domingo, 31 de agosto de 2014

PÁRPADOS

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PÁRPADOS




Hacia el mismo laberinto los rieles cavernosos de la noche, los puntos
suspensivos de los durmientes sobre la acequia de los párpados.
Justo hoy, —en un instante unánime— el alquitrán como la embriaguez
del odio, sobre la aurora que juntos desangramos.
Hacia la maquinaria de los veleros, el lagrimal de las parábolas.
En las manos de las aguas presurosas, el altar lacustre de la nostalgia.
(Ya hemos desangrado de estupor tantas veces por el mismo costado;
solo falta escribir nuestro último deseo.)
Falta ahogar los residuos del cascajo y limpiar la comisura de la indigencia:
falta quitarle el salpullido a la sal y escurrir las telarañas.
Para el aire fresco, la navegación alrededor de tu ombligo.
Barataria, 30.VIII.2014

jueves, 28 de agosto de 2014

DELIRIO DE LA GOTA

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DELIRIO DE LA GOTA




¡Cuánto falta para elevar a santuario las convicciones! Bajo las libélulas
de tantos epitafios, la gota de delirio que derrama tu sexo, el fuego
que se arma allí, impredecible. Dentro del país, los súbitos remordimientos
del escombro, los pormenores de las visitaciones.
El encoge y estira por los índices inflacionarios, los esbeltos animales
sin alas a punto de morder semáforos y estrépitos de felicidad mal habida.
Atrás han quedado los sueños como viejos farallones: el eco impredecible
de palabra y madero.
(Alrededor del suspiro, la yema de mis dedos suavizando el contorno
de tu universo: gotea sin equívoco el braile insubordinado del concierto.)
Sin tregua, acaso,  la boca debajo de tus ijares, florece la tinaja y abre
sus secretos. Entre disidencias y concurrencias despierta el azúcar en milagro.
Siempre estamos, por lo demás, a merced de la euforia de ser aprendices…
Barataria, 28.VIII.2014

martes, 26 de agosto de 2014

ABSOLUCIÓN

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ABSOLUCIÓN




Después de esta constante muerte que traspasa las plegarias,
el patíbulo es mi única absolución: ¿quién me absuelve después de tanta
desnudez? Mi única culpa es el trajín en medio de los pájaros;
el tren del abandono con su maleta de memoria, escapa al acecho del guijarro,
a este diluvio de direcciones vacías de la sed.
Para mi risa de espinas, la libre absolución al trabajo putrefacto de la ciénaga.
Usted sabe cuántos estragos ocasiona el pavimento.
Usted sabe del ojo inmóvil de los muertos.
Usted sabe de tantos manifiestos infames que juegan en la azotea
de los paralelos, (las distancias sólo sirven para hacer recuentos encanecidos),
usted sabe que después del nacimiento hay una larga peregrinación
y que la inmensidad desnuda nuestros genitales:
todo lo que somos queda absuelto, salvo vos, país, cuyo retrato traspasa
el aliento. Te hundes en la noche de mis brazos, en el beso de la muerte.
Barataria, 26.VIII.2014

domingo, 24 de agosto de 2014

OLFATO

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OLFATO




Cuando el árbol de repente abre sus dominios, el olfato implora al pájaro
etéreo del cierzo, —volveré a trepar al vendaval de la noche, a su dosis
de trementina, a su embriaguez de escritura muerta.
En la sartén vaciada del cielo, ya no hay comida para nuevos comensales,
(aúlla el horizonte en su espejismo de ahogado vientre. El porvenir desvela
en su mítico huerto.) Ahora gritamos, pero es que siempre lo hemos hecho
cuando nos exaspera la pólvora,
cuando cada quien degüella el hedor del cansancio en el cesto de basura.
—La tanta luz ciega y arruga toda la escritura de los sueños.
Todo el olfato es inocente cuando respiramos; debajo de los despertadores,
las interminables escaleras del ijillo con ciertas certidumbres prohibidas.
Cada quien se apresura a escribir su propio epitafio de cipreses.
El tiempo es ciego olor en medio del barco de tu ombligo. Lo sé mientras
tu cuerpo se adueña de mis manos…
Barataria, 23.VIII.2014

