mejor antídoto para curar
los calendarios derruidos,
ningún pensamiento hace ríos de pantanos,
ninguna parte es infinita como el fuego del mar o el albor de la roca
de la otredad. (Las alcantarillas son el nuevo mapamundi del paraíso.)
Barataria, 25.V.2014

domingo, 1 de junio de 2014

SEÑALES

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SEÑALES




¿Hemos resuelto suprimir el yo de los escalofríos? ¿Desaprendemos
la página burbujeante del principio de las cosas con solo sustituir
las palabras por puñales?
¿Es el purgatorio nuestro mundo? me has preguntado. No tengo 
suficientes respuestas para tanta dislexia y santuarios decapitados.
Todo desentona, por cierto, en los dientes postizos de la culpa, en la filantropía
degollada del buen samaritano, en la orina despiadada de las aceras.
¿Cómo es la sombra con sus zaguanes de miedo?
¿Cómo es la boca inenarrable de los gemidos ante el asalto al horizonte?
Por cierto, no lo ignores, el momento de la duda supone mayor esfuerzo:
camina mientras la estupidez no se convierta en cerrajería…
Barataria, 23.V.2014