sábado, 23 de agosto de 2014

DIGRESIONES

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DIGRESIONES




Todo hombre tiene la estatura del desastre…
Leopoldo María Panero




De toda esta suerte de contar peces en el mar embrutecido de mis entrañas ¿es inmoral volver allí a ese volumen de la estupidez del gozo?  rasgamos la piel de la luz en la noche que solo quiere crecer de olvidos (¡Dios!) ¿dónde está el petate del aliento la letra recta sobre el papel del aire? el ojo asume el rostro de lo negro las cosas que se mueven en los párpados de la memoria el corcho en la aldaba de la habitación de la caricia siempre el candil se disfraza de relieve tanta monotonía en este juego de dados —nosotros ni siquiera hemos aprendido la distancia de estar vivos o muertos de ser solo sueño o abismo: quien habla conmigo es esta realidad engusanada los dentífricos con sabor a cementerios congelados aquella orfandad que sigue siendo hasta estos días la sombra en el camino por las venas del poema pasa la posteridad el granero del lenguaje con algunas palabras eruditas (el poeta palidece frente a la fotografía de la noche ¿es necesario un psicoanalista para que me aparte los reflectores de la irrealidad? ¿hacia qué punto cardinal el ojo debe derribar las paredes morder la funda de las abejas llenar de sal los telegramas amorosos del desparpajo? me cuesta trabajo abrir las gavetas del tiempo conversar con el coito de mis huesos) ¿dónde están todos mis parientes mientras procuro ponerle alas a la esperanza morderla santiguarla en la piladera echarle tierrita abonada ayer ayer morí en medio de la leche espesa del matapalo del espanto ¿dónde están ahora tus brazos madre? muerdo el cascajo donde se endurece mi lengua cierto cerré todas las puertas desde aquellos transeúntes del infierno cerré con pretextos las ventanas y colgué en mi pecho el escapulario del cataclismo uno es todos los trenes juntos y sé que es difícil entenderlo: del pájaro a la piedra o la rama del párpado a la ardua escritura siendo la tribulación una metamorfosis uno se duele de las disidencias (no hay amuletos para zurcir tantas certezas) es horrible el paladar al ras del suelo es horrible el desdén en el anverso de las manos es horrible todo el fuego que nos aprieta hasta el despojo no hay disfrute en el dolor estomacal de las palabras no existe otro cielo soberano más que el del alma propia y aun así invocamos el cauterio los llamados caballos de las revelaciones los parajes del calostro y la ternura natural del precipicio después de todo solo pernocto en el potrero de las sombras en el molino de viento que suda debajo de los paraguas ¿a quién distingo en el atlas de la penumbra? el rompecabezas de la mueca de los puertos esa vastedad de telarañas en equilibrio los pedacitos amarillos de la indigestión de las alcantarillas siempre quiero explicarme frente a la zancada de los sombreros emigrar hacia el grito de la trementina repetirme en el abrigo de tu piel fugarme del cuarto de baño de los miedos cerrar el último pasillo del pabilo que cuelga de la hamaca de algún tabanco bajo la cancioncilla de cuna duérmete columpia la rama del arrullo todo es sublime cuando no hay amago de jueces tras la enagua de mi madre las posibilidades del poema los papeles sobre un tren de invierno sin más ropa que mi ceguera calurosa siempre estoy leyendo lo incomprensible: los periódicos sordos de las sombras el vértigo que se extiende hasta el sufrimiento después de partir te me has hecho invisible incomprensible hasta cierto punto tiembla la pezuña de la beligerancia en el sonambulismo de la vida terrena es clara esta racionalidad en desbandada: en el taburete del zumo los peldaños de mi locura sobre la vía láctea duermo en medio de los senos de la miseria: me quito los zapatos y empieza a sangrar en el poema…
Barataria, 22.VIII.2014

miércoles, 20 de agosto de 2014

ROPA CREPUSCULAR

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ROPA CREPUSCULAR




Hacia los cementerios, la ropa crepuscular del mar. Las voces ciegas
de lenguas, todos los nombres en la destrucción de las sastrerías.
Cada uno de los viejos atuendos muerde la sangre repartida en la piel:
hay días de harapos como paredes siniestras en la sombra fugitiva
de la ventana que da al fondo del musgo.
Detrás del gris que ladra de hondonadas, el hueco marchito de los recuerdos,
las tumbas habitadas por los pájaros, los cuchillos derramados en el pecho.
¿Qué me queda después que el perro callejero ladra en mis pensamientos?
¿Cuántos cabildos necesitan las hormigas para cambiar de ropa?
—Los ecos sin dirección son ciertos.
El ojo vive los crímenes obligatorios, ese espejo petrificado del mundo.
Pesa la piedra de ciertos sustantivos: la verdad, las idolatrías, las víctimas,
el verdugo en su fiera quietud, la resurrección del lenguaje.
Ninguna ropa, por lo demás lava la historia. Ningún dogma es río, solo espectro.
Barataria, 20.VIII.2014

lunes, 18 de agosto de 2014

SEMANAS VACÍAS

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SEMANAS VACÍAS




Siempre hay una sensación extraña en el espejismo de las monedas.
La mendicidad ahonda los vacíos, este ciego deseo de la espera: la noche
sin ropa como los poros amargos de la sombra.
(En toda penumbra, el tiempo resulta indecible; no poseo más que este
polvillo de las esquinas de la glorieta del aliento.)
Ya todo lo invisible se ha tornado sospecha, cráter el pavimento desbordado,
oscura la ráfaga de los ventanales,
ciertos los cipreses cansados de la cópula, golpe la viga del aliento.
Nada es siempre el olvido que finalmente nos ahuyenta. No hay espacios,
salvo el que ocupan las piedras, este rostro empapado de guijarros.
Nadie sabe, por suerte, quiénes fuimos. Si hay algún consuelo, solo el extraño
rumor de caer al vacío, los sueños cansados de las semanas
y la voracidad auspiciada por los remordimientos…
Barataria, 17.VIII.2014

domingo, 17 de agosto de 2014

ZAPATOS SUCIOS

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ZAPATOS SUCIOS




El viaje es intenso en el vacío de los inodoros y ardiente el celofán reventado
en los ojos. A poca distancia de mis zapatos sucios, las estatuas sostenidas
en las heces de los pájaros, en ese vértigo de cuerpo destrozado.
El arco iris se hunde en el aliento: todas las ventanas, sombras de mi muerte.
Así desciendo aniquilando mi propia sombra.
Ya a estas alturas, el tiempo se ha comido el horizonte. Atardecen
las arrugas de las huellas, y estas ganas de dormir en los parques junto
al polvo de la caligrafía de las hojas.
—Usted, ¿ha sido capaz de cargar con sus propias alucinaciones, desnudo
como un ave sin nombre y domicilio? Usted, despierto a medianoche, junto
con un petate de insectos insaciables, escribiendo su propio epitafio?
Fuera del campo de batalla, soy ahora el más inocente de todos…
Barataria, 15.VIII.2014

sábado, 16 de agosto de 2014

EXORCISMO

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EXORCISMO




Deshago la luz, las fotografías, los libros, el incienso, el taburete de fuego
del horizonte; maldigo al pajarito imprudente del árbol erguido.
Borro las huellas del aliento que me dejas con dulcitos de menta; desafío
los días iluminados, la rotura de las vestiduras de la entraña, (siempre es extraño 
el malecón y el tintero) el sexo no disuelto en el escalofrío,
las hormigas cabeceando en el mapa del himen remontado.
(Me someto a la cirugía de los sueños, suprimo lo deseable en el combate.)
Después, dejo que avance el olvido. Hago de la melancolía un trapo invisible.
—Mientras el puñal se desvela en las esquinas de las sombras, el humo
de los andenes evapora las devastaciones, (aquella tempestad que duró largos
años) hasta lo inhóspito de la herrumbre.
En el trance de lo corpóreo, cada quien entra a un mundo desconocido.
Mañana quizá otros fantasmas en la flor de la ceniza.
Barataria, 15.VIII.2014

jueves, 14 de agosto de 2014

PALABRAS DE LA MEMORIA

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PALABRAS DE LA MEMORIA




Desplomo la noche en el zacate de la sombra, el aserrín de la luz
pasando por el ojo de la aguja, mientras la memoria zigzaguea en los armarios.
Hay palabras incendiarias y desafectas, palabras a fin de cuentas colgadas
de las marquesinas de las sienes, memoria de tres tiempos en la campana
del azogue, en el sendero de las bodegas del cielo.
En algún lupanar enrarecido, Heráclito mordiendo la uñas del agua.
—¿Cuántas palabras cárdenas bajan del ombligo? ¿Cuántos caballos muerden
los ofertorios de la memoria? ¿Cuántas lunas amarillas como vendaval
de pinceles rasguñando la tormenta del susurro?
En el deletreo de la memoria levitan hostias perifrásticas y bocas en la pared
de adobe del pecho: todo el repertorio de la memoria comulga con el tiempo.
De aquellas palabras a pulmón abierto del alba, queda la gangrena ominosa
de los metales dibujados por la noche.
(Al final, los miedos se lavan en el guacal de la historia, sin ningún acertijo.)
Barataria, 16.VIII.2014

martes, 12 de agosto de 2014

NOMBRES

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NOMBRES




Han sido tanto los nombres del zodíaco que unos se tornaron errantes.
(Siempre es definitivo, supongo, el frío en las calles, los tantos ojos que se abren 
en la perennidad de la metamorfosis del aliento.)
Aun guardo los pedazos de mundo del misterio: ¿en qué momento se torna
inaudible la respiración, para luego ser pasmosa antigualla?
En los absurdos, el mar congénito del olvido. Alguien exacerbó las escaleras,
y las noches apostadas en las consonantes del delirio;
alguien disfrazó olvido por exilio, hosca pelambre del destino.
¿A qué nombre se adhiere el grito negro del confín, la brasa o el rescoldo doméstico 
del horizonte? —Solo pido, después de tanto vaho, preservar ciertos
aderezos: objetos, pájaros, memoria, días y la ilusión de un tren de tormentas
sobre tu cuerpo multiplicado de vocales…
Barataria, 11.VIII.2014

domingo, 10 de agosto de 2014

ATROFIA

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ATROFIA




En el envés del ala, la sombra próxima a descender en la herrumbre.
Para salvarme de estas aldabas oxidadas de los monólogos, un disparo
al vacío es más elocuente. Hacia fuera el diente quebrado de los incensarios,
los zapatos untados de cementerios.
Aquí, los santuarios descosidos de las culpas y sus desahogos.
Disminuye el amanecer frente al prójimo del ojo amurallado,—la irrealidad
es puerta de lluvias invisibles, como la rendija ya familiar en el horizonte.
¿Existe alguna reminiscencia para rescatar el arcoíris?
Siempre equivocamos el sollozo con la lluvia, los vestíbulos del crimen
y la hoja de papel arrugada de tinta.
Perdimos ojos y aliento entre tantos nombres falsos.
Más allá de la intimidad de mis manos, las oscuras instrucciones del augurio.
Barataria, 11.VIII.2014

viernes, 8 de agosto de 2014

FIRMAMENTO

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FIRMAMENTO




De pronto nos vemos en la necesidad de circuncidar la ceniza
del firmamento, las palabras caducas en la garganta, las lianas fantásticas
de este mundo cuya sal dispersa evaporó el insomnio. El ojo se ha tornado
ghetto de múltiples sedimentos.
La sementera del campanario, hoy, asciende hasta el desvanecimiento.
¿De qué agria ponzoña se forman los ídolos y los mesianismos?
Mientras domesticamos la niebla, los inodoros abren sus audiencias;
mientras nos apabullan las vallas publicitarias a full color, la verdad chorrea
sus intestinos en la calle. Hacemos invisible la memoria.
Delante de la prehistoria triturada de los huesos, otros se preparan
para el exterminio. (Nuestra sobrevivencia es tan extraña como el disfraz
que usa el verdugo para ponerle esparadrapos al aliento.)
Barataria, 07.VIII.2014

jueves, 7 de agosto de 2014

DESVÁN FÚNEBRE

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DESVÁN FÚNEBRE




Allí, en la máscara contrita del caracol, la comunión con lo perecedero.
No hay confort en la vena rota de las sombras, ni en la puta que lame el fuego,
debajo del lavatorio de aguas sucias, ni en el sofoco exótico de las diademas: 
nos muerde el desván fúnebre de los rincones corroídos de carcajadas;
(por cierto que a ratos masticamos la vaca flaca de la utopía: todo resulta
un juego de almohadas, al punto del sonambulismo del humo.)
—En este lugar miserable trituramos los sueños, —los tuyos y míos—;
las cóleras, la fraternidad destartalada, nos vienen como caricias portátiles.
Nunca sabremos cuántos tentáculos tienen los cirios cuando la flama
ya ha quemado los pétalos del paraíso.
Cualquier aposento, no deja de ser un artificio donde la respiración no alcanza
la botella de mar lanzada al telegrama del oleaje…
Barataria, 07.VIII.2014

miércoles, 6 de agosto de 2014

TINTA

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TINTA




A veces el agua descolorida emerge de las entrañas. El crepúsculo
vierte ojeras de interminables desvelos. Cuando apenas el rocío es silencioso,
nos callamos de consumidos terrores.
Para cogerle pulso a las ventanas, la tinta desde su profético imaginario;
entre caballos de sal en la hoja de papel, el juego de tinta y su hambre nómada.
(Hay días en que lamemos los empedrados del insomnio),
días de abierta introspección, días tan extraños como un sobreviviente
de catacumbas: igual que la tinta desparramada, la sombra del ala,
y la foja en la sed de los cabellos.
Cuando saltemos con avidez la otra rama del pájaro, habremos roto el infinito.
Cuando dejemos de explicarnos el purgatorio, habrá concluido la asfixia.
Barataria, 06.VIII.2014

lunes, 4 de agosto de 2014

IMPUREZAS

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IMPUREZAS




Hacia la puerta, la calle y las piedras de la impureza: el gemido rastrero
de los andenes sobre esta soledad de piedra del paisaje. (Por doquier desciende
el búho con su ojo de interminable mapamundi.)
Desde el turbio manantial de los altares, la gota amarga de la intemperie,
y esa artritis de la saliva asomándose a un paisaje difuminado;
en el reino de la fila india, nadie recrimina los excesos, ni la arritmia cardíaca.
En los resoplidos del smog el crepúsculo es otro espejo empañado.
—Avanzo, sin embargo, en medio de tantas hostilidades: delante mí,
los azacuanes, y los falsos jardines humanos caminando sobre las aceras.
Espero, —por si acaso—, algún lecho de inocencia y no ese río de orina
mordiendo la suela de los zapatos…
Barataria, 04.VIII.2014

domingo, 3 de agosto de 2014

ANIMAL DE HUÍDAS

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ANIMAL DE HUÍDAS




Entre mis zapatos y la tierra huyes. Huyes aurora de la rama para convertirte
en cadáver de mi aliento. En los ojos siempre los rieles de la noche,
—este animal que soy en la intemperie del fuego, en la gota que cuelga
atroz de todos los encajes derramados en los ojos.
Solo soy ese animal asustado en medio de tantos buitres, entre escombros
de amor y orgasmos, entre musgos y frenéticos perros. (Nunca tiene razón
la multitud cuando huyes: siempre la vigilia es viaje inconcluso sin dignatarios
que fabulen el olvido.)
En la crónica de la ceniza, las llaves también en fuga, los pies encanecidos
y sus equívocos, la defensa a ser en el ojo de una aguja, de pronto la ebriedad
al filo de la entraña. (Cada crimen me recuerda que soy habitante de la Nada.)
Barataria, 02.VIII.2014

viernes, 1 de agosto de 2014

TRASLUZ DE LA LLAMA

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TRASLUZ DE LA LLAMA




A través del cuerpo, todos los rostros de la nada, la gravedad
subterránea de la sangre, la llaga hacinada de lo intemporal, quizá el tarro
de luz sobre la ceniza. (Siempre muerdo lo inhóspito de los incendios
y cuanto coexiste en los misterios del orgasmo.)
A veces, solo disimulo el drama de los siglos y las montañas de granito
del oprobio. Si acaso en la memoria aun fluye la fosforescencia,
es porque la conciencia es infinita.
En el ojo, vos, tan cierta atravesando el relámpago de lo insaciable: tan cierta
como la ropa restaurada del cierzo en el delirio paciente de la luz.
Para cuando la ceniza nos desnude, ya habremos desechado la nostalgia
que nos produce este país; en el baúl de las complicidades, la memoria
hace lo suyo, respiramos como semilla abierta…
Barataria, 30.VII.2